Fausto
Un Palacio
Vasto jardín de recreo. Gran canal trazado en línea recta.
FAUSTO, en la extrema vejez paseándose pensativo LINCEO, EL VIGÍA ( Hablando con ayuda de la bocina). Declina el sol; ufanas entran en el puerto las últimas embarcaciones. Una gran nave está a punto de llegar aquí por el canal. Multicolores gallardetes ondean juguetones; los enhiestos mástiles están a la vela; en tí júzgase dichoso el contramaestre. En este momento supremo te sonríe la fortuna.
( Suena la esquila en la duna.)
FAUSTO
( Exasperado). ¡Maldito campaneo! Como tiro disparado por mano aleve, hiéreme de un modo harto ignominioso. Ante los ojos, mi reino se extiende sin límites; detrás de mí, el enojo me exaspera. Ese envidioso tañido me recuerda que no es cumplida mi alta posesión: el paraje donde se elevan los tilos, la choza de tinte oscuro, la ruinosa capilla no son míos.
F A U S T O
Y si quiero descansar allí, las sombras extrañas me estremecen. Es una espina para los ojos, una espina en los pies. ¡Oh! ¡Si estuviera yo muy lejos de aquí! EL VIGÍA
( Como antes). ¡Cómo navega placentera hacia acá la vistosa nave impelida por la fresca brisa de la tarde! ¡Cómo se amontonan en su acelerada marcha cofres, cajas y sacos! ( Aparece una magnífica nave ricamente cargada con variedad de productos de países extranjeros.)
MEFISTÓFELES y Los TRES VALIENTES
COMPAÑEROS
CORO
Aquí saltamos en tierra; aquí estamos ya. ¡Viva el señor! ¡Viva el patrón!
( Desembarcan. Las mercancías son transportadas a tierra.) MEFISTÓFELES
Así nos hemos bien puesto a prueba, contentos estaremos si el patrón lo aplaude. Con dos naves tan sólo partimos; con veinte estamos ahora de regreso en el puerto. Qué grandes cosas hicimos, se ve por nuestro cargamento. El mar libre da libertad al espíritu, ¿quién sabe allí lo que es reflexión? Allí no aprovecha sino una garra pronta; se coge el pez, se apresa una nave, y no bien es uno señor de tres, se atrae con garfios la cuarta; entonces la cosa va mal para la
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quinta. Quién tiene la fuerza, tiene también el derecho. Tiénese en cuenta el qué y no el cómo. Preciso fuera que nada supiese yo de navegación: guerra, tráfico y piratería son tres cosas en una, imposibles de separar. LOS TRES
VALIENTES COMPAÑEROS
¡Ni gracias ni saludo! ¡Ni saludo ni gracias! Como si le aportáse-mos pestilencia al señor. Pone mal gesto; no le halaga este bien regio.
MEFISTÓFELES
No esperéis ninguna recompensa más. Habéis tomado ya de aquí vuestra parte.
LOS COMPAÑEROS
Eso fué sólo para no aburrirnos. Todos reclamamos una parte igual.
MEFISTÓFELES
Poned primero en orden allá arriba, de sala en sala, todos los objetos preciosos. Y cuando el señor vea de cerca esta rica exposición y lo evalúe todo con mayor exactitud, a buen seguro no se mostrará mezquino, y dará a la flota fiesta tras fiesta. Las aves de variados colores llegan mañana; de ellas cuidaré yo a la perfección.
( Se llevan el cargamento.)
MEFISTÓFELES
F A U S T O
( A Fausto). Con frente adusta, con mirada sombría te informas de tu soberbia fortuna. Coronada está la alta sabiduría; la ribera está reconciliada
con el mar; de la ribera recibe el mar con agrado las naves para una rápida travesía. Confiesa, pues, que aquí, aquí desde el palacio, ciñe tu brazo el orbe entero. Todo arrancó de este sitio; aquí se erigió la primera casa de tablas; abriáse una pequeña zanja allí donde ahora el remo diligente hace saltar el agua. Tu alto pensamiento, la solicitud de los tuyos, merecieron el galardón del mar y de la tierra. Desde aquí...
FAUSTO
¡Ese aquí maldito! Eso justamente es lo que pesa de una manera enojosa sobre mí. Fuerza es que te lo diga, tú que tan diestro eres: eso me da en el corazón golpe tras golpe; eso no lo puedo, sufrir. Y me sonrojo al decírtelo.
Los viejos de allí arriba debieran marcharse; yo desearía para mi residencia el paraje donde hay los tilos. Aquellos pocos árboles que no son míos me desbaratan la posesión del mundo. Allí, para explayar la vista a lo lejos en todo el contorno, quisiera construir tablados de una rama a otra; quisiera abrir a la mirada un vasto campo para ver todo cuanto hice, y abarcar, con una sola ojeada la obra maestra del ingenio humano, que se ha manifestado en la sensata idea de ganar a las aguas una vasta extensión de tierra destinada a habitación de las gentes. Así es que del modo más cruel nos atormenta el sentir, en el seno de la opulencia, la falta de una cosa. El sonido de la esquila, el perfume de los tilos me envuelven como en la J O H A N W O L F G A N G G O E T H E
iglesia y en la tumba. El árbitro del hombre todopoderoso se estrella aquí contra esa arena. ¿Cómo alejar eso de mi pensamiento? Suena la campanita, y entro yo en furor. MEFISTÓFELES
Naturalmente, un disgusto capital debe amargar tu vida. ¿Quién lo niega? A todo oído delicado ese retintín parece odioso. Y ese maldito bim bom de campaneo, anublando el sereno cielo del atardecer, se mezcla en cada acontecimiento, desde el primer baño hasta la sepultura, cual si entre bim y bom, la vida fuera un sueño que se desvanece. FAUSTO
La resistencia, la. obstinación menoscaban el logro más soberbio; de suerte que, para más profundo y más horrible tormento, debe uno cansarse de ser justo. MEFISTÓFELES
¿A qué, pues, desazonarte aquí? ¿No debes tú, desde hace mucho tiempo, colonizar?
FAUSTO
Id, pues, y alejádmelos de mi lado. Sabes ya la hermosa haciendi-ta que
escogí para esos ancianos. MEFISTÓFELES
Se los saca de allí y se dejan en el suelo. Antes que uno vuelva la cabeza, están otra vez de pie. Después de la
F A U S T O
violencia padecida, una bella mansión concilia los ánimos. ( Lanza un silbido agudo.)
Entran LOS TRES COMPAÑEROS
Venid, según lo ordena el señor, y mañana habrá fiesta naval.
LOS TRES COMPAÑEROS
El viejo señor nos ha recibido de mala manera. Una fiesta espléndida es lo que nos conviene.
MEFISTÓFELES
( A los espectadores). Aquí acontece también lo que sucedió hace mucho tiempo, pues hubo ya la viña de Naboth.
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