Los gitanos

Jean-Paul Clébert · Capítulo 41 de 70

Páginas del PDF

Los gitanos

La Ley o la Tradición Gitana

índole. El altar que describe va acompañado de faldas de color sombrío puestas sobre

el suelo alrededor de una piedra). Cabos de candelas, que las mujeres han conservado

del último funeral, simbolizan la presencia de los muertos.

Entre los castigos impuestos al culpable no se excluye la muerte. Pero esta pena

es cada vez menos frecuente. La reemplazan por la exclusión y castigos corporales.

Éstos son a veces de una extraordinaria violencia (ojos arrancados, mutilaciones…).

El krisinitori puede, también, arbitrar un duelo entre dos rivales; duelo, a cuchillo en

la Europa Central; a látigo, en Ucrania, y a puñetazos en Inglaterra.

Cuando un acusado ha sido reconocido inocente, el kriss manda celebrar un

banquete de rehabilitación, la [350] pativ. La víctima del error, o cualquier otro, levanta

su vaso brindando por la amistad, y pronuncia su juramento de paz. Derrama un poco

de vino sobre la mesa. En otras tribus canta, solo, la historia del crimen o presunto

delito, a modo de romance popular. Una mujer baila y reproduce la acción

mímicamente (tradición de algunos kalderas), mientras los asistentes salmodian en

sordina.

Con algunas variantes de detalle, la ceremonia del kriss está todavía en uso entre

todos los gitanos, incluso entre los que se han integrado a nuestra civilización. Debo

añadir que los asuntos que por cualquier razón han sido ya liquidados por la justicia

oficial, se juzgan de nuevo sin que el krisinitori tenga en cuenta el primer juicio. Esta

fidelidad al kriss es uno de los factores más importantes de la cohesión del pueblo

gitano. Pero esta cohesión se ve más reforzada aún por los rígidos cuadros de la

familia y de la tribu y por esta suprema autoridad, que si bien no reviste el aspecto

vulgarizado de un rey, no por ello es menos exigente y exclusiva: La Ley Gitana, la

Tradición.

 

LA LEY O LA TRADICIÓN GITANA

 

Esta tradición, que presenta variantes y comporta omisiones, rige el conjunto de

los grupos gitanos hasta el punto de influir en la manera de vivir de los nómadas no

gitanos[351]. Por otra parte, no sólo dicta las creencias, sino también las costumbres.

Así, pues, para mayor comodidad del planteamiento, mezclaremos continuamente las

costumbres y los mitos de la vida cotidiana de los gitanos.

Debemos decir, sin embargo, que no es posible asimilar completamente la Ley y

la Tradición. La Ley Gitana es, en realidad, el conjunto de costumbres (en el sentido

en que lo entendían los viejos costumbristas) que a través de las generaciones

ordenaba de forma inmutable los más mínimos actos de la vida práctica. La tradición

no es solamente la formación de un conjunto de unas creencias de base, de un

«Credo» transmitido oralmente y destinado a ordenar el universo junto con los tabúes

emanantes de esta pseudorrevelación, sino que es también una historia legendaria,

cuyos mitos son maleables, móviles y adaptables a situaciones especiales. Los persas hacen una distinción importante entre su afsaneh, que es una historia, y el tarikh, que