Los 36 hombre justos
Capítulo 41
Domingo, 17.50 h, Brooklyn
Apenas disponía de tiempo para muestras de tacto. A pesar de todo, se dio cuenta de que TC se sentía incómoda por estar allí, en la casa del hombre al que había amado y de la mujer que este había convertido en su esposa. Will se fijó en las miradas que lanzaba a hurtadillas a las fotografías, particularmente al collage de la boda -puede que una docena de imágenes- que colgaba en la cocina.
Pero si para TC era una sensación extraña, para Will era peor. No había vuelto desde el día en que Beth había desaparecido; solo lo había hecho mentalmente. En ese momento veía el calendario, con las anotaciones de su esposa; veía su cárdigan, colgado en el respaldo de la silla; veía y notaba su ausencia con tanta fuerza que hacía que los ojos le escocieran.
–Escucha, TC, tienes que contarme qué ocurre.-Durante todo el trayecto desde Central Park, desde el momento en que habían dejado a Sandy, él la había estado presionando para que se explicara, pero ella se había negado.
–Will, no estoy segura de estar totalmente en lo cierto, y te conozco: en el momento en que empiece a hablar saldrás corriendo y puede que sea un gran error. Tenemos que hacer las cosas como es debido. No caben las especulaciones.
–De acuerdo. Te prometo que no saldré corriendo. Vamos, cuéntame.
–Esa es una promesa que no puedes hacer, y no te culpo.
Confía en mí, Will, por favor.
–Bueno, ¿y cuándo voy a saberlo?
–Pronto. Esta noche.
–¿Piensas decírmelo esta noche?
–Lo averiguarás esta noche, pero no seré yo quien te lo diga.