Extasis Ritual: Magia Sexual Practica

Brandy Williams · Capítulo 31 de 35

Páginas del PDF

Extasis Ritual: Magia Sexual Practica

Oriente Próximo

Las culturas que florecieron en Oriente Próximo hace 5.000 años honraban la sexualidad en la religión y el ritual. Sumeria, la cultura más antigua de la que hay testimonios escritos, creció en las orillas de los ríos Tigris y Eufrates en lo que ahora es Irak. La historia sumeria cuenta con muchos de los primeros elementos en diversos campos, y entre ellos están

«los primeros textos sobre sexualidad sagrada». Una vez al año, en una celebración y ceremonia pública, un rey de las ciudades semiautónomas casaba a la Reina del Cielo y la Tierra. En un ritual privado en lo más alto de los templos en escalera o ziggurats, el rey pasaba una noche con una sacerdotisa de Inanna. En el rito pedía a Inanna que concediera a la tierra un año próspero y al rey una vida próspera.

La cultura sumeria dio paso gradualmente a la babilónica conforme las tribus semitas se mudaron a las ciudades. El nombre de la diosa se convirtió en el de Ishtar, pero algunas prácticas rituales se mantuvieron. Los templos de ambas culturas, que eran como grandes colmenas burocráticas, albergaban a diferentes tipos de sacerdotes y sacerdotisas. Algunas palabras que describen sus funciones no han sido traducidas, pero da la impresión de que algunas de ellas eran sacerdotisas sexuales, y posiblemente sacerdotes sexuales, representando alguna forma de rito con los veneradores que acudían a los templos.

A este respecto, casi todo investigador del campo menciona a Herodoto. Con respecto a los templos de Ishtar, el historiador griego dice que toda mujer de Babilonia tenía que pasar allí una noche en algún momento de su vida, realizando el acto sexual con el primer

hombre que le pagara con cualquier cantidad de monedas, pero no sabemos si ese relato es preciso.

Algunas de las grandes ciudades de Sumeria surgieron a partir de poblados más pequeños basados en una economía del dátil. Las elaboradas ceremonias del matrimonio que se llevaban a cabo una vez al año pudieron tener su origen en ritos más íntimos realizados por los pobladores entre los árboles para estimular y celebrar su fertilidad.

Parece ser que esa fue la costumbre en la zona de Israel, el Jordán y Palestina. Las sacerdotisas canaanitas e israelitas, y posiblemente también los sacerdotes, celebraban rituales en las tiendas, bajo los árboles de las cimas de las colinas, venerando a Asherah y posiblemente Astarté y algunas de sus diosas hermanas. Los profetas de Yavé predicaron contra la costumbre y finalmente lograron erradicarla entre las tribus hebreas. Pero no entre los canaanitas. Se convirtieron en los fenicios marineros que extendieron sus colonias, y posiblemente las ideas sobre la sexualidad sagrada, al menos por todo Mediterráneo. El historiador griego Herodoto mencionaba un templo de Atargatis que mantenía a las sacerdotisas sexuales.

También Egipto tuvo templos con sacerdotes del sexo. Al menos un papiro refiere un encuentro erótico con una sacerdotisa de Hathor. La cultura de Egipto mantuvo un nivel estable y sofisticado de civilización durante varios miles de años, mientras los imperios vecinos de Oriente y el Mediterráneo se creaban y caían. Las costumbres egipcias tuvieron un impacto tremendo sobre el pensamiento de Oriente Próximo e influyeron en el Mediterráneo.

Algunos expertos en ceremonial creen que la magia occidental actual deriva en relación más o menos directa de Egipto.

Occidente

El contacto entre las culturas de oriente y occidente ha sido intermitente durante los últimos 6.000 años. Una red comercial unía la cultura harappan de la India con Egipto, con la Creta minoica y con la sucesiva cultura de Micenas en Creta y la Grecia continental. Aunque nuestra compresión de todas estas culturas sea fragmentaria, podemos realizar algunas especulaciones interesantes. Los harappan hacían imágenes de un dios muy semejante a las posteriores representaciones

hindúes de Shiva; y Shiva se comporta de manera muy parecida a Dionisos, cuyo nombre al menos está registrado en Micenas. Estas culturas debían compartir algunas ideas comunes sobre rituales sexuales. Harappan y Micenas cayeron ante las invasiones indoeuropeas, y el contacto entre las tierras quedó cortado por un tiempo.

Conocemos la religión y cultura minoicas a través de su arte, por las excavaciones de palacios y pueblos, y por los santuarios que han sobrevivido en cuevas y colinas. Los minoicos no eran indoeuropeos, y su escritura no ha sido descifrada.

La primera oleada de indoeuropeos conquistó a los minoicos y después asimiló parte de su cultura. La cultura resultante de Micenas ocupó parte de la Grecia continental, así como Creta, y fue destruida en las oleadas segunda y tercera de griegos indoeuropeos del norte.

Queremos leer la escritura de Micenas y especular sobre la religión minoica basándonos en lo que hemos descubierto en Micenas.

Grecia entró en un período sin cultura escrita que terminó cuando adaptó la escritura fenicia a su lengua. La cortina histórica se levanta de nuevo hacia el 800 a. de C. Los grandes poetas arcaicos, Homero, Hesíodo, Safo y otros se basaron en una gran abundancia de poesía oral transmitida a lo largo de las eras oscuras que recordaba la gloria de la cultura de Micenas, y sus obras pueden conservar muchos elementos supervivientes de la religión minoica.

La Grecia que conocemos mejor es la continental en el periodo clásico, por la gran riqueza de obras de teatro, historias, obras de literatura y arte, generadas entre el 400 a. de C. hasta la conquista romana.

El arte minoico parece concentrarse en imágenes de lo femenino: en sacerdotisas y diosas. También incluye toros y formas de luna creciente que reciben el nombre de «cuernos de la consagración», pero no parecen existir imágenes masculinas de la divinidad realmente antropomórficas. Los indoeuropeos trajeron a su padre celeste y lo que parece ser un modo de conducta masculina mucho más agresivo. El injerto de las ideas religiosas indoeuropeas sobre la religión minoica parece ser que privó de poder a las diosas y sacerdotisas.

La religión griega estatal situaba a los dioses y diosas en el monte Olimpo, y ésta es la forma del panteón que hemos estudiado con

mayor profundidad. Sólo algunas de las deidades de la tierra llegaban hasta la cumbre; otras deidades eran veneradas también por ciudadanos, campesinos y hetairas. Los sacerdotes aprobados por el Estado, los gobernantes y los ciudadanos más ricos se sentían ocasionalmente amenazados por aquellos, y se esforzaban por erradicarlos. Parece ser que eso sucedió en el caso de Dionisos, aunque se volvió tan popular que finalmente fue aceptado entre el grupo olímpico. En el arte parece a veces sentirse incómodo allí.

Occidente en la era común

La cultura griega y Europa entera quedaron eclipsadas por el Imperio Romano. La cultura romana no se sentía demasiado cómoda con la sexualidad dionisíaca. Finalmente, el cristianismo barrió el Imperio.

En los últimos siglos antes del cambio de Era y en los cinco primeros siglos de nuestra Era, Oriente Próximo experimentó una gran confluencia de culturas. Varias religiones sincréticas interesantes evolucionaron a partir de esa gran abundancia de información compartida. Algunas sectas se agruparon bajo el término gnóstico, entretejiendo elementos de ideas hebreas, cristianas y griegas. Los textos gnósticos honran un principio femenino que se volvió menos concreto que las diosas más antiguas, más una idea que una imagen venerada. Los detractores cristianos hablan de rituales con sexo en grupo entre los gnósticos, aunque es difícil saber si se están refiriendo a prácticas reales o simplemente están haciendo acusaciones sensacionalistas contra las religiones rivales. Es posible que los gnósticos llegaran también hasta la India, y probablemente las ideas gnósticas entraron en la combinación religiosa de ese país.

El cristianismo condenó a los grupos del sacerdocio sexual. En resumen, las diosas fueron prohibidas, los templos prohibidos, la sexualidad prohibida, y todas esas actividades cesaron o pasaron a realizarse en secreto. En los primeros siglos de nuestra Era, el cristianismo se asentó en Egipto, y Oriente Próximo quedó dentro de la Iglesia ortodoxa oriental. Más tarde, el islam cubrió la mayor parte de ese mundo, extendiéndose también hasta la India. Aunque oriente mantuvo un nivel superior de cultura, Oriente y Occidente se separaron cuando Europa entró en su era de oscuridad. Cada

religión tenía sus místicos. El islam tenía a los sufíes, quienes habían recogido los restos de antiguos conocimientos mágicos. Los místicos cristianos vivían religiosamente en los monasterios de toda Europa. Oriente y Occidente volvieron a encontrarse cuando los peregrinos regresaron hace mil años a Palestina. Se fundó la Orden de los Caballeros Templarios para proteger a esos peregrinos; combatieron a los guerreros islámicos simulando ocasionalmente convertirse al islam para salvar la vida. Es posible que los caballeros tuvieran algún contacto con los místicos sufíes.

Lo cierto es que Europa quedó fascinada con esos elementos de la cultura oriental. Caballeros analfabetos entraban dando traspiés en las cortes bizantinas rodeados de perfumes y poesía y se sintieron cautivados por esos esplendores.

La parte del continente más captada por Oriente fue la Provenza. La región se extendía por diversas partes de Francia, Italia y España; este último país formaba parte entonces del mundo islámico. Evolucionó partiendo de allí una cultura profundamente influida por la poesía persa que giraba alrededor de los conceptos del amor romántico. Los trovadores inmortalizaron en sus canciones algunas de sus creencias; han sobrevivido algunas letras y melodías. Finalmente, la Iglesia puso en pie una cruzada contra los cantores, y la cultura que les apoyaba cayó ante el nuevo ataque de la represión.

En esa parte del mundo, en el siglo xrv, se desarrolló una interesante cultura. La Iglesia mantenía academias para la formación del clero, por lo que algunos jóvenes del campo se sintieron atraídos a la vida de estudios. No todos los candidatos terminaban los estudios, y no todos se situaron en posiciones mantenidas por la Iglesia. Se dedicaron a una vida errabunda y desarrollaron una red de protección y de intercambio de información, ganándose la vida en parte actuando como ministros de las áreas rurales aisladas que no tenían un contacto regular con los sacerdotes. A veces mostraron cierta hostilidad hacia la Iglesia. Es posible que una parte de lo que conocemos como el moderno ritual del Arte se desarrollara a través de esa red, y también es posible que la cruzada de la Iglesia contra la brujería apuntara en parte a esa red.

En España, los judíos cabalistas escribieron los primeros tratados conocidos sobre el tema en ese mismo período de tiempo. En otros lugares, cristianos místicos fundaron las órdenes de los rosacruces y los francmasones. En particular los rosacruces trabajaban con una

polaridad masculino/femenino, con cierta compresión de la necesidad de equilibrar las características masculinas y femeninas.

Los expertos en ceremoniales trazan una línea de pensamiento mágico que parte de los caballeros templarios, pasa por los rosacruces y francmasones y llega hasta los miembros del Amanecer Dorado, que son la versión moderna del sistema. En esta línea, hay que tener en cuenta también la Ordo Templi Orientis; la O.T.O. se convirtió en el vehículo de Aleister Crowley para los pensamientos mágicos y transmisiones de energía. Los rituales del grupo giran alrededor de una compresión de la sexualidad -heterosexualidad, autosexualidad y homosexualidad— y sobre los efectos del despertar de los centros del cuerpo sutil.

¿Y qué podemos decir de la brujería? Si decimos que la historia empieza con los materiales escritos, el Arte sólo se convierte en una religión histórica en este siglo. La religión ha conservado ciertamente conocimientos sobre la conexión entre pueblos y tierras que podrían datar de tiempos precristianos, aunque los elementos particulares del ritual se hayan alterado. Las iniciaciones suelen pasar de hombre a mujer, de mujer a hombre; la relación coital entre sacerdote y sacerdotisa se consideraba sagrada. Uno, de los poderes de la religión es la capacidad de convertirse en Señor o Señora, de «canalizar» a la deidad en el contexto del grupo de trabajo.

OceanofPDF.com

El Lejano Oriente

Tantra describe una serie de valores que subyacen en muchas historias hindúes y budistas. Una de las cosas que significa la palabra es un texto real, una explicación de enfoque religioso. En la historia de la India, diversas religiones surgen, luchan, se rompen y se fusionan con otras sectas, mueren o continúan creciendo hasta la era presente.

Sus textos pueden diferenciarse unos de otros, pero guardan también similaridad.

Probablemente las ideas tántricas se originaron entre el pueblo de Harappan, de origen no indoeuropeo, que elaboró una sofisticada cultura en la India hace unos 5.000 años. Los arios indoeuropeos vencieron a la cultura nativa y aportaron una comprensión religiosa que quedó codificada en los Vedas. La historia religiosa de la India encuentra una tensión entre los puntos de vista védicos y tántricos. El budismo, fundado en la India, se extendió por el Tíbet. Aunque finalmente la religión murió en la India, floreció en el país montañoso, superponiéndose al bon y otras religiones antiguas.

En general, los textos indios estaban escritos en sánscrito; los monasterios tibetanos conservaron copias de éstos que más tarde se perdieron en la India. Luego fueron traducidos al tibetano. Conforme las escuelas se iban separando unas de otras, los maestros escribieron obras tibetanas originales, y la tradición tántrica del país adoptó un carácter único. La ocupación británica de la India puso a estudiosos de lengua inglesa en estrecho contacto con los tantras hindúes, y los textos comenzaron a ser traducidos a esa lengua. Desde la ocupación china del Tíbet, los textos budistas están siendo también traducidos al inglés. Sin embargo, la cantidad de material disponible en esta lengua es sólo una fracción de lo que se ha escrito realmente. Son muy pocos los estudiosos del mundo que leen el sánscrito y el tibetano. Algunos textos hindúes están escritos también en un lenguaje dravídico, el tamil. La comparación de los sistemas, incluso su compresión clara, es un proceso lento por las barreras de la lengua y la cultura. Los que se aventuren a leer las traducciones inglesas pueden descubrir listas totalmente nuevas de un lenguaje oscuro. Por ejemplo, algunos

traductores de los textos tibetanos llenan sus obras con los términos sánscritos, de más fácil compresión, aunque no existan en el original.

Casi todo traductor del sánscrito utiliza cien palabras de esta lengua en las frases inglesas, esperando que el lector capte el sentido por la repetición y el contexto. Pero aun cuando se utilizan las palabras inglesas, éstas no son necesariamente iluminadoras; «El primero de los cuatro vacíos benditos» es una frase que me deja preguntándome en qué se diferencian entre sí los cuatro vacíos benditos.

Los magos ceremoniales tuvieron acceso a los tantras sánscritos a finales del siglo pasado. Arthur Avalon escribió varias importantes obras sobre el tema, y Aleister Crowley se sintió profundamente afectado por esos conceptos. La O.T.O. trabajó también con algunas técnicas yoguis y sexuales.

El acceso a toda esa información ha creado un nuevo género de literatura inglesa popular: los manuales sobre la sexualidad ocultista.

El número de libros existentes en el mercado ha aumentado notablemente con el florecimiento del movimiento de los potenciales humanos y la red de la nueva era, y todo esto forma la herencia histórica y cultural del practicante actual de la sexualidad sagrada.

Conforme sea mayor el número de personas que estudian la historia, leen los textos y experimentan con sus pensamientos, escribiendo sobre ellos, más nos acercaremos a la elaboración de una serie de textos de base occidental, generadores de un cuerpo de conocimiento moderno y occidental.

OceanofPDF.com