PornoBurka
Capítulo 13
Lo está sentada sobre la tapa del váter, el pie derecho apoyado en el toallero, el izquierdo en la bañera, abierta de patas tanto como da de sí la reducida dimensión del cuarto de baño. Sostiene un espejo que le ayuda a comprobar que su coño está perfectamente cubierto por la crema de depilar, como un magnífico pastel de merengue o un entrecot con salsa de roquefort cayéndole por encima. Depilarse es un ejercicio muchísimo más incómodo para aquellos seres vaginados que teman al dolor, pues en ese caso hay que esquivar las partes más sensibles de la vulva para evitar que el ungüento las irrite. No así para Lo, cuya sesión no sólo es parte de la lucha contra el vello púbico, sino una forma de irritación clitórica y labial extraordinaria. Caminar cuando la química te ha puesto el clítoris como un garbanzo es de lo más desagradable, si bien nada peor que el dolor de brincar sobre un sillín y lanzarte a pedalear por la ciudad de noche, cuando nadie interrumpe tu paso. Partiendo de Colón tienes el orgasmo asegurado a la altura del Hipopótamo de Botero, apenas unas travesías más allá.
Mientras espera que la crema haga su efecto, Lo aprovecha para leer, inmovilizada como está con las patas al aire. Indiscutiblemente quijotesca, versión queer de Emma Bovary, lee y se transmuta. Su última obsesión, el centro de todas sus atenciones y disgustos recientes, es Beatriz Preciado, cuya foto con bigote gobierna las reuniones de El Grupo C y cuyo cumpleaños es celebrado por l@s miembr@s con una butifarrada en el merendero de les Planes. Lo no entiende nada de lo que escribe, pero intuye que está bien. Matilde, suerte tenemos de Matilde, se lo ha explicado en una sola frase bien clarita: el ano es el centro del universo y la polla es sólo la imperfecta imitación premoderna del auténtico falo, que es el vibrador.
Con el espejo enfocándola y las piernas abiertas, Lo puede ver sus entrañas y el nombre de Beatriz juntas en el mismo plano, en una imagen estremecedoramente alegórica.
Me estoy depilando el coño. Si eres dios o Beatriz Preciado, deja tu mensaje. Si no, llámame más tarde.
Coño.
Apoyadas sobre su hombro derecho, las tetas de Lo golpean la oreja de Pack con la punta de los pezones reclamando atención. Tienen hambre, siempre tienen hambre. De un saltito poco ágil, se posan sobre la mano que él les ofrece, amoroso. Aunque las odie, las ha echado de menos. No quiere volver a pasar por una separación como aquella, cuando sufrieron tanto. Ahora prefiere cuidarlas y pactar con ellas. Seguro que con un poco de esfuerzo por ambas partes pueden lograr una convivencia provechosa y discreta.
La comida favorita de las tetas aladas son las bolitas de pan mojadas en leche. Entre horas también les gusta picar alpiste. Y aunque les encantan las pipas de girasol, ha habido que restringirlas porque les daban muchos gases.
–Milana bonita —les canturrea Pack, colocándose una bolita de pan entre los labios y ofreciéndosela como un beso.
Lo ideal sería que las tetas suspendiesen el vuelo en el aire como un colibrí para alimentarse a besos, pero por cuestiones de peso su vuelo recuerda más al de una vulgar gallina. Así que Pack debe mantenerlas sobre la palma de la mano a la altura de su boca para que, más parecidas a un oso hormiguero que a cualquier otra cosa, las tetas succionen con un ruido de aspiradora vieja la bola de pan a través del pezón. ¡Plop! Pack ríe a carcajadas invariablemente cada una de las aspiraciones como quien ríe las monerías de un cachorro o de un bebé.
Impaciente, teclea con los dedos pringosos de leche un sms en su móvil: «chus s a follado a una tia! atke d ansiedad. llamme!».
Las tetas agitan las alas después de ingerir cada una de las pelotas. Tal vez forme parte de su sistema digestivo, que debe ser curioso al no tener estómago aparente. ¿Por dónde echan los restos?, se preguntó Pack al principio. Los sudan. Las tetas de Lo sudan con olor a tabaco y leche.
Me estoy depilando el coño. Si eres dios o Beatriz Preciado, deja tu mensaje. Si no, llámame más tarde. (¡Guarra, cógeme el teléfono que lo estoy pasando muy mal!).
Si las ducha no es porque a él le moleste el olor, sino por miedo a que Jordi las descubra precisamente por eso. Jordi se llevaría un disgusto tremendo si supiese que las tetas han vuelto. ¡Con el dineral que se gastaron en terapia para hacerlas desaparecer!
Cuando suena el teléfono, Pack les pega un manotazo y las tetas quedan tendidas en una esquina del salón, caídas de lado, inertes.
¡Ya era hora!
¡toda la mañana que te estoy buscando!
vale, no necesito tantos detalles, ya sabes que soy muy aprensivo
eso es mentira, sólo digo que los coños no me gustan
que permita su existencia no quiere decir que me los tenga que meter en la boca, a ver si me entiendes
¡huelen mal!
¡lo imagino, no me hace falta más!
¡los culos se limpian, nena!
¿machista yo? ¡y tú feminista, mírala!
mira, mejor cuelgo y empezamos de nuevo.
Cuando suena el teléfono, Pack les pega un manotazo y las tetas quedan tendidas en una esquina del salón, caídas de lado, inertes.
Hola ¿qué tal?
bueno, jodido, la verdad, ¿has visto mi mensaje?
¿te acuerdas de Chus?
claro, la novela aquella sobre Tánger que lloramos tanto, ¡pues se ha follado a una mora!
que no mujer, como voy a ser racista, a mí que sea mora me da igual
¡pues que sea una mujer! no por nada, pero por Chus
¿celoso? ¿celoso de qué? ¡eso tú, ninfómana!
¡serás guarra!
Cuando suena el teléfono, Pack les pega un manotazo y las tetas quedan tendidas en una esquina del salón, caídas de lado, inertes.
Lo, mira, es que estoy muy agobiado
claro, yo necesito contarte, abrirte mi corazón
es que eres tan dura conmigo
yo siempre estoy a tu lado y tú me tratas como a un perro
el mundo así es insoportable, todo está en mi contra
pues Chus, Lo, ¡Chus!
no lo sé, si Chus hace eso ya todo es muy confuso
¿pero qué es, a ver, qué es ahora?
¿cómo algo trans? ¿trans qué, a ver? es que con eso lo arregláis todo, ya no se puede confiar en nadie, ¡aquí todo el mundo cambia de acera en cuanto te despistas un momento!
claro, es muy fácil decirlo cuando eres hetero
¡sí que lo eres! ¡y monógama! ¡si al final tanto rollo y sólo te follas al idiota ese de tu novio!
Cuando suena el teléfono, Pack les pega un manotazo y las tetas quedan tendidas en una esquina del salón, caídas de lado, inertes.
Lo, no me vuelvas a colgar el teléfono, te lo digo en serio
mira, vamos a cenar tranquilos y hablamos con calma ¿vale?
tenemos muchas conversaciones pendientes, Lo
sí, tú también
ya verás, si buscamos seguro que encontramos cosas que me tienes que decir
vale. ¿dónde quedamos?
Pack recoge las tetas del suelo.
–Os voy a meter en el armario y no os quiero ver salir de allí.
¿Entendido? Ya os he dicho que no me gusta que me sigáis por la calle. Eso no está nada bien y nos puede dar muchos problemas. Os dejo bolitas de pan con leche y aquí estaréis calentitas hasta que yo vuelva. Si aparece Jordi, silencio. ¿Está claro? Si no, ya sabéis lo que va a pasar: terapia y adiós muy buenas. ¿Os portaréis bien?
Y las tetas afirman con los pezones mientras se acurrucan bajo sus brillantes, angelicales alas blancas.