Odas y sonetos
A Homero
Apartado a lo lejos en gigante ignorancia,
tengo noticias tuyas y también de las Cíclades, como el que está sentado a la orilla del mar
y anhela ir a los hondos corales de delfines.
Tú eras ciego, y entonces Júpiter rasgó el manto para mostrarte el Cielo y dejarte vivir,
y Neptuno te hizo un refugio de espuma,
y Pan hizo cantar para ti a sus enjambres;
pues siempre en las orillas de la tiniebla hay luz y los abismos muestran selvas inexploradas;
hay en la medianoche una mañana en ciernes
y una triple visión en la densa ceguera.
Esto fue lo que viste, lo mismo que Diana,
la Reina de la Tierra, del Cielo y del Infierno.