Los 36 hombre justos

Sam Bourne · Capítulo 48 de 80

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Los 36 hombre justos

Capítulo 38

Domingo, 15.51 h, Manhattan

Will subió rápidamente la escalinata, asegurándose de no mirar por encima del hombro. Una vez dentro, caminó sin aminorar el paso, aunque casi los notó antes de oírlos: el clic-clac de los pasos resonando a su espalda en el suelo de mármol. Se dirigió hacia la primera escalera que encontró y al iniciar el segundo tramo se atrevió a mirar atrás. Tal como temía, la capucha gris estaba justo tras él.

Avivó el paso, subiendo los peldaños de dos en dos.

Cuando alcanzó el rellano echó a correr y decidió refugiarse en una sala llena de ficheros catalogados. Entró corriendo y redujo el paso de inmediato a un silencioso andar. Aun así, se sentía demasiado agitado y sudoroso para la callada concentración de la sala. Dio media vuelta: la capucha.

Caminó más deprisa bajo una gran pintura del cielo que era en realidad un trampantojo. Divisó una abertura en la pared del fondo y se metió por ella, pero descubrió que no se trataba de una salida, sino de un pequeño cuarto de fotocopias. Salió a toda prisa, pero el hombre de la capucha se hallaba ya a escasos metros.

Will vio unas puertas dobles y corrió hacia ellas. Una vez cruzadas, se vio en medio de una gran cantidad de gente que disfrutaba de su descanso para almorzar. Se abrió paso entre ellos para llegar a la escalera del otro lado y bajó los peldaños de dos en dos ayudándose de la barandilla. Una mujer que iba cargada con una pantalla de ordenador se cruzó en su camino, y Will se apartó a la derecha. Ella también. Will se desplazó al otro lado, y la mujer lo imitó. Al final, se hizo a un lado para dejarla pasar, pero oyó que ella dejaba escapar un gemido que fue seguido del estruendo del cristal al romperse. Había dejado caer el monitor.

En ese momento, Will se encontraba en el vestíbulo principal, mirando un amplio guardarropa. Allí era donde los lectores habituales empezaban su jornada. Había taquillas