Los gitanos
Demonología
Finalmente, habría que relacionar a Sara con la Macarena, la Virgen de los
gitanos españoles. Lleva simbólicamente siete faldas o trajes. Una tradición judía
subraya el papel de estas dos vírgenes, reladonándolas con la doctrina de los
caballistas de la escuela de Isaac el Ciego, nacida en Beaucaire del Ródano, y que
quizás ha contribuido, en efecto, a este culto: Sara designa en la Cabala «la residencia
en el exilio», y lleva el nombre de la «viuda caída».
Demonología
El doctor Máximo Bing, de Budapest, ha estudiado ampliamente la Demonología
médica de los gitanos de Transilvania[380] y ha recogido este mito asombroso cuya
riqueza exige que lo reproduzca in extenso:
«En una época muy remota, relatan los gitanos de Transilvania, la reina de las Buenas Hadas, las
keshalyi, era una bella muchacha que vivía en su rocoso palacio de la alta montaña. Se llamaba Ana. Pero en las profundidades de la tierra vivía el pueblo de los demonios, los loçolico, espíritus terrestres que al principio habían sido hombres, pero que el diablo había transformado en horribles demonios. Su rey estaba loco de amor por la bella y pura Ana. Cuando se presentó a ella, la princesa, aterrada por su aspecto, lo rechazó horrorizada. Entonces, los loçolico atacaron de improviso a las keshalyi, devoraron a muchas, y se disponían a exterminarlas, cuando la princesa Ana, para salvarlas, consintió en casarse con el horrible monstruo, su rey.
»Pero la princesa sentía un asco tal hacia su esposo que le era imposible entregarse a él.
Desesperado, éste erraba a la ventura cuando encontró a un sapo dorado… El sapo dorado aconsejó al rey que hiciera comer a su esposa los sesos de una urraca. Inmediatamente, la reina caería en un profundo sueño, y entonces él podría hacer de ella lo que quisiera. El rey siguió este consejo, y así pudo amar a Ana durante su sueño.
»Entonces la reina dio a luz a un demonio, Melalo, que tenía la apariencia de un pájaro con dos
cabezas y las plumas de un gris sucio. (Melalo es el demonio más temido por los gitanos). Con sus garras afiladas desgarra los corazones y lacera los cuerpos; de un aletazo aturde a su víctima, y cuando ésta despierta de su desmayo ha perdido la razón. Fomenta el furor, el crimen y la violación. Como es lógico, debiendo su nacimiento a los sesos de una urraca, aquellos a quienes hiere de demencia, desbarran en sus razonamientos como la urraca.
»Después del nacimiento de Melalo, Ana continuó rechazando a su marido. Pero cuando Melalo
creció, exigió también que se le entregara una mujer. Por esto aconsejó a su padre que hiciera cocer un pescado con leche de burra durante el sueño de su mujer, le pusiera unas gotas de este filtro en el órgano sexual y luego la poseyese.
»Nueve días después de esta posesión, Ana dio a luz un demonio hembra, Lilyi, la Viscosa. Fue la
esposa de Melalo. Su cuerpo es el de un pez con una cabeza de hombre, de cuyos lados cuelgan nueve barbas o hilos pegajosos. Cuando estos hilos penetran en el cuerpo de un hombre, éste contrae inmediatamente una afección catarral.
»El rey sólo podía amar a su mujer cuando Melalo la había dormido con sus vapores. Y Melalo
tuvo muchos hijos, y el rey estaba envidioso. Melalo, el enemigo de los hombres, quería impedir que éstos se multiplicasen. Aceptó, pues, adormecer a su madre, con la esperanza de que daría a luz nuevos demonios, lo bastante numerosos y fuertes para destruir toda la raza humana. Por consejo de Melalo, el rey, pues, comió un escarabajo y un cangrejo. Entonces, Melalo adormeció a Ana, que dio a luz al demonio Tçulo. (Tçulo, el Espeso, el Barrigudo, tiene la apariencia de una bolita erizada de pinchos. Se insinúa en el cuerpo humano, rodando en su interior, y provoca violentos dolores en el bajo vientre. Atormenta en particular a las mujeres embarazadas. Tçulo persiguió a su propia hermana Lilyi).
»Para librarse de este inoportuno, Melalo aconsejó a su padre que procrease una hembra, que sería
su esposa. Y así fue como nació Tçasridyi, la Ardiente. Tiene el cuerpo de un gusano pequeño cubierto de pelos. Tçulo y su mujer atormentan mucho a los enfermos, pero raramente les causan la muerte.
»A instancias de Melalo, el rey hizo cocer un ratón sobre el que había escupido y preparó una sopa
que dio a su mujer. Ésta cayó enferma, y, al beber agua, un ratoncito blanco se escapó de su boca. Era Schilalyi, la Fría. Tiene gran número de pequeños pies y provoca la fiebre fría. Pero cuando Schilalyi empezó a molestar a sus hermanos y hermanas, Melalo inspiró a su padre la idea de comer un ajo sobre el cual había orinado antes; luego el rey visitó a su mujer. Ésta dio a luz a Bitoso, que fue el esposo de Schilalyi. Bitoso, el Ayunador, es un pequeño gusano con varias cabezas que provoca dolores de cabeza y de estómago; también causa la falta de apetito. Sus numerosos hijos provocan los cólicos, zumbidos de oídos, dolores de muelas y calambres.
»Ana tuvo una erupción cutánea. Melalo le aconsejó que se hiciera lamer por ratones; es lo que ella
hizo, pero uno de los ratones penetró en su vientre. Dio a luz a [381] Lolmischo, el ratón rojo. Cuando Lolmischo corre sobre la piel de un hombre dormido, éste pronto queda cubierto de eccema.
»Ana se sentía profundamente desdichada por haber dado al mundo tantos monstruos. Preguntó a
Melalo qué podía hacer para quedar estéril. Él le propuso que se hiciera enterrar dentro de un montón de estiércol. Ella accedió, pero un escarabajo se deslizó dentro de su cuerpo. Dio a luz a Minceskro, que provoca enfermedades de la sangre. Minceskro es un demonio hembra. Se casó con su hermano Lolmischo. Tuvieron muchos hijos. Éstos son los que causan la viruela, la escarlatina, el sarampión, etc.
»Finalmente, las Keshalyi hicieron comer a Ana, desesperada, un pastel en el que habían mezclado
pelos de un perro de los infiernos (¿?), polvos de serpiente y pelos de gato. Y cuando el rey la visitó, dio a luz a Poreskoro, el más terrible de todos los demonios. Era un hermafrodita; puede fecundarse a sí mismo. Tiene cuatro cabezas de gato y cuatro cabezas de perro; su cola es una serpiente con la lengua hendida. Él y sus hijos son los que provocan las peores epidemias: la peste, el cólera, etc., así como las más funestas epizootias.
»Tanto se asustó el rey de esta espantosa descendencia, que devolvió la libertad a Ana con la
condición de que cada mujer de las Keshalyi que alcanzase la edad de 999 años fuese entregada a sus loçolico. Desde entonces, Ana vive sola en un castillo inaccesible en medio de las rocas. No se deja ver más que muy raramente y sólo bajo la forma del sapo dorado».
Esta leyenda es apasionante, porque concierne a la vez a la demonología, a la
sexología y a la medicina gitanas.
De momento consideremos únicamente el aspecto demonológico. Ante todo, ¿qué
pueden significar los nombres de los personajes de esta pasmosa historia?
La reina de las Hadas se llama Ana. Es pura y bella. Vive en una montaña. Es la
princesa prototipo de los cuentos de hadas. Y la culpa de dar a luz a tantos demonios
no parece ser del todo suya. Pero ¿de dónde viene? «Existía entre los celtas una gran
diosa llamada [382] Dana o Danu . Según Mac Cullog, dio su nombre a todo el grupo
de divinidades célticas y la llaman su madre. Era parienta de la diosa Ana o Anou,
que Cormac califica de mater deorum hibernensium. Cormac, por otra parte, asocia el
nombre de Anou y el nombre de Ana con el de “abundancia”. Imposible dejar de
pensar en la diosa nutricia de los romanos, Anna Perenna, que es la misma Anna
Pourna del brahmanismo. Si el celta Ana significa “abundancia”, el sánscrito anna
significa “alimento”. El Ana o Dana céltico (de significa “de la diosa”) es, pues, una
hermana de todas estas diosas madres que llevan un nombre análogo a nuestro
“mamá”; uno de los nombres de Cibeles era Nanna, y, entre los alemanes, la bella
Nanna era la mujer del dios Balder. Como diosa subterránea, Dana era la mujer del
guardián de los muertos, y debía exigir sacrificios humanos. Existe en el folklore del
Leicestershire una [383] Black Annis antropófaga que vive en una caverna».
Si este autor no ha conocido la existencia de la Ana gitana, se me concederá que,
de todas maneras, tenemos aquí una extraña similitud. Dicha Ana céltica, de la cual,
todavía más, deriva nuestra Santa Ana, que en Cungin, en el Aube, o en Saint-
Sulpice, en la Dordoña, concede la lluvia; sobre todo, la Santa Ana de Chartres…,
que es negra.
Parece, pues, que nos encontramos una vez más ante la degeneración de un culto
arcaico, sometido a su vez a múltiples deformaciones.
El primer hijo de Ana, Melalo, lleva un nombre típicamente gitano. Significa:
sucio, obsceno. Es un pájaro con dos cabezas. Como lo subraya el doctor Bing: «Ya
se encuentra el pájaro de dos cabezas entre los hititas, que lo llevaron a Bizancio,
donde se convirtió en el célebre pájaro heráldico, y bajo esta forma pasó entonces a
los blasones de la antigua Rusia y a los de Austria».
El segundo hijo de Ana es Lilyi. Una correlación con la Lilith de la Biblia nos
llega inmediatamente a la mente. Los babilonios ya conocían demonios nocturnos,
entre los que están Lilu, Lili tu y Ardat Lili[384]. Este nombre vuelve a encontrarse en
la tradición judía, donde Lilith, la primera mujer de Adán, dio a luz a gigantes y
demonios[385]. La iconografía clásica la representa fácilmente bajo el aspecto de una
mujer-serpiente. Y entre nuestros gitanos se llama la Viscosa. Los traductores árabes
la llaman ghul, de la cual nosotros hemos hecho la goule (especie de vampiro),
devoradora de los hombres dormidos. Además, Lilith figura sobre los amuletos y
talismanes protectores de la partera entre los judíos alsacianos[386], y sobre estos
mismos talismanes (llamados Scheimostafeln) aparecen también invocaciones a Sini y
Sinsini, personajes de los más misteriosos que, de nuevo, encontramos citados en los
manuscritos rumanos del siglo XVIII, y habitualmente suelen relacionarse con los santos griegos Sisynios y Sinsini… Es posible que se trate aquí de los sigynnes, este
pueblo descrito por Heródoto y venido del mismo Irán, que Mayani[387] señala haber
sido identificado con los gitanos[388].
Aquí me limito a indicar una relación bastante sospechosa.
Los otros nombres que llevan los demonios de la estirpe de Ana tienen una
sonoridad totalmente gitana. Así Lolmischo, que significa «ratón rojo». El mismo de
las hadas, Keshalyi, parece calcado de Kachli, huso; aquí, pues, reaparecería la
antigua analogía nada-huso conocida casi en todas partes. Una invocación contra la
esterilidad precisa: Keshalyi, lispersen… (Keshalyi, hilad…). Pero esta raíz kesh
existe en hebreo (Kishhep, magia), y en acadio (kashshapu, brujo). ¿En qué
quedamos? Encontraremos de nuevo las Keshalyi y su múltiple simbolismo en los
rituales de la vida cotidiana y de la medicina. Pero no son las únicas hadas gitanas.
Son mucho más clásicas las Ursitory, de las cuales habla Mateo Maximoff en la
novela que lleva este título. Las Ursitory son tres hadas de sexo masculino, que al
tercer día del nacimiento de un niño bajan hacia él y deciden su porvenir. Salvo el
bebé, nadie ha podido verles nunca. Y tienen que ser tres, para oír sus voces: el niño,
la madre y la bruja (la drabarni, es decir: la mujer de las hierbas). Tampoco nadie
puede deshacer los maleficios que echan. La creencia en los Ursitory parece limitarse
a los gitanos de Rumania.
El mismo simbolismo de la cifra tres, o de su múltiplo nueve, rige las
manifestaciones de otra categoría de hadas, éstas muy femeninas, las Manya. Son
asombrosamente bellas y jóvenes mientras son vírgenes. Pero llevadas ellas también
por el deseo de multiplicación, seducen a los hombres y se entregan a ellos. Esto
cuesta generalmente la muerte de sus parejas, como sucede con los gitanos. Pero las
Matiya pierden a la vez juventud y belleza. En cambio, engendran tres gemelas. A
pesar de que sus estragos son limitados, deben ser asimiladas a los clásicos vampiros.
Aunque interese ante todo el culto de los muertos, debo hablar aquí del vampiro
gitano. Lleva el nombre de mulo (en plural mulé), que significa exactamente: que está
muerto (participio pasado del verbo merav, morir). En efecto, es el alma de un
muerto. Algunos grupos de gitanos hacen una distinción entre los mulé y los suuntsé
(plural de sunto, santo), ya que los primeros representan tos espíritus de los hombres
muertos accidentalmente o merecedores de los tormentos del infierno, y los segundos,
en cambio, son los espíritus de los nuevos habitantes del Paraíso.
Sin embargo, únicamente los mulé tienen una importancia cierta. Por supuesto,
los muertos gitanos, con excepción de todos los demás, hacen de auténticos mulé. Los
gitanos no temen en manera alguna a los fantasmas gaché, y, por ejemplo, no les
importa dormir en un cementerio.
Los mulé sólo viven por la noche. Entre los gitanos de Hungría, se recomienda no
tirar basuras ni agua caliente fuera de la tienda o del carromato después de ponerse el
sol: el [389] mulo que fuese así alcanzado se vengaría inmediatamente. Pero los mulé
viven también al punto del mediodía. En efecto, el momento en que el sol pasa de levante a poniente marca un tiempo muerto. ¿No es Stendhal el que ha hablado de la