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ANEXO AL INFORME DEL INSPECTOR JAMES CLEMO PARA LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI
TRANSCRIPCIÓN DE LA GRABACIÓN HECHA POR LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI
PRESENTES, EL INSPECTOR JAMES CLEMO Y LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI
Las notas que registran las observaciones sobre el estado mental y
la conducta del inspector Clemo, en los pasajes en los que no
quedan de manifiesto en sus respuestas, están en cursiva.
Esta transcripción corresponde a la primera sesión de psicoterapia
a la que asistió el inspector Clemo. Anteriormente solo habíamos
tenido una breve reunión preliminar en la que le hice la historia
y hablamos del informe que le había pedido que escribiera.
Como era de esperar dada su resistencia a la terapia, el informe
que el inspector Clemo entregó en ese momento carecía de
comentarios sobre su experiencia personal y emocional durante el
caso Benedict Finch. Las transcripciones vienen a llenar
parcialmente esas lagunas. Mi prioridad en esta primera sesión era
empezar a establecer una relación de confianza entre el inspector
Clemo y yo.
El inspector Clemo prefirió verme en mi consulta privada de
Clifton en vez de en las instalaciones de la Jefatura de Policía.
DOCTORA FRANCESCA MANELLI (EN ADELANTE FM): Me alegro de verle de nuevo.
Gracias por redactar el informe para que tengamos un punto de
partida.
EL INSPECTOR JAMES CLEMO (EN ADELANTE JC) recibe el comentario con un
asentimiento tenso. Hasta el momento no ha dicho nada.
FM: He visto que tiene objeciones en cuanto a su asistencia a
estas sesiones.
JC no hace ningún comentario. También evita el contacto visual.
FM: Bien, me gustaría empezar preguntándole si ha habido más
incidentes.
JC: ¿Incidentes?
FM: Ataques de pánico como el que provocó que le derivaran a mi
consulta.
JC: No.
FM: ¿Puede describirme lo que ocurrió en las dos ocasiones en las
que sufrió ataques de pánico?
JC: No puedo entrar aquí y ponerme a hablar de esas cosas así, sin
más.
FM: Me ayudaría tener más detalles para saber por dónde empezar.
¿Qué desencadenó la sensación de pánico? ¿Cómo fue creciendo hasta
llegar a ser un ataque en toda regla? ¿Qué sentía mientras le
ocurría?
JC: ¡No voy a hablarle de mis sentimientos! Yo no hago esas cosas.
Estoy harto de que la gente solo quiera hablar de sentimientos.
Cuando ves cualquier retransmisión deportiva, los comentaristas
solo le preguntan a la gente por eso. Sue Barker se pone a hablar
con un tío que ha estado jugando al tenis durante cuatro horas o
entrevista a alguien que ha perdido el partido de fútbol más
importante de su vida y solo se le ocurre preguntar: «¿Cómo te
sientes?». Y por qué no «¿cómo lo has conseguido?» o «¿cuánto has
trabajado para llegar aquí?».
FM: ¿Le parece que expresar sentimientos es una manifestación de
debilidad?
JC: Sí, me lo parece.
FM: ¿Es por eso por lo que no quiere hablar de los ataques de
pánico? ¿Porque pueden haber sido provocados por los fuertes
sentimientos que estaba experimentando en esos momentos?
No responde.
FM: Todo lo que diga aquí será estrictamente confidencial.
JC: Pero usted va a decidir si estoy en condiciones de volver al
trabajo.
FM: Enviaré un informe a su inspectora jefe y haré una
recomendación, pero nadie va a ver el contenido de su informe ni
las transcripciones de nuestras conversaciones. Ese material es
solo para mí. Servirá de base para conversaciones posteriores.
Este proceso va a ser largo, y si puede intentar ser más abierto
conmigo, tendremos mayores posibilidades de éxito y con suerte
podremos conseguir que vuelva a hacer el trabajo que quiere hacer.
JC: Soy inspector. Lo llevo en la sangre. Solo vivo para eso.
FM: Tiene que ser consciente también de que el número de sesiones
de psicoterapia que su inspectora jefe está dispuesta a financiar
es limitado.
JC: Soy consciente.
FM: Entonces hable conmigo.
Se toma su tiempo.
JC: Al principio fue como estar sin aliento, no había forma de
meter suficiente aire en mi cuerpo. No dejaba de bostezar e
inspirar, intentando conseguir aire para evitar el mareo, porque
creía que se me pasaría. Después el corazón empezó a latirme a
toda velocidad y ya no pude pensar, no conseguía que mi mente
hiciera nada. Después llegó el pánico, me atenazó y lo único que
quería era salir de allí y darle puñetazos a una pared.
FM: Que fue lo que hizo.
JC: No estoy orgulloso de ello.
Se cubre los nudillos de la mano derecha con la izquierda, pero
antes de que le dé tiempo a ocultarlos, veo que los tiene
magullados y llenos de costras.
FM: ¿También tuvo ataques de llanto en los días posteriores?
JC: No sé por qué.
FM: No es nada por lo que deba avergonzarse. Es otro síntoma de la
ansiedad, como los ataques de pánico.
JC: Soy más fuerte que eso.
FM: La gente fuerte sufre de ansiedad.
JC: Lo que más odio es que el llanto empieza en cualquier momento
o lugar. No puedo pararlo. Soy como un bebé.
Empiezan a caer lágrimas por la cara de JC.
FM: No, no es así. Solo es un síntoma. Tranquilícese. Volveremos a
este tema.
Coge un pañuelo de la caja que hay junto a su silla y se limpia la
cara bruscamente; intenta recomponerse. Yo me pongo a tomar notas
para darle un poco de tiempo y, un par de minutos después, vuelve
a dirigirse a mí.
JC: ¿Qué escribe?
FM: Tomo notas con todos los pacientes. Me ayuda a recordar la
sesión. ¿Quiere ver lo que he escrito?
JC niega con la cabeza.
FM: Me gustaría preguntarle por su red de apoyo. ¿Tiene pareja?
JC: No tengo pareja ahora mismo.
FM: ¿Familiares o amigos?
JC: Mi madre vive en Exeter, no la veo mucho. Mi hermana también.
Mis amigos de Bristol son sobre todo compañeros, así que no
hablamos de lo que ha pasado en el trabajo cuando estamos fuera.
FM: Veo en su informe que su padre falleció poco antes de que
empezara el caso Benedict Finch.
JC: Correcto. Más o menos un mes antes.
FM: ¿Era inspector también?
JC: Era el subcomisario de Devon y Cornualles.
FM: ¿Fue su padre la razón de que ingresara en el cuerpo?
JC: En gran parte sí.
FM: ¿Y usted empezó su carrera en Devon y Cornualles?
JC: Sí.
FM: ¿Fue difícil? ¿Sentía que tenía el listón muy alto, por su
padre?
JC: Claro, es que lo tenía.
FM: ¿Para usted era un motivo de presión?
JC: A mí no me asusta la presión.
FM: Cuando estaba en Devon y Cornualles, ¿se sabía que usted era
el hijo de su padre?
JC: Cuando empecé, todo el mundo me conocía como «el chico de Mick
Clemo», pero eso sucede con todo el mundo que tiene a un familiar
en el cuerpo.
FM: Y cuando pasó a Bristol, al distrito de Avon y Somerset,
¿cambió eso?
JC: Cambió por completo. Solo un par de veteranos de Bristol
conocían a mi padre personalmente.
FM: ¿Así que fue un nuevo comienzo?
JC: Fue un ascenso, eso es lo que fue.
FM: ¿Cree que entrar en la policía fue una decisión profesional
acertada para usted?
JC: Es lo que siempre quise hacer. Nunca hubo nada más para mí. Ya
le he dicho que lo llevo en la sangre. Tiene que estar en la
sangre.
FM: ¿Por qué «tiene que estar»?
JC: Porque lo acabas viendo todo. Ves el lado más sucio y negro de
la vida. Ves lo que la gente es capaz de hacerle a otra gente y
puede ser brutal.
Ahora tiene la mirada fija, centrada en mí. Siento que me está
retando a contradecir lo que ha dicho, a quitarle importancia.
Recuerdo que no soy la única persona en la habitación que tiene
experiencia en la lectura del comportamiento de los demás. Decido
seguir adelante.
FM: Su ficha dice que se licenció en Filología Inglesa antes de
entrar en el cuerpo.
JC: Ahora lo normal es unirse al cuerpo ya con una carrera. Ya no
es como antes, que ibas directo desde el colegio.
FM: ¿Le gustó su carrera?
JC: Sí.
FM: ¿Qué estudió? ¿Hubo algo que le gustara especialmente?
JC: Yeats. Me gustó Yeats.
FM: Me sé un poema de Yeats: «Girando sin cesar en la espiral
creciente, / el halcón ha dejado de oír al halconero»… ¿Lo conoce?
Al menos creo que es de Yeats. No me acuerdo del título.
JC no puede evitarlo y continúa con el poema.
JC: «Todo se desmorona; el centro se doblega, / arrecia sobre el
mundo la anarquía»…
FM: «Arrecia la marea rebosante de sangre, y en todas partes»…
JC: «La ceremonia de la inocencia es anegada».
FM: Hay más.
JC: No lo recuerdo bien.
FM: Es un poeta extraordinario.
JC: Es un poeta sincero.
FM: ¿Sigue leyendo poesía?
JC: No. Ahora ya no tengo tiempo para esas cosas.
FM: ¿Trabaja muchas horas?
JC: Hay que hacerlo si quieres sacar las cosas adelante.
FM: ¿Y quiere? Sacar las cosas adelante.
JC: Claro.
FM: Si no le importa, le voy a repetir la pregunta: ¿Hay algo
específico que desencadene los ataques de pánico?
JC se tapa la cara con las manos, se frota los ojos y se masajea
las sienes. Empiezo a pensar que no me va a responder, que le he
presionado demasiado y demasiado pronto, pero al momento siguiente
parece tomar una decisión y me mira directamente a los ojos.
JC: No puedo dormir. Por eso me encuentro confundido a veces. Me
hace dudar de mi juicio.
FM: ¿Sufre insomnio?
JC: Sí.
FM: ¿Cuánto tiempo lleva sufriéndolo?
Me estudia antes de responder.
JC: Desde el caso.
FM: ¿Le cuesta conciliar el sueño o se despierta en plena noche?
JC: No puedo conciliar el sueño.
FM: ¿Cuántas horas diría que duerme en una noche?
JC: No lo sé. A veces solo tres o cuatro.
FM: Eso es muy poco, y seguro que tendrá un grave efecto en su
estado mental durante el día.
JC: No es para tanto.
De repente se muestra estoico, como si se arrepintiera de
habérmelo confesado.
FM: No creo que dormir solo tres o cuatro horas no sea para tanto.
JC: Me habré equivocado. Seguramente duermo más.
FM: Parecía bastante seguro.
JC: Es algo que puedo sobrellevar sin problema.
No le creo.
FM: ¿Ha consultado con algún médico?
JC: No estoy tomando pastillas.
FM: ¿Qué es lo que le pasa por la mente cuando está intentando
dormir?
Otra vez me estudia antes de responder.
JC: No lo recuerdo.
Sus respuestas se han vuelto claramente evasivas, lo cual es
frustrante. Quiero profundizar más en el tema, pero ahora no es el
momento porque para que este proceso tenga éxito necesito
instaurar cierta confianza primero, y eso no va a ser tarea fácil,
sospecho.