Odas y sonetos
[Escrito en un espacio en blanco al final del cuento de Chaucer La flor y la hoja]
Este tierno relato es como una arboleda:
los versos se entrelazan, lozanos y melosos,
para que el que los lea halle un lugar tan dulce
que en cualquier recoveco se detenga inspirado, y sienta algunas veces las gotas de rocío
caer sobre su rostro, repentinas y frescas,
y por el canto errante pueda seguir la pista
del pardillo y sus saltos de frágiles patitas.
¡Ah, cuánta fuerza tiene la sencillez más pura!
¡Qué inmenso poderío tiene este dulce cuento! Yo que siempre me hallo deseoso de gloria,
podría contentarme tumbándome ahora mismo mansamente en la hierba, como el que llora y sólo le escuchan sus gemidos los tristes petirrojos.