Encuéntrame

Gilly Macmillan · Capítulo 46 de 86

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Jim

 

ANEXO AL INFORME DEL INSPECTOR JAMES CLEMO PARA LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

TRANSCRIPCIÓN DE LA GRABACIÓN HECHA POR LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

PRESENTES, EL INSPECTOR JAMES CLEMO Y LA DOCTORA FRANCESCA MANELLI

 

Las notas que registran las observaciones sobre el estado mental y

la conducta del inspector Clemo, en los pasajes en los que no

quedan de manifiesto en sus respuestas, están en cursiva.

 

FM: ¿Y la carta?

 

JC: Nos volcamos totalmente con ella. Obviamente.

 

FM: ¿Fue eso lo que ordenó usted?

 

JC: Lo ordenó Fraser. Bueno, los dos lo ordenamos porque era la

orden correcta.

 

FM: ¿Y el equipo de investigación estaba animado?

 

JC: Siempre te animas cuando llega una pista, pero también hay que

tener precaución. No queremos cometer errores. Pero era un avance,

y eso era bueno, porque ya habían pasado cinco días y eso le

estaba afectando a la gente. Estaban cansados, los medios se

estaban cebando con nosotros. Y además nos seguía preocupando el

blog.

 

FM: ¿Qué ocurría con eso?

 

JC: Entre bastidores Fraser estaba poniendo toda la carne en el

asador para descubrir quién podía estar tras él. Aunque

barajábamos también otras posibilidades, pensábamos que Laura

Saville o Nicola Forbes podían ser las fuentes de las

filtraciones. Sabíamos que ambas tenían cierta relación con el

periodismo online y obviamente estaban en el centro de todo.

Fraser también estaba siendo discreta en sus pesquisas a nivel

interno, en parte porque no queríamos levantar la liebre en caso

de que alguno de los nuestros se trajera algo entre manos y

también porque todos los que trabajaban en la investigación ya

estaban acusando la presión, y algo así es muy malo para la moral,

por decirlo con delicadeza.

 

FM: ¿Todos los miembros incluido usted? ¿Usted también estaba

acusando la presión?

 

JC: Claro. La vida de un niño estaba en peligro.

 

FM: ¿Y tenía alguna estrategia para afrontar esa presión?

Me habla como si fuera idiota.

 

JC: Un niño pequeño, de ocho años, seguía desaparecido tras cinco

días de búsqueda. No teníamos tiempo para «afrontar la presión».

 

FM: Está bien. Entiendo que fueron días estresantes para todos los

que tenían algo que ver con la investigación. Lo que le estoy

preguntando es…

 

Me interrumpe; está enfadado.

 

JC: No sea condescendiente conmigo.

 

FM: No es mi intención. Es una interpretación muy defensiva de lo

que acabo de decir. Solo reconozco el hecho de que existía presión

y busco la manera de analizar lo que eso significaba para usted y

para la investigación.

 

JC: No tiene ni idea de cómo es estar en medio de algo así.

 

FM: ¿Así que sería correcto decir que a esas alturas del caso la

actitud que tenía cuando lo aceptó había cambiado? Me refiero a la

actitud de «a por ello».

 

JC: Había cambiado, sí, porque ¿ha pensado alguna vez en las

consecuencias que puede tener para un niño pasar cinco días lejos

de su familia y viviendo con miedo? Eso son 120 horas, y todavía

no había terminado. Ese detalle estaba en todo momento en mi

cabeza. ¿Por qué cree que lancé una bomba como esa en el corazón

de esa familia? Porque obligar a Nicky Forbes a confesarle toda la

historia a su hermana fue ni más ni menos que una bomba, no crea

que no lo sé. Pero lo hice por Benedict. Porque teníamos que

encontrarle, y si había algún daño colateral, habría que asumirlo.

Y con la carta pasaba lo mismo.

 

Termino nuestra sesión en este momento porque temo que si le

presiono más hoy lo voy a perder del todo. Me preocupa que, si

este hombre no consigue superar todo este proceso y volver a

trabajar para el DIC, no sea capaz de mantener la estabilidad a

largo plazo.