El décimo juez

Brad Meltzer · Capítulo 1 de 21

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El décimo juez

Agradecimientos

Deseo agradecer a las siguientes personas su participación en este libro y, por consiguiente, su participación en mi vida: Jill Kneerim, mi agente, por la fe que tiene en mí como escritor. Durante los cuatro últimos años, Jill ha sido correctora, consejera, animadora y confidente. Pero, más importante aún, también ha sido mi amiga. Con su sagaz (y en ocasiones clarividente) perspicacia y su enorme sensatez ha sido para mí una auténtica guía. Si ella nunca se hubiese reído de las bromas entre condiscípulos, nunca habríamos llegado a donde estamos. Elaine Rogers, cuya habilidad como vendedora fue el comienzo de todo. Aunque solo fuera por eso, mi agradecimiento hacia ella sería eterno. Sandy Missakian, cuyo sentido del humor y cuya tenaz capacidad negociadora hacen mi vida mucho más fácil. Sharon Silva-Lamberson, por ir más allá de los límites del deber y por haber puesto la primera piedra de todo esto al encontrar divertidos mis escritos (gracias, Sharon). Ike Williams y el resto del personal de la Palmer and Dodge Agency, por su apoyo. Neil Stearns y el resto de los componentes del Dick Clark Film Group por su valor, su tenacidad y su abnegación. Neil: tú y los tuyos fuisteis los primeros que apostaron por mí, y eso nunca lo olvidaré.

Quiero dar las gracias a mis padres, que siempre me colmaron de cariño y que, sin saberlo, me han dado infinidad de ideas arguméntales; a mi hermana, Bari, por su constante apoyo; a Ethan Kiline y Noah Kuttler, que dedicaron ingentes cantidades de tiempo y energía a este libro y a todos sus detalles; a Matt Oshinsky, Joel Rose, Chris Weiss y Judd Winick por su incansable ayuda y su constante amistad; al profesor Kellis Parker, por sus amplios conocimientos legales y la permanente ayuda que me prestó; a Kathv Bradley, por dedicarme su tiempo durante toda la preparación y por facilitarme tantos detalles interesantísimos con los que trabajar; a Chris Vasil, por su ojo clínico y su generosidad; y al resto de mi familia y amigos, cuyos nombres no están en estas páginas.

Por último, quiero darles las gracias a todos los componentes de Rob Weisbach Books and William Morrow: Bill Wright, por su increíble entusiasmo; Jacqueline Deval, Michael Murphy, Lisa Queen, Lisa Rasmussen y Sharyn Rosenblum, por su inmensa energía y su precioso apoyo; Colin Dickerman, por sus comentarios y sugerencias; David Szanto, por su contribución al manuscrito y por ayudar en todo lo demás que le vino a mano; y a todas las maravillosas personas de Weisbach/Morrow, que contribuyeron a hacer realidad este libro. Por último, tengo una enorme deuda de agradecimiento con mi editor, Rob Weisbach. Rob es una persona con auténtica visión, y un extraordinario editor, real e indiscutiblemente comprometido con sus autores. Me enorgullezco de formar parte de su nueva empresa y me enorgullezco aún más de contarlo entre mis amigos. Rob, nunca te agradeceré lo suficiente todo lo que has hecho: aparte de tu infinito entusiasmo, tuviste fe en mí.