Seré frágil
Nota de la autora
Antes de nada, quiero aclarar un par de cosas acerca de la novela. En mi cabeza, tanto Sofía como Sara son dos chicas de muy baja estatura —así las tenía a mi altura— y, por lo tanto, sus pesos son todavía más bajos de lo normal. Sara empieza la novela estando en un peso sano para su altura, cincuenta y tres kilos, pero pido, por favor, que nadie utilice este número como referencia. Solo una pequeña parte de la población consigue tener ese peso (e incluyo aquí también los demás pesos que aparecen en la novela) y estar física y mentalmente sano. Cada persona y cada cuerpo es diferente. Si te preocupa tu peso acude al médico, pero recuerda que tu salud no la determinan los kilos que peses.
Y no hará falta que lo diga, pero Sara y Sofía son dos chicas enfermas. Su cerebro está enfermo y, por la naturaleza propia de la enfermedad, su cuerpo acaba pagándolo también. Comprended que los pensamientos de ambas no son reales ni buenos; son una distorsión de la realidad. No están gordas, comer bien no te va a hacer engordar (de verdad, tu cuerpo sabe lo que hace), comer más de lo normal un día —o dos, o tres— no va a hacerte ganar peso ni te convertirá en peor persona, comer tarta o un rollito de canela o un sándwich no te hace ser una persona menos sana, las calorías de los alimentos son energía, no el enemigo; necesitas energía y comida para vivir y funcionar bien. Si Sofía y Sara pensaban lo contrario era porque estaban enfermas. No es normal pensar así. No es normal tener miedo a comer (o, por lo menos, es tan normal como lo sería tener miedo a respirar), y mucho menos querer morir.
Por eso tengo que decirte, querido lector, que esa última carta no era solo para Sara.
La primera mentira que te hará creer una enfermedad mental es que no la tienes. Pondrá excusas para convencerte, como «no estoy lo suficientemente enfermo», «no estoy lo suficientemente delgado», «es una mala época, se me pasará», «es solo una dieta, solo estoy siendo sano», «pararé cuando lle gue a mi meta», «no es para tanto, hay días en los que estoy bien», «no quiero molestar a nadie», «no quiero ser una carga».
Si estás constantemente preocupado por la comida, o conoces a alguien que lo esté, siempre pensando en tu cuerpo; si tienes miedo a ganar peso, o si te encuentras continuamente nervioso, ansioso, irritable, inestable, depresivo… Entonces no es solo una dieta, ni una fase, ni un juego. No es salud, es todo lo contrario. No es normal dejar de comer, no es normal vomitar o hacer ejercicio compulsivamente, no es normal odiarte.
Llegará un día en que el silencio te hará más daño y, por primera vez, querrás responder con sincerad a ese «¿qué tal?». Puede que entonces pienses que no estás tan mal, que hay gente que lo ha pasado peor que tú. Puedes pensar que tu historia no importa comparada con las suyas. Puede, incluso, que tu mente susurre que solo quieres llamar la atención. No dejes que tu enfermedad te frene. El dolor no se puede medir, no tienes que llegar a cierto nivel o número para merecer ayuda o amor. Nunca tengas miedo de no ser suficiente. Tu voz importa y hay gente que quiere escucharte.
No importa si llevas sintiéndote así menos de un mes o más de dos años, no importa tu peso o el color de tu piel, no importa tu sexo o de qué familia vengas. Tu sufrimiento es válido. No te creas las mentiras que te dice el trastorno y pide ayuda.
Decir «no estoy bien» no significa que seas una carga; significa que eres humano. Sé que da mucho miedo y que no es nada fácil. Puede que te avergüences y no quieras hablar de ello, o que tus seres queridos no sean capaces de ver el problema. Pero, si sientes que hay algo en ti que va mal, dilo. Hazte oír.
Nada de lo que ha pasado es tu culpa.
No estás solo.
No somos débiles por pedir ayuda.
Por favor, si estás pensando en contar lo que te ocurre, hazlo. Elige salvarte.
Y, si nunca has sufrido un trastorno alimentario o cualquier otra enfermedad mental, apoya a todos los que sí, sin importar si «parece» o no que están bien. A veces lo único que necesitan es alguien que les recuerde que no se van a marchar.
Teléfono gratuito de apoyo e información sobre los trastornos de la conducta alimentaria: 900 60 50 40 Entidades que forman parte de FEACAB (Federación española de ayuda y lucha contra la anorexia y la bulimia): http: / / feacab.org/asociaciones-feacab/
Terminaste Seré frágil
Beatriz Esteban
Libros como este
Después del libro
Páginas que venían con esta edición, guardadas aquí como referencia.