Will Grayson, Will Grayson
Capítulo dieciocho
empiezo a contener la respiración. no como cuando pasas por un cementerio o algo así. no. intento ver cuánto tiempo aguanto sin desmayarme o morirme. es un pasatiempo muy práctico. puedes hacerlo casi en cualquier sitio. en clase. en la comida. en el váter. en la incomodidad de tu habitación.
la putada es que siempre llega el momento en que vuelvo a respirar. solo puedo aguantar hasta ahí.
he dejado de intentar saber algo de tiny. le he hecho daño y me odia… así de simple. y ahora que no me manda mensajes me doy cuenta de que nadie más me manda mensajes. ni chatea conmigo. ni le importo.
ahora que no se interesa por mí me doy cuenta de que nadie más se interesa por mí.
vale, está gideon. no es mucho de mensajes ni de chats, pero, cuando estamos en el instituto, siempre me pregunta cómo me va. y siempre dejo de no respirar para contestarle. a veces incluso le digo la verdad.
yo: ¿de verdad que va a ser así el resto de mi vida? no creo que me haya
apuntado para esto.
sé que suena a idiotez adolescente (¡agujas!, ¡en el corazón!, ¡y en los ojos!) pero el modelo parece inevitable. nunca va a dárseme mejor ser buena persona. siempre voy a ser la sangre y la mierda de las cosas.
gideon: respira.
y me pregunto cómo lo sabe.
las únicas veces que finjo estar entero es cuando maura está cerca. no quiero que me vea rompiéndome en pedazos. puestos en lo peor: pisotea los pedazos. todavía peor: intenta recomponerlos. me doy cuenta de que ahora estoy donde ella estaba conmigo. al otro lado del silencio. pensaba que ese silencio sería tranquilo. pero la verdad es que duele.
en casa, mi madre no me quita ojo. y hace que me sienta peor, porque ahora la he metido en esto a ella también.
aquella noche, la noche en que la cagué con tiny, escondió el cuenco de cristal que le había regalado. lo retiró mientras yo dormía. y lo más tonto es que, al ver que no estaba, lo primero que pensé fue que mi madre temía que yo lo rompiera. luego entendí que solo intentaba evitar que lo viera, que me enfadara.
en el instituto, le pregunto a gideon:
yo: ¿por qué se dice enfadado? ¿no debería ser desfadado?
gideon: lo primero que haré mañana por la mañana será poner una demanda a
los diccionarios. destrozaremos a los gilipollas de la editorial merriam, y de paso a los de la webster.
yo: qué tonto eres.
gideon: solo si me pillas en un buen día.
no le digo a gideon que me siento culpable por estar con él. porque ¿y si la amenaza que sentía tiny resulta ser verdad? ¿y si estaba engañándolo sin saberlo?
yo: ¿puedes engañar a alguien sin saberlo?
no se lo pregunto a gideon. se lo pregunto a mi madre.
ha sido muy cuidadosa conmigo. ha pasado de puntillas por mis cambios de humor, como si todo estuviera bien. pero ahora se queda helada.
mi madre: ¿por qué me lo preguntas? ¿engañaste a tiny?
y pienso: oh, mierda, no debería haberlo preguntado.
yo: no. no lo engañé. ¿por qué te has puesto así?
mi madre: por nada.
yo: no, ¿por qué? ¿te engañó papá?
niega con la cabeza.
yo: ¿lo engañaste tú?
suspira.
mi madre: no. no es eso. es que… no quiero que engañes. no a las personas. a
veces está bien engañar a las cosas… pero nunca engañes a las personas. porque en cuanto empiezas, es muy difícil parar. descubres lo fácil que es engañar.
yo: ¿mamá?
mi madre: nada más. ¿por qué lo preguntas?
yo: por nada. solo me lo preguntaba.
me he preguntado muchas cosas últimamente. a veces, cuando estoy intentando superar la marca de un minuto sin respirar, además de imaginar que estoy muerto, imagino qué está haciendo tiny. a veces visualizo también al otro will grayson. casi siempre están en el escenario. pero nunca entiendo lo que cantan.
y lo raro es que vuelvo a pensar en isaac. y en maura. y en que es extraño que lo que me hiciera tan feliz fuera una mentira.
como tiny no responde a ninguno de mis mensajes, la noche antes del musical decido escribir al nick del otro will grayson. y ahí está. no creo que lo entienda del todo. sí, nos llamamos igual, pero eso no quiere decir que seamos almas gemelas. no va a retorcerse de dolor si me prendo fuego o algo así. pero aquella noche en chicago me dio la impresión de que un poco me entendía. y sí, también quiero saber si tiny está bien.
callateporfavor: hola
callateporfavor: soy will grayson.
callateporfavor: el otro.
WGrayson7: ah. hola.
callateporfavor: te parece bien? que hable contigo.
WGrayson7: si. que haces despierto a la 1.33.48?
callateporfavor: esperando a ver si la 1.33.49 es mejor. y tu?
WGrayson7: si no me equivoco, acabo de ver por webcam un numero de un
musical en el que salia el fantasma de oscar wilde, en directo desde el camerino
WGrayson7: del director-autor-protagonista-etc.-etc.
callateporfavor: y que tal?
callateporfavor: no.
callateporfavor: quiero decir que como esta tiny?
WGrayson7: la verdad?
callateporfavor: si.
WGrayson7: creo que nunca lo he visto tan nervioso. y no porque sea el
director-autor-protagonista-etc.-etc., sino porque significa mucho para el, sabes? de verdad cree que puede cambiar el mundo.
callateporfavor: me lo imagino.
WGrayson7: perdona, es tarde. y ni siquiera estoy seguro de que deba hablar
de tiny contigo.
callateporfavor: acabo de revisar los estatutos de la sociedad internacional de
will graysons, y no dicen nada al respecto. estamos en un territorio ampliamente inexplorado.
WGrayson7: exacto. aqui hay dragones.
callateporfavor: will?
WGrayson7: dime, will.
callateporfavor: sabe que lo siento?
WGrayson7: no se. por mi experiencia reciente, diria que el sufrimiento suele
esconder dolor.
callateporfavor: no podia ser la persona que el queria.
WGrayson7: la persona?
callateporfavor: la que de verdad quiere.
callateporfavor: ojala no fuera todo ensayo y error.
callateporfavor: porque eso es lo que es, no?
callateporfavor: ensayo y error.
callateporavor: supongo que por algo no lo llaman «ensayo y acierto».
callateporfavor: es ensayo-error
callateporfavor: ensayo-error
callateporfavor: ensayo-error
callateporfavor: perdona, sigues ahi?
WGrayson7: si.
WGrayson7: si me hubieras pillado hace dos semanas, habria estado
totalmente de acuerdo contigo.
WGrayson7: ahora no estoy tan seguro.
callateporfavor: por que?
WGrayson7: bueno, estoy de acuerdo en que «ensayo y error» es una manera
bastante pesimista de llamarlo. y quiza casi siempre sea asi.
WGrayson7: pero creo que lo importante es que no se trata solo de ensayo-
error.
WGrayson7: casi siempre es ensayo-error-ensayo
WGrayson7: ensayo-error-ensayo
WGrayson7: ensayo-error-ensayo
WGrayson7: y asi lo encuentras.
callateporfavor: lo?
WGrayson7: ya sabes. «lo».
callateporfavor: si, «lo».
callateporfavor: lo intentas-error- «lo» intentas
WGrayson7: bueno… no me he vuelto tan optimista.
WGrayson7: mas bien ensayo-error-ensayo-error-ensayo-error-ensayo-error-
ensayo-error-ensayo… como minimo quince veces mas… y luego lo intentas-error- «lo» intentas
callateporfavor: lo echo de menos. pero no como el querria que lo echara de
menos.
WGrayson7: vendras mañana?
callateporfavor: no creo que sea buena idea. tu que crees?
WGrayson7: tu decides. podria ser otro error. o podria ser «lo» que intentas.
pero te pido que por favor me llames si vienes para que pueda avisarlo.
me parece justo. me da su teléfono y yo le doy el mío. lo escribo en el móvil antes de que se me olvide. cuando me pide el nombre para ese número, tecleo «will grayson».
callateporfavor: cual es el secreto de tu sabiduria, will grayson?
WGrayson7: creo que me junto con las personas adecuadas, will grayson.
callateporfavor: bueno, gracias por tu ayuda.
WGrayson7: me gusta estar disponible para todos los ex de mi mejor amigo.
callateporfavor: salir con tiny cooper es tarea de todos.
WGrayson7: exacto.
callateporfavor: buenas noches, will grayson.
WGrayson7: buenas noches, will grayson.
me gustaría decir que me tranquilizo. me gustaría decir que enseguida me quedo dormido. pero mi cabeza se pasa la noche entera dando vueltas a:
ensayo-error-?
ensayo-error-?
ensayo-error-?
por la mañana estoy destrozado. me despierto y pienso: «hoy es el día». y luego pienso: «no tiene nada que ver conmigo». ni siquiera le he ayudado. es solo que ahora no voy a ver la obra. sé que es lo justo, pero no me lo parece. me parece que me he jodido a mí mismo.
en el desayuno mi madre se da cuenta de que me odio como nunca antes. seguramente lo nota por cómo hundo los cereales de cacao hasta que la leche se desborda.
mi madre: will, ¿qué pasa?
yo: ¿qué no pasa?
mi madre: will…
yo: todo va bien.
mi madre: no, no es así.
yo: ¿cómo lo sabes? ¿no es decisión mía?
se sienta frente a mí y apoya su mano en la mía, aunque ahora tiene la muñeca manchada de cacao.
mi madre: ¿sabes cuánto solía gritar?
no entiendo de lo que habla.
yo: tú no gritas. tú te quedas callada.
mi madre (moviendo la cabeza): incluso cuando eras pequeño, pero sobre
todo cuando tu padre y yo pasábamos por lo que pasamos…, a veces tenía que salir, meterme en el coche, girar la esquina y gritar. gritaba y gritaba y gritaba. unas veces era solo ruido. otras decía palabrotas… todas las palabrotas que puedas imaginarte.
yo: puedo imaginarme muchas. ¿alguna vez gritaste «comemierda»?
mi madre: no, pero…
yo: «¡pedazo de buitre!».
mi madre: will…
yo: deberías probar «pedazo de buitre». te quedas tan ancho.
mi madre: lo que quiero decir es que hay veces en que tienes que soltarlo
todo. toda la rabia, todo el dolor.
yo: ¿has pensado en hablarlo con alguien? bueno, tengo unas pastillas que
podrían interesarte, pero se supone que tienen que recetártelas. no pasa nada…, solo te quitan una hora de tu tiempo para diagnosticarte.
mi madre: will.
yo: perdona. es que lo que siento en realidad no es rabia ni dolor. es solo rabia
conmigo mismo.
mi madre: sigue siendo rabia.
yo: pero ¿no crees que no debería contar? en fin, no igual que cuando sientes
rabia contra otra persona.
mi madre: ¿por qué esta mañana?
yo: ¿qué quieres decir?
mi madre: ¿por qué estás tan enfadado contigo mismo esta mañana?
no había previsto proclamar que estoy enfadado. por así decirlo, mi madre me acorrala. y nadie puede respetarlo más que yo. así que le digo que hoy es el día del musical de tiny.
mi madre: deberías ir.
ahora me toca a mí negar con la cabeza.
yo: imposible.
mi madre: posible. y will…
yo: dime.
mi madre: también deberías hablar con maura.
me trago los cereales de cacao antes de que encuentre la manera de convencerme. cuando llego al instituto, paso por delante de maura e intento distraerme todo el día. intento prestar atención en las clases, pero son tan aburridas que es como si los profesores pretendieran que volviera a pensar en mis cosas. temo lo que me dirá gideon si se lo cuento, de modo que intento fingir que es un día como cualquier otro y que no estoy haciendo recuento de todo lo que he hecho mal en las últimas semanas. ¿de verdad di una oportunidad a tiny? ¿di una oportunidad a maura? ¿no debería haber dejado que tiny me tranquilizara? ¿no debería haber dejado que maura me explicara por qué hizo lo que hizo?
al final del día no puedo seguir dándole vueltas solo, y gideon es la persona a la que quiero recurrir. una parte de mí espera que me diga que no tengo que avergonzarme de nada, que no he hecho nada mal. lo encuentro en su taquilla.
yo: no te lo vas a creer. mi madre me ha dicho que debería ir a la obra de tiny
y hablar con maura.
gideon: deberías.
yo: ¿tu hermana utilizó anoche tu boca como pipa de crack? ¿estás loco?
gideon: no tengo hermanas.
yo: da igual. ya me entiendes.
gideon: voy contigo.
yo: ¿qué?
gideon: le pediré el coche a mi madre. ¿sabes dónde está el instituto de tiny?
yo: estás de broma.
y entonces sucede. es casi increíble. gideon se parece un poco (solo un poco) más a mí.
gideon: ¿no podríamos decir «vete a la mierda» en lugar de «estás de broma»?
¿de acuerdo? no digo que tiny y tú deberíais seguir juntos para siempre y tener niños enormes y deprimidos que pasen por etapas de delgadez maniaca, pero sí creo que la manera en que lo dejasteis no ayuda mucho, y me apostaría veinte dólares, si los tuviera, a que él está pasando por la misma mierda que tú. o ha encontrado un nuevo novio. quizá también se llama will grayson. sea como sea, vas a seguir así, haciéndote polvo, a menos que alguien te arrastre hasta él, y en este caso concreto, y en cualquier otro caso en que me necesites, yo soy ese alguien. soy el caballero del coche radiante. soy tu puto corcel.
yo: gideon, no tenía ni idea…
gideon: cállate de una puta vez.
yo: ¡repítelo!
gideon (riéndose): ¡cállate de una puta vez!
yo: pero ¿por qué?
gideon: ¿por qué tienes que callarte de una puta vez?
yo: no… ¿por qué eres mi puto corcel?
gideon: porque eres mi amigo, imbécil. porque por debajo de toda esa
negatividad, eres un tío muy muy majo. y porque desde que me lo comentaste me muero por ver ese musical.
yo: vale, vale, vale.
gideon: ¿y la segunda parte?
yo: ¿qué segunda parte?
gideon: hablar con maura.
yo: estás de broma.
gideon: para nada. tienes quince minutos mientras voy a buscar el coche.
yo: no quiero.
gideon me mira mal.
gideon: ¿cuántos años tienes? ¿tres?
yo: pero ¿por qué iba a hacerlo?
gideon: apuesto a que puedes responderte tú mismo.
le digo que se está pasando. me dice adiós con la mano y me dice que tengo que hacerlo y que tocará el claxon cuando llegue a recogerme.
lo malo es que sé que tiene razón. hasta ahora he pensado que la terapia de silencio funcionaba. porque no la echo de menos. pero me doy cuenta de que lo importante no es echarla de menos o no. lo importante es que cargo con lo que pasó tanto como ella. y necesito quitármelo de encima. porque los dos echábamos toxinas en nuestra tóxica amistad. y aunque yo no me inventé la trampa de un novio imaginario, sin duda aporté bastantes errores a nuestros problemas. es imposible que lleguemos a un estadio ideal. pero supongo que me doy cuenta de que al menos tenemos que saber llevarlo.
salgo y maura está al final del día en el mismo sitio que al principio. apoyada en una pared, con su libreta. observa pasar a los chicos y mira con desdén a todos y cada uno de ellos, yo incluido.
siento que debería haberme preparado un discurso. pero eso me exigiría saber qué voy a decir. la verdad es que no tengo ni idea. lo mejor que se me ocurre es:
yo: hola.
a lo que ella responde:
maura: hola.
me mira sin expresión. yo me miro los zapatos.
maura: ¿a qué debo el placer?
así nos hablábamos. siempre. y no tengo energía para seguir. no quiero hablar así con mis amigos. no siempre.
yo: maura, para.
maura: ¿que pare? estás de broma, ¿no? hace un mes que no me hablas, y
cuando te decides, ¿es para decirme que pare?
yo: no he venido para eso…
maura: ¿y para qué has venido?
yo: no lo sé, ¿vale?
maura: ¿qué quieres decir? claro que lo sabes.
yo: mira. solo quiero que sepas que, aunque sigo pensando que lo que hiciste
fue una auténtica mierda, sé que yo también me comportaba como una mierda contigo. no de forma tan elaboradamente mierdosa como tú conmigo, pero aun así bastante mierdosa. debería haber sido sincero contigo y decirte que no quería hablar contigo, ni salir contigo, ni ser tu mejor amigo, ni nada. lo intenté… te juro que lo intenté. pero no querías escuchar lo que te decía, y me sirvió de excusa para dejarlo correr.
maura: no pensaste en mí cuando yo era isaac. cuando chateábamos cada
noche.
yo: ¡pero era mentira! ¡totalmente mentira!
ahora maura me mira fijamente a los ojos.
maura: vamos, will… sabes que nada es totalmente mentira. siempre hay algo
de verdad.
no sé cómo reaccionar. me limito a decir lo primero que se me pasa por la cabeza.
yo: no eras tú la que me gustaba. era isaac. me gustaba isaac.
ahora la inexpresividad ha desaparecido. en su lugar hay tristeza.
maura: … y a isaac le gustabas tú.
me gustaría decirle: solo quiero ser yo mismo. y quiero estar con alguien que solo sea él mismo. nada más. quiero ver más allá de toda actuación, de toda falsedad, y llegar directamente a la verdad. y quizá esto es lo más verdadero que maura y yo tendremos nunca… el reconocimiento de la mentira y de los sentimientos que cayeron tras ella.
yo: lo siento, maura.
maura: yo también lo siento.
por eso llamamos a las personas equis, supongo… porque los caminos que se cruzan por en medio acaban separándose al final. es demasiado fácil ver una X como un tachón. no lo es, porque no es posible tachar algo así. la X es un diagrama de dos caminos.
oigo un claxon, me giro y veo a gideon deteniendo el coche de su madre.
yo: tengo que irme.
maura: pues vete.
me marcho, subo al coche con gideon y le cuento lo que acaba de pasar. me dice que está orgulloso de mí, pero no sé de qué me sirve. le pregunto:
yo: ¿por qué?
y me contesta:
gideon: por decir que lo sentías. no tenía tan claro que pudieras hacerlo.
le digo que yo tampoco lo tenía claro. pero así me sentía. y he querido ser sincero.
de repente (es lo siguiente que sé) nos encontramos en camino. no estoy seguro de si lograremos llegar a tiempo a la obra de tiny. no estoy seguro de si debería ir. ni siquiera estoy seguro de si quiero ver a tiny. en verdad solo quiero ver cómo ha quedado la obra.
gideon silba lo que suena en la radio. esa mierda suele molestarme, pero esta vez no.
yo: ojalá pudiera mostrarle la verdad.
gideon: ¿a tiny?
yo: sí. no tienes que salir con alguien para pensar que es genial, ¿verdad?
seguimos avanzando. gideon empieza a silbar otra vez. me imagino a tiny corriendo por el escenario. entonces gideon deja de silbar. sonríe y da un golpe al volante.
gideon: ¡por júpiter, creo que lo tengo!
yo: ¿de verdad has dicho lo que acabo de oír?
gideon: admítelo. te encanta.
yo: es raro, pero sí.
gideon: creo que tengo una idea.
me la cuenta. y me cuesta creer que tenga a mi lado a un individuo tan loco, retorcido y brillante.
pero lo que todavía me cuesta más creer es que yo esté a punto de hacer lo que me propone.