La cuarta cripta
Base Aérea de Nellis, Nevada.
–Soy una amiga de Johnny Simmons -continuó diciendo.
–Así que recibió la cinta -gruñó el hombre.
–Sí -dijo Kelly.
–Pues tardasteis bastante. ¿Dónde está Simmons?
–Ha muerto. – Kelly señaló hacia el oeste-. Intentó infiltrarse en el Área 51
y lo pillaron. Fue conducido a Dulce, en Nuevo México. Lo liberamos pero se suicidó.
El anciano no pareció sorprendido.
–He oído decir que en Dulce hacen cosas muy raras a la gente.
–Le voy a contar rápidamente toda la historia -dijo Kelly acercándose a él-.
Luego necesitaremos su ayuda.
BASE AÉREA DE NELLIS,
NEVADA.
El oficial vestido con el traje de vuelo le tendió la mano.
–Teniente Hawerstaw a sus órdenes, señora.
–Llámame Lisa -dijo la doctora Duncan.
–Soy Debbie -dijo el oficial sonriendo. Señaló a la otra persona vestida con traje de piloto-. Este es mi copiloto, el teniente Pete Jefferson; nuestros PR
son el sargento Hancock y el sargento Murphy.
Los dos hombres estaban colocando material en la parte trasera del Blackhawk UH60.
–¿Qué están cargando? – preguntó la doctora Duncan.
–Nuestro equipo estándar de salvamento -repuso Hawerstaw.
–Sólo necesito que me llevéis hasta Groom Lake -dijo la doctora Duncan.
–Son procedimientos operativos estándares -explicó Hawerstaw-. Siempre llevamos nuestro equipo cuando volamos. Nuestra misión principal, aparte de llevar a los asesores científicos del Presidente, consiste en rescatar tripulaciones que han sufrido un accidente. Nunca se sabe si nos pueden dar la orden posterior de llevar a cabo una misión -sonrió-. Por cierto, por lo que me ha contado el oficial de guardia, vamos a llevar a cabo una misión secreta en el espacio aéreo del Área 51. ¿Quién sabe con lo que nos podemos topar? He oído historias muy extrañas sobre ese sitio.
–¿Tienes algún inconveniente en llevar a cabo esta misión? – preguntó la doctora Duncan poniéndose la máscara de la profesionalidad.
–Ninguno. He recibido órdenes de mi oficial de guardia, que representa al comandante del puesto, para conducirla a donde usted desee. – Hawerstaw se colocó su casco y luego dijo-: Tengo las espaldas cubiertas. – Abrió la puerta del lado del avión.
–Por cierto, odio ver esas grandes áreas en las que no se puede volar. Es un reto poder verlas. Tengo verdaderas ganas. – Abrió el brazo hacia la parte de atrás-. Suba a bordo.
CERCANÍAS DEL ÁREA 51.