Odas y sonetos

John Keats · Capítulo 21 de 70

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Odas y sonetos

Escrito como repulsa de las supersticiones vulgares

 

Las campanas repican melancólicamente

convocando a los fieles a nuevas oraciones,

a nuevas lobregueces, a espantosas angustias,

a escuchar el horrible sonido del sermón.

Sin duda que la mente del hombre está encerrada en un oscuro hechizo, pues todos se separan

del gozo junto al fuego, de los aires de Lidia,

del elevado diálogo con los que en gloria reinan. Aún, aún repican, y sentiría un frío

y una humedad de tumba si no fuera consciente de que están extinguiéndose cual vela consumida, de que son los gemidos que exhalan al perderse en el olvido, y pronto crecerán nuevas flores

y muchas maravillas de perdurable estampa.