Extasis Ritual: Magia Sexual Practica

Brandy Williams · Capítulo 26 de 35

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Extasis Ritual: Magia Sexual Practica

Hacerse Divino

El poder viene y hace lo que desea poseyendo con facilidad al cuerpo que se le entrega, exigiendo la plena medida dulce de mi pasión.

Ah. Te reconozco.

Y en esa pasión hay un ascenso como de fuego: un ascenso ágil por todos los miembros, la elevación con un balanceo y con una nota silbante: la serpiente viene cuando sé excitarla.

Soy el juguete de la deidad, transformado por su placer, sacado de la construcción, elevado... yo voy con mi propio cuerpo en el ambiente suspendido de exaltación, la conciencia que llega como un destello a regiones mucho más sutiles que las que podría alcanzar con sus propios talentos.

El camino del hetaira llega a través del placer físico hasta la denegación de lo divino, a cortejar el contacto de lo divino. El objetivo último de nuestra denegación es unirnos con aquello que adoramos.

Debemos adorar la divinidad que hay dentro de nuestro compañero; podemos unirnos a lo divino que hay en nuestros propios cuerpos.

Trabajo a solas

Uno: El amante divino. Los que trabajan a solas pueden aproximarse a la deidad como devotos, uniéndose en abrazo sexual a la diosa o dios.

Prepare su espacio de hetaira tal como lo haría si fuera a recibir a un amante. Lávese y vístase. Prepare una comida ritual. Preste atención especial a su altar, poniendo incienso nuevo y utilizando velas nuevas.

Asuma la personalidad mágica. Debe sellarse y trazar el círculo, e incluir el

altar dentro de su círculo personal. Invoque después a la deidad -Afrodita, Dionisos, la Kore, el Kouro o la divinidad que personalmente prefiere-utilizando las oraciones incluidas en este libro u otras que haya encontrado o creado.

Ingiera ahora una parte de la comida, dejando otra parte para la deidad. Diríjase al señor o la señora, diciéndoles lo que ellos significan en su vida, y lo que significa para usted amarlos.

Haga el amor consigo mismo, visualizando y sintiendo que el dios o la diosa hacen el amor con usted. Llegue hasta el clímax final dedicando su placer a su amante divino.

Termine la comida, y acuérdese de nuevo de dejar una parte para su amante. Agradezca su presencia al señor o a la señora. Deshaga el círculo. Devuelva el alimento a la tierra enterrándolo o arrojándolo a una corriente de agua. Anote el trabajo en su diario.

Aceptación de la divinidad. En términos ceremoniales, se da a esto el nombre de invocación de la forma divina. El Arte lo llama canalización de la deidad. Ambos sistemas abordan esto con gran reverencia, considerándolo decisivo para el trabajo mágico, y es una buena idea estudiar el tema lo más posible.

Disponga el espacio del hetaira y prepárese. En esta ocasión ponga un reloj despertador en el espacio, preparado para que suene dos o tres horas después del inicio del trabajo, o pida a un compañero que llame a la puerta llegado ese momento. Elija joyas especiales, una gargantilla, un ceñidor de frente o un brazalete, que representen su unión con la divinidad. Realice los sellos y el círculo. Ante el altar, repita la oración de dedicación que hace al servicio del señor o la señora. Diga: «Esta noche mi cuerpo será vuestro, y seremos como uno.» Póngase entonces una de las joyas.

Haga el amor consigo mismo utilizando cualquiera de las técnicas de elaboración y circulación de la energía que más le guste. Imagine y sienta la energía ascendiendo por la columna central. Puede tener tantos clímax como desee. Con el clímax final, vea y sienta la deidad en el globo suspendido por encima de la cabeza, que desciende después a su cuerpo. Diga lo siguiente: «Soy Afrodita», o «Soy Dionisos», o el nombre de la deidad que haya elegido.

Permanezca tumbado tranquilizando la mente todo lo posible para permitir que el dios o la diosa se expresen. La deidad puede concederle visiones o sensaciones, puede desear comer o bailar, puede decirle lo que necesitarán de usted en el futuro.

En determinado momento puede desvanecerse esa sensación de presencia. Si no es así, el despertador sonará o llamarán a su puerta. En ese momento, quítese las joyas. Pronuncie en voz alta su nombre mágico. Agradézcales a la señora o señor que hayan compartido su alegría. Termine la comida, deshaga el círculo y anote el trabajo.

Trabajo con otros

Uno.- Denegar a una deidad. Los compañeros pueden representar mutuamente a la deidad. Como en el caso de los que trabajan a solas, elija una joya que le represente cuando se convierta en Afrodita, Dionisos o la deidad de su elección. Prepare una comida ritual. Asuma sus personalidades mágicas. Si está actuando como venerador, séllese diciendo: «Dedico mi cuerpo como templo a la veneración de mi señor (o señora).» Selle después a su compañero diciendo: «Dedico tu cuerpo como templo a la presencia y nombre de la deidad.» Luego coloque las joyas a su compañero.

El venerador debe alimentar al compañero que representa a la divinidad. Después deben de hacer el amor utilizando las técnica de elaboración y circulación de la energía que más les gusten. El venerador debe hablar como si lo hiciera al señor o a la señora. Si está representando la divinidad, descubrirá que dice o hace cosas que parecen inusuales: el señor o la señora hablan y sé mueven a través de su cuerpo.

Cuando el trabajo ha concluido, el venerador debe quitar la joya que representa la presencia de la divinidad. Pronuncien en vez alta los nombres mágicos. El venerador puede prestar especial atención a dar las gracias al compañero que ha servido de canal por permitir que se produjera la experiencia. Recuerde que deben intercambiar los papeles para que ambos tengan la oportunidad de venerar a una deidad y de hacerse divinos.

Dos: Los amantes divinos. Si trabajan como pareja divina, pueden permitir que sus divinidades hagan el amor por medio de sus cuerpos.

Pueden dedicar la sesión a Dionisos y Afrodita, o a Kore y Kouros, o a la unión de Afrodita con su hermana joven, la Kore, o de Dionisos con su hermano joven, el Kouros. Cualquier combinación de la divinidad es posible. Esto vale para las parejas heterosexuales y del mismo sexo; pues la divinidad puede expresarse a través de cualquier forma física.

Puede ser un trabajo de polaridad, con parejas de opuestos atribuidas a cada una de las deidades. Afrodita: oro y rojo, el sol, el día, fuego, agua, lo más viejo.

Kore: plata, la luna, tiempo nocturno, aire, tierra, lo más joven.

Dionisos: verde, la luna, tiempo nocturno, tierra, agua, lo más viejo.

Kouros: amarillo, el sol, día, fuego, aire, lo más joven.

Prepare el trabajo como antes. Esta vez cada uno se pone la joya que le designa como canal para la divinidad. Dígale a su compañero: «Soy Afrodita, la dorada, ardo con el fuego de la pasión, el calor y la inspiración». O «Soy Kouros, amarillo con la alegría, danzando en los encendidos cielos del día.»

Deben poner también el despertador para terminar el trance.

También pueden descubrir que sus personalidades mágicas son tan fuertes como para intercambiarse las joyas al completar un trabajo.

Asegúrese de permitir que uno de estos mecanismos facilite la transición del canal a la conciencia normal.

La presencia

La energía sexual genera a veces una presencia que no parece ser la deidad o pareja de deidades que han elegido para el trabajo. En el caso de una persona, es el Otro. En el caso de una pareja, el término que utilizan los hetairas es el Tercero. Algunos textos lo denominan el hijo mágico, porque la energía de un trabajo tiende a crear vida propia. El

«hijo», la vida del propio trabajo, es lo que utilizamos para dar forma al resultado que queremos: algo físico, un cambio en nosotros, conocimiento, contacto con lo divino.

La presencia no es simplemente la energía concentrada del trabajo.

Es difícil describirla. Podemos pensar en ella como el guardián de los magos sexuales; una chispa del espíritu; la propia serpiente de la pasión. A veces, el Otro o el Tercero generados en el trabajo mágico atraen a la gente hacia usted. ¡El mago sexual que trabaja a solas no

seguirá haciéndolo así durante mucho tiempo! Es posible dar forma a una imagen del amante, atraerlo hacia usted. Esto sucede también en el caso de las parejas. En ocasiones, una persona entrará en ese espacio conviniéndose en una tercera persona real de la relación. Con frecuencia, uno o ambos compañeros se sienten sexualmente atraídos hacia ese tercero. Esa atracción puede fortalecer todas las relaciones, pero también puede disolverlas. El tercero se puede convertir también en el mejor amigo, en un compañero de conversación, un compañero de habitación, un confidente.

Puede dar las gracias a esa presencia con una oración o una breve fórmula de agradecimiento durante el trabajo. Puede dedicar un trabajo a la guía que esa presencia ofrece.

El Ser Superior

Los magos ceremoniales trabajan para llegar a una experiencia descrita como el conocimiento del Ser Superior. El ser es visto como una parte de nosotros, como nuestra parte del Espíritu de todas las cosas.

Durante los trabajos puede descubrir que usted o su compañero hablan con una voz diferente a la normal, dándose mensajes especiales el uno al otro, con una sabiduría particular que ninguno parecía poseer anteriormente. Una manera de considerar esto es pensar que el Ser venerado como divino ha atraído al Ser para que hable por su cuerpo.

Las técnicas del hetaira constituyen un camino válido al objetivo que buscan los ceremoniales. Utilizando la herramienta de nuestro cuerpo, ascendemos a las estrellas.

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