Expediente Medellin

Susana Martin Gijon · Capítulo 15 de 23

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Expediente Medellin

Capítulo XIV

XIV

¿Cómo contratas a un detective cuando lo necesitas?

Llevo un rato preguntándomelo y no doy con la respuesta. La solución se me antojó casi demasiado obvia: alguien como yo, que lleva toda la vida leyendo cómo los detectives resuelven los más intrincados enigmas y encuentran a cualquier desaparecido que se propongan, debería haberlo pensado antes, y no esperar a que mis propios personajes se metan en mis pesadillas para acabar conmigo.

Pero claro, no es lo mismo dar con Philip Marlowe en las páginas de un libro que con un investigador privado en la vida real… ¡eso es! Sí que conozco un detective de carne y hueso: Rafael Guerrero. Busco entre los contactos de mi móvil y ahí está. Echo un cálculo rápido. En España son las diez de la mañana, debería estar despierto. Aunque con los detectives una nunca sabe.

—¿Rafa?

—Sí, ¿quién es?

—Hola, soy Susana… Martín Gijón, hemos coincidido en algún que otro festival literario…

—Claro, Susana, ¿qué tal te va? ¿Sigues matando gente?

—Bueno, más bien buscándola —confieso—. Verás, te llamo por eso; sé que tienes contactos por todo el mundo y necesito una persona de confianza en Colombia para encontrar a alguien.

—Eso está hecho. Te paso el contacto de mi apoyo local; cuelgo y te lo envío.

—Genial, muchas gracias, Rafa. Te debo una.

—Oye, Susana —le escucho titubear.

—Dime.

—No sé en qué andarás metida, pero ten cuidado. —Y añade—: La vida no es como debería ser…

—Lo sé —le interrumpo. He leído sus libros. Sé lo que va a decirme y me adelanto encantada de demostrar lo friki que soy—. «La vida es como es». Tendré cuidado, lo prometo.

Siento su sonrisa al otro lado del teléfono y cuelgo. A los pocos segundos, en la pantalla de mi móvil aparece el contacto de Rai Chaves.

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