Recuerdos que mienten un poco
Capítulo Dieciocho. La leyenda del futuro
se describe como dueño en simultáneo de una “vigorosa madurez e infantil frescura”.
25. Lenny Bruce (1925-1966) fue un comediante de los Estados Unidos que
se especializó en la crítica social más descarnada. Su arte le valió infinidad de prohibiciones y denuncias, al punto de ser condenado en 1964 bajo cargos de obscenidad. Compartió su última actuación con Frank Zappa and The Mothers of Invention. Murió de una sobredosis y sólo obtuvo un perdón póstumo en 2003.
26. G. I. Gurdjieff (1866/72/77-1949) fue un místico y músico descendiente de griegos y armenios, nacido en Armenia durante la dominación rusa. De los libros que produjo, el más popular es Encuentros con hombres notables, llevado al cine por Peter Brook. A diferencia de ese libro, los Relatos de Belcebú a su nieto están escritos en un estilo más críptico. Por eso el mismo Gurdjieff dijo una vez: “Enterré el hueso tan hondo para que los perros tengan que cavar en su busca”.
27. Don’t You Know It’s Darkest Before the Dawn? And It’s This Thought Keeps Me Moving On ( Quite Early Morning, del álbum Tomorrow’s Children, 2010).
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Capítulo Dieciocho
La leyenda del futuro
Fundación Leloir — La Cascota — Mr. Happy Go Lucky — El viaje del colono virtual — Aparece el Zumba — Fabricando a Dios — El fantasma de Cromañón futuro — ¿Mar del Plata o Beirut? — Take Me To the River
— Un grito de guerra 1.
En esa época te mudaste a la casa de Parque Leloir.
El año anterior habíamos ido con Virginia a República Dominicana, de vacaciones.
Nos encantó y por eso queríamos volver. Así llegó noviembre. Los Redondos nunca tocábamos en verano, por eso le dije a Virginia: Estamos viviendo acá en Caballito, cuando tenemos por delante varios meses en los que no voy a ensayar…
¿Por qué no nos alquilamos una casa en diciembre por Leloir, con pileta?
Era un lugar que ya conocía y me gustaba, de tanto frecuentar el estudio Del Cielito.
Así hicimos. Y nos aposentamos, la casa que habíamos alquilado era muy linda.
En vez de quedarnos un mes y salir rumbo a Dominicana, decidimos quedarnos la temporada. Fueron tres meses. En ese ínterin le digo a Vir: No estaría mal venirnos a vivir acá. Porque en otra época tocábamos todos los fines de semana, pero a esa altura ya lo hacíamos de modo más raleado.
Alquilamos otra casa porque los dueños de la original no podían renovar el contrato, y empezamos a buscar. Era lo más razonable: si volvíamos a Caballito y nos poníamos en el compromiso de ver casas en venta cada fin de semana, no nos íbamos a mudar más.
Así nos agarró el invierno. No venía nadie por esta zona. Era de una tranquilidad pasmosa. Un día escuchamos tiros a la hora de la siesta. Me asomo por la ventana de arriba y veo el jardín de la casa de enfrente. Había un tipo, un nene que no podía 382
tener más de 10 o 12 años y un blanco de tiro contra el muro. El tipo cargaba la pistola y el nene disparaba. Entonces pensé en la formación que mis amigos le impartían a sus chicos: tan hippie, tan de vida natural… Y mi vecino estaba educando a su hijo para la guerra. Nos daba una paranoia…
Pensábamos: Este tipo debe ser cana, está muy loco. Porque no hacía mucho que había pasado la moda de los justicieros por mano propia, al estilo del ingeniero Santos. De esa experiencia salió la frase: Tirar al pato con rayo láser. Cuando llegó Bruno, ya teníamos claro que queríamos prepararlo para lo peor y ayudarlo a esperar lo mejor. Contarle todo, para que no fuese paranoico desde chico.
Mientras tanto, Vir salía a ver casas. Esta ya la había visto y desechado, de hecho. Se imaginaría cortando el pasto ella sola y por eso la había descartado: ¡el parque era muy grande! Y me llevaba a ver otras casas, que no me convencían.
Un día pasamos por acá, camino a otra parte, y yo le digo: Che, ¿y esta? Me dijo que ya la había visto y que no servía, porque era inmensa. Insistí y tocamos el timbre. Nos abrieron los caseros. Cuando vi el parque —la casa me importaba tres carajos— yo dije: Esta es.
Me emperré y a la mierda. El dueño tenía una fábrica, sus hijos usaban esta casa como bulo de fin de semana. Por eso nos la tiraban abajo, cada vez que hablábamos: ¡se ve que no querían que el padre se desprendiese de ella! No vayan a creer, decían, esta casa tiene sus problemas… Claro: ¡se les acababa la joda, acá!
Terminamos comprándola igual. Heredamos hasta los perros, de los que nos hicimos amigos a costa de chuletas.
2.
Al principio seguíamos haciendo vida de ciudad, bien noctámbula: nos levantábamos a las cinco de la tarde, recibíamos amigos de La Plata y meta pool, averna y papusa, hasta que empezaban a trinar los pajaritos.
¡Odiábamos a los pajaritos! Como yo no tenía que dedicarme a tantas cosas como ahora, cortaba el pasto con el tractor.
Primero refaccionamos un poco la casa. Nosotros somos de pasar mucho tiempo en la cocina, mañana, tarde y noche: ahí se desayuna, se come, se charla… Pero la casa original tenía la cocina separada del comedor por un muro, con apenas una 383
ventanita por la que se pasaban los platos. Tiramos la pared a la mierda e integramos la cocina al resto de la casa. También cambiamos las cañerías viejas…
¡y al cambiar el recorrido del agua caliente, los constructores me quemaron unos vinos buenísimos!
Después vino el estudio. Llevó un tiempo hacerlo. Todavía era la época de Menem, con la paridad dólar-peso en uno a uno. En vez de irme a Paraguay o a Miami a comprar tres televisores, yo aproveché para comprar máquinas y equipar el estudio.
Llegó un momento en que le dije a Virginia: Esto es una locura, ¡nos mudamos acá pero seguimos viviendo de noche! Y decidimos cambiar. En mi caso fue un cambio más drástico, de un día para el otro. A Virginia le costó un poco más. En poco tiempo empezamos a despertarnos a las seis, a descubrir un mundo maravilloso, a amigarnos con los pájaros. En esta zona hay de todo: chimangos, caranchos, zorzales…
En una época, los benteveos se confundían con el reflejo de la arboleda en los vidrios y se pegaban cada palo… Recuerdo estar en el baño de arriba, consultando la biblioteca del Pescadas, cuando me sobresalta un golpazo:
¡PAC! Asomo y veo al pájaro medio mormoso en el techito de abajo. Se quedó un rato como preguntándose qué había pasado, yo retorné al sillón de Traful y otra vez: ¡PAC!
Cuando las que se chocaban eran palomas, dejaban una impresión perfecta sobre el vidrio, como si hubiesen desprendido un polvillo al golpearse: se veía la aureola del cuerpo entero, la cabeza, el piquito que había quedado de côté…
Venirnos acá resultó una bendición. Tuvimos el ojete de mudarnos cuando todavía no había autopista y esto valía cuatro veces menos.
¿Creés que estar acá exacerbó tu tendencia al aislamiento?
Yo siento que encontré mi lugar. A partir de entonces, más allá del hecho de que no salía para evitar el asedio, empecé a no penar porque no salía. Fui y soy muy feliz acá. A veces pienso que a Vir le gustaría más vivir en un edificio de departamentos. Claro, ella tiene que salir más para ir de compras, esas cosas.
Cuando Bruno era chiquito, íbamos al cine a la función de las once. A ver pelis de Pixar, esa clase de cosas. ¡A esa hora no había nadie en la sala! Las únicas que se acercaban eran las chicas de la pochoclera… Nos regalaban pochoclo en bolsas de nylon, y terminé entendiendo por qué: a ellas les controlaban lo que vendían 384
medido en vasos de pochoclo, por eso nos daban bolsas de nylon. Cuando salíamos estaba siempre más afiebrado, el asunto; la bola se había corrido un poco. Pero nunca era gran molestia, porque ya nos estábamos yendo. Esa era la época en que Bruno pescaba al grupo La Mosca por TV y pensaba que el cantante era yo. O me confundía con El Bahiano. Lo único que decía era: “Mi papá canta”.
Con el tiempo, el hecho de vivir acá contribuyó con el aura del misterio que presuntamente me rodea. Porque esperábamos a la gente —los invitados que caían por vez primera— en la Shell y de ahí los guiábamos hasta casa.
Pero no era para confundirlos. ¡No le vendamos los ojos a nadie! Ocurre que esta zona es como Parque Chas y la gente tiende a perderse en las rotondas. Pero los periodistas cuentan cada detalle del acceso a casa como si tuviese sentido. ¡Es tan ridículo como el que tradujo la sanata con la que canto en las maquetas, cuando lo único que hago es inventar palabras o decir cualquier cosa en algo parecido al inglés!
3.
El 13 de diciembre cerraron el año 97 en el estadio Colón de Santa Fe.
Llovía a mares. Encima, cuando vamos al estadio bajo una cortina de agua, a través del parabrisas del vehículo vimos que nos cortaba el paso una procesión: una chica vestida con una túnica empapada, cargando con una cruz de este tamaño y con quince locos peregrinando detrás. Al final la reconocimos: era La Cascota, una fan que estaba siempre y a la que en Olavarría habíamos visto treparse por las paredes del hotel Savoy. ¡Nos estaba recibiendo con una especie de Vía Crucis! No había duda de que iba a ser una gran noche…
¡Fellini en estado puro!
Y la lluvia seguía… Dentro del estadio se había armado una guerra de barro. Una mitad del público estaba trenzada en batalla con la otra… y el mangrullo del sonido quedaba en el medio. El barro caía encima de la consola. Y además teníamos a la hinchada de Chacarita encima del techo del escenario. Era una lluvia copiosa de verdad, no se veía más que a 20
metros.
385
Fue entonces que dijiste: Vamos a parar un rato. No da seguir así. Si
siguen
jodiendo con el mangrullo de la consola, no podemos seguir tocando.
Al otro día fuimos a ver cómo había quedado el estadio. La cancha estaba cubierta por una especie de chocolate maloliente, debajo del cual había tablas de skate, zapatillas, botellas. Se ve que empezaba a drenar el campo y asomaba lo que había quedado hundido hasta entonces. Después de ese paseo, salimos por la parte de atrás, que daba a una canchita de fútbol, un potrero. Por ahí andaba una moto dando vueltas. El pibe de adelante tomaba cerveza mientras manejaba. Y el que iba atrás tiraba tiros al aire.
Lo que se ponía de manifiesto con cada nuevo show era la imparable desintegración social y económica de la Argentina de Menem.
El show siguiente fue en mayo del 98, en Villa María. Ahí volaron carteles, botellas… Apareció la poli montada, hubo balas de goma…
Pero ya estábamos acostumbrados. No esperábamos la corrección que suele tener el público de hoy. Lo lógico era que siempre fuese así. ¡Era el modo de divertirse que tenía la muchachada!
4.
Con los temas nuevos, que terminarían formando parte de Último bondi
a
Finisterre, completaste el viraje hacia otra forma de encarar la composición.
Ya no dependías de guitarras y pianos: trabajabas con samplers, con procesos más propios de la música electrónica. Y los críticos dijeron que te estabas yendo para el lado de Prodigy, de Massive Attack…
Escuchaba esas cosas, porque no le hago asco a nada. ¡Yo como de todo!
Pero los discos que le dieron el espaldarazo al cambio fueron Mr. Happy Go Lucky, de John Mellencamp, y uno de los Latin Playboys, un ensamble compuesto por integrantes de Los Lobos. Como ves, no se trataba de artistas de la electrónica sino de gente que venía del rock más tradicional.
Pero que, en esos discos, decidió jugarse por un sonido diferente, aggiornarse: trabajar con DJ, con samplers, con otros filtros y 386
procesamientos…
En un momento hasta pensé en hacer una música más fractal, más impredecible en sus derroteros. Pero cambié de idea, porque me sigue gustando el formato de la canción.
Cada vez que escuchaba la comparación con Massive Attack y bandas similares, yo pensaba: Esa gente carece de humor. Y vos tomaste esa modernidad pero la llevaste a tu lugar, a tu gracia. Cuando escuchás
Capitán
Buscapina…
Las letras de esas bandas no tienen nada que ver con las mías, no. Yo voy donde me lleve la historia que se me apareció.
¿Qué te hace reír, de dónde sale tu humor?
En los últimos años disfruto mucho del humor neoyorquino, esa cosa neurótica. En el fondo es pura exhibición de inteligencia, que no puedo dejar de registrar con placer.
Pero lo que me da mucha gracia son los fracasos. Por ejemplo, las trucas que intentábamos hacer Los Redondos en los principios, cuando nos salía todo para la mierda. ¡Te conté de los pollos que conseguimos, y que a la hora del show estaban fritos porque se habían picoteado entre ellos dentro de la bolsa! Acá en Buenos Aires pensaban que lo estábamos haciendo así a propósito. Pero no: ¡simplemente no podíamos parar de hacer cagadas!
Me tiento con el cohete que, al final de la cuenta regresiva, hace PIF… Me divierte la intención de gloria que queda signada por la causalidad.
También me divierte el humor de las pelis italianas clásicas. Esa capacidad de reírse de ellos mismos. Porque los americanos se retratan como neuróticos, pero los italianos se exhiben en toda su brutalidad. Supongo que se deberá al hecho de haber sido imperio hace tantos siglos, eso les dará permiso para el atrevimiento que tienen consigo mismos. Me caen bien por eso, por la naturalidad con que se pintan como grotescos. Lo más parecido que hemos tenido acá es Esperando la carroza.
Pero nada más. Siempre imitamos al cine americano, después al francés…
Lamentablemente, al cine italiano no lo seguimos mucho.
387
¿Qué dirías de la genealogía de tu humor?
Mi viejo era más bien seco. Pero a veces se reía de cosas incomprensibles.
Y
también reía cuando chupeteaba de más… El suyo no era un humor contagioso, estaba formateado para cumplir el rol de padre de familia tal como se lo entendía en su época. Pero insisto: en las fiestas se transformaba, bailaba… Chiflaba tangos que no existían. ¡Zapaba tangos! Y
le gustaba Magaldi.
¡Peronista ciento por ciento!
Mi vieja, en cambio, era siempre un cascabel. Muy ingeniosa. Pero se notaba que trataba de controlarse. Pensá en la época que le tocó ser mujer: tenía que dedicarse a la familia, el humor estaba regido —como todo lo demás— por la autoridad del marido. Eso sí, de grande tuvo conmigo conversaciones más reveladoras. Siempre estaba despierta a la fantasía, preparada para armarse toda una novela. Y se reía de los programas cómicos de la época, que había muchos.
¿Vos no?
Un poco con Porcel y Olmedo. Pero nunca fui de esos que no se perdían un programa. Cuando lo pescaba por casualidad, si aparecía Olmedo me cagaba de risa. Era un pícaro como los que a mí me gustan, aunque de un humor tirando a elemental, de esa tradición que conectaba con el teatro de revistas.
Los programas de sketchs no me llamaban mucho… Salvo Telecataplum, que me hacía reír. El programa que hacían los uruguayos, ¿te acordás?
Ricardo Espalter, Raymundo Soto, Enrique Almada…28
También me gustaron los Monty Python, Seinfeld y su neurosis neoyorquina…
Nino Manfredi me encantaba, Gassman menos porque tendía a sobreactuar.
El humor grotesco de Los nuevos monstruos lo disfrutaba mucho. Siempre me quedó esa escena en el restaurante, donde hay unos bananas que encuentran sofisticado su plato porque incluye uvas y lo atribuyen a la nouvelle cuisine… Cuando en realidad se debe a que dos empleados de la cocina —Gassman y Tognazzi— se están peleando, tirándose con todo, y por eso la sopa se llena de cosas que no incluía la receta original.
Soy tano, lo cual significa que para mí lo zen es como una utopía; pero la sé leer.
388
Para mí la vida es el presente. Cuando escribo no busco caerle bien a la gente sino la transformación metafísica mía, lo que cambia en uno al hacerlo. Después vienen el reconocimiento y la guita, si tenés suerte.
Volvamos al humor.
Acordate de que, cuando yo era chico, no había televisión. Estaba la de la vidriera de la sodería, nomás. Cuando había box se juntaban cincuenta en la vereda. A lo sumo, lo que me hacía reír de la TV de entonces eran las cagadas que se mandaban durante las propagandas, que eran en vivo: por ejemplo, que se olvidaran de poner la tapa a la licuadora que te vendían y saltasen los garbanzos a la mierda.
Ya era muy fan de la historieta, pero las humorísticas no me enganchaban.
Patoruzú e Isidoro Cañones me parecieron siempre una pelotudez, como El otro yo del doctor Merengue. De un humor plano, carente de picardía profunda. Recién cuando llegan los 60 empieza a haber un humor más afín a uno en los cómics: Robert Crumb, los Freak Brothers, esa clase de cosas.
Pero las revistas de historietas que solía comprar eran más bien serias: la Métal Hurlant, El Víbora…
Y sin embargo, ustedes fueron fundamentales a la hora de infectar el rock argentino —siempre tan serio, y en especial en los 70/80— con un poco de humor. Porque Los Twist aparecieron después, con un humor más ligado al chiste. Pero ustedes…
Apuntábamos al disparate, de modo constante. El show mismo era un cabaret político. El Mufercho improvisaba, Enrique hacía rutinas. Donde estábamos el Mufercho y yo, siempre se armaba alguna joda. Y Fenton se prendía, como comparsa. Eso contrastaba con el dolor general.
Siempre hay alguna gracia aun en lo más terrible, un regusto agridulce. Ya lo dijo el poeta: la dicha no es una cosa alegre. (Ríe.) 5.
En esa época creció el rol de Hernán Aramberri. De hecho, lo incorporaron formalmente a la banda.
389
“Operador de artificios”, lo definimos. El suyo era un rol más bien ingenieril, de manejar la tecnología. Tené en cuenta que ya estábamos en Luzbola y Hernán aportaba en el asunto MIDI; me permitía trabajar en tiempo real, componer y tener plantado el proyecto de inmediato. Había un laburo de intervenir las máquinas, pasarlas por pedales, efectos, meter samplers… Y acá, en el rock nacional, no había mucho de eso.
Muchas cosas quedaban ya en uso desde la maqueta. Pero también se abrían espacios maravillosos para la guitarra de Skay. Si se cerraron espacios, fue más bien para el bajo y la batería.
Yo estaba convencido de que Skay disfrutaba también del planteo que había ido apareciendo. No sentía que se tratara de un capricho mío. Ya no estábamos para hacer rocanroles en directo en el estudio. Tenía ganas de jugar un juego más grande, más amplio. Perseguir otra novedad, a partir de las texturas. Algo que no se escapara de la música rock pero adquiriese, a la vez, una naturaleza más indefinible.
Breuer dijo que Skay se había relajado y te había dejado hacer, al punto de permitirte cerrar las mezclas a vos.
El motivo de la separación no pasó por ahí, eso está claro. Pudo haber habido alguna incomodidad por la toma de ciertas decisiones. O tal vez molestó que la gente tendiese a gritar Indio, Indio en los shows. Pero el comportamiento de Skay conmigo era el de siempre: éramos amigos, me seguía diciendo hermanito…
Me parecía que ya era hora de apostar por “la leyenda del futuro”, como dice el texto de introducción a Último bondi a Finisterre. Sonaba a película de Hollywood: el tipo que viaja al futuro… ¡el único que sabe lo que va a pasar!
Finisterre está ubicado en una suerte de frontera, una Ciudad del Este del futuro, donde podría tener lugar la Blade Runner del subdesarrollo. 29 Hay
demasiados pobres en el imperio, el mundo está cada vez más peligroso.
Todo se va agravando, lo cual incluye los problemas meteorológicos.
¡Algún día Los Ángeles va a quedar flotando en el Pacífico!
6.
390
Este es el texto al que el Indio se refiere:
“Test para el colono virtual” - Fragmento
Escena 5
1. No mutar.
2. Mutar cuando sólo es nuevo lo que hemos olvidado.
3. Mutar si Dios es digital.
4. Mutar si se piensa que el nuevo Dios nos va a salir mejor.
5. Mutar porque nos gusta el bondi a Finisterre y porque vale la pena la leyenda del futuro.
7.
¿Ese Test para el colono virtual era más largo y elegiste sólo esa parte, o escribiste apenas ese fragmento para la presentación de Último
bondi…?
Debo tener una versión más larga, en alguno de los cuadernos de la cantera.
El disco se abre con Las increíbles andanzas del Capitán Buscapina en
Cybersiberia.
Esa canción remite al Pinamar de tiempos remotos. Una noche que andábamos de ácido con el Negro Beilinson y su mujer y también Fenton.
En medio de la tripa, empecé a dibujar un cómic: una aventura con Fenton como superhéroe, vestido con una capa que tenía el sello de Boehringer, el laboratorio que fabrica la Buscapina.
Porque Fenton tenía unos problemas de hígado espantosos y aun así no se cuidaba.
El villano era un bigotudo de galera que le disputaba el amor de La Polaca, una rubia fastuosa, de tetas grandes.
Al verme metido en eso, me rodearon todos en la mesa y empezaron a tirar ideas para la historia. Jugábamos con la pepa, básicamente.
En Buscapina se destaca ese spanglish que empezás a usar, españolizando 391
palabras del inglés. Por ejemplo, cuando decís watcheando la tele, en vez de mirando. Me recuerda al uso que Anthony Burgess hace del ruso en La
naranja mecánica. ¿Leíste la novela, viste la peli de Kubrick?
Leí el libro y vi la peli muchas veces. Me sigue pareciendo fuertísima esa parte en la que irrumpen en la casa del escritor y lo patean, mientras cantan Singing In The Rain… Pero la parte que me pone más nervioso es cuando atrapan e internan al protagonista y lo fuerzan a tener los ojos abiertos, mientras proyectan para él escenas de violencia… Es un peliculón.
Buscapina también tiene que ver con las pelis de ciencia ficción que a Walter Sidotti, nuestro baterista, le gustaban. Además de verlas, le encantaba contarlas. Y
se largaba a explicarte tramas incomprensibles, porque siempre se olvidaba de mencionar elementos fundamentales y de repente te largaba: Entonces entraron los árabes por la ventana… Y uno le decía: ¿Qué árabes? Y él
replicaba: Uh, no, es que había unos árabes que no les mencioné…
Terminaban siendo un delirio, esas historias.
Además Walter siempre llevaba encima la golosina de moda, lo más nuevo, lo que te estaban vendiendo por la TV: el caramelo que te explotaba en la boca, ese tipo de cosas. Creo que una vez le traje de un viaje una golosina que se llamaba Comboman, una porquería rellena con Nutella… Además se llenaba la boca de esas cosas, al mejor estilo Tinelli: de ahí salió lo del bocado maravilla.
Existe una anécdota apócrifa según la cual Walter faltó un día a un ensayo, y lo encontraron en su casa en plena resaca, viendo el partido del Pincha versus los Canallas…
No, no es verdad. Lo más parecido a eso ocurrió un día en una sala de ensayo.
Como Walter no llegaba, salimos y nos encontramos con Martín Carrizo, que era un pibe y batero por entonces de A.N.I.M.A.L. Él ya había terminado con lo suyo y se había quedado afuera, escuchando lo que hacíamos. Por eso le preguntamos si tenía ganas de hacernos la gamba un rato. Y justo cuando estaba por entrar, aparece Walter con las manos engrasadas, pidiendo disculpas por la demora y diciendo que se le había roto algo en su moto: el bendix, el chiclé de baja… (Ríe.) Eso lo estoy inventando yo, que quede claro: ¡las motos no tienen bendix, ya lo sé!
Martín se quedó con una vena así. ¡Por suerte la vida le dio revancha años más 392
tarde!
8.
Después de Buscapina, que aprovecha las texturas y las máquinas para llevarlas en la dirección del humor, llega Estás frito, angelito, que tanto musical como temáticamente es muy densa, casi aplastante.
Tu naturaleza te quiere matar (…) Hay buitres en la tele que quieren matar (…) Ojos con dos pupilas (…) Vas a tener que usar pañales de aquí en más.
Habla de un futuro en el que te esperan cosas terribles. Todos esos peligros que se te vienen encima y uno no puede hacer nada: ¡las cosas son así!
El árbol del Gran Bonete vuelve a cambiar de dirección, presentando un ritmo casi folklórico.
Me gustan mucho los medios tiempos, los ritmos más tranquilos, porque permiten hacer canciones más ricas. El ritmo de Los Ramones está muy bien, pero a esa velocidad, ¿qué arreglo le vas a meter, si no te da margen para escuchar nada?
Como de movida yo no ejecuto muy bien ningún instrumento, compongo arrancando de un ritmo que me gusta. Ahí empiezo a jugar. Y cuando juego, no pienso en el rock and roll. Más bien meto sonidos raros, pruebo arreglos.
A veces lleno el espectro de más, olvidándome de que por lo último tiene que llegar el boludo a cantar, y me veo forzado a sacar cosas para no generar confusión. ¡Para que todo no se convierta en una bola de sonido! En este caso arranqué de un sampler. Al final, en la mezcla, la intención armónica que tenía ese tamboril se perdió un poco.
La letra contiene una reflexión sugestiva…
En ese momento tenía la sospecha —el temor, claramente— de que nos estábamos convirtiendo en un grupo que ante todo servía para entretener.
Era una reflexión sobre nuestro lugar de entonces. Por eso decía: Miren lo que este bicho logró / Al confiar en sus sueños. El bicho era yo, claro. Que estaba obteniendo un lugar de 393
cierta relevancia: Soy joker comodín / En la estrella del sur. En el juego, el comodín es una carta que conviene tener. Pero no está muy claro para qué sirve.
¡Más bien sirve para cualquier cosa! ¿En qué me estaba transformando?
En ese momento era más intuición que otra cosa. Pero ahora, leído a la distancia, me resulta evidente que esa problemática está ahí. Creo que en los dos últimos discos hay una descripción velada del estado de las cosas.
Ahí decís que morder ese fruto dulce, muy raro, te resultó caro. Te preguntás si volverás a sumergirte en ese río loco. Y concluís diciendo:
Ya me hartó la
función / En la estrella del sur. No sonás muy esperanzado…
Y, no. La verdad que no. Si uno se pone a atar cabos… No soy un pesimista declarado, eso sería arrogante. Pero miro para atrás y veo que muchas verdades son transitorias. El único pecado capital que reconozco es la crueldad. Me he liberado de las creencias religiosas, de alimentar religiones con mi miedo a morir, a desaparecer, a no ser ya más nada. Por supuesto que entiendo el atractivo de las religiones convertidas en institución, pero tan pronto ves la mecánica con que funcionan y las razones materiales que están por detrás, se te viene el espíritu abajo.
Yo me defino como agnóstico: aquel que ignora si existe Dios porque no cuenta con argumentos racionales que lo prueben de modo concluyente, y que además no ha tenido revelaciones ni epifanías. Pero tampoco descuento que exista: simplemente sería una gloria que me excede. Lo concreto es que no creo que haya una continuidad de la conciencia más allá de la muerte.
Cuando uno piensa libremente es difícil encontrar “palenque ande rascarse”, como recomienda el Viejo Vizcacha. Uno cambia de dogma con mayor frecuencia que aquellos que se comprometen con el dogma de una ideología. El motor artístico tiene otras necesidades, se compromete con ideales no con ideologías. El francotirador no se lleva bien con las creencias de la multitud, no le cabe la del maoísmo digital.
En esencia, la canción habla del hombre común que se libera de los designios de los dioses y está conforme con su vida… durante la primera estrofa. ¡Después empieza a pasarle todo lo contrario!
394
9.
A continuación viene Gualicho. ¿De dónde salió el personaje del Zumba?
Son sobrenombres que uno conoce, por culpa de los amigos. Apodos como Chas Chas… Gente a la que uno le decía así en algún momento de la vida, apelativos que se te quedaron pegados. En este caso, el Zumba es el protagonista de una historia de amor.
Me gusta hacer canciones de amor. Pero los personajes nunca son edulcorantes.
Hay pasión, pero mezclada con alguna imposibilidad, con alguna dificultad medio irremontable.
Ahí está ese verso que dice: Con lo que cuesta armar un full… Significa, por un lado, que el amor no es coger ni nada de eso. Más bien es el deseo de bien para el otro, algo que no le deseás a todo el mundo. Un día te encontrás deseándoselo a alguien… y eso es amor.
Un full tampoco es una mano ganadora sí o sí. Es buen juego pero no necesariamente definitorio. Si son cinco o seis jugadores, todavía. Pero si jugás de a tres, el otro puede tener cualquier cosa y revolearte por los aires.
¡No es fácil creer en uno!
Me gustan esos versos que dicen: Y un par de rounds de amor / Con la
tele
encendida. Son recursos de buen narrador, que le dan carnalidad a la escena, que te meten en la historia.
Detalles que dan contexto doméstico. Como en Bebamos de las copas lindas, donde digo: Y entonces saltaron las tostadas. Además, la TV como discurso de fondo durante un polvo se convierte en un elemento rarísimo.
Es una canción que anda atrás de un poco de belleza, que expresa una suerte de reclamo.
¿De dónde salió Pogo?
Es una versión argenta, y por eso guarra, del She’s Leaving Home de los Beatles.
Había visto por TV una nota que hacían en el sur del país. Ahí salió en cámara un 395
grupo de pibas que parecían estar de viaje. Cantaban, gritaban y hacían pogo, diciendo: ¡Somos “Las Monas Culeadoras”! Se las veía muy pendejas, tendrían 14
años. Desaforadas, no se amilanaban ante las cámaras. Y yo no podía dejar de pensar que estaban expuestas a cualquier peligro. Por eso canto: Son más lindas que prudentes…
Una vez que decís: Comen de la Cajita Feliz, uno no puede dejar de ponerle a ese payaso un rostro y un nombre definidos…
El amigo Ronald… Qué se le va a hacer. Nunca me gustaron los payasos.
En una época hice una serie de dibujos con payasos gordos. ¡Me salían todos con aspecto de degenerados!
10.
¿Quién es Alien Duce?
Ese es un poco uno, también. Por eso el artista de verdad no puede ser nunca militante. Porque si no podés decir cosas terribles de vos mismo, empezás a esconderte, a mentir, a disimular que sos un burgués al que le gusta el buen vino.
Ese tipo que Va escribiendo su evangelio / En los tickets de Carrefour. Y
eso no tiene sentido: arruina toda la gracia del proceso creativo. Lo que uno
imprime en la sociedad debe ser tan provocador que salte por encima de las debilidades técnicas que uno tiene para hacer lo que hace. Eso es lo que le confiere su carácter estético.
Me gustan esos versos… Alien Duce dice desde la TV / Que no quiere estar jamás en la TV. Era una forma de reírme de la conferencia de prensa de Olavarría, después de haber despotricado tanto contra la televisión. Pero en esa ocasión no quedó otra que ensuciarse las manos. Ojo, fue debut y despedida. Porque si le tomás el gustito, cuando te querés acordar sos un pequeño hijo de puta.
El escenario te confiere, inevitablemente, cierto poder. Eso de que te enfoquen todas las luces, de que el micrófono esté en tus manos… Lo primero que me dice la gente cuando me encuentra en persona es siempre lo mismo: Pensé que eras más alto… ( Ríe. ) Tienen necesidad de verte inmenso, uno se transforma en la corporización de las necesidades de miles de personas que reclaman que alguien se 396
calce ese chaleco. Y ese alguien puede ser el borracho más loco o un capo de la mafia de Miami. Pero, por suerte, la clase de cariño que me transmite el público —
un cariño que va más allá de la música, que la excede—, es de los que ayuda a que te arrimes a tu mejor parte y no a la peor. Por eso, desde el escenario yo no soy de los que dice El sol va a brillar… Más bien soy de decir: Yo también estoy en el fango, el mismo fango en que, más allá de diferencias circunstanciales, estamos todos. No me presento impoluto, como alguien que forma parte de otra clase o categoría. Es lo mismo que hago en las letras de las canciones: cuando meto a un personaje en el barro, me meto yo también.
Pero Alien Duce siempre es una tentación. La clase de sujetos que da para amante, pero como novio, no future. ¡Menos mal que no prosperó!
Ese es el tipo para el cual Dios es digital…
Yo ya tenía esa cosmovisión desde hacía tiempo. La idea de que no somos nosotros los que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, sino al revés: Dios es una creación humana, hecha a imagen y semejanza del hombre, y por eso es falible.
Eso explica también que la noción de Dios haya ido cambiando tanto a lo largo de la historia: lo estamos haciendo nosotros, es un Dios prematuro y por eso lo vamos corrigiendo, adaptando a las necesidades de cada época.
Me acuerdo de una vez, hace mil años, en que iba con mi hermano en su auto y por la radio anunciaron que el Papa había dicho que el limbo no existía más. ¿O era el purgatorio…? En fin, aproveché para mofarme un poco de mi hermano, que como buen milico era recatólico: ¿Ves que hacen con Dios lo que se les canta el culo?
A eso me refiero también en El árbol del Gran Bonete, cuando digo: Un dios nuevo, mejor hecho y / bajo nuestro pulgar.
Ahí aparece Porco Rex por primera vez…
Es un rey al que llevamos a la clase de porcarata, de porquería, que hacíamos nosotros. Arrastrado al barro, bah.
Nunca quedé conforme con la tesitura que elegimos para este tema. Me hubiese gustado darle una textura más punk.
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11.
Después viene La pequeña novia del Carioca.
Esa es una confesión espantosa, que el narrador le hace a un amigo a través de la canción. Tiene un dejo de amargura, porque el narrador sabe que cometió una transgresión terrible para nada. La relación que le cagó a su amigo no duró mucho: Sólo un cuento fue / Que ayudó a pasar / Un buen rato. / Un castillo de naipes que cayó.
El Verano del Amor30 fue una cosa… Tampoco era que cogíamos todos con todos pero se hacían rulos, se armaba bardo con la compañera de otro.
Y así, ese otro pasaba a creer que en realidad el Verano del Amor no era taaaan lindo…
Cuando dice: Apostamos mal / Serás más feliz / Vagabundeando, expresa una variante del clásico “No sos vos, soy yo”.
La canción está compuesta por partes muy distintas, funcionando como una suerte de suite comprimida: arranca como Morphine, cambia de ritmo…
Lo que me gusta de la música es la diversidad. Quizás a consecuencia de haber escuchado cosas tan distintas desde chico. Y en aquel momento estaba claro que el deseo pasaba por cambiar, por mutar, en consonancia con el “Test para el colono virtual”. Si escuchás las maquetas de aquel entonces, suenan todavía más actuales que el resultado final, porque no habían sido filtradas por el sonido de la banda. La materialización se va comiendo cosas, que inexorablemente quedan en el pasado.
A Morphine los vi tres veces en vivo. Una vez nos sentamos en la parte de arriba de la escalera del teatro, entrábamos dos, nomás: Virginia y yo. Era un teatro de estilo, con una baranda ancha que terminaba en una voluta dentro de un cilindro.
Se ve que alguien nos reconoció y se corrió la bola. De repente había como veinte personas, entre argentinos, chilenos y uruguayos, sacándonos fotos.
Los gringos se deben haber preguntado: ¿Quiénes son estos dos?
El tema que sigue es Drogocop.
Factor argento desaparecedor… Habla de un tipo que andaba en la joda.
La 398
expresión su chumbo ya venía con la bronca es un modo de decir que había usado el arma: que no la tenía guardada en la mesa de luz, que estaba
cargada de anécdotas. Había participado en cagadas y por eso había que limarla, mantenerla, esas cosas.
¿ Scaramanzia?
Es un tema más místico. La scaramanzia es un método para ir despejando capas —
como con la cebolla— hasta llegar a lo más hondo y poder leer ciertas cosas, como con la borra del café. Creo que hay un estudio que se llama así.
¡A no ser que me lo haya inventado yo y terminé creyéndomelo!
El tema de cierre es ¡Esto es to-to-todo amigos!
Con el paso del tiempo, la gente me ha convencido de que algún modo prefigura la tragedia de Cromañón. Porque contiene sirenas, ruidos de cristales que se rompen… ¡y yo digo Canciones heroicas para Omar Chabán, cuando no soy de mencionar a nadie real en mis canciones!
Encima está ese verso: Danza macabra del ghetto de los pibes… Pensar que, al lado de los lugares en los que hemos tocado, Cromañón era un templo. ¡Cuando uno empieza, toca donde puede!
Yo no lo puedo ver a Chabán como un asesino. Ni siquiera como empresario.
Para mí era un artista. Tené en cuenta que todo el país está dentro de los parámetros de seguridad de Cromañón, que no son precisamente los de Suiza. Y ni hablar ahora, cuando hasta las escuelas explotan… Somos el Dodge 1500 que va por la autopista con la rueda floja: se le sale ahí… ¡y nos matamos doce, de cinco vehículos distintos!
La diferencia entre Cemento y el CBGB —esos boliches que dieron lo mejor de la música en su momento— está en que ahí a nadie se le ocurrió prender una bengala. Porque después eran lo mismo: baños malolientes, todo un gran culo infecto. De algún modo todos habríamos sido cómplices, por convocar a la gente a esos lugares.
A mí me escracharon por defender a Chabán, que estaba siendo demonizado. Lo vi en vivo y en directo, a través de las cámaras de seguridad: un par de personas que se bajaron de un auto acá, en la entrada de casa, y corrieron a pegar calcomanías en los dos portones. No me lo dijeron en la cara, rajaron como 399
chorros.
Que me apene lo que pasó en Cromañón no impide que también me apene Chabán. Tuvo una muerte de mierda, comido por sus malos humores. Ser el pato de la boda es una cagada. Yo creo que fue víctima del delirio social, todos le apuntaban a él como en Fuenteovejuna, de repente era el responsable de los males del mundo entero. Me dolió que muriese estigmatizado. Yo entiendo que debía intervenir la Justicia y que algo tenía que pagar. Pero no había hecho otra cosa que lo mismo que hacían todos, sólo que la bolilla negra le cayó a él. Hubo mucha sobreactuación ahí. Esa es la manera de purgarse de muchos, que al señalar al chivo expiatorio sienten que se quitan su propia responsabilidad de encima.
En general, los finales de los discos te dejan en un mood más positivo, a menudo épico. Pero en este caso, Último bondi… se cierra con un tema enloquecedor, tirando a angustiante.
Es medio apocalíptico. Una suerte de comparsa enloquecida. Todo ese ruido que contiene es representativo de Cyberbabel, donde puede pasar cualquier cosa. Se entrevén luchas callejeras, destrozos… ¡Si hasta canta El Pájaro Loco! Es un delirio deliberado, un caos delirante.
Cuando uno lleva tanto tiempo trabajando en la oscuridad, cuidándose de expresar ciertos pensamientos que suelen ser censurados por el sentido común de la sociedad… Durante una dictadura, vivís escondiendo cosas. Y
eso de algún modo te aparta de tus congéneres. No en un sentido superficial
—uno puede seguir siendo agradable y dicharachero—, pero sí en un sentido profundo. La experiencia me convirtió en una especie de exiliado interno. Enrique [Symns] dice que no me gusta la gente, pero eso no es verdad. Eso sí, no soy muy amigo de reunirme en grupos grandes. Cuando
hay mucha gente, ando como a la deriva. Me aparto de inmediato y me pongo a ver los cuadros.
Me cuesta lidiar con mucha gente. Suena ridículo, ¿no? Pero arriba del escenario no me cuesta.
Durante la canción mencionás a la anarquista Soledad Rosas:31 La
Sole se fue
/ De lo linda que era.
Yo la quería poner en algún lado. Y quedó el grito en medio de la canción.
Es una 400
arenga, también grito en otra parte: El miedo es sonso, contradiciendo la sabiduría popular. Lo hice para construir el clima de tensión, los gritos están metidos en ese torbellino. Son parte de los ruidos concretos que genera esa circunstancia.
Cuando decís Por donde el mister va chifla el falso conde…
Somos Skay y yo, ponele. Yo he sido además otros muchos mister, como Mr.
Poorman.
12.
¿Sos de hacer muchísimas tomas cuando cantás, para después mezclar y pegar las mejores partes?
Yo no hago más de tres tomas vocales por canción.
Con la grabación terminada, se fueron a mezclar a Nueva York, a los estudios RPM.
Durante la estadía nos hospedamos en el hotel Delmónico. Que está sobre Park Avenue, a cuatro cuadras del Central Park. Es un lugar amplio y
tradicional.
Tenían todavía en cada piso esos aparatos en los que metías los zapatos y los cepillos los lustraban mecánicamente. ¡Por un cuarto de dólar!
De todos modos, en Finisterre quedó registrada una separación entre lo orgánico y las texturas, yo la siento cada vez que revisito esos temas. Es mi culpa, se nota mucho la maquinola. Fue una decisión apresurada, yo creía que el sonido que escuchaba en el estudio podía quedar en el disco… pero todavía no estaban dadas las condiciones técnicas.
¿Cómo surgió la idea de la tapa?
Yo había pensado en un bondi al estilo de la revista Métal Hurlant o de la película de animación Heavy Metal: mucho tornillo por fuera, algo medio Mad Max, porque el bondi debía estar en condiciones de enfrentarse a todos los peligros que 401
esperaban durante el camino a Finisterre. Pero al Mono se le ocurrió lo de la nave interplanetaria. Me compró cuando tiró lo de la cupulita traslúcida, que simularía una ventana redonda al interior de la nave.
Conversamos sobre cómo materializar ese bicho y nos iluminó algo que había a mano: una caja de whisky Chivas Regal, con su tradicional repujado color plata.
Lo de incluir por primera vez la imagen de la banda en la tapa, caracterizados como superhéroes, también fue idea del Mono.
Con esa misma estética hizo lo que sería el tercer y último videoclip de la banda, inspirado en Capitán Buscapina.
El Mono jugó con los primeros artilugios que llegaban a estas costas, tan lejanas de Hollywood. Muestra el viaje en la nave y la llegada nuestra a un planeta. Ahí nos esperan los típicos personajes de Cohen.
Hay un cameo de Luzbelito y otro del hombre que alza la cadena en
Oktubre.
Nosotros miramos por la ventana del cohete y después bajamos. Es una versión digital, que nos tiene vestidos con unos trajes que nos muestran apolíneos y superpoderosos… ¡Para la época estaba bien!
13.
Último bondi… salió a la venta el 18 de noviembre de 1998. Y lo presentaron un mes después, durante dos fechas en la cancha de Racing: el 18 y 19 de diciembre.
Hacía cuatro años, ya, que no tocábamos tan cerca de la Capital. Daniel Lalín, el directivo de Racing, pasaba todo el tiempo con nosotros. Decía que aprendía… Un vivaracho, Lalín. En un momento se vio obligado a declarar la quiebra del club. La barrabrava terminó tirándole un tambor por la cabeza…
OceanofPDF.com
Algunas crónicas dicen que la primera fecha salió todo mal y que el Conejo Jolivet te dijo: Estamos perdiendo por goleada.
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No lo recuerdo así. No recuerdo haber sufrido. Pero tampoco me extraña.
Hemos tenido muy pocas crónicas que se ajusten a la realidad.
La anécdota de Jolivet ocurrió mucho tiempo antes, en el Centro de Artes y Música. El escenario tenía una columna en el medio. Jolivet era un pendejo, esa fue la primera vez que tomó una pepa. Lo vestimos con un jaquet, un margaritón acá… Cuando se vio en el espejo, decía: No puedo creer que voy a salir así… Esos eran los shows de los que participaban el Sultán y los efebos en pañales. Fenton empezó a marcar el ritmo con el pie, pateando el escenario mientras tocaba la armónica… y se cayeron las columnas de voces.
En medio del show, veo a Jolivet detrás de la columna, escondido. Me acerco, le digo: ¿Te pasa algo? Y él respondió: ¿Me estoy zarpando mucho?
¡Estoy perdiendo por goleada! Yo le dije: No, dejate de joder. ¡Nos estamos divirtiendo!
Se ve que le daba nervio, nosotros estábamos todos dados vuelta. Éramos una troupe enloquecida. Por eso digo que esa versión de Los Redondos no podía llegar muy lejos. Por cada noche buena que teníamos, seguían dos malas. Todo nos salía para la mierda, la gente creía que lo hacíamos a propósito para causar gracia…
¡pero no!
Durante la segunda fecha en Racing dijiste: Sé que por ahí andan
diciendo que
el viaje de Los Redondos está por terminar. Está claro que este viaje se
termina
cuando ustedes quieran.
Es que esa era la idea, lo que se suponía que pasaría naturalmente. Todas las bandas o artistas exitosos siguen una trayectoria orgánica: nacen, se desarrollan, se consolidan y decaen. La gente los descubre, los sigue y finalmente los abandona; eso es lo que hace buena parte del público, al menos, cuando un artista deja de estar de moda. Por eso pensé que con Los Redondos, o aun conmigo, iba a pasar lo mismo: que un día el asunto se iba a terminar solo, por ley de la vida. Pero no pasó, al menos hasta ahora. ¡Al final lo voy a terminar yo, me parece! Lo va a terminar mi cuerpo, quiero decir.
Cuentan que, en la previa de Racing, espiaste a toda esa gente que llenaba el estadio y dijiste: Pensar que todo esto yo lo imaginé…
403
Ja… ¿Me imaginás diciendo semejante cosa? ¡Si nunca fuimos capaces de prever ni siquiera lo que iba a pasar al otro día!
Esos shows decidieron filmarlos.
A medida que crecimos, ganábamos más y podíamos darnos gustos mejores. Pero tampoco teníamos dinero para hacer toda la pirueta: posproducir como se debe, editar la peli del concierto y todo eso. Por eso dijimos: Filmemos ahora, y cuando haya plata lo terminamos.
Yo siempre había bromeado al respecto, diciendo que grabar en directo traía mala suerte. Por lo general, era lo último que una banda hacía, cuando se le terminaba el contrato con la compañía. Registraban un directo, y ya sin el apoyo de la corpo… ¡terminaban separándose!
Pero en ese entonces ni se me ocurrió que nos iba a pasar lo mismo. ¿Ves que no éramos capaces de prever nada?
Hay un grupo de talibanes que todavía quiere que volvamos, pero la mayoría ya no está pendiente de eso. Me gustó un comentario que leí el otro
día en Facebook: Lo único que te pido es que no se vuelvan a juntar.
Lo concreto es que filmaron todo eso con varias cámaras y una consola de cuarenta canales. Y que los crudos que resultaron de los shows quedaron al cuidado del hijo de Poli, Claudio Quartero.
Así es.
14.
El verano transcurrió con relativa tranquilidad, pero el año 99
prometía ser movido. Estábamos en plena recesión y se venían las elecciones presidenciales: Duhalde (o sea el peronismo tradicional) versus la Alianza liderada por De la Rúa, con Chacho Álvarez como candidato a vice. En ese contexto, a mitad de año se presentaron dos veces en el Patinódromo de Mar del Plata.
Para esos shows lo invitamos a Willy Crook. Que no se acordaba de un puto 404
arreglo, pero no nos importó: nosotros privilegiábamos la amistad.
Era una época complicada… Duhalde venía de esos intentos de limitar los horarios nocturnos, durante el fin de semana, al mejor estilo toque de queda.
¡Medidas absurdas, que no podían prosperar! Para peor la economía estaba para la mierda y la clase media reclamaba mano dura. El tema Sheriff, que terminó en el disco siguiente, no salió de la nada…
Y por eso en Mar del Plata hubo jaleo del grande, ya desde la primera fecha, el 19 de junio. Tres patrulleros incendiados, cantidad de negocios rotos y saqueados… La televisión se hizo un festín: ¡para las cámaras, pocas imágenes son más vistosas que aquellas en las que hay fuego! Parecía Beirut después de un bombardeo.
Tampoco era tan frecuente que quemaran patrulleros. Pero la difusión masiva de esas imágenes atrajo más pibes, en vez de ahuyentarlos.
Enfrentarse a la cana es un impulso atávico para los jóvenes, les ofrecía una aventura, un emprendimiento épico. Esto no era pop de chicas que gritan y se desmayan…
Dicen que el intendente de Mar del Plata, Elio Aprile, consideró la posibilidad de suspender la segunda fecha.
Es que fue bravo, sí… Pero ese remedio hubiese sido peor que la enfermedad. Tené en cuenta que la ciudad ya estaba llena de pibes que iban a vernos y no pensaban irse sin hacerlo. Y esa cantidad de gente no es moco de pavo: ¡una invasión militar se hace con menos soldados!
Dicen que el 20, durante la segunda fecha, soltaste una inusual declaración de afecto: Cómo los queremos, carajo…
Es probable. Yo nunca fui de hablar mucho en escena. Sólo abría la boca ante los problemas, para reclamar algo vinculado con la seguridad o agradecer al final del show.
15.
Pero a pesar de los incidentes que iban in crescendo, a los pocos meses 405
empezaron con los preparativos que los llevarían a River.
En términos históricos, fuimos creciendo en la medida que empujaba la gente. No existía, en nosotros, la ambición de tocar en tal o cual lado.
Llegados a cierto nivel, desde el escenario se ven las cosas siempre parecidas: la vista te permite registrar 30.000 personas, por encima de eso ya no ves nada. Y el escenario tiene la dimensión que tiene, uno se mueve y hace su gracia haya la gente que haya.
Cuando dicen que todo esto obedeció al plan revolucionario de no dar reportajes, o que éramos unos genios del marketing… ¡Es una pelotudez!
No dábamos reportajes porque no queríamos, simplemente. Yo vengo defendiendo la mirada de la cultura rock aún hoy, cuando ya no significa
nada. Había una base conceptual que los medios se tenían que bancar, aunque no les gustara. Porque la otra opción era hacer lo que hacían todos: entregarse atados de pies y manos a una corpo que te destinaba un presupuesto equis y, cuando se acababa, te cortaba el chorro, sin atender a razones artísticas. Por más que les dijeses: Pero faltan dos guitarras, todavía no terminamos de grabar, te respondían: Para vos no hay más guita, veremos qué pasa. ¿Con el disco inconcluso? Y, sí.
Pero nosotros estábamos en plena escalada. Y cuando venís creciendo de modo sostenido, cuesta que te paren. Te preguntás cómo vamos a hacer, sí, pero si ya intuís que podés llenar River… El salto de Cemento a Obras no era abismal, Obras nunca fue una meta. Pero llenar un estadio así significaba un salto groso. ¡Era lo más grande que había!
Para esa ocasión hicieron algo inédito: asociarse con CIE-Rock & Pop.
Pero nos quedamos con la acción 51. La idea era que ayudasen a bancar los costos y nada más. Pensá que casi todos Los Redondos leímos Gurdjieff y en especial lo que decía respecto del Cuarto Camino: dentro del marco de la honestidad, hace falta picardía para relacionarse con los pícaros. No es fácil sobrenadar ese océano, tan lleno de pirañas de gran tamaño.
Me gustó el hecho de que hubiese filo para que la producción estuviese a la altura de las circunstancias. No sé quién ideó esas plumas que sostenían el escenario, pero estaban buenísimas. Parecían arañas, mucho antes de la araña de U2: esos cuatro inmensos aparatos….
Pero no lo viví con sorpresa, ni tampoco con fascinación. Habíamos ido 406
creciendo tan de a poco, tan paulatinamente, que nunca hubo shock. Ya habíamos tocado en otros estadios, Racing también fue conmovedor. Pero claro, cuando le pasa algo parecido a un grupo de pibes elegido por una corpo que en dos años salta de la nada a River…
En la primera noche hubo problemas ya en el arranque. A los diez minutos, tuvieron que parar el show.
Entre el público había un tipo de 30 años, que estaba en libertad condicional. José Ríos, se llamaba. Se ve que estaba puesto porque no tenía intención de robar.
Empezó a lastimar gente con una púa o un cuchillo Tramontina. A veces se torna inevitable: entre tantísima gente —decenas de miles de personas—
que van a ver a una banda… ¿cómo controlás a cada uno, quién es cada uno, qué lleva en el bolsillo?
La gente se le fue encima. Lo cagaron a patadas. Cuando la gente de seguridad llegó al lugar, ya estaba tirado en el piso, inconsciente. Murió una semana después.
Esto es lo que dijiste desde el escenario, apenas te llegó la información de que algo había pasado.
¡Escúchenme, carajo! Han pasado cosas muy serias, esta noche acá. Han entrado un par de hijos de puta a lastimar gente. No sabemos si enviados por alguien, no sabemos por qué motivo, se han cagado en el esfuerzo de la banda, se han cagado en setenta mil, ochenta mil personas. Parece que la presión que ha hecho durante días la prensa para meternos en este gueto, haciéndonos creer que somos animales, dio resultado… Han logrado probablemente que esta sea la última noche que toquemos.
(…) Hay varios chicos lastimados. Por respeto a ustedes vamos a seguir con el show pero bueno, veámoslo como una de las últimas veces que tocamos. Por dictamen del juez, vamos a tener que tocar con las luces del estadio prendidas.
Es que hubo un parate larguísimo: como dos horas, ¡un toco! Llamaron por teléfono, y hasta que vino el juez… Quería suspender el asunto y le dijimos: Nosotros nos iríamos, pero observe esto. Y le mostramos la multitud, el mar de gente. Si les decimos que esto se suspende, ¿qué va a hacer, señor juez, para 407
desalojarlos? ¿Entrar con la policía?
Hubiese sido una locura. ¿Cuántos policías podía mandar de golpe, al interior del estadio: trescientos, cuatrocientos? Se los iban a morfar y a escupir los huesitos…
Finalmente el show siguió. Y la noche siguiente no hubo incidentes.
Durante una de esas noches, los pibes llegaron al extremo de afanarse un caballo de la Montada. Tiraban bolitas sobre el asfalto, el bicho patinó, bajaron al cana…
¡y se llevaron el potro al galope, por la avenida Udaondo!
El rock and roll no puede evitar un poco de eso, ¿no? Los que hacen rock de verdad no pueden permitirse ser livianos. No podés ser Richard Clayderman. ¿Te acordás de Clayderman? Ese tipo tan prolijo, de pelo rubio con brushing, que tocaba el pianito… Era una cafonada: ¡una mezcla de Liberace con Versace!
En fin: yo la pasé bien, pero no tuve esa cosa de Uh, River.
Al final, le dedicaste el show a los redonditos que los estaban mirando
desde
las plateas más altas. Ayúdenme, que estoy emocionado, dijiste.
Mencioné a Walter, a Mavi… Y después dicen que nunca los recordamos.
¡Nunca dejamos de recordarlos! Una de dos: o no han ido al show y no vieron lo que pasó, o tienen la intención maliciosa de desinformar. Qué manía, esa de atacarnos siempre….
¿Cómo surgió el vínculo con María Victoria Lata, o sea Mavi?
Creo que vino la mamá a casa, un día… Mavi era una adolescente, fan de Los Redondos.
Tenía una personalidad muy atractiva, de un liderazgo natural: era de arrastrar a sus amigos a colaborar con escuelas necesitadas, de ir a Plaza de
Mayo cada 24 de marzo para repudiar la dictadura, de encarar muchas acciones de ese tipo. Pero enfermó de leucemia.
La mamá sabía que vivíamos acá. Cuando Mavi ya estaba mal, consiguió nuestro teléfono y nos contaron quiénes eran y por qué se comunicaban. Yo les dije que se vinieran para el estudio. Pero la única que se vino, bajo la lluvia, fue la 408
mamá. Le había dado vergüenza decirme por teléfono que Mavi ya no estaba en condiciones de trasladarse. Yo le dije entonces: Y si nosotros vamos para allá,
¿sería una molestia? Nos subimos con Vir al auto y fuimos.
Tuve charlas muy piolas, con Mavi. Era una chica muy inteligente. Estar enfrentada a esa circunstancia no le dejaba otra que entenderlo todo. Ya estaba postrada, yo aproveché para recomendarle libros, entre ellos Primavera negra de Henry Miller. De allí sacó algunas frases, que anotó en un cuaderno para darles forma como letra de canción.
Cuando Mavi murió, fuimos a ver a los padres. Que desde entonces nos trajeron regalos, sobre todo para Bruno, todas las primaveras, con mucha delicadeza y discreción.
Esas frases de Miller que Mavi había extractado las retomé yo, y la canción se hizo. La melodía es de la mamá. La grabamos hace poco, conmigo cantando y con los músicos de la banda que se armó en su honor, llamada Mavirrock. Se está moviendo bien la canción, que se llama Grito de guerra, a beneficio del Garrahan.
Y el vínculo con la familia sigue, de tanto en tanto intercambio mails con la mamá.
16.
Esta es la letra de Grito de guerra.
No supe despreciar el pasado
y ficharle al futuro no basta
vivimos un tiempo ya muerto
y el presente se hace inaguantable.
Reflejada en mis ojos la muerte
se inclina a mis pies, se adelanta.
¿Estaré vivo en 2000 años
como quienes ya han visto el final?
No hay muerte, ni falsas primaveras.
¡Demos un grito de guerra!
Bailemos la vida, cerca del abismo.
409
¡Demos un grito de guerra!
Bailemos la vida, cerca del abismo
con giros desafiantes
una bella danza doliente
siempre bailada con gracia.
Mientras nacemos con manos y pies
y soñamos con estrellas lejanas
con pasto bajo los pies
y la sorpresa esperando
puede ser que estemos condenados.
Que no tengamos esperanza ninguna
quitemos el último aullido
que hiere la sangre en un grito desafiante
No hay muerte, ni falsas primaveras.
¡Demos un grito de guerra!
Bailemos la vida, cerca del abismo.
¡Demos un grito de guerra!
Bailemos la vida, cerca del abismo
con giros desafiantes
una bella danza doliente
siempre bailada con gracia.
28. T elecataplum surgió en la TV uruguaya y luego saltó a la Argentina, metamorfoseándose con los años con algún cambio de elenco y de título: Comicolor, Hiperhumor, Hupumorpo…
29. Blade Runner (1982) es una mítica película que mezcla ciencia ficción y policial negro, dirigida por Ridley Scott e inspirada en una novela de Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? El futuro que pintaba —al que ubica en 2019— parece más verosímil a medida que transcurre el tiempo: el clima arruinado por la contaminación, la multietnicidad debida a la inmigración, la policía y la política regidas por las corporaciones…