Will Grayson, Will Grayson

John Green · Capítulo 12 de 21

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Will Grayson, Will Grayson

Capítulo doce

 

empieza cuando vuelvo a casa desde chicago. ya tengo veintisiete mensajes de tiny en el móvil. y él tiene veintisiete míos. me ha ocupado casi todo el viaje en tren. el resto del tiempo he pensado qué tenía que hacer en el momento en que cruzase la puerta. porque si la no existencia de isaac va a pesarme, tengo que liberarme de algunas otras cosas para no desmoronarme. ya no me importa una mierda. bueno, creo que no me importaba una mierda antes. pero era un no importarme de aficionado. ahora es un no importarme libre, dispuesto a todo.

mi madre está esperándome en la cocina, tomándose un té y hojeando una de esas estúpidas revistas en las que los famosos muestran su casa. levanta la mirada cuando entro.

 

mi madre: ¿qué tal chicago?

yo: mira, mamá, soy totalmente gay, y me encantaría que no te cabrearas,

porque, bueno, tenemos toda la vida para aceptarlo, pero cuanto antes superemos el calvario, mejor.

mi madre: ¿el calvario?

yo: ya sabes, tú rezando por mi alma, maldiciéndome por no darte nietos con

una mujercita y diciéndome que estás increíblemente decepcionada.

mi madre: ¿de verdad crees que lo haría?

yo: estás en tu derecho, supongo. pero si quieres saltarte ese paso, por mí

perfecto.

mi madre: creo que quiero saltarme ese paso.

yo: ¿en serio?

mi madre: en serio.

yo: uau. vaya, genial.

mi madre: ¿puedo al menos sorprenderme un momento o dos?

yo: claro. en fin, no podía ser la respuesta que esperabas cuando me has

preguntado qué tal en chicago.

mi madre: seguro que no era la respuesta que esperaba.

 

la miro para ver si está conteniéndose, pero parece que las cosas son lo que son. y, teniendo en cuenta lo que son, es impresionante.

 

yo: ¿vas a decirme que ya lo sabías?

mi madre: no. pero me preguntaba quién era isaac.

oh, mierda.

 

yo: ¿isaac? ¿tú también me espiabas?

mi madre: no. es solo que…

yo: ¿qué?

mi madre: decías su nombre en sueños. no te espiaba. pero lo oía.

yo: uf.

mi madre: no te enfades.

yo: ¿por qué iba a enfadarme?

 

sé que es una chorrada. he demostrado que puedo enfadarme por prácticamente cualquier cosa. una vez me desperté en plena noche convencido de que mi madre había colocado una alarma antihumo en el techo mientras dormía. así que irrumpí en su habitación y empecé a gritar que cómo se atrevía a poner algo en mi habitación sin decírmelo, y ella se despertó y me dijo muy tranquila que la alarma antihumo estaba en el pasillo, así que la arrastré de la cama para enseñársela, pero en el techo no había nada, claro. lo había soñado. y ni me gritó ni nada. me dijo que me volviera a dormir. al día siguiente estaba hecha una mierda, pero ni una vez me dijo que era porque la había despertado en plena noche.

 

mi madre: ¿has visto a isaac en chicago?

 

¿cómo se lo explico? quiero decir que si le cuento que me he desplazado a la ciudad para ir a un sex shop a conocer a un tipo que al final no existía, gastará las ganancias de las noches de póquer de las próximas semanas en visitas al doctor keebler. pero, si quiere, sabe si estoy mintiendo. ahora mismo no quiero mentir. así que tergiverso la verdad.

 

yo: sí, lo he visto. lo llaman tiny. y yo también, aunque es enorme. la verdad

es que es muy majo.

 

estamos en un territorio madre-hijo totalmente desconocido. no solo en esta casa. quizá en todo el país.

 

yo: no te preocupes. solo fuimos al parque millennium y charlamos un rato.

vinieron también unos amigos suyos. no voy a quedarme embarazado.

 

mi madre se ríe.

 

mi madre: qué alivio.

 

se levanta de la mesa y, antes de que me haya dado cuenta, me abraza. por un momento no sé qué hacer con las manos, pero enseguida me digo: «gilipollas, abrázala tú también». la abrazo, y espero que se eche a llorar, porque uno de los dos debería estar llorando. pero cuando se aparta tiene los ojos secos… bueno, quizá un poco empañados, pero la he visto cuando las cosas no van bien y cuando las cosas van como el culo, de modo que puedo darme cuenta de que esta no es una de esas ocasiones. estamos bien.

 

mi madre: maura ha llamado un par de veces. parecía disgustada.

yo: bueno, que se vaya a la mierda.

mi madre: ¡will!

yo: perdona. no quería decirlo en voz alta.

mi madre: ¿qué ha pasado?

yo: no quiero hablar del tema. solo voy a decirte que me ha hecho mucho

daño, mucho, y se acabó. si llama, quiero que le digas que no quiero volver a hablar con ella. no le digas que no estoy. no mientas si estoy en casa. dile la verdad: que se acabó para siempre. por favor.

 

mi madre asiente, no sé si porque está de acuerdo o porque sabe que no tiene sentido llevarme la contraria cuando estoy así. visto lo visto, tengo una madre muy inteligente.

ha llegado el momento de que salga de la cocina, pensaba que sería lo que pasaría después del abrazo, pero, como duda, doy el paso yo.

 

yo: me voy a la cama. nos vemos mañana.

mi madre: will…

yo: ha sido un día muy largo, de verdad. gracias por ser tan…, ya sabes,

comprensiva. te debo una. una bien grande.

mi madre: no se trata de deber nada…

yo: lo sé, pero ya entiendes lo que quiero decir.

no quiero marcharme hasta que quede claro que es lo correcto. es lo mínimo que puedo hacer.

se acerca y me da un beso en la frente.

 

mi madre: buenas noches.

yo: buenas noches.

 

entro en mi habitación, enciendo el ordenador y creo un nuevo nick.

 

callateporfavor: tiny?

elniñodelosvaqueros: si!

callateporfavor: estas listo?

elniñodelosvaqueros: para que?

callateporfavor: el futuro

callateporfavor: porque creo que acaba de empezar

 

tiny me manda el archivo de una canción de tiny dancer. dice que espera que me inspire. lo copio en el ipod y lo escucho el día siguiente, de camino al instituto.

Hubo un tiempo

en que pensaba que me gustaban las vaginas

pero de repente un verano

descubrí algo sobrehumano.

Supe en cuanto nos metimos en las literas

que deseaba desesperadamente sus posaderas. Joseph Templeton Oglethorpe Tercero

hizo que mi corazón cantara como un jilguero.

¡Verano gay!

¡Qué bonito! ¡Qué marica!

¡Verano gay!

¡Desde ahora mi vida será más rica!

Mi madre y mi padre no sabían que estaban encendiendo la

mecha

cuando me enviaron al campamento de teatro en aquella

fecha.

Tantos Hamlets para elegir,

algunos atormentados, algunos guapos;

estaba listo para mi espada blandir

o tomar el camino de Ofelia.

Hubo chicos que me llamaron sodomita

y lo que sé de los chicos me lo enseñaron las chicas. Joseph me susurraba tonterías

y yo le daba de comer chucherías.

¡Verano gay!

¡Qué moña! ¡Qué total!

¡Verano gay!

¡Supe que mi papel sería inmortal!

Mi madre y mi padre no sabían que habían gastado su dinero

muy bien

cuando aprendí sobre el amor representando Rent.

Cuántos besos en las pasarelas,

cuánta competencia por el papel principal;

nos enamorábamos a todas horas

gente de toda raza, credo y orientación sexual.

¡Verano gay!

¡Acabó pronto! ¡Duró mogollón!

¡Verano gay!

¡Todavía llevo su canción en el corazón!

Joseph y yo no llegamos a septiembre,

pero las ascuas gays arden siempre;

nunca volvería

a la heterosexualidad,

porque ahora cada día

(sí, cada día)

es el verano

gay.

como nunca he escuchado musicales, no sé si suenan tan gays o es cosa de tiny. aunque sospecho que todos me parecerían tan gays. no tengo del todo claro cómo se supone que va a inspirarme esto a hacer algo, aparte de apuntarme al club de teatro, lo que ahora mismo es tan probable como que le pida a maura para salir. aun así, tiny me dijo que yo era la primera persona que escuchaba la canción aparte de su madre, lo que tiene su importancia. aunque es penosa, tiernamente penosa.

incluso logra que por unos minutos me olvide del instituto y de maura. pero en cuanto llego la veo frente a mí, la montaña me recuerda a un volcán y no puedo evitar el deseo de rociar lava por todas partes. dejo atrás el sitio en el que solíamos encontrarnos, pero eso no la detiene. se abalanza sobre mí diciendo todo lo que pondría en una postal hallmark si hallmark hiciera postales para gente que se inventa novios cibernéticos para los demás y los hubieran pillado en la mentira.

 

maura: lo siento, will. no quería hacerte daño. solo estaba jugando. no me di

cuenta de que estabas tomándotelo tan en serio. soy una auténtica cabrona, lo sé. pero lo hacía solo porque era la única manera de entenderte. no me ignores, will. ¡háblame!

 

voy a hacer como si no existiera. porque todas las demás opciones harían que me expulsaran del instituto y/o que me detuviera la policía.

 

maura: por favor, will. lo siento mucho, de verdad.

 

ahora llora, y no me importa. las lágrimas le hacen bien a ella, no a mí. que sienta el dolor que su poesía desea. no tiene nada que hacer conmigo. nunca más.

intenta pasarme notas durante las clases. las aparto con la mano y se caen al suelo. me manda mensajes, que borro sin haberlos leído. intenta acercarse a mí al principio de la comida, pero levanto un muro de silencio que ninguna pena gótica puede saltar.

 

maura: muy bien. entiendo que estés cabreado. pero seguiré aquí cuando se te

haya pasado un poco el enfado.

 

cuando las cosas se rompen, lo que impide recomponerlas no es el hecho de que se hayan roto. lo que sucede es que una pequeña pieza se pierde. las demás no encajarían aunque quisieran. la forma ha cambiado definitivamente.

jamás de los jamases volveré a ser amigo de maura. y cuanto antes lo entienda, menos molestias.

cuando hablo con simon y derek, descubro que ayer ganaron a sus rivales en trigonometría, así que al menos sé que ya no están cabreados conmigo por haberlos dejado colgados. no he perdido mi sitio en la mesa a la hora de la comida. nos sentamos y comemos en silencio durante al menos cinco minutos, hasta que simon habla.

simon: ¿cómo te fue tu gran cita en chicago?

yo: ¿de verdad quieres saberlo?

simon: sí… si era tan importante para ti como para retirarte de la competición,

quiero saber cómo te fue.

yo: bueno, al principio el tío no existía, pero luego existió y fue muy bien.

cuando os lo conté, procuré no desvelar que era un tío, pero ahora la verdad es que me importa una mierda.

simon: un momen… ¿eres gay?

yo: sí, supongo que puedes llegar a esa conclusión.

simon: ¡qué asco!

 

no es precisamente la reacción que esperaba de simon. apostaba por algo más próximo a la indiferencia.

 

yo: ¿asco de qué?

simon: ya sabes, que se la metas por donde… caga.

yo: de entrada, no la he metido en ningún sitio. y supongo que eres consciente

de que cuando un tío va con una tía, se la mete por donde mea y por donde tiene la regla, ¿verdad?

simon: ah. no lo había pensado.

yo: pues así es.

simon: aun así, es raro.

yo: no es más raro que hacerse pajas con personajes de videojuegos.

simon: ¿quién te lo ha dicho?

 

le da a derek en la cabeza con el tenedor de plástico.

 

simon: ¿se lo has dicho tú?

derek: ¡yo no le he dicho nada!

yo: lo descubrí yo solo. de verdad.

simon: solo lo hago con los personajes que son chicas.

derek: ¡y con algunos brujos!

simon: ¡CÁLLATE!

 

debo admitir que no pensaba que ser gay iba a ser así.

por suerte, tiny me manda mensajes cada cinco minutos más o menos. no entiendo cómo lo hace sin que lo pillen en clase. quizá esconde el móvil entre los pliegues de la barriga o algo así. sea como sea, se lo agradezco. porque es difícil odiar demasiado la vida cuando alguien te interrumpe con cosas como

 

PIENSO EN TI. PENSAMIENTOS FELICES Y GAYS

y

QUIERO HACERTE UN JERSEY DE PUNTO. DE QUE COLOR?

y

CREO QUE ACABO DE CATEAR UN EXAMEN DE MATES PORQUE

PENSABA EN TI TODO EL RATO

y

QUÉ RIMA CON ENSAYO ANAL?

y luego

CANALLA ANORMAL?

y luego

DAME POR EL CULO, AL?

y luego

DA POR EL CULO KENDAL?

y luego

DA POR EL CULO MARSHALL

y luego

DA POR EL CULO RANDALL

y luego

POR CIERTO… ES PARA LA ESCENA EN LA QUE SE ME APARECE EN

SUEÑOS EL FANTASMA DE OSCAR WILDE

 

apenas entiendo la mitad de lo que me cuenta, y en general eso me molesta un huevo. pero con tiny no me importa tanto. quizá algún día lo descubra. y si no, no enterarme de nada también puede ser divertido. el gordito está convirtiéndome en un blandengue. es de locos, la verdad.

también me pregunta cómo me va, qué hago, cómo me siento y cuándo va a volver a verme. no puedo evitarlo… creo que es bastante parecido a como era con isaac. solo que sin la distancia. esta vez siento que conozco a la persona con la que hablo. porque me da la impresión de que, con tiny, lo que ves es lo que hay. no se reprime para nada. quiero ser así. aunque sin tener que engordar ciento cincuenta kilos.

 

después de clase, maura me pilla en mi taquilla.

 

maura: simon me ha dicho que ahora eres gay oficialmente. que «conociste a

alguien» en chicago.

no te debo nada, maura. y menos que nada, una explicación.

 

maura: ¿qué estás haciendo, will? ¿por qué le has dicho eso?

 

porque conocí a alguien, maura.

 

maura: háblame.

 

nunca. dejaré que el portazo de mi taquilla hable por mí. dejaré que el sonido de mis pasos hable por mí. dejaré que el no mirar hacia atrás hable por mí.

ya ves, maura, me importa una mierda.

 

esa noche, tiny y yo nos pasamos cuatro horas mandándonos mensajes. mi madre me deja tranquilo e incluso me deja quedarme levantado hasta tarde.

alguien con un perfil falso deja un mensaje en mi página de myspace llamándome maricón. no creo que sea maura. debe de haberse enterado alguien más del instituto.

al echar un vistazo a los correos que tenía guardados, veo que la cara de isaac ha sido sustituida por una caja gris con una cruz roja encima.

pone: «este perfil ya no existe».

sus correos siguen ahí, pero él ha desaparecido.

 

al día siguiente veo que algunos me miran raro en el instituto, y me pregunto si sería posible reconstruir el camino que ha recorrido el cotilleo desde derek o simon hasta el gilipollas que me está mirando. cabe la posibilidad de que el gilipollas siempre me haya mirado, claro, y que no me haya dado cuenta hasta ahora. intento que me importe una mierda.

 

maura no se ha acercado, pero supongo que es porque está planeando su siguiente asalto. me gustaría decirle que no merece la pena. quizá nuestra amistad no estaba destinada a durar más de un año. quizá las cosas que nos acercaron (el pesimismo, la melancolía y el sarcasmo) no estaban destinadas a mantenernos unidos. la putada es que echo de menos a isaac, pero a ella no. aunque sé que ella era isaac. aquellas conversaciones ya no cuentan. lamento de verdad que tuviera que llegar a ese extremo enfermizo para conseguir que le dijera la verdad. mejor nos habría ido a los dos si no nos hubiéramos hecho amigos. no quiero castigarla. no voy a contarle a todo el mundo lo que ha hecho, ni a bombardearle la taquilla, ni a gritarle delante de nadie. solo quiero que me deje en paz. eso es todo. fin.

justo antes de la comida, un chico llamado gideon se acerca a mí junto a mi taquilla. no hemos hablado desde séptimo, cuando éramos compañeros de laboratorio en la clase de ciencias. luego él pasó a las clases más avanzadas y yo no. siempre me ha caído bien y siempre nos hemos saludado por los pasillos. suele hacer de dj, sobre todo en fiestas a las que yo no voy.

 

 

gideon: hola, will.

yo: hola.

 

estoy seguro de que no ha venido a insultarme. queda descartado por su camiseta del grupo lcd soundsystem.

 

gideon: bueno, me han dicho que quizá eres… ya sabes…

yo: ¿ambidiestro? ¿coleccionista de sellos? ¿homosexual?

 

sonríe.

 

gideon: sí. y no sé, cuando yo descubrí que era gay, fue una putada que nadie

me dijera «muy bien». así que he venido a decirte…

yo: ¿muy bien?

 

se ruboriza.

 

gideon: bueno, dicho así, parece una idiotez, pero básicamente es eso.

bienvenido al club. en este instituto el club es muy reducido.

yo: espero que no haya que pagar cuota.

 

se mira los zapatos.

 

gideon: no, no. en realidad no es un club.

 

si tiny viniera a nuestro instituto, supongo que sería un club y que él sería el presidente.

sonrío. gideon levanta la cabeza y lo ve.

gideon: quizá te apetece, no sé, tomar un café o algo después de clase…

 

tardo un segundo en responder.

 

yo: ¿estás invitándome a salir?

gideon: bueno, puede ser.

 

en medio del pasillo. rodeados de gente. alucinante.

 

yo: hay un problema. me encantaría quedar contigo. pero… salgo con un

chico.

 

acabo de decirlo.

ah-lucinante.

 

gideon: ah.

 

saco el móvil y le muestro la bandeja llena de mensajes de tiny.

 

yo: te juro que no me lo invento para darte largas. se llama tiny. va al instituto

en evanston.

gideon: tienes mucha suerte.

 

no es algo que suelan decirme.

 

yo: ¿por qué no vienes a comer conmigo, simon y derek?

gideon: ¿también son gays?

yo: solo si eres un brujo.

 

un minuto después mando un mensaje a tiny.

 

TENGO UN NUEVO AMIGO GAY

y me contesta

 

UN GRAN AVANCE!!!

 

y luego

 

DEBERÍAS MONTAR UNA AGH!

 

a lo que contesto

 

POCO A POCO, GRANDULLON

 

y me contesta

 

GRANDULLON… ME ENCANTA!

 

seguimos mandándonos mensajes todo el día y parte de la noche. es increíble las veces que puedes llegar a escribir a alguien cuando dispones de tan pocos caracteres. es una idiotez, pero parece que tiny se pasa el día conmigo. que está aquí cuando ignoro a maura, hablo con gideon o descubro que nadie va a asesinarme con un hacha en la clase de gimnasia porque desprendo vibraciones homosexuales.

aun así, no basta. porque algunas veces me sentía igual con isaac. y no voy a dejar que esta relación sea lo único en lo que pienso.

así que esa noche llamo por teléfono a tiny y hablo con él. le digo que quiero que venga a verme. y no pone excusas. no me dice que no es posible. lo que me dice es

 

tiny: ¿cuándo?

 

admito que decir que te importa una mierda implica en cierta medida que te importa. cuando dices que no te importa que el mundo se desmorone, de alguna manera, a tu modo, estás diciendo que quieres que siga en pie.

cuando cuelgo a tiny, mi madre entra en mi habitación.

 

mi madre: ¿qué tal?

yo: muy bien.

 

y por una vez es verdad.