Expediente Medellin

Susana Martin Gijon · Capítulo 22 de 23

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Expediente Medellin

Capítulo XXI

XXI

Se despierta en una cama de hospital. Le duele todo, pero hay un punto en el que el dolor aumenta de intensidad. Siente como si le perforara en mitad del pecho. Trata de doblarse para observar su cuerpo y un ramalazo le sacude. Se vuelve a recostar, espera, mira a su alrededor: tres paredes que le envuelven, y al lado izquierdo una cortina corrida tras la cual habrá otra cama, otro paciente. Su brazo está atrapado por agujas enganchadas a tubos que le conectan con bolsas de líquidos transparentes infiltrándole quién sabe qué. Espera y espera hasta que, cuando comienza a atardecer, un enfermero aparece y se le queda mirando sobresaltado.

—¡Doctora! ¡Venga rápido, se ha despertado!

La doctora le examina sin decir una sola palabra. Es joven y guapa, y el ceño fruncido es una muestra de la seriedad con que se toma su trabajo.

Cuando termina su reconocimiento, las arrugas de su frente se atenúan y le habla con tono grave y una expresión cautelosa.

—Bienvenido al mundo. Parece que tiene usted una segunda oportunidad.

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