Fausto
Interior de la Muralla
En un hueco de la muralla, una devota imagen de la Dolorosa; delante de ella, unos tiestos de flores.
MARGARITA pone llores frescas en los tiestos MARGARITA
¡Ah1 ¡Vuelve compasiva tu rostro a mi duelo, Madre dolorosa!
Con la espada en el corazón, con dolores mil, elevas los ojos hacia tu Hijo moribundo.
Miras al Padre y lanzas suspiros a lo alto, por su angustia y la tuya.
¿Quien es capaz de sentir como taladra el dolor mis huesos? Lo que agita mi pobre corazón, lo que lo estremece, lo que él ansía, sólo tú lo sabes, nadie más que tú. Doquiera que vaya, ¡qué dolor, qué dolor, que dolor siento aquí en mi pecho! No bien estoy sola, ¡ay! lloro, lloro y lloro, y se me parte el corazón.
F A U S T O
Con mis lágrimas ¡ay! he regado las macetas de mi ventana mientras, al
rayar el alba, cogía estas flores para ti. Cuando muy de mañana lucía el sol en lo alto de mi apo- sento, estaba ya sentada en mi lecho, sumida en la mayor desolación.
¡Acude en mi auxilio! ¡Sálvame de la deshonra y de la muerte! ¡Ah!
¡Vuelve compasiva tu rostro a mi duelo, Madre dolorosa!
J O H A N W O L F G A N G G O E T H E