Vargas Fred
Capítulo 94
-Cuando te largaste hace veinte años, aullé. Durante años me concentré para no perder tu imagen. Y cuando me crucé contigo la otra noche, me sentí conmovida.
Ahora deseo que entregues esa mierda de dossier, deseo que te vayas y deseo que la vida te haga morir de aburrimiento.
Valence la siguió con los ojos mientras ella recorría el pasillo hasta la escalera y tropezaba con el primer escalón. Sonrió y cerró la puerta, esta vez dando dos vueltas a la llave. Siempre le había gustado Laura cuando estaba borracha. La borrachera exageraba la dejadez titubeante de sus movimientos. Incluso estando sobria, a veces daba la impresión de estar ligeramente achispada. Tendría que haberse ofrecido a acompañarla pero ella hubiese rehusado y además ni se le había ocurrido.
No lamentaba aquella confrontación con Laura. La había admirado largamente durante una hora, sin obstáculos, como un espectador contemplativo de actitudes cuya singularidad había olvidado completamente, espectador del arco del perfil, que se había contraído con tanta perfección cuando ella se puso a llorar, espectador de los gestos incompletos con los que rozaba todas las cosas. Respetaba mucho el coraje tan natural con el cual Laura aún sabía, quizás mejor que antes, desafiar, llorar, insultar y finalmente irse, magníficamente destrozada. La seducción de esta alternancia entre desprecio y abandono se conservaba intacta desde hacía veinte años. Antes se hubiese sentido trastornado. Ahora sólo tenía un fuerte dolor de cabeza. Se volvió a acostar completamente vestido.