Encuéntrame

Gilly Macmillan · Capítulo 21 de 86

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Encuéntrame

Jim

 

ANEXO AL INFORME DEL INSPECTOR JAMES CLEMO PARA LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

TRANSCRIPCIÓN DE LA GRABACIÓN HECHA POR LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

PRESENTES, EL INSPECTOR JAMES CLEMO Y LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

Las notas que registran las observaciones sobre el estado mental y

la conducta del inspector Clemo, en los pasajes en los que no

quedan de manifiesto en sus respuestas, están en cursiva.

 

FM: ¿Así que diría que el segundo día del caso no fue un buen día

para usted?

 

JC: No. No fue lo que yo habría querido, pero tienes que

recomponerte, seguir adelante e intentar reconducir las cosas. Al

final de ese día ya teníamos muchas otras cosas en que pensar.

 

FM: Me pregunto si le parece que la rueda de prensa destrozó su

confianza.

 

JC: ¿Por lo que hizo la madre?

 

FM: Sí.

 

JC: No, no me pasó eso. Volvería a hacer ese llamamiento si fuera

necesario. Nadie podía prever que ella iba a hacer lo que hizo. Si

le soy sincero, ni siquiera me pareció justo que me echaran la

bronca a mí por ello.

 

FM: ¿Se lo dijo a la inspectora jefe Fraser?

 

JC: No. Soy una persona orgullosa, no suicida. De todas formas,

solo se estaba desahogando. Ella es así, por eso no me lo tomé muy

en serio.

 

FM: ¿Qué tal iba progresando el caso en general?

 

JC: Teníamos varias cosas entre manos. Nos reunimos todos a eso de

las ocho y media esa tarde. Fraser se estuvo quejando y

refunfuñando por la rueda de prensa al principio, pero se calmó

porque teníamos unas cuantas pistas claras, así que daba la

sensación de que estábamos consiguiendo algo.

 

FM: ¿Cuáles eran las pistas?

 

JC: Seguíamos investigando a los tipos de la recreación

fantástica. La mayoría tenía coartadas, pero uno en concreto se

mostró arisco y se negó a responder a nuestras preguntas, y eso

cabreó a Fraser. No tenía coartada y a ella le parecía un buen

sospechoso para el secuestro.

FM: ¿En qué sentido se mostró arisco?

 

JC: Decía que la única autoridad que reconocía era la de la Orden

de los Caballeros que regía su mundo de fantasía, lo que

básicamente significaba que no tenía intención de hablar con

nosotros. No quería respondernos por una cuestión de principios.

 

FM: ¿Y se lo iban a permitir?

 

JC: Él podía alegar lo que quisiera y nosotros no podíamos

obligarle a hablar. Fraser decidió que le quería interrogar ella

misma. Quería que Woodley y yo fuéramos con ella al día siguiente

a hacerle una visita a su casa para ver si le sacábamos algo.

 

FM: ¿Y el pedófilo? ¿El que intentaban localizar?

 

JC: Nos preocupaba seriamente. Todavía no le habíamos localizado,

pero la inspectora que se ocupaba de ello creía que su madre sabía

dónde estaba y la estaba reconcomiendo no decírnoslo. Su intención

era ir a hacerle otra visita. Teníamos al psicólogo trabajando con

posibles perfiles de secuestradores y, aparte de eso, estábamos

preparando listas de gente con la que había que hablar,

comprobando coartadas y respondiendo a todas las llamadas que se

estaban recibiendo tras el llamamiento.

 

FM: ¿Tuvieron una respuesta masiva?

 

JC: Enorme, casi demasiada. Fraser había formado el equipo más

grande que pudo, pero aun así resultó muy difícil hacer un rápido

seguimiento de todo. Teníamos como prioridad averiguar las

identidades de los ciclistas que Rachel Jenner dijo que había

visto en el bosque y el hombre que iba solo y nos estábamos

centrando en eso.

 

FM: ¿Cómo era el ambiente en el equipo?

 

JC: Estábamos todos hiperactivos por la adrenalina. Todos

queríamos acabar con aquello, dar con el chaval.

 

FM: ¿Hubo una reacción pública a la rueda de prensa?

 

JC: Eso fue un problema. Incluso esa primera noche ya se estaba

produciendo una virulenta reacción en internet contra Rachel

Jenner. La gente decía, o insinuaba, todo lo que se pueda

imaginar, también en los portales de noticias. Nos echamos a

temblar al pensar en los titulares del día siguiente.

 

FM: ¿Qué tipo de cosas se estaban diciendo?

 

JC: Decían cosas del estilo de: «Arrebato de furia de la madre».

No era demasiado malo, pero lo que nos preocupaba eran los

comentarios que estaba haciendo la gente. En Facebook cientos de

personas hablaban del caso y no se estaban mordiendo la lengua.

Pensaban que ella era culpable.

 

FM: ¿Y qué pensaba usted?

 

JC: No podíamos descartarlo. Había tenido la oportunidad de

hacerle algo a Ben y no habíamos verificado su historia todavía.

 

FM: ¿Y qué le decía su instinto?

 

JC: Que podía haberlo hecho.

 

FM: ¿No quedó convencido de su inocencia tras su demostración de

dolor en la rueda de prensa?

 

JC: El dolor no prueba la inocencia. Si le había hecho algo a Ben,

también estaría afectada en ese momento.

 

FM: Cierto.

 

JC: Pensaba que podía haberle asesinado o matado por accidente y

después haber escondido el cuerpo e inventado esa historia del

bosque. Era una posibilidad bastante poco probable, pero no era

del todo imposible. Le pedimos al psicólogo forense que viera la

grabación de la rueda de prensa y que nos dijera qué le parecía

Rachel Jenner.

 

FM: Así que, aparte de la prensa negativa, ¿estaba satisfecho con

la respuesta ante la rueda de prensa? ¿Salió algo bueno de ella?

 

JC: Sí, obtuvimos algunas respuestas positivas. Como he dicho,

teníamos mucho que abarcar, pero esperábamos que algo saliera de

ahí en cuanto separáramos el grano de la paja, tal vez alguien que

había visto algo, quizás gente que añadir a la lista de personas

para interrogar.

 

Ha conseguido interesarme. Para ser sincera, este caso me fascinó

en su momento, como a mucha gente. Debo de haber dejado ver de

alguna forma que lo que me está contando me resulta muy

interesante, porque se inclina hacia delante y me hace la pregunta

que a él le preocupa de verdad.

 

JC: ¿Cuántas sesiones cree que serán necesarias para que me dé el

alta?

 

Eso me obliga a recuperar mi expresión facial más profesional.

 

FM: Es imposible de saber en este momento. Lo único que le puedo

decir a estas alturas es que hasta ahora está progresando bien.

 

Vuelve a acomodarse en la silla, pero se le ve agitado. Sacude la

rodilla derecha sin parar.

 

FM: Me interesaría saber algo sobre el trabajo que estaba haciendo

el psicólogo forense. ¿Puede hablarme de eso?

JC: En ese momento todavía no nos había enviado nada por escrito,

pero Fraser y yo habíamos hablado con él.

 

FM: ¿Y qué pensaba?

 

JC: Había de todo.

 

FM: ¿Podría contármelo para que me haga una idea?

 

JC: Son cosas muy poco agradables.

 

FM: Tengo curiosidad. Y no es algo que esté muy alejado de lo que

yo hago.

 

JC: Lo primero que se hace a la hora de crear un perfil en los

casos de secuestro de un menor es distinguir entre un secuestro

llevado a cabo por un familiar o por alguien de fuera de la

familia.

 

FM: ¿Alguno de esos dos tipos es más probable que el otro?

 

JC: Estadísticamente el secuestro llevado a cabo por un familiar

es más probable. Normalmente son resultado de divorcios o acuerdos

de custodia que no se han respetado. Se ven mucho en los

periódicos casos de niños secuestrados y llevados al extranjero

por uno de los progenitores. En raras ocasiones el secuestro

familiar lo efectúa un miembro de la familia cercana: un tío o un

padrastro tal vez, que alberga un insano interés sexual por el

menor, pero en esos casos la víctima suele ser una niña.

 

FM: Seguramente esos casos son más fáciles de resolver.

 

JC: Definitivamente. El secuestrador que no pertenece a la familia

es un desafío mayor para nosotros. Si secuestran a un niño de

repente sin dejar rastro, el grupo de sospechosos potenciales

puede ser inmenso. Obviamente investigamos a todos los que

conocemos, pero una vez que los hemos descartado, podría ser

cualquiera. Y el tiempo siempre está en nuestra contra.

 

FM: Para los padres debe de ser un infierno.

 

JC: No se lo desearía a nadie.

 

FM: No, sin duda. Hay un término que utilizamos para esos casos:

«dolor ambiguo». Puede ser una sentencia a perpetuidad. Es una

especie de duelo sin resolver. Se puede sentir también cuando un

hijo u otro familiar está mentalmente incapacitado. Se llega a

hacer el duelo por la persona que crees que podría ser si las

cosas hubieran salido de forma diferente. Esa persona está

físicamente presente, pero psicológicamente ausente. Por el

contrario, y es lo que pasa en casos de secuestro, o más

comúnmente en divorcios, el niño o la persona está

psicológicamente presente pero físicamente ausente. Y en los casos

de secuestro los padres tienen la incertidumbre añadida de si el

niño estará vivo o muerto.

 

JC: Eso era lo que queríamos evitar. Queríamos traer a ese niño de

vuelta sano y salvo. Estábamos esperando a que llegara el informe

con los perfiles, pero el psicólogo le había adelantado a Fraser

que, por las circunstancias en que se había producido, se

inclinaba por un secuestro perpetrado por alguien de fuera de la

familia.

 

FM: ¿Por qué?

 

JC: Basándose en la edad y el sexo de Ben, era más probable que se

tratara de un solo secuestrador masculino con un motivo sexual que

probablemente había actuado de forma oportunista.

 

FM: ¿Y cómo había llegado a esa conclusión?

 

JC: Casos anteriores, las circunstancias de la vida de Ben y de su

desaparición. Nos aconsejó que cuando habláramos con la gente o

revisáramos las declaraciones, buscáramos a alguien extraño.

 

FM: ¿Extraño? Seguro que no necesitaban un especialista en

perfiles para decirles que debían poner atención en personas que

resultaran extrañas.

 

JC: No se refería a alguien evidentemente raro. Hay algunos signos

que buscar. A menudo necesitan desesperadamente el control, a

veces en las relaciones sexuales o solamente en su vida en

general.

 

FM: Lo que presumiblemente podía apuntar al sospechoso de la

recreación fantástica.

 

JC: Exacto.

 

Describir su trabajo le ha despertado una energía que no le había

visto antes. Cambio de tema con la esperanza de aprovechar esa

coyuntura para hablar de su vida personal.

 

FM: ¿Y Emma?

 

JC: ¿Qué pasa con ella?

 

FM: ¿Qué pensaba ella?

 

JC: Realmente no habíamos tenido oportunidad de hablarlo. Pero

estaba haciendo bien su tarea. Fraser estaba contenta con ella.

 

FM: Me sorprende mucho que no llegaran a hablar. Me había parecido

entender que estaban viviendo juntos.

 

JC: La cosa se puso difícil cuando empezó el caso. No teníamos

unos horarios normales. Cuando llegábamos a casa, estábamos tan

cansados que solo queríamos dormir. Era más fácil para los dos que

cada uno durmiera en su casa algunas noches. Y Emma a veces es muy

difícil de interpretar, ¿sabe?

 

FM: ¿En qué sentido?

 

JC: No sé. ¿Sabe esa gente que cuando está muy volcada en su

trabajo se vuelve muy callada y se encierra en sí misma?

 

FM: Sí.

 

JC: Pues ella es así. De forma que cuando quería un poco de

soledad, yo la respetaba. Y la verdad es que cuando empezó el caso

ya no teníamos tiempo para nuestra relación, porque nos consumía a

los dos. Así son las cosas.

 

FM: ¿Cree que Emma estaba preparada para eso?

 

JC: Claro que sí.

 

FM: Había hecho que una gran responsabilidad recayera sobre ella

al recomendarla para el trabajo.

 

JC: Ya se lo he dicho: tenía fe en ella.

 

FM: ¿Hablaron de eso?

 

JC: No iba a ser condescendiente con ella. Eso habría estado fuera

de lugar. Y además ella no lo necesitaba.

 

Empieza a golpear el suelo con el pie en un rápido punteo. Es una

señal de que sabe que solo quedan unos minutos para terminar la

sesión.

 

FM: Una última cosa antes de que se vaya.

 

Enarca una ceja inquisitiva.

 

FM: ¿Le parece que fue capaz de mantener la distancia necesaria

con el caso? A nivel personal.

 

JC: ¿Qué quiere decir?

 

FM: La edad de Benedict Finch, su visita al colegio. A veces al

leer su informe tengo la sensación de que esto le había afectado

muy profundamente.

 

JC: Fui profesional.

 

FM: No estoy sugiriendo que no lo fuera.

 

Se me queda mirando fijamente.

 

JC: No es malo que las cosas te importen.

 

FM: ¿Este fue el primer caso en el que había un niño implicado o

en peligro en el que trabajó?

JC: Sí.

 

FM: ¿Y eso le resultó duro?

 

JC: Era duro porque teníamos que encontrarlo. Era nuestra

responsabilidad con él. Ese niño no había hecho nada malo. Solo

era un niño. Pero eso no marcó ninguna diferencia en cuanto a lo

que tenía que hacer.

 

FM: ¿Cree que su respuesta ante el caso pudo verse afectada por la

muerte relativamente reciente de su padre?

 

JC: ¿Qué?

 

FM: A veces, cuando perdemos a uno de nuestros padres, empezamos a

reflexionar sobre nuestra infancia. No es una respuesta inusual

ante el dolor por la pérdida paterna. ¿Puede que eso le hiciera

más proclive a identificarse con Benedict Finch y lo que le estaba

ocurriendo?

 

No responde. Me mira incrédulo.

 

FM: ¿Inspector Clemo?

 

JC: No. No fue así. Lo ha entendido mal. Estaba haciendo mi

trabajo. ¿No tendríamos que haber acabado la sesión ya?

 

Aunque hay un reloj en la pared a la vista, mira el suyo. Es obvio

que no va a entrar en ese tema hoy.