Expediente Medellin

Susana Martin Gijon · Capítulo 17 de 23

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Expediente Medellin

Capítulo XVI

XVI

—Simone, no me gusta el tipo que has traído a la casa.

—¿Quién, Luis Alfredo? No te preocupes, lo he tenido a prueba durante un tiempo.

—¿A prueba? ¿Para qué?

—Ya sabes que es peligroso que te quedes solo cuando tengo que salir.

Necesitamos más seguridad.

—¿Seguridad o vigilancia? No insultes mi inteligencia, Simone. Sabes tan bien como yo que estoy aquí contra mi voluntad.

—Ambas.

—Pues no pienso quedarme con él, me da mala espina.

—No morderá la mano que le da de comer.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Porque la policía de España lo persigue y aquí puede esconderse: nosotros le ayudamos y él nos protege. Además, está bien pagado.

—O sea que es un delincuente.

—Quién no ha cometido un delito alguna vez.

El hombre que tiene al lado calla. Sabe que ante eso, solo puede callar.

—Digamos que es alguien que no tiene escrúpulos a la hora de liquidar a quien se le ponga por delante. Que es lo que ahora necesitamos —

confirma al poco Simone.

—¡Eso sí que no! Me niego a convivir con un psicópata. Busca a otra persona.

—La decisión ya está tomada. Yo intento cumplir con tus deseos, pero esto son órdenes de arriba. Primero está la seguridad.

—¿De arriba? Quieres decir…

—Del otro lado del charco. Y no trates de sonsacarme: sabes que no puedo hablarte de eso.

—No entiendo por qué. No hay nada que yo pueda hacer desde aquí —

dice con desaliento.

—Ahora tengo que salir a resolver unas últimas cosas. Espero traerte pronto buenas noticias. Entretanto, tienes que quedarte con él…

—Veo que no tengo opción.

—… y anímate. Ya falta poco.

—¿Poco para qué? —Bruno lanza la pregunta al aire mientras le ve marchar, sabiendo que quedará sin respuesta.

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