Los gitanos

Jean-Paul Clébert · Capítulo 69 de 70

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Los gitanos

En los países comunistas

Terminada la guerra, los gitanos supervivientes han encontrado en Alemania

Occidental una mayor comprensión. Aunque su situación no esté ni de lejos regulada,

el Gobierno Federal ha emprendido una tentativa de asimilación y ha aportado

sensibles mejoras al estatuto de ciudadanía y en el terreno escolar.

 

En los países comunistas

 

La situación actual de los gitanos en el conjunto de las Repúblicas Soviéticas y en

los países satélites, evidentemente, es poco conocida. Todavía han sido pocos los

documentos publicados, ya sea por las autoridades o por los etnólogos. El artículo

más revelador ha sido publicado en la revista [459] Témoignages, y de él copio la

mayor parte de este capítulo.

Los gitanos forman detrás del «telón de acero» uno de los cuatro grupos de

minorías étnicas lo bastante importantes para plantear un problema permanente (los

otros tres grupos son los alemanes, los judíos y los magiares).

Su número en los países satélites no puede ser precisado con exactitud. Sin

embargo, según las últimas informaciones provenientes de fuentes oficiales, las

últimas cifras probables concernientes a los países interesados son:

 

Bulgaria: 150 000 (revista Geografía, Sofía, 1951). Checoslovaquia: 150 000 (Radio

Bratislava, 9 septiembre 1958). Hungría: de 150 000 a 200 000 (periódico

Nepakarat, Budapest, 20 octubre 1957).

Polonia: 150 000 (New York Times, 6 septiembre 1958). Rumania: 262 501 (Anuarul

Statistic, Bucarest 1939-1940).

 

Esta última cifra, de una precisión notable, ya no tiene valor histórico: decenas de

millares de gitanos rumanos fueron exterminados por los nazis durante la guerra.

En cuanto a Albania, la población gitana es insignificante.

Y en lo que se refiere a Rusia, un decreto del Presidium del Soviet Supremo, de

fecha 5 de octubre de 1956, obliga a los gitanos nómadas del país a llevar una vida

sedentaria. El derecho a escoger el lugar de residencia les ha sido concedido. Se han

tomado medidas en plan local para facilitar su iniciación en los trabajos del campo y

de la ciudad[460].

El problema gitano en Rusia y en los países satélites es, ante todo, una cuestión de

sedentarización, ya que la sociedad comunista actual no podría aceptar que una

minoría étnica, aunque débil en número y poco inclinada a la colectivización,

continuase errando por los caminos. «El objetivo de las autoridades es integrar las

poblaciones gitanas en las comunidades agrícolas e industriales, y parece ser que

estos esfuerzos se han visto coronados por cierto éxito. Es difícil determinar cuál es la

parte en este éxito de las iniciativas del Régimen y la de la evolución histórica natural, porque, antes de subir al poder los comunistas, ciertos gitanos ya tenían