Extasis Ritual: Magia Sexual Practica
Contener la Energía
Como magos, aprendemos primero a controlar nuestra vida física. Todo nuestro trabajo debe basarse en un resultado práctico. Sin embargo, los mundos que están más allá del físico son también nuestro dominio por propio derecho. Aprendemos a movernos en lo que se llaman mundos astrales o estelares, y están dentro de éste y más allá de éste. Nos movemos por esos mundos con lo que se llama el cuerpo astral, cuerpo interior o cuerpo sutil. El trabajo con el cuerpo sutil no implica necesariamente el aprendizaje de la proyección astral, o abandono consciente del cuerpo físico, aunque puede hacerse. Es mucho más importante lograr un
«enraizamiento» completo en la vida del cuerpo astral mientras éste está firmemente implantado en el físico. Al fin y al cabo, ése es el estado en el que pasamos la mayor parte de nuestra vida.
Al igual que podemos estudiar la posición de los órganos y el número de huesos de un cuerpo físico, podemos estudiar también la estructura general del cuerpo sutil, sus canales y centros. Quizá haya visto libros sobre teosofía, la polaridad o acupresión, o el yoga, que incluyen diagramas de los canales y centros. Si ha visto más de un libro, puede haber notado una diferencia en sus descripciones; una razón de la diferencia de los sistemas es la diferencia de los cuerpos astrales. Tiene sentido, ¿no es así? Si el cuerpo físico es único, también el cuerpo sutil tendrá su estructura especial.
Explore diversos ejercicios y pruébelos. Quizá descubra que su comprensión de sus propios centros se diferencia de cualquiera de las descripciones que ha leído, o que su energía se mueve dentro de su cuerpo sutil de una manera diferente. Confíe en sí mismo y en las percepciones que tiene de sí mismo, y trabaje con los flujos y centros
que percibe. En este caso, como en cualquier sistema mágico, la regla general es ésta: si funciona en su caso, utilícelo.
También puede descubrir, tras haber practicado algún tiempo los ejercicios del cuerpo sutil, que la estructura de canales y centros tiene más sentido para usted, y ha aumentado la forma en que los percibe.
Quizá quiera retornar a algunos ejercicios que no habían tenido sentido anteriormente, para ver si funcionan ahora. Lo importante es seguir practicando, explorar nuevas fuentes de información, mantener una mente abierta y poner la mayor confianza en su propia experiencia.
La estructura del cuerpo sutil
En primer lugar, el cuerpo sutil se extiende más allá del visible; es el aura que los curanderos síquicos ven, describen y fotografían. Sin embargo, no se extiende simplemente desde la piel, sino que subyace a toda nuestra estructura física. Al igual que el cuerpo físico tiene una red de vasos sanguíneos y linfáticos, el cuerpo sutil contiene una red de caminos energéticos. El conductor de la energía más importante recorre la columna vertebral, desde la región genital hasta la parte superior de la cabeza.
La columna central soporta concentraciones de energía, centros que se corresponden aproximadamente con los órganos del cuerpo físico.
Cada uno tiene una función particular que nos abre a diversos tipos de energía y controla las experiencias emocionales y espirituales.
El centro de la columna está suspendido por encima de la parte superior de la cabeza; el centro de la frente, llamado también tercer ojo, se asienta en el entrecejo; el centro de la garganta rodea el punto blando del cuello; el centro del corazón está directamente entre los pechos; el centro del equilibrio es el punto que está aproximadamente tres dedos más abajo del ombligo; el centro genital se asienta directamente en los genitales; el centro base está entre los pies. Hay centros menores que se arraciman a lo largo de estos caminos o senderos y de los órganos sensorios, como los ojos, oídos, nariz, boca, palmas de las manos, hombros, plexo solar, diafragma, cadera y plantas de los pies.
La energía fluye por el cuerpo sutil El cuerpo sutil acepta la energía que tiene a lo largo de los canales y se concentra en los centros. La energía fluye desde la tierra a través de las plantas de los pies, y desde el sol y la luna. A menos que sean dirigidas conscientemente, esas energías se distribuyen primero de modo difuso a través del «huevo» áurico. También tomamos energía cuando respiramos. El yoga y las artes marciales tienen nombres para esa energía: prana, ki del universo y otros. Fluye por los canales menores y se extiende de nuevo por todo el cuerpo sutil.
Además de permitir la entrada de las energías, la piel áurica también rechaza el exceso de energía y las energías negativas cuando aspiramos, y a través de los pies, que sirven como dispositivos de enraizamiento natural; las manos también pueden servir para ese fin cuando tocamos la tierra.
Estimulamos la salud de nuestro cuerpo físico con el ejercicio y una dieta adecuada; del mismo modo, podemos estimular la salud de nuestro cuerpo sutil trabajándolo y alimentándolo. En este caso el ejercicio significa el control y aumento del flujo de energía en los canales y centros mediante la visualización y sensación.
Uno: Aceptar el espíritu. De pie, en el centro de su espacio de práctica y orientado hacia el este, realice varias aspiraciones profundas. Visualice el centro de la corona como un globo de unos 12
centímetros de diámetro, suspendido varios centímetros por encima de la cabeza. En una inspiración, imagine una haz blanca que desciende desde el globo y a través de la columna hasta otro globo, de nuevo de unos 12 centímetros, situado directamente entre los pies. Sienta el calor que la luz produce en la columna. Establezca una pauta respiratoria regularizada. Intente inspirar y espirar durante cuatro o seis latidos del corazón, sosteniendo la respiración y descansando durante dos latidos. Cuando haya completado varios ciclos de esta pauta, repita el ejercicio de aceptación de la energía.
Repita el ejercicio durante el tiempo de práctica durante al menos dos semanas; puede añadirlo también a su práctica regular, empezando con él todas las sesiones. La fuerza más primordial del espíritu entra en el cuerpo sutil por medio de la luz blanca y la respiración. Es uno de
los ejercicios más básicos del repertorio del hetaira; fortalece, equilibra y enraiza el cuerpo sutil.
Estos movimientos inician un proceso de limpieza, conexión y equilibrio en el cuerpo sutil. El atraer la llama del espíritu por medio de la corona y llevarla hasta los pies fortalece la columna central, y ayuda a equilibrar todos los centros a lo largo del canal. El atraer la energía de la tierra y hacer que ascienda por el cuerpo fortalece nuestro contacto con la energía de nuestro planeta, proporcionando un fundamento sólido para posteriores trabajos.
Dos: Atraer la energía terrestre. Póngase de pie junto a un árbol.
Respire lenta y uniformemente, visualice y sienta las raíces que crecen desde sus pies. ¿Hasta dónde puede sentir que se extienden en la tierra? Cuando haya alcanzado su nivel de comodidad, sienta y visualice las raíces que retornan a sus pies. Deje que crezcan ascendiendo por las piernas hasta el punto de equilibrio que hay por debajo del ombligo. En ese momento produzca una ligera sacudida en el cuerpo.
Tres: Atraer la energía solar y lunar. Además de la Tierra, la Luna y el Sol constituyen las masas más grandes de nuestro entorno, las fuentes de energía más poderosas. Observará similaridades y diferencias en los efectos de estas energías sobre su cuerpo sutil y su corazón.
En particular las mujeres, pero ciertamente todos nosotros, se ven afectadas por la Luna, cuya poderosa atracción regula la menstruación y las mareas. Y la vida en el planeta sería imposible sin la luz del sol, que proporciona al cuerpo físico las vitaminas, que son una nutrición tangible. La próxima vez que tenga la oportunidad de practicar en un entorno natural durante el día, póngase de pie bajo los rayos del sol.
Visualice y sienta su campo de energía, su aura, extendiéndose desde el cuerpo. ¿Hasta donde se extiende? Imagine ahora la luz amarilla o dorada cayendo suavemente sobre el exterior de su caparazón de energía y siendo absorbida por todo su cuerpo.
En la próxima luna llena, póngase de pie en el exterior, puede hacerlo en el patio, y visualice y sienta la luz plateada que entra en el cuerpo sutil.
Trabajar con los centros
Los sistemas mágicos asignan diferentes colores y formas geométricas a los centros. Uno de los sistemas relaciona algunos de los centros con los elementos del círculo dividido en cuartos.
El centro de base que hay entre los pies representa nuestro contacto con la tierra. Algunos sistemas consideran que el ano es el lugar de este centro; cuando se sienta sobre los talones, con los dedos de los pies unos encima de otros, los dos se unen. Esto puede facilitar la visualización si utiliza más de un sistema. El elemento tierra puede ser simbolizado por un cuadrado de color amarillo, verde o marrón.
Puede visualizar el centro genital como una serpiente con la cola en la boca, o como una llama. Con independencia de lo que prefiera, el símbolo de la eternidad funciona bien como representación de la fuerza sexual. Puede ser de color rojo o espliego.
El centro del equilibrio se corresponde con el elemento aire, que puede ser visualizado como una luna creciente vuelta hacia arriba y de color plateado.
1 El excelente libro de Julie Henderson, The lover witbin: Opening to Energy in Sexual Practice, contiene una serie completa de ejercicios destinados a incrementar la conciencia y controlar el campo áurico.
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El fuego, el elemento siguiente, puede ser representado como un triángulo erguido de color rojo colocado en el centro del corazón.
El centro de la garganta se corresponde con el elemento agua, visualizado como un círculo azul.
El dibujo muestra las formas geométricas y los lugares apropiados del cuerpo.
Un óvalo morado o añil visualizado en el centro de la frente representa nuestra primera abertura síquica a la intuición del espíritu.
El globo blanco del centro de la corona representa nuestro contacto con el espíritu2.
Cuatro: La meditación sobre los centros. En el tiempo del hetaira, póngase de pie en el centro de su espacio de práctica. Imagine cada uno de los centros como un globo de color de unos 12 centímetros de
diámetro: la corona blanca, la frente añil, la garganta azul, el corazón rojo, el equilibrio plateado, los genitales rojos o espliego y el punto de base amarillo, verde o marrón.
Cuando se sienta cómodo con esto, sitúe la imagen geométrica en cada uno de los centros. Hay dos maneras de hacerlo: imagine cada globo como blanco, con la forma en su color apropiado; e imagine el huevo de color, con la forma geométrica blanca.
Practique estas visualizaciones durante varias semanas. Combine después las visualizaciones con el ejercicio de aceptación del espíritu.
Respirando lentamente, imagine y sienta la luz blanca que fluye de la corona y pasa por cada uno de los centros. Tras haber practicado el ejercicio de hace tres semanas, establezca de nuevo una pauta respiratoria regular y atraiga la luz blanca hacia los centros.
Este ejercicio incluye visualizaciones más complicadas que las de los anteriores. A algunos la visualización les resultará simple, otros insistirán en que no pueden conseguir imágenes interiores y se basarán totalmente en la sensación de la energía. Toda persona que tiene vista puede visualizar; forma parte de nuestro proceso de pensamiento.
Algunos somos conscientes de ello; y otros no. La práctica permitirá la toma de conciencia de esa facultad.
Aprender a visualizar y a sentir interiormente la energía es un paso esencial en la práctica de la magia sexual. La expansión de la conciencia de los «sentidos» interiores aumenta enormemente la
- Son mis propias atribuciones a los centros basadas en una combinación del sistema de símbolos tántricos que relaciona los tattvas con los centros y atribuciones del Amanecer Dorado. Los que practiquen la magia ceremonial estarán familiarizados con el ejercicio de la columna central, que relaciona otra serie distinta de colores con los centros, y que no trata el centro del equilibrio.
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efectividad de la vida mágica y de la diaria. Abrimos reservas de poder cuando empezamos a utilizar facultad conscientemente. En el caso de los que visualizan con facilidad, producirán en general experiencias nuevas e intensas, mientras que los que se sienten cómodos con su cuerpo encontrarán en la visualización una herramienta nueva y poderosa.
Práctica de visualización
Si quiere agudizar la habilidad, dibuje estas formas o recórtelas en papel duro y póngalas sobre el fondo blanco. Durante el tiempo de práctica, examine cada una de las formas durante unos minutos, y después cierre los ojos e intente verla delante de usted. Con los ojos cerrados, gírelos ligeramente e imagine la forma proyectada sobre una pantalla ligeramente por encima y más allá de los ojos. Trabaje sólo con una de las formas durante varias sesiones prácticas, y pase luego a la siguiente.
Bloqueos de la energía en el cuerpo sutil
Puede descubrir que su capacidad de visualización y sensación interior se detiene o reduce en un centro particular. Es una señal de que la energía está bloqueada en ese punto; el trabajo con los ejercicios del cuerpo sutil puede hacernos tomar consciencia de que se produce un bloqueo de la energía en uno o varios centros.
Los canales y centros pueden estar bloqueados por diversas razones físicas y emocionales. La energía circunvala esas zonas, tensionando los canales y centros que revelan al que está bloqueado; es algo semejante a la tensión muscular que se produce cuando una vértebra se sale de su sitio. Los curanderos del cuerpo trabajan el bloqueo aflojando el nudo para que la energía pueda fluir de nuevo libremente a través de los canales. Los curanderos del espíritu trabajan el bloqueo emocional ofreciendo nuevos modos de examinar el pasado y el presente que proporcionen más posibilidades de conducta, para que el bloqueo se afloje y no regrese.
A veces los propios ejercicios liberan la presa y permiten que la energía fluya de nuevo con libertad. Puede ser una experiencia emocionante, y de pronto descubrirá que en las primeras sesiones se
pone a reír o a llorar. A veces el bloqueo persiste y es un buen momento para buscar la ayuda de un curandero físico o emocional. Es importante observar también que quizá no observe ningún bloqueo: o bien no ha adquirido ninguno, o son demasiado pequeños para que los perciba con unos sentidos sutiles que acaban de despertar.
El hecho de que se produzcan bloqueos puede ser la señal de que debe concentrarse en determinados ejercicios y cambios de conducta. ¿Tiene un bloqueo en el centro de base? ¿Cómo siente su cuerpo y su posición en el mundo? Quizá deba intentar trabajar el ejercicio Entrenamiento para el Amor en el caso de un bloqueo en el centro genital (véase pág. 34), o cambiar sus pautas sexuales; abandone por un tiempo los compromisos sexuales si está teniendo muchos o haga el amor consigo mismo o con el compañero si esos compromisos no eran excesivos. Un bloqueo en el centro del equilibrio indica una necesidad de aumentar el ejercicio físico, o trabajar de nuevo la meditación de los centros (ver página 57).
¿Hay un nudo en el centro del corazón? Examine de nuevo los ejercicios de aceptación del placer y repítalos si puede. ¿Se ama a sí mismo? ¿Hay amor que sale desde usted hacia las personas que le rodean?
Un bloqueo en el centro de la garganta puede indicar que está reteniendo algo que necesita decir. ¿Observa algo de tensión en el centro de la frente? ¿Cómo se ve a sí mismo? ¿De alguna manera, la percepción que tiene del mundo le impide lograr paz y poder? Si siente presión o ve un bloqueo en la parte superior de la cabeza, quizá deba prestar más atención a la creación de un espacio sagrado y a la afirmación de lo divino que hay en su interior y exterior. En otra parte de este libro cubriremos con más profundidad el tema.
La sexualidad altera la fluencia de la energía del cuerpo sutil de diversos modos. Generalmente perdemos al menos parte de la energía durante el clímax. Como trabajadores de la magia, nuestra tarea consiste en controlar la cantidad de energía que aceptamos, el lugar adonde va y la energía que abandonamos.
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Cinco: El círculo personal. Empezamos a contener la energía al fortalecer la piel exterior de nuestro caparazón áurico.
Empiece con el ejercicio de Aceptación del Espíritu (ver pág. 57).
Después, siéntese cómodamente en su espacio de práctica. Si siente la necesidad de más energía, puede intentar el ejercicio de Concentración en la Respiración, atrayendo más luz blanca al campo áurico: coloque las manos delante del centro del corazón, a unos centímetros de distancia. Trace ahora un círculo a su alrededor: levante las manos por encima de la cabeza, llévelas por atrás, páselas por el suelo y súbalas hasta el punto de partida.
Mientras hace esto, sienta que la luz blanca se extiende desde las puntas de los dedos formando un huevo blanco brillante a su alrededor. Debe tomar conciencia de que está siendo rodeado por la protección del espíritu más sagrado, dándole a esta fuerza el nombre que prefiera.
Permanezca sentado en el círculo varios minutos, relajado con la seguridad de esa protección. Una ahora las manos por encima de la cabeza. Baje gradualmente las manos hasta que toquen el suelo, visualice y sienta el huevo blanco que desciende hasta que es absorbido por el suelo. Recuerde que está enraizando una energía protectora adicional; la experiencia fortalecerá el aura. Puede trazar el círculo personal siempre que quiera en cualquier meditación, o siempre que necesite centrarse y contactar con la paz de la protección del espíritu.
Seis: Sellado de los centros. En el tiempo del hetaira, siéntese de nuevo en una posición cómoda. Con los dedos de ambas manos, toque por turnos los centros de ambas partes, desde la corona hasta el de base. Al hacerlo, visualice cada uno de los centros con un globo de color. Vea cómo se cierra el globo: como una flor que cierra sus pétalos, como un esfínter cerrándose; utilice cualquier visualización de un objeto redondo que cierra una puerta. Este acto sella o contiene la energía de cada centro dentro del sistema del cuerpo sutil. Mientras el centro está sellado, sólo puede recibir energía de otras partes del cuerpo sutil, y sólo puede perderla en las mismas direcciones.
Trace ahora el círculo a su alrededor. Permanezca sentado, tran-
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quilamente varios minutos. ¿Experimenta su cuerpo sutil de modo distinto de como lo hacía antes? Sienta cómo el círculo se aproxima a usted, y en esta ocasión visualice y sienta que los centros se abren de nuevo.
Practíquelo varias semanas. Después, selle los centros menores a lo largo de los mayores: coronilla, ojos, oídos, nariz, boca, garganta, corazón, pezones, flexo solar, equilibrio, caderas, genitales, ano, plantas de los pies, y palmas de las manos. La próxima vez que haga el amor consigo mismo, trace el círculo y selle primero los centros; cuando haya terminado, enraicé el círculo y abra de nuevo los centros.
Muchas oscilaciones emocionales que se producen durante la relación amorosa pueden tener su origen en alteraciones de la fluencia energética. El sellado de los centros y el trazado del círculo alrededor suyo y de su compañero puede producir un efecto profundo e inmediato sobre su experiencia sexual. Ahora ya no pierde energía; ahora la encierra dentro del sistema del cuerpo sutil. Ello fortalecerá inmediatamente la totalidad del cuerpo sutil.
El sellado de los centros y el circundado del cuerpo proporciona una protección mágica básica al hetaira. Quizá descubra que, al principio, practica la técnica esporádicamente; sin embargo, es mejor convertirla en una práctica invariable, y los trabajos posteriores exigirán que lo haga así.
Trabajar con otros
La primera regla ética del hetaira es: no trabaje nunca con la energía de un compañero sin el permiso y la comprensión consciente, verbal y explícita de éste.
Si un compañero sexual no practica el sistema con usted, cualquier trabajo mágico deberá limitarlo a sí mismo. Puede sellar sus propios centros y formar un círculo alrededor de su cuerpo y del cuerpo de su compañero. Poniendo sus brazos o piernas alrededor del compañero y visualizando y sintiendo el círculo atraerá el huevo alrededor de ambos.
Esto actúa protegiéndole a usted y a la energía que está empezando a generar y contener, y también protege a su compañero.
l.
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Selle los centros que contienen la energía del sistema del cuerpo sutil y honre su cuerpo y el de su compañero como sagrados.
Este es el máximo alcance que puede hacer con alguien que no está practicando con usted la magia sexual.
Advertencia. La magia sexual es un sistema satisfactorio, poderoso y transformador. Si sigue desarrollando su habilidad, descubrirá que hacer el amor con alguien que no practica esa magia le resulta cada vez menos satisfactorio. Conforme crezca su habilidad, las tentaciones de mover la energía de su compañero aumentarán.
Los compañeros que trabajan conjuntamente el sistema pueden practicar la visualización mutuamente.
Centros compartidos. En la siguiente práctica conjunta siéntense cómodamente uno delante del otro. Funciona mejor si ambos están desnudos. Visualicen los centros del cuerpo del otro. Túmbense uno al lado del otro y presionen los cuerpos cara a cara. Esto pone en contacto los cuerpos sutiles y permite la interpenetración. Los centros de cada cuerpo se tocan y gradualmente se fusionan. Practique la sensación de los centros compartidos.
La próxima vez que hagan el amor, practiquen el sellado y el circundado del otro. Toque o bese los centros del compañero con la visualización y la sensación apropiadas. Después, poniéndose de cara al compañero, levante las manos por encima de la cabeza, páselas por atrás, a lo largo del suelo o cama, a lo largo de la espalda y por encima de su propia cabeza, regresando al punto de partida. Pídale ahora a su compañero que repita el movimiento.
Es bueno practicarlo cada vez que haga el amor; acaba por convertirse en una necesidad para otras prácticas. No tiene que detener la relación para practicar la técnica. Gradualmente pueden sellarse mutuamente los centros y trazar el círculo mientras se explora el cuerpo del otro en un contacto íntimo.
El sellado de los centros y el circundado del cuerpo protege a ambos de la pérdida de energía. Cuando contactan, los campos del cuerpo sutil se interpenetran. No pierden energía, pero ahora pueden intercambiarla. Cuando aprietan los cuerpos, los centros se abren uno a otro; sellados todavía contra la pérdida de la energía, la intercambian.
Sentir y visualizar conscientemente el proceso crea una conciencia profunda de unión entre los amantes.
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