Causa para matar

Blake Pierce · Capítulo 38 de 41

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Causa para matar

Capítulo Treinta y Siete

Cuando se corrió la voz de que Avery estaba sana y salva, la lista de visitas aumentó. Finley vino en la tarde, junto con el capitán O'Malley y Connelly, quien esperó junto a la puerta con la cabeza baja.

"Demente bastardo," dijo O'Malley. "Tenía todo un jardín en ese sótano, del otro lado de la sala médica. El tipo estaba cultivando cualquier tipo de alucinógeno que te puedas imaginar. Tenía algunos contactos por ahí también, así que vamos a detener la ruta del tráfico inmediatamente. Excelente trabajo, Avery."

"Averiguamos lo de los cuerpos, también," intervino Connelly. "Puede que haya adorado a 'La Tres Gracias' del mito romano. Eran seguidoras de la diosa Venus: tres jóvenes muchachas que adoraban a la belleza. Pensamos que tal vez por eso las hizo parecer vivas en su muerte. Tenía un montón de dibujos en la casa."

Finley no hacía otra cosa que tocar los regalos apilados en los alféizares.

"Demonios," dijo, "¿el alcalde te envió flores? Nunca he recibido nada del alcalde. Apuesto que si me hubieses llamado a mí por apoyo, el alcalde me habría enviado flores a mí también. Maldito Ramírez," dijo. "Yo era tu compañero. Yo."

O'Malley se estrujó la cara mirando a Avery.

"Hablaremos de tu falta de protocolo cuando estés lista," dijo él. "Por ahora, descansa y mejórate."

* * *

Randy Johnson vino a visitar a Avery más tarde esa noche. La alegre forense de baja estatura se había arreglado el cabello en un afro salvaje. Tenía puesto un vestido a lunares rojo y trajo flores y un periódico. Avery acababa de terminar su cena y ya estaba exhausta.

"¡Oye, chica!" dijo Randy. "Me enteré de que estabas despierta."

Avery intentó una sonrisa.

"No intentes hablar. No intentes hablar," insistió Randy. "Sé que tuviste un día ocupado. Sólo vine a asegurarme de que mi amiga estuviese viva y coleando." Sus ojos se ensancharon. "¡Y a chismosear!"

Se sentó junto a ella.

"Primero que nada, creo que Dylan Connelly definitivamente está enamorado de ti. No es broma. Vino un par de veces a preguntar por el caso y dos veces preguntó por ti. La primera vez fue tipo, 'Oye, ¿ya fuiste a visitar a Black?', muy casual y todo eso. Y la segunda vez fue hoy. Fue tipo, '¿Cómo está Black?'. No recuerdo que ese hombre me haya hablado jamás fuera de cosas relacionadas a casos. ¿¡De verdad!? Tienes un novio si lo quieres."

Una mueca de desaprobación se plantó en el rostro de Avery.

"Sí, él no es para ti," dijo Randy, "¿pero Ramírez? Él es un encanto. Tienes que ir y conseguir a ese chico, amiga. ¡Te salvó la vida!"

Ella sonrió, luego lentamente su sonrisa se desvaneció.

"¿Podemos por favor hablar del asesino de mujeres?" agregó ella. "¿Es demasiado pronto?"

Avery le mostró un pulgar hacia arriba.

"Treinta y seis gatos," dijo Randy con incredulidad. "¡Treinta y seis! ¿Quién tiene treinta y seis gatos? ¿Y tres perros? ¿Y quieres saber que es más loco que eso todavía? Eran todas hembras. No había ningún macho entre todos. ¿Y todas esas fotografías en las paredes en el sótano? No se si recuerdas, pero tenía un montón de fotografías enfermizas de gatos y perros y las chicas que asesinó, y cada fotografía mostraba una etapa diferente de su transformación, ¿sabes? Todas chicas. Un hombre blanco loco con un club de niñas para él solo. Connelly dijo que tenía algo que ver con mitología romana, y Afrodita y todas estas mujeres, pero yo creo que el tipo estaba loco."

Un sonido escapó de los labios de Avery.

Se aclaró la garganta y se enfocó en una sola palabra.

"¿Familia?"

"¿Si tenía parientes?" preguntó Randy para confirmar. "¿Es eso lo que quieres saber? Oh, sí. El tipo que se disparó a sí mismo era su tío. Pensé que sabías eso. Está todo aquí en el periódico," dijo. "El tío contrató al asesino hace alrededor de un año. Al asesino conoció a todas esas chicas en una feria laboral. Las conoció más cuando vinieron a la oficina."

Colocó el periódico sobre el pecho de Avery.

El titular decía "Asesino de la Universidad Capturado" con una foto de la escena del crimen. Un título más pequeño decía "Abogada caída en Desgracia Ahora es Policía es Estado Crítico" con un artículo sobre cómo ella abandonó una escena del crimen viable para encontrar al verdadero asesino.

"¡Eres una heroína!" festejó Randy.

Era difícil para Avery pensar en sí misma como una heroína o cualquier otra cosa. Su mente estaba demasiado aturdida como para concentrarse en algo por mucho tiempo, y su cuerpo seguía en un shock post-parálisis que hacía que moverse fuera difícil.

Heroína. Eso no es lo que ella quería. Eso nunca fue lo que quería. Sólo quería corregir las cosas que estaban mal, poner a estos bastardos tras las rejas para siempre.

Reparar el daño, se dio cuenta, por algo que no podría jamás reparar.

Sus ojos se volvieron pesados, y mientras el sueño caía sobre ella, le fue difícil creer que podría caminar nuevamente.

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