Cuando desapareciste

John Marrs · Apéndice

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Cuando desapareciste

Agradecimientos

 

Mi más sincero agradecimiento a esos amigos que leyeron las primeras versiones de esta historia y se sometieron después a una batería de preguntas.

Gracias a mi madre, Pamela Marrs, la mayor lectora que conozco y la persona que me inculcó el amor por los libros. Gracias a Tracy Fenton, de la página de Facebook «The Book Club», por descubrir esta historia y contribuir a que cobrase vida. Gracias, por orden alfabético, a mis primeros lectores: Katie Begley, Lorna Fitch, Fiona Goodman, Jenny Goodman, Stuart Goodman, Sam Kelly, Kath Middleton, Jules Osmany, Sheila Stevens y Carole Watson. Gracias también a John Russell por su constante aliento, y a Oscar, mi amigo cuadrúpedo, por renunciar a algunos paseos por el parque por el bien de este libro.

Quisiera mostrar también mi gratitud a Jane Snelgrove, que descubrió esta historia entre los millones y millones de libros que hay por ahí, y dio comienzo a un capítulo completamente nuevo en mi carrera. Gracias también a mi editor, David Downing, por su ojo de lince, sus extraordinarias sugerencias y su insistencia en la moderación.

Por último, gracias a la mujer que inspiró esta novela. No sé cómo te llamas, ni dónde vives, ni si alguna vez sabrás que tú y las dificultades a las que te has enfrentado sois el germen de esta novela. Siempre agradeceré haber leído tu historia y nunca te olvidaré.