Vargas Fred
Capítulo 55
-Los asiduos a los archivos -dijo Valence.
-Ah, sí. Ya veremos eso más tarde. Hoy se trata de otro asunto.
El obispo se puso instintivamente a la defensiva. Este policía adoptaba unos aires de conquistador que no le gustaban y una especie de buena conciencia difusa de la cual no esperaba nada bueno.
-¿Les pasa algo a los chicos? -preguntó.
-No, no se trata de los chicos. Se trata de una chica.
Ruggieri esperó a que el obispo reaccionase pero Vitelli lo miraba sin decir nada.
-Se trata de Gabriella Delorme, monseñor.
-¡Ah, han llegado a ese punto! -suspiró Vitelli-. Pues bien, ¿qué le pasa a Gabriella? ¿Les preocupa?
-Es la hija natural de Laura Valhubert, concebida seis años antes de su matrimonio.
-¿Y qué? No es un secreto para nadie. La pequeña fue inscrita legalmente en el registro civil con el nombre de su madre...
-No era un secreto para nadie, excepto para Henri Valhubert, evidentemente.
-Evidentemente.
-¿Y encuentra eso normal?
-No sé si es normal. Es así, eso es todo. Imagino que espera que le cuente la historia, ¿es eso?
-Por favor, monseñor.
-¿Acaso tengo derecho a hacerlo?
Vitelli se levantó y sacó un pequeño álbum de su biblioteca. Lo hojeó en silencio y después jugueteó con sus dedos sobre la portada.
-Después de todo -continuó-, ahora que Henri está muerto, supongo que ya no tiene tanta importancia. No tiene incluso ninguna. No hay nada en esta historia que me prohíba contarla. Es simplemente una historia un poco triste y, ante todo, muy corriente.
-Es ante todo la historia de un nacimiento ilegítimo y de una madre soltera, monseñor -dijo Ruggieri.
Vitelli asintió con fatiga. Se sentía bruscamente desolado ante la idea de que una gran cantidad de Ruggieris estuviesen campando a sus anchas por todos los rincones de la superficie de la tierra. En aquel mismo momento debían de estar naciendo varios millares de Ruggieris que incordiarían más tarde a todo el mundo.