Vargas Fred

Los que van a morir te saludan · Capítulo 55 de 106

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Vargas Fred

Capítulo 71

-Pero te casaste con Henri.

-No tiene nada que ver. Por otro lado, después no pensé más en él, pasó todo.

Pero de todas formas cuando me lo crucé esta noche...

-Te conmovió. Es normal. Pasará.

-Ya está pasando.

-Ya verás cómo es. O mal no me equivoco o ese tipo no respetará a nadie y, quizás, ni siquiera a ti, Laura. Es también la impresión de Lorenzo: Lorenzo está preocupado por Gabriella. Me ha llamado, teme que haya problemas. Y

tiene razón porque existe todavía algo que no te he dicho: Gabriella estuvo en la plaza Farnesio aquella noche sin advertir a nadie.

-¿Tienes una explicación?

-No.

Terminaron el camino en silencio.

Ella se volvió para despedirse ante la puerta del hotel pero titubeó. Tiberio había cambiado de expresión, había apretado los ojos y los labios y miraba a algún lugar invisible para ella.

-Tiberio -murmuró-, no gesticules así, te lo ruego. Cuando haces eso, me haces pensar en el verdadero Tiberio. ¿Qué te pasa? ¿Qué ves?

-¿Has conocido al verdadero Tiberio? ¿Al emperador Tiberio?

Laura no respondió. Estaba inquieta.

-Claro que sí -dijo Tiberio, poniendo sus manos sobre la cara de Laura-. Yo lo conocí muy bien. Era un emperador extraño, un adoptado de quien nadie ha sabido muy bien qué decir. Lo llaman Tiberio, pero su nombre verdadero es Tiberius Claudius Nero, Tiberio-Claudio-Nerón... Nuestros tres nombres en uno solo, el mío,

¿no lo encuentras curioso? Tiberio veía cosas, veía complots, conspiraciones, veía el mal. Y yo también, a veces, veo el mal. En este momento, Laura, veo algo terrible, junto a ti, a ti que eres tan hermosa.

-Deja de hablar de esa manera, Tiberio. Te exaltas, estás cansado.

-Me voy a dormir. Dame un beso.

-No pienses más en la familia imperial. Vais a volveros todos locos con eso.

¿No crees que tenemos suficientes problemas? Tú no has conocido nunca al emperador; que lo sepas, Tiberio.

-Lo sé -dijo Tiberio sonriendo.

Al volver a casa, Tiberio despertó a Claudio que no se había movido de su silla. Sin embargo, Nerón y la botella habían desaparecido.