Will Grayson, Will Grayson

John Green · Capítulo 10 de 21

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Will Grayson, Will Grayson

Capítulo diez

 

tiny cooper.

tiny cooper.

tiny cooper.

repito mentalmente una y otra vez su nombre.

tiny cooper.

tiny cooper.

es un nombre ridículo, y repetirlo es ridículo, pero aunque lo intentara, no podría parar.

tiny cooper.

si lo digo bastantes veces, quizá me parezca bien que isaac no exista.

 

empieza esa noche. frente al frenchy’s. todavía estoy en shock. no sé si es estrés postraumático o trauma posestrés. sea lo que sea, buena parte de mi vida acaba de borrarse y no tengo ganas de rellenar el vacío. dejarlo vacío, me digo. dejarme morir.

pero tiny no va a dejarme. está jugando al juego de «lo mío era peor», que nunca funciona, porque, o bien dicen algo que para nada es peor («no era rubio natural»), o bien dicen algo que es tan peor que sientes que anulan totalmente tus sentimientos («bueno, una vez un tío me dejó plantado en una cita… y resultó que se lo había comido un león. ¡lo último que dijo fue mi nombre!»).

aun así, intenta ayudar. y supongo que yo debería aceptar ayuda cuando la necesito.

por su parte, el o.w.g. también intenta ayudar. hay una chica merodeando, y no tengo la menor duda de que es la (tristemente) célebre jane. en un principio, el intento de ayudar del o.w.g. es todavía más penoso que el de tiny.

 

o.w.g.: sé que es una putada, pero de alguna manera está bien.

 

es casi tan edificante como una película de hitler enrollándose con su novia y pasándoselo bien. entra en conflicto con lo que llamo la regla de la mierda de pájaro. vaya, eso que dicen de que da buena suerte que se te cague un pájaro. ¡y se lo creen! me dan ganas de agarrarlos y decirles: «tío, ¿no te das cuenta de que se inventaron esa superstición porque a nadie se le ocurrió nada mejor que decirle a una persona a la que se le acababan de cagar encima?», y la gente no deja de decir estas cosas…, y no solo con algo tan pasajero como una mierda de pájaro, ¿has perdido el trabajo? ¡qué gran oportunidad! ¿has fracasado en la vida? ahora las cosas solo pueden ir a mejor. ¿te ha dejado plantado un novio que nunca existió? sé que es una putada, pero de alguna manera está bien.

estoy a punto de quitarle al o.w.g. su derecho a ser will grayson, pero sigue hablando.

 

o.w.g.: quiero decir que el amor y la verdad van unidos. uno hace posible al

otro, ¿sabes?

 

no sé lo que me choca más, si el hecho de que un extraño me escuche o el hecho de que, en sentido estricto, tenga toda la razón.

el otro will grayson se marcha y me deja con mi nuevo acompañante de tamaño frigorífico, que me mira con tanta sinceridad que quiero pegarle un guantazo.

 

yo: no tienes que quedarte, de verdad.

tiny: ¿qué?, ¿y dejarte aquí deprimiéndote?

yo: es mucho más que depresión. es desesperación total.

tiny: ayyy.

 

y me abraza. imagínate que te abraza un sofá. más o menos.

 

yo (ahogándome): estoy ahogándome.

tiny (acariciándome el pelo): ya está, ya está.

yo: tío, no estás ayudándome.

 

lo aparto. parece dolido.

 

tiny: ¡acabas de llamarme tío!

yo: perdona. es que…

tiny: ¡solo intento ayudar!

 

por eso debería haberme traído pastillas extra. creo que ahora mismo los dos podríamos tomarnos una dosis doble.

 

yo (otra vez): perdona.

entonces me mira. y es raro, porque, bueno, me mira de verdad. hace que me sienta totalmente incómodo.

 

yo: ¿qué?

tiny: ¿quieres escuchar una canción de tiny dancer: la historia de tiny cooper?

yo: ¿cómo?

tiny: es un musical en el que estoy trabajando. basado en mi vida. creo que

ahora mismo una canción del musical te iría bien.

 

estamos en una esquina, delante de un sex shop. pasa gente. gente de chicago. no hay gente menos musical que la de chicago. estoy destrozado. me va a dar un infarto cerebral. solo me faltaba la gorda cantando. pero ¿protesto? ¿decido pasar el resto de mi vida bajo tierra, alimentándome de ratas? no. asiento sin decir una palabra, porque tiene tantas ganas de cantar su canción que me sentiría un capullo si le dijera que no.

baja la cabeza y empieza a canturrear un poco para sí mismo. en cuanto pilla el tono, cierra los ojos, abre los brazos y canta:

pensé que harías realidad mis sueños

pero no eras tú, no eras tú

pensé que esta vez todo sería nuevo

pero no eras tú, no eras tú

imaginé todo lo que haríamos

pero no eras tú, no eras tú

y ahora siento que acabado mi corazón está

pero no es verdad, no es verdad

puede que sea grandullón y miedoso

pero mi fe en el amor es un coloso

aunque me he caído, yo también fallo,

no voy a bajarme de mi fiel caballo

es verdad, no eras tú

pero en la vida hay más cosas que tú

pensaba que eras un chico sensato,

pero eres un creído, un egoísta y un ingrato

puedes haberme golpeado hasta dejarme amoratado

pero la experiencia me ha hecho madurar

es verdad, que te den

hay chicos mejores con los que ligar

no serás tú, comprendez vous?

nunca serás tú

tiny no solo canta estas palabras… las canta a todo pulmón. como un desfile saliéndole de la boca. no tengo dudas de que las palabras cruzan el lago michigan y canadá hasta el polo norte. los campesinos de saskatchewan lloran. santa claus le pregunta a su mujer «¿qué coño es eso?», me muero de vergüenza, pero tiny abre los ojos y me mira con tanta solicitud que no tengo ni idea de lo que hacer. nadie me ha ofrecido algo así en años. aparte de isaac, pero isaac no existe. de tiny puede decirse cualquier cosa, pero está claro que existe.

me pregunta si quiero dar un paseo. vuelvo a asentir sin decir una palabra. tampoco tengo nada mejor que hacer.

 

yo: ¿quién eres?

tiny: ¡tiny cooper!

yo: no puedes llamarte tiny.

tiny: no. es irónico.

yo: ah.

tiny (chasqueando la lengua): no tienes que decirme «ah». no tengo problemas

al respecto. soy de huesos grandes.

yo: tío, no solo de huesos.

tiny: eso quiere decir que hay más de mí que amar.

yo: pero exige mucho más esfuerzo.

tiny: cariño, lo merezco.

 

lo que es de locos es que tengo que admitir que tiene algo de atractivo. no lo entiendo. es como cuando ves a un bebé realmente sexy. espera, que eso ha sonado como la mierda. no es eso lo que quiero decir. pero aunque es grande como una casa (y no hablo de la casa de un pobre), tiene la piel supersuave, los ojos muy verdes y todo en él es proporcionado. así que no siento la repulsión que cabría esperar que sintiera frente a alguien tres veces más grande que yo. quiero decirle que yo debería estar asesinando a gente por ahí, no dando una vuelta con él. pero me quita el asesinato de la cabeza. eso no quiere decir que no vuelva luego.

mientras caminamos hacia el parque millennium, tiny me cuenta todo sobre tiny dancer, lo mucho que ha luchado para escribirlo, actuar, dirigir, producir, hacer la coreografía, diseñar el vestuario, las luces, la puesta en escena y conseguir financiación. básicamente, está fuera de sí, y como yo estoy haciendo todo lo posible por salir fuera de mí también, intento seguirlo. como con maura (puta bruja imbécil guarra mussolini al-qaeda darth vader mediocre), no tengo que decir ni una palabra, y es perfecto.

cuando llegamos al parque, tiny va directo hacia la judía. no me sorprende.

la judía es la gilipollez de escultura que hicieron para el parque millennium (supongo que al cambiar el milenio), que originariamente tenía otro nombre, pero todo el mundo empezó a llamarla la judía, y se quedó con ese nombre. es básicamente una judía de metal reflectante en la que puedes pasar por debajo y verte distorsionado. había venido con el colegio, pero nunca había venido con alguien tan enorme como tiny. al principio cuesta encontrarse uno mismo en el reflejo, pero esta vez sé que soy la ramita ondulada junto a la masa amorfa de humanidad. tiny suelta una risita cuando se ve. una risita realmente idiota. odio cuando las tías se ríen así, porque siempre es una risa falsa. pero la de tiny no es falsa en absoluto. es como si la vida le hiciera cosquillas.

tiny hace la pose de bailarina, de jugador de béisbol, de echar a correr y la del cartel de sonrisas y lágrimas debajo de la judía, y se dirige a un banco desde el que se ve la carretera lake shore. creo que debe de estar todo sudado, porque, admitámoslo, casi todos los gordos sudan con solo llevarse un pastelillo a la boca. pero tiny es demasiado increíble para sudar.

 

tiny: bueno, cuéntale a tiny tus problemas.

 

no puedo contestar, porque lo dice de una manera que si cambiaras la palabra «tiny» por la palabra «mamá», la frase sonaría exactamente igual.

 

yo: ¿puede tiny hablar normal?

tiny (con su mejor voz de anderson cooper): sí, puede. pero cuando habla

normal no es tan divertido.

yo: pareces supergay.

tiny: ah… ¿por algo en especial?

yo: sí, pero… no sé. no me gustan los gays.

tiny: ¿y te gustas a ti mismo?

 

mierda, quiero ser del planeta de este chico. ¿lo dice en serio? lo miro y veo que sí, lo dice en serio.

yo: ¿por qué debería gustarme a mí mismo? no gusto a nadie.

tiny: a mí sí.

yo: tú no me conoces de nada.

tiny: pero quiero conocerte.

 

es una idiotez, porque de repente grito.

 

yo: ¡cállate! ¡cállate!

 

y parece tan dolido que tengo que decirle:

 

yo: no, oye, no es por ti. ¿vale? eres majo. yo no. no soy majo, ¿vale? ¡basta!

 

porque ahora no parece dolido. parece triste. triste por mí. me ve. joder.

 

yo: es una idiotez.

 

es como si supiera que, si me toca, seguramente perderé el control, empezaré a pegarle, empezaré a llorar y no querré volver a verlo. así que se limita a quedarse ahí mientras apoyo la cabeza en las manos, como si literalmente intentara que no saltara en pedazos. y la cosa es que no necesita tocarme, porque si alguien como tiny cooper está a tu lado, te das cuenta. lo único que tiene que hacer es quedarse ahí, y sabes que ahí está.

 

yo: mierda mierda mierda mierda mierda mierda mierda.

 

ahora viene lo más retorcido: una parte de mí cree que me lo merezco. que quizá si no hubiera sido tan gilipollas, isaac habría sido real. si no fuera tan penoso, podría pasarme algo bueno. no es justo, porque yo no pedí que mi padre se marchara, ni pedí estar deprimido, ni pedí que no tuviéramos dinero, ni pedí querer follar con tíos, ni pedí ser idiota, ni pedí no tener amigos de verdad, ni pedí la mitad de la mierda que me sale por la boca. lo único que quería era un puto respiro, una puñetera cosa buena, y está claro que era pedir demasiado, querer demasiado.

no entiendo por qué este chico que escribe musicales sobre sí mismo está sentado a mi lado. ¿tan patético soy? ¿van a darle una medalla al mérito por recoger las piezas de un ser humano destrozado?

me suelto la cabeza. no me está ayudando. cuando la levanto, miro a tiny y vuelve a ser raro. no solo me mira… sigue viéndome. tiene los ojos casi brillantes.

 

tiny: nunca beso en la primera cita.

 

lo miro sin entender nada, y añade:

 

tiny: … pero a veces hago excepciones.

 

así que mi shock de antes se convierte en otro tipo de shock, y es un shock fuerte, porque en ese momento, aunque es enorme, y aunque no me conoce de nada, y aunque ocupa unas tres veces más banco que yo, tiny cooper es sorprendente e indiscutiblemente atractivo. sí, su piel es suave, su sonrisa es amable, y sobre todo sus ojos… en sus ojos hay una esperanza loca, un deseo loco y un atolondramiento ridículo, y aunque creo que es una idiotez, y aunque nunca voy a sentir lo que él siente, como mínimo no me molesta la idea de besarlo y ver qué pasa. empieza a ruborizarse por lo que ha dicho, y de hecho es demasiado tímido para inclinarse hacia mí, así que me descubro a mí mismo alzándome para besarlo, y dejo los ojos abiertos porque quiero ver cómo se sorprende y ver su felicidad, ya que no hay manera de verme o sentirme a mí mismo.

no es como besar un sofá. es como besar a un chico. a un chico, por fin.

cierra los ojos. cuando acabamos sonríe.

 

tiny: no pensaba que la noche acabaría así.

yo: dímelo a mí.

 

quiero escapar. no con él. no quiero volver al instituto ni a la vida. si mi madre no estuviera esperándome, seguramente lo haría. quiero escapar porque lo he perdido todo. estoy seguro de que si se lo dijera a tiny cooper, puntualizaría que he perdido tanto lo bueno como lo malo. me diría que mañana volverá a salir el sol o cualquier gilipollez por el estilo. pero no le creería. no me creo esas cosas.

 

tiny: oye… ni siquiera sé cómo te llamas.

yo: will grayson.

 

al oírlo, tiny salta del banco y casi me tira al suelo.

tiny: ¡no!

yo: sí…

tiny: es la leche.

 

empieza a reírse y a gritar

 

tiny: ¡he besado a will grayson! ¡he besado a will grayson!

 

cuando se da cuenta de que está asustándome más que los tiburones, vuelve a sentarse.

 

tiny: me alegro de que hayas sido tú.

 

pienso en el otro will grayson. me pregunto cómo le irá con jane.

 

yo: no soy material para la revista seventeen, ¿vale?

 

los ojos de tiny se iluminan.

 

tiny: ¿te lo ha contado?

yo: sí.

tiny: fue un robo total. me cabreé y escribí al director, pero no publicaron la

carta.

 

siento una punzada de envidia por el hecho de que el o.w.g. tenga un amigo como tiny. no me imagino a nadie escribiendo una carta al director por mí. ni siquiera me imagino a nadie redactando mi necrológica.

pienso en todo lo que ha pasado y en que cuando vuelva a casa no tendré a nadie a quien contárselo. miro a tiny y, para mi sorpresa, vuelvo a besarlo. porque qué cojones. eso, qué cojones.

seguimos un rato. a fuerza de besar a alguien fuerte, me hago fuerte también yo. y mientras nos enrollamos me pregunta dónde vivo, qué ha pasado esta noche, qué quiero hacer en la vida y qué helado me gusta más. le contesto lo que puedo (básicamente, dónde vivo y el helado que más me gusta) y le digo que no tengo ni idea de lo demás.

aunque nadie nos mira, empiezo a sentir que sí. así que paramos y no puedo evitar pensar en isaac, en que, aunque lo que está pasando con tiny tiene su interés, en definitiva un tornado ha engullido toda mi vida. tiny es lo único que ha quedado en pie. siento que estoy en deuda con él y se lo digo.

 

yo: me alegro de que existas.

tiny: me alegro de existir ahora mismo.

yo: ni te imaginas lo que te equivocas conmigo.

tiny: ni te imaginas lo que te equivocas contigo mismo.

yo: para.

tiny: solo si paras tú.

yo: solo estoy avisándote.

 

no sé qué tiene que ver la verdad con el amor, y viceversa. ni siquiera pienso en términos de amor. es muy muy muy pronto para eso. pero creo que pienso en términos de verdad. quiero que esto sea verdadero. y aunque me quejo a tiny y me quejo a mí mismo, la verdad está cada vez más clara.

es el momento de que pensemos en cómo demonios va a funcionar.