La señora Simpson : las vidas secretas de la duquesa de Windsor, la mujer que estuvo a punto de arruinar la monarquía

18. Años Itinerantes

Se examinó el catálogo de Sotheby’s de la famosa subasta de joyas celebrada en Ginebra en abril de 1987. Los detalles de la historia de Suzanne Blum figuran en varias biografías de Léon Blum. La obra de Charles J. V. Murphy, The Windsor Story, y el citado libro de Birmingham revelan los problemas de Murphy con el duque y la duquesa en lo referente a su colaboración en las memorias. La fallecida Laura, duquesa de Marlborough, y la fallecida Margaret, duquesa de Argyll, me han suministrado mucha información nueva. Los detalles del viaje por los estados del sur y México se pueden encontrar en la correspondencia de Corinne Murray; en este relato solo ha sido posible incluir los puntos más importantes. Balfour me ofreció la anécdota de Biarritz. C. L. Sulzberger, en sus memorias, A Long Row of Candles, proporcionó la fuerte descripción de los duques de Windsor incorporada a esta obra. La mayoría de los periódicos se hicieron eco del discurso del duque con motivo del acceso al trono de la reina Isabel, así como de la posterior controversia. Hugo Vickers describió de forma admirable las sucesivas casas de los duques de Windsor en París. Cecil Beaton escribió a su manera sobre la pareja en sus diarios, información rescatada por Vickers en su biografía definitiva de Beaton. Lady Mosley concedió al autor una de las entrevistas más memorables de su vida en su hogar cercano a París. Me basé más en ella que en su biografía de la duquesa, que estaba fundamentada casi enteramente en obras previamente publicadas. Elsa Maxwell escribió con una agudeza y una inteligencia sorprendentes acerca de los duques de Windsor en sus olvidadas memorias RSVP, uno de los mejores libros en su estilo y una guía indispensable para la vida social de aquella época. Se leyeron las columnas de Cholly Knickerbocker. La historia del colapso de la relación con Donahue se extrajo de las obras de Birmingham y Murphy, y se completó con una entrevista realizada en 1980 a Jerome Zerbe.