La estrella de los gitanos
La Única Palabra
Yo estaba con Loiza la Vakako cuando un mensajero vino hasta él y le dijo que un cierto rom loco de su familia, mientras estaba borracho, había desafiado a cinco gajes a que le siguieran a través de un paso de montaña que no era mucha más ancho que la hoja de una espada. Los seis se habían despeñado y habían muerto, pero el rom había sido el último en caer, y aquellos que habían observado toda la escena lo habían alabado extravagantemente por su valor.
Loiza la Vakako se echó a reír.
—A veces el valor ante la muerte es cobardía ante la vida —dijo.
Y nunca volvió a mencionar al hombre.
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