Los gitanos
En los países comunistas
Terminada la guerra, los gitanos supervivientes han encontrado en Alemania
Occidental una mayor comprensión. Aunque su situación no esté ni de lejos regulada,
el Gobierno Federal ha emprendido una tentativa de asimilación y ha aportado
sensibles mejoras al estatuto de ciudadanía y en el terreno escolar.
En los países comunistas
La situación actual de los gitanos en el conjunto de las Repúblicas Soviéticas y en
los países satélites, evidentemente, es poco conocida. Todavía han sido pocos los
documentos publicados, ya sea por las autoridades o por los etnólogos. El artículo
más revelador ha sido publicado en la revista [459] Témoignages, y de él copio la
mayor parte de este capítulo.
Los gitanos forman detrás del «telón de acero» uno de los cuatro grupos de
minorías étnicas lo bastante importantes para plantear un problema permanente (los
otros tres grupos son los alemanes, los judíos y los magiares).
Su número en los países satélites no puede ser precisado con exactitud. Sin
embargo, según las últimas informaciones provenientes de fuentes oficiales, las
últimas cifras probables concernientes a los países interesados son:
Bulgaria: 150 000 (revista Geografía, Sofía, 1951). Checoslovaquia: 150 000 (Radio
Bratislava, 9 septiembre 1958). Hungría: de 150 000 a 200 000 (periódico
Nepakarat, Budapest, 20 octubre 1957).
Polonia: 150 000 (New York Times, 6 septiembre 1958). Rumania: 262 501 (Anuarul
Statistic, Bucarest 1939-1940).
Esta última cifra, de una precisión notable, ya no tiene valor histórico: decenas de
millares de gitanos rumanos fueron exterminados por los nazis durante la guerra.
En cuanto a Albania, la población gitana es insignificante.
Y en lo que se refiere a Rusia, un decreto del Presidium del Soviet Supremo, de
fecha 5 de octubre de 1956, obliga a los gitanos nómadas del país a llevar una vida
sedentaria. El derecho a escoger el lugar de residencia les ha sido concedido. Se han
tomado medidas en plan local para facilitar su iniciación en los trabajos del campo y
de la ciudad[460].
El problema gitano en Rusia y en los países satélites es, ante todo, una cuestión de
sedentarización, ya que la sociedad comunista actual no podría aceptar que una
minoría étnica, aunque débil en número y poco inclinada a la colectivización,
continuase errando por los caminos. «El objetivo de las autoridades es integrar las
poblaciones gitanas en las comunidades agrícolas e industriales, y parece ser que
estos esfuerzos se han visto coronados por cierto éxito. Es difícil determinar cuál es la
parte en este éxito de las iniciativas del Régimen y la de la evolución histórica natural, porque, antes de subir al poder los comunistas, ciertos gitanos ya tenían