El refugio de Sandrine

Jérôme Loubry · Capítulo 1 de 67

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El refugio de Sandrine

Septiembre de 2019

 

François Villemin abrió la puerta del aula que le había proporcionado la universidad de Tours y animó a los alumnos a instalarse en los bancos del anfiteatro.

—Bienvenidos todos —dijo a modo de saludo mientras dejaba su portátil encima de la mesa y lo conectaba a la pizarra digital.

El traje de lana beis, la figura estilizada, la calvicie y la barba blanca le hacían asemejarse a cierto actor escocés. Por supuesto, dada su juventud, pocas de las personas presentes en el aula conocían a Sean Connery. Pero él cuidaba ese parecido con algo de malicia, ya que le divertía su ignorancia como un erudito que se sonríe ante la falta de referencias de un aprendiz.

Esperó a que todos se hubiesen sentado y luego, cuando su público estaba completamente atento, disminuyó la iluminación de la sala antes de comenzar la clase.

—Para esta segunda sesión, vamos a abordar un asunto ocurrido en los años ochenta, al que le he dado el nombre de «El refugio de Sandrine». Como la última vez, primero voy a relatar los hechos y después pasaremos a las preguntas. Os aviso, es inútil buscar información en vuestros smartphones o escarbar en vuestra joven memoria para recordar este caso. No hay rastro alguno, en ninguna parte. Y, al final de la clase, comprenderéis por qué…

 

«Mantén la mente ocupada…

Recítate tu poema, por ejemplo…

Será más fácil…

Ya verás, mañana, cuando la profesora te pregunte, me lo agradecerás…

Ven…

Acércate…

Así será más fácil…».