Vargas Fred

Los que van a morir te saludan · Capítulo 75 de 106

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Vargas Fred

Capítulo 97

Ruggieri escuchaba a un testigo cuando Valence lo alcanzó. El cuerpo estaba bajo una lona y rodeado por diez polis. Ruggieri lo contempló mientras se aproximaba.

-Está sofocado, señor Valence -dijo-. Me advirtieron de que estaba buscándome. Siento no haberle llamado pero comprenderá que con esto...

No he tenido tiempo. Esto lo cambia todo. Me temo que nos equivocábamos de pista desde el principio.

Ruggieri se volvió hacia el testigo que esperaba. Estaba empapado de sudor.

Valence se aproximó al cuerpo cubierto y se puso en cuclillas apoyando las dos manos en el suelo. El suelo no le parecía estable. Uno de los ordenanzas se apresuró a hacerlo retroceder.

-Déjelo -intervino Ruggieri-. Tiene derecho a verlo. Le advierto, señor Valence, que es penoso, pero si insiste...

Valence respiró con fuerza e hizo un signo al ordenanza.

-Alce la lona -le dijo suavemente.

Con una mueca el poli rodeó el cuerpo y retiró la lona para mostrar la parte superior del cadáver.

Ruggieri vigilaba a Valence. Ya había habido tres desmayos desde aquella mañana, y la lividez del rostro de Ruggieri no presagiaba nada bueno. Pero Valence no se desmayó. Al contrario, pareció relajarse.

-Es Maria Verdi -murmuró Valence alzándose pesadamente-. Es Maria Verdi, la Santa Conciencia de los Archivos Sagrados del Vaticano.

-¿No lo sabía?

Valence hizo un gesto que significaba que no quería que le dirigiesen la palabra. Extendió la lona sobre el rostro regular y afectado de la italiana y, sólo en aquel momento preciso, su mano tembló violentamente.

-Está cansado, señor Valence -dijo Ruggieri-. Puede ir a esperarme a mi despacho, casi he terminado aquí.

Llegó una camilla. Alzaron el cuerpo y las puertas de la furgoneta se cerraron tras él. Valence se dio media vuelta y se fue.

El hotel Garibaldi estaba a dos pasos. Encontró a Laura en el bar sentada sobre un taburete alto, con aire de desentenderse de todo lo que la rodeaba.

Valence se sentó a su lado y pidió un whisky. Temblaba todavía ligeramente. Laura lo miró.

-Quiero estar sola -dijo.

Valence se mordió los labios. Era mejor esperar y beber un poco de whisky antes de hablar para así poder estar tan distendido con ella como la noche anterior.