Recuerdos que mienten un poco

Indio Solari · Capítulo 26 de 28

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Recuerdos que mienten un poco

Capítulo Veintiséis. Ellos

13.

Este último tiempo no representa una parte buena de mi historia. Entre esta enfermedad de mierda, el hecho de que me hayan bajado del escenario…

Yo pensaba tocar otra vez alegremente a fin de ese año, pero PUM…

Me va a costar convencer a la gente de que no voy a tocar más. Casi nadie quiere creerlo, ¿no?

Ya nos pasó con Patricio Rey. No fue una despedida pensada y elegida, simplemente ocurrió lo que tenía que ocurrir. No podíamos despedirnos agarrados de las manitos, así. La música y los personajes que la delineaban no eran de esos, más bien pertenecían a otra categoría.

De repente, un día no están más.

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Capítulo Veintiséis

Ellos

Back to Belmes — Entra un Serafín — La formación del Aborigen — Flor de línea media — Condenados a la esperanza — Bocaditos Chomsky — La moda del odio

— ¿Dónde queda el bulevar? — El Picho Malo se aventura en Facebook 1.

En septiembre de 2017 vio la luz Escenas del delito americano, el libro donde Serafín ilustra fragmentos de la novela que escribiste durante décadas.

El germen de la historia se me ocurrió durante mis escapadas a la costa, en aquella época en que había tanto territorio todavía virgen, intocado por el turismo.

Existía este lugar llamado Doctor Belmes. Que debe haber creado el mismísimo Belmes —que se dedicaba a la oxigenoterapia, sea esto lo que

fuere— al lotear la mansión colonial que tenía para fraccionar el terrero original y venderlo en partes.

¡Había que caminar doce kilómetros por la playa para llegar ahí! Recuerdo una bloquera, una cinta transportadora de metal… Yo venía escribiendo esto desde hace tiempo, originalmente El delito americano trataba sólo del futuro. Pero se me ocurrió adjudicárselo a terceras personas, que tenían visiones que coincidían en esos escenarios del porvenir. Los ensueños no están explicados, son como entrar con una cámara en un lugar desconocido, empezás a descular los ritos que tienen gracia con su repetición. Vas relatando sin dar una unidad hasta que ese mundo se te arma.

Aparentemente quien relata soy yo, El Peregrino. Hay dos historias paralelas. La primera ocurre en la Doctor Belmes de los 70, donde hoy están Mar Azul, Mar de las Pampas… Yo siempre fui un hippie urbano, más bien un freak. Esa historia de 577

ordeñar vacas no me iba: se perdía mucho tiempo para la fantasía, que es lo único por lo que vale la pena vivir. A mí me gustaba más el marginal que el hippie: conversar interminablemente con los trasnochadores…

En Doctor Belmes nos hacíamos unos trips impresionantes, leyendo las cartas de los sobrinos del tipo que le mangueaban plata desde Brasil. Toda esa casona estaba medio derruida, pero nadie se había llevado nada. Me sentaba en un sillón con Iche a mirar las noctilucas y leer una carta con la linternita… ¡Era un mambo muy entretenido!

Pasado el tiempo, un día —durante un arranque— tiré todos los diálogos que había escrito en la historia, porque no me gustaban. Los diálogos tienen un secreto que todavía desconozco, no sé escribirlos de forma que vayan llevando la historia sin hacerse notar. Pero la esencia permaneció: se me ocurrió que ahí en Belmes había funcionado una residencia, un laboratorio de experimentación que no se sabe si está manejado por la nueva izquierda o en manos de neonazis que hablan con el científico que lo dirige, un tal Semasendhi. Al que bauticé como el doctor de alergias de mi vieja, que por supuesto se escribía distinto. ¡Yo tuve alergias hasta los nueve años!

En esa residencia estábamos internados todos los freakies, empezando por El Último Malayo, un alemán que formaba parte de una banda que se llamaba Los De Carne, así en español. Era un lugar pensado para permitirle a los freakies que habían combatido el sistema recuperarse del desgaste de la lucha. Aunque también cabía la posibilidad de que se tratase de un engaño, al que nos habían atraído a todos los de la izquierda.

A mí me tocaba ser compañero de Sandonato, el único que tenía sueños diferentes: un gordo con huesos de cristal. También metí ahí a personajes reales como Hoffman y Rubin, 39 que habían hecho una pausa en su andar para internarse en Belmes. Mientras Semasendhi y su asistente decían cosas por los parlantes de manera constante…

Por un lado se describe este mundo doméstico, la cárcel subterránea donde estaba la bloquera. La cotidianidad entre todos estos freakies no podía ser fácil, debido a la atomización eterna de la izquierda. Y cada tanto a uno lo mandaban a la Mental Grammar Sphere (MGS), una cámara de pérdida sensorial, después de haberle suministrado grandes dosis de LSD. Mientras duermen, sus palabras son registradas por grabadoras. Y al otro día se les pide la reconstrucción del sueño.

Semasendhi advierte que en los relatos que traen de ese futuro soñado hay 578

coincidencias, como si todos contasen la misma película. Sostienen que en ese porvenir no hay un imperio dominante sino feudos gigantes, desde México hasta Rusia. Acá en el sur, Argentina, Uruguay y Chile somos los últimos que quedamos fuera del caos general… Qué iluso, ¿no? (Ríe.) Los Estados Unidos están reducidos a Manhattan, donde el Presidente es latino.

Manhattan representa la última resistencia, casi todos los que viven allí son pilotos consagrados a defender la isla del asedio total. Ahí le arman al Presidente un falso Salón Oval en el edificio Sheffield, una construcción muy tradicional que existe frente al Central Park.

También están las Mansiones Edén, donde descansan los pilotos y viven placeres curiosos, suntuarios. En México el líder es Isaac el Loco, un

moishe que levantó al pueblo y lo transformó en una potencia agresiva; por supuesto, todavía conservan su rollo con los vecinos del Norte… En China se hicieron cristianos todos, desfilan con la Biblia en vez del Libro Rojo de Mao porque los convirtió un sacerdote californiano medio loco que tomaba lisergia.

Hablo de un mundo que tendría lugar de aquí a no mucho tiempo. Donde la cantidad de basura que hemos creado genera nuevos tipos de enfermedades.

Los que habitan ahí son como los bandidos que vivían en los bosques de Sherwood en la época de Robin Hood: más allá de las pestes, es un lugar donde no te conviene entrar porque es el reino de los marginales.

Creaste un futuro mundial a partir de tus ensoñaciones playeras…

Me acuerdo de algo que escribí para la vieja revista Cerdos & Peces, donde yo decía que la verdadera aventura espacial no iba a tener lugar en el futuro inmediato.

Aquel era un proyecto apuntado a los ricachones que preparaban su raje potencial, una utopía disparatada, inviable. Por eso hace rato que no pasa nada, los Estados Unidos ya no pueden bancar ese proyecto.

Lovecraft no salió nunca de Rhode Island y creó esos monstruos atroces en los hielos eternos del Polo. Me acuerdo de los perros de Tíndalos, que entraban por los ángulos de las paredes; de los pingüinos gigantes albinos…

Leí esos relatos de jovencito, me encantaban. Uno de esos representaba lo que para un claustrofóbico es la peor pesadilla: la sensación de alguien que se transforma en piedra sin perder la conciencia, petrificado pero alerta durante siglos…

Emilio Salgari, el creador de Sandokán y tantas aventuras malayas, no salió 579

nunca de Italia.

¡Se supone que los escritores deben tener vidas desgraciadas!

Un tipo adulto que se dedica a escribir tiene que tener la audacia de ensuciarse las manos un poco y contar a partir de su experiencia.

Todos los artistas arman su propia mezcla de experiencia, imaginación y conocimiento.

Toda expresión es cultural, pero no necesariamente artística. Los trebejos con los que jugar el juego se cuentan con los dedos de una mano. Fijate lo que pasa cuando te enzarzás en una charla: de la mesa todos dicen saber algo de Van Gogh, pero no tienen la menor idea respecto de la tercera ley de la termodinámica. Es tan falso todo este juego cultural… Si sabés dos o tres boludeces, ya te sentís en condiciones de pelear por el campeonato. ¿Qué baraja verdadera tengo yo para superarte, para dejarte afuera? A la gente le encanta pintarme como a un intelectual… ¡Justo a mí, que me echaron de todos los colegios!

La belleza es de quien la ama. A mí la belleza me hace lagrimear. Si me sacás de contexto parece que estoy sufriendo. ¡Pero estoy sintiendo congoja y alegría a la vez ante una obra sublime!

2.

Decidí sacar Escenas cuando al fin acepté que el libro madre, la novela El delito americano, no iba a salir nunca. El tiempo lo fue arruinando, a mi juicio; el lenguaje cambió. Es que los años fueron pasando y acumulándose.

Y cuando uno está abocado a producir un catálogo de desmanes, hace que no te puedas abocar a uno de manera exclusiva.

Siempre estuve disconforme con la manera en que dibujaba los diálogos.

Sentía que, para hacerlos bien, tenía que interiorizarme tanto en la vida del Tariq Ali real y de todos esos tipos que iba a volverse una tarea ciclópea; algo que el holgazán estelar que hay en mí no iba a acometer nunca.

Quería construir ese mundo por adición y no por sustracción, de manera apabullante, a partir del caos —esa cosa que yo conozco tan bien. Podría haber 580

hecho un libro convencional, pero no tenía ganas de corregir eso.

Un día vino Julio, diciéndome que un muchacho se había comunicado…

Finalmente vinieron a verme dos: uno era Santellán, que es el hijo de un muy buen dibujante, de esos expertos en pulpos, tentáculos… Era el que había escrito la carta. Y el otro era Serafín, que me presentó una carpeta de dibujos con un estilo muy diferente del que terminó en el libro. Esos muñecos alargados eran más americanos, y a mí me gustaba más el cómic europeo de los 70: Enki Bilal, Moebius…

Yo quería reforzar la historicidad del relato, el costado verosímil, lo que lo ancla como algo posible. Y en ese momento les dije que no. Serafín, con mucha humildad, me pidió que aceptara nuevos bocetos a partir de lo que yo le había contado. ¡Y los nuevos diseños me encantaron!

Escenas no es una historieta. Es un texto ilustrado, así de simple, que incorpora al relato visiones de la Babel de la cual se habla.

Serafín hizo un laburo estupendo. Palacio con banderas, tranquilamente. Es un pibe inteligente, te das cuenta enseguida: la inteligencia es una buena tarjeta de presentación. Ahora planeamos un libro ilustrando las letras de mi etapa solista.

3.

¿A qué le atribuís el largo tiempo —¡cuatro años y medio!— que pasó entre

Pajaritos… y la salida de El ruiseñor, el amor y la muerte?

¿Tenés Netflix? (Risas.) No, en serio: hay un documental en Netflix donde Bruce Springsteen cuenta que tardó un año y medio para hacer una canción.40 Un año y medio. Es que llega un momento en que estás peleando contra vos mismo. No podés permitirte que tu nuevo trabajo salga desprolijo. Yo no voy a ganar un mango con este disco. ¡Con la cantidad de

plata que ya gasté en él durante todo este tiempo…! Pero El ruiseñor…

necesitaba un cambio respecto del anterior.

Uno trata de mirarse en el espejo de los tipos que a uno le importan. Y ellos actúan del mismo modo: Bowie, Gabriel… Siempre tratan de ir más allá, de poner pie en continentes nuevos con cada nueva obra. Y cuando trabajás en tu casa tenés otro ritmo.

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La idea original tenía un título diferente.

Lo tenía hace como tres años, sí. Lo primero que se me ocurrió fue llamarlo Ellos, porque quería homenajear a toda la gente —en especial, a los artistas

— que habían sido importantes durante mi formación . Tipos y tipas que, cuando los y las leí o vi o escuché me movilizaron, me transformaron. Era un modo de reconocer a mis maestros. De algunos me queda apenas el recuerdo del impacto que me produjeron en su momento, no es que los tenga frescos. John Steinbeck, por ejemplo. Lo que queda, queda en una suerte de estado de inocencia, que uno vive como si fuese tan sólo suyo.

Dickens escribió: Recuerdo todo lo que leí entonces tan perfectamente

como

olvido todo lo que leo ahora.

Con el paso de los años me desenamoré del título, me pareció que carecía de gracia aunque indicaba su tema muy directamente. Esta adultez por la que atravieso hoy hace que el universo empiece a reducirse; me quedo rondando las cosas básicas de la vida, como el amor y la muerte. Es que yo no creo que la personalidad individual sobreviva, que Carlitos o el Indio sobrevivan. Una vez que llega la muerte lo demás deja de importar; devolver la materia a la tierra, al universo físico, ya no cuenta un carajo.

Sentí que era el momento indicado para hacer algo así. A partir de lo que uno lee que dicen, se advierte que la gente te adjudica licenciaturas en no sé qué mierda, saberes que uno nunca poseyó… Y así se arman una serie de

malentendidos que te llevan a ese lugar tan extraño, un tanto maniqueo y artificial, donde he estado viviendo estos años… y que se convierte en lo único que tenés para ampararte. Del resto de las glorias lo ignorás todo, yo me voy a ir de esta vida sin saber nada respecto de las cuestiones de fe que no comparto. Más allá de la descripción de las destrezas que uno tiene para escribir canciones…

Casi todo lo que yo he dicho, lo ha dicho alguien en otro momento. Es difícil decir algo novedoso y que perdure en el tiempo. Lo que quedan son las ideas: quiero decir los ideales, no las ideologías. Cuando me pongo a hurgar en mi cabeza para recordar de dónde vino tal o cual frase… Es raro, porque lo que quedó guardado lo fuiste desarrollando sin darte cuenta y siempre lo recordás de otra manera: ¡nunca es igual! A menudo creés que seguís opinando lo mismo cuando, 582

en realidad, ya estás discutiendo con tu pasado, con el concepto en el que alguna vez creíste. Es que la memoria, aquello a que estamos jugando en este libro, también es una manera de decir perdón.

4.

En definitiva, había que hacer la tapa para el disco y se me ocurrió que era una buena idea reconocer a mis maestros: ¡todos estos muertitos que están acá en mi biblioteca!

Steinbeck fue importante en algún momento. No sé qué le debo a Mailer, a… Es toda gente que en cierta época de mi vida vistió trajes de luces: lo que arrastró el tsunami de la cultura rock.

También aparecen Hugo Pratt, Chet Baker… Yo transcurrí un momento importante de mi vida en su compañía.

De Ilyia Repin he visto algunos cuadros en un libro.

El arte de tapa arranca con mis viejos, que son los primeros que te informan.

Imagino que la noche que me concibieron habrán tomado demasiado Mariposa Cusenier y estarían un poco dados vuelta… De Artaud tengo como seis o siete libros… Ya no recuerdo si fue él quien me llevó a Laing y Cooper, o si fue al revés… Siempre tengo presente una de sus poesías, esa que dice: Hace tanto frío como si fuese Artaud el muerto que sopla…

Abismal.

Ahí está Marcel Schwob, con esa cara de libidinoso…. ¡Es que lo era! Me encanta ese cuento suyo que se llama La voluptuosa.

Jacqueline du Pré y Billie Holiday son las únicas artistas que me han hecho llorar. ¿Qué hora es, está bien que llore a esta hora? (Ríe.) Y no estoy diciendo las únicas artistas mujeres, no. Digo las únicas artistas, a secas.

En proporción no tengo gran cantidad de discos ni de libros de mujeres, pero estas me conmueven sistemáticamente. Esa pereza existencial que tiene la voz de Billie Holiday… Es físico lo que me pasa, un sonido que me afecta orgánicamente.

Aubrey Beardsley es un dibujante que siempre me gustó.

Del Tío Bill [Burroughs] hemos hablado muchas veces, ya.

Me gusta Gustav Klimt. Los pintores son enemigos del dorado, pero lo que este tipo hizo es una cosa…

Ken Kesey es el autor de Someone Flew Over the Cuckoo’s Nest, la novela en 583

que se basó la peli Atrapado sin salida (1975). Un escritor que se hizo conocido a través del viaje delirante que emprendió en bus con el grupo que se hacía llamar Merry Pranksters, y al que quisimos imitar con Los Redondos seminales cuando nos fuimos a Salta. Jack Kerouac es otro personaje mítico, de quien obviamente leí En el camino. También está Jean Cocteau…

Y Lawrence Durrell, Luis Buñuel, Kurt Vonnegut… ¡Toda gente amable!

Bob Dylan, Allen Ginsberg, Frank Zappa, Thomas Merton, Joseph Conrad,

La Pasionaria —una mujer valiente—, Georges Bataille —un escritor controversial—, Gurdjieff, Leonard Cohen, Werner Herzog, Raymond Roussel, Andrei Tarkovsky

—como obra póstuma, la peli El sacrificio es una maravilla—, Evita y Lennon.

Una línea media buenísima… ¡No te mueras nunca! (Ríe.) Ah, y además Akira Kurosawa, Alfred Jarry… Nada muy sofisticado, pero es un buen equipo. De Músorgski me gustan los tambores rusos: suenan tan masculinos… (Vuelve a reír.) También metí a Pär Lagerkvist —que es el autor de El verdugo, El enano, Barrabás…

Olvidado, en buena medida, a pesar de que ganó un Nobel.

A mí me parecieron libros maravillosos. Como los de Stendhal, Rojo y negro también es una gran novela, pero no llegué a meterlo. Otros directores de cine podrían usar el lugar que le reservé a Walerian Borowczyk, pero Goto, la isla del amor me impresionó mucho en su momento. El suyo era un cine de una belleza muy manierista… ¡y de muchas, hermosas mujeres desnudas!

Además metí a Kenneth White, Robert Crumb, Xul Solar y John Mellencamp, Tom Petty —que justo se murió, puta madre—, Marina Vlady

—que fue la primera mujer que me gustó muchísimo; la vi en una peli en blanco y negro donde hacía de brujita, una delicadeza— y Floreal Ruiz, a quien estuve escuchando ayer…

5.

¿Quién te quedó afuera?

Un montón. Serían tantos… ¡Me quedó el mundo afuera! Pero estos son los culpables principales.

584

Richard Wagner habrá sido antisemita, un sorete total, pero sus dramas musicales son increíbles. No pienso perderme esa música — La cabalgata de las Walkirias— por culpa de su incorrección política. Cada vez que la escucho es una cosa… Tendría delirios de grandeza, era un miserable que vivía mangando a Liszt que era un pianista exitoso, pero igual… Céline fue colaboracionista, pero igual fue un gran escritor. Lo que más me gustaría es parecerme a Kurt Vonnegut, al que prácticamente siento un amigo.

¿Cómo apareció la idea que te condujo a El ruiseñor…?

Fue el primer tema que elegí para el disco. Es más lento que un midtempo.

Y de los últimos que grabé, en la maqueta me salió con una voz grave y aguardentosa imposible de repetir.

Pero volviendo al seleccionado de la tapa: lo decidí en una tarde, armé la lista pensando bien, preguntándome por qué recordaba a esos antes que a otros, si era una cuestión de ese día o… Lo que sí existe es un arco: arrancás por todas partes, con gente de todos los colores y países, y terminás focalizado en la estampilla de Evita. Al menos eso es lo que me pasa a mí, que no tengo una formación académica. Es la cultura, nomás.

Miles de años de laburo que en definitiva son también lo que nos aparta de la felicidad. No sé si es bueno meterse tanto como uno se mete…

Algunos ocupan sitios que podrían estar ocupados por los amigos: JJ [Julio Carfi], vos, que me han dado mucho más que esta gente a quien no conozco. A mis viejos, artísticamente no sé qué les tengo que reconocer.

Hay algunos… Vlady, por ejemplo. ¡Está ahí tan sólo porque me gustaba!

Me enamoró en aquel momento y reapareció al realizar esa suerte de arqueo del pasado, a pesar de que mi memoria no está en un gran momento. No sé si Vlady era una gran actriz, pero siempre fue un faro en materia de belleza femenina.

La foto que incluí como parte del arte de tapa es de ella cuando ya estaba más grande de lo que había estado en la peli: que era La Sorcière, del 56, dirigida por un tal André Michel. Esas imágenes, con ella saliendo en un bote de una especie de manglar… Me quedaron grabadas para siempre.

Timothy Leary, por ejemplo, podría haber figurado también. En su momento me impresionaron mucho las Memorias de un condenado a la esperanza. Las últimas palabras que escribe son: Estoy armado. Fue un brigador: se ha bancado el peor de 585

los desprestigios académicos. ¡Lo masacraron, al pobre!

6.

¿Cómo saltaste de Ellos a El ruiseñor, el amor y la muerte?

Ese título es una especie de resumen —puede que un tanto demasiado romántico—

de lo que soy, de lo que me gustaría ser, en caso de que en efecto pudiese ser considerado un poeta. Recorriendo mi trayectoria como escritor de canciones se ve que puedo ser romántico, pero de la vida, no en tanto escritor, no como cultor del género. ¡No voy a andar cantándote boleros en el oído! Hablo del romanticismo como forma de encarar la existencia. La canción describe tres estadios: el ruiseñor

—que preferiría no explicar, en tanto tiene mucho que ver con algo personal mío

—, y el amor y la muerte, que es lo que te proporciona la vida para que entiendas por qué estás acá.

Ellos me sonaba demasiado seco. Porque yo no soy parco a la hora de producir manierismos, todo lo contrario: soy una topadora de visiones, no soy austero para escribir, lo mío es totalmente diferente de tu forma de encarar la literatura. Yo me siento más representado por Raymond Roussel que por Hemingway.

La primera canción que aparece suele ordenar el concepto…

Primero vienen las melodías, recién después las letras. Que van decorando muy de a poco. Son un título antes que una letra. El título hace de paraguas

protector para las palabras que le vienen bien, que se van enamorando de la idea. Como dice Neil Simon, en ese momento siento que ya tengo todas las palabras: lo único que necesito entonces es juntarlas. Las canciones tienen que ver con una atmósfera, no con una historia en sí. Porque, para desarrollar una historia, lo mejor es escribir un libro.

Lo que me tomó tanto tiempo es tratar de estar a la altura de la ambición.

Uno quiere hacer las cosas cada vez mejor y eso no se hace de un tirón.

Debe haber artistas que se manifiestan de otra manera, gente que en un instante hace de un sorete una copa Melba, pero yo no soy de esos. Yo soy un laburador, muy maniático. Para que me salga la cosa como yo quiero y nadie me rompa las 586

pelotas… Sobre todo porque estoy muy con el culo al aire: te esmerás para que nadie pueda decir que está mal.

De todos modos siempre tardé bastante, incluso en la última etapa de PR.

7.

Pinturas de guerra es el tema que abre el fuego.

Cuando yo abandone mi nombre…

Es una baladronada. Porque cuando me muera no voy a poder hacer nada, pero de todos modos lo digo, me anticipo: Una vez que esté muerto, váyanse todos a la concha de su madre. Una guapeada hecha y derecha. Es que me están rompiendo mucho las pelotas… ¡Me tienen arrinconado! Pero en cualquier momento salgo a romper las pelotas yo otra vez.

Me harta la gente que miente siempre a gusto del poder… ¿Te acordás del texto de la mina esa sobre Chomsky, que leí el otro día en la radio? (Busca el libro, lee el párrafo en cuestión.) Dice así: [Noam Chomsky] Estudia los medios masivos como factores de control, manipulación y dominación de la opinión pública… Contra el pensamiento único, esa constelación ideológica de extrema derecha, conservadurismo cultural y recetas económicas neoliberales que los medios difunden día tras día. No es

posible dominar sólo a través de la fuerza, debe ir acompañado por control de pensamiento, construcción de consenso, la paciente pero ininterrumpida elaboración de una hegemonía. [Por eso se especializan en]

manipular los datos para que sean interpretados en sentido que favorezca siempre a los poderosos, para que los intereses de un sector social acaudalado y poderoso, la elite del establishment, aparezcan como intereses generales de la Nación y de la democracia.

El

consenso

jamás

surge

espontáneamente.

Se

fabrica

industrialmente, como una mercancía.

De esa letra rescato la inclusión del graciosos y valientes, la fórmula que me gusta usar cada vez que brindo con alguien.

8.

587

Le sigue La oscuridad.

Una letra donde se mezclan fantasmas personales, como la fantasía de regresar a la ciudad donde te formaste y encontrar tan sólo los fantasmas de tu niñez. El narrador de la canción decide que no se va a quedar ahí, porque

volvió por nostalgia y nada más… Claro, también lo acechan otras cosas que no tiene ganas de tolerar.

Desde la maqueta usaste la voz ya grabada de una italiana que decía:

Me

avicino, me avicino… Vos tradujiste esas palabras —para que Luciana las grabase— como: Me acerco, me acerco… Esa voz pregrabada te dio un tema sobre el que hablar. Y así, el que terminó avecinándose a la ciudad de los orígenes fuiste vos.

Muchas veces te cruzás con algo que dispara ideas. ¿Te acordás de esa cabeza grabadora que inventó un argentino y usaron tanto los Pink Floyd como Gieco y Santaolalla en De Ushuaia a La Quiaca? A veces hay sonidos que te ayudan a generar una atmósfera. Yo los uso como si estuviese haciendo una película.

Son disparadores, como te gusta explicar; en este caso, una palabra que determinó lo que habría de venir.

El tipo del que habla la canción se está yendo, como que hay quilombo. No fue a vengarse pero sí a cobrarse una deuda. Por un lado ama a alguien, esa persona a la que define como la derrota que mi alma no soportó; pero por el otro fue a cobrarse una lonja de carne, al mejor estilo de El mercader de Venecia, y parece que lo logra. Por lo demás, añora lo que ya no existe: se encuentra con la minita esa, con los fantasmas que acuden a despedirse…

9.

El callejón de los milagros.

Es una pintura actual. Habla de la gente que se queja y a la vez hace mostración de 588

riqueza y la termina matando un pibe que no siente nada, que agarra al tipo que soñaba con mucamos filipinos, lo tira al piso del baño y… BANG

BANG BANG.

Parece un tema que reclama una música más dramática, pero como los pibes no sienten nada…

Las discográficas convierten toda música abrasiva en sonidos de ascensor, para exprimirle hasta el último dólar. Recuerdo haber oído una versión de

Smells Like Teen Spirit al estilo bossa/lounge music.

Esto lo hice a propósito. Da la impresión de que el coro está en un bar cantando alegremente, como celebrando que la banda toca sin comprender del todo qué es lo que está cantando… En La moda no es vanguardia utilizo la misma técnica de distracción: pensás que estoy hablando de la moda en general pero, cuando el tema avanza, entendés que hablo de una moda en particular, la moda del odio. En estos días todo el mundo está sacado.

¡Imaginate cómo estará la gente que no tiene nada!

Como realidad, “el callejón de los milagros” está siempre a un paso.

Recuerdo esa vez que salimos de Huracán con Los Redondos, después de un concierto, y la caravana se vio obligada a pasar a través de un barrio. Era una de esas épocas en que todo el mundo vivía con miedo, acorazada, cagada hasta las patas por culpa de la “inseguridad”. Y esta gente, que en los medios era presentada como la villana principal, estaba de joda en la calle, con chicos y todo, jugando al metegol en plena madrugada.

Estas cosas no pasaban acá. De algún modo las importamos: a estos hijos de puta los llevaban de las narices desde afuera y por eso fueron a aprender a hacer maldades superlativas a Francia, a Centroamérica… Después, al volver, en lugar de zamarrearte un poco y convertirte en preso político como hacían antes, secuestraban gente, la torturaban, le abrían el vientre y la tiraban al mar, los muy hijos de puta. Y eso puede volver a pasar. Eso no puede volver a pasar. Con esas monstruosidades no sólo se robaron la vida de los que mataron: también se robaron nuestras vidas, las vidas de todos los que quedamos vivos.

10.

Es el turno de El ruiseñor, el amor y la muerte.

589

Es la poesía más pura que tiene el disco. Abarca tanto que no termina de definirse nunca. Cuenta sensaciones, sentimientos que pintan —o al menos lo intentan— mi sensibilidad. El que habla se dirige a una interlocutora que se le metió en el cerebro: Todo viejo amor nos importuna siempre… De esas mujeres que te lastiman el corazón con su sola presencia, porque consiguieron entrar en un lugar donde poca gente entra. Por eso dice también: Me amaste mucho poco tiempo…

Ahí volvés a hablar de la Gran Lady.

Cosas que uno dice para que no lo jodan del todo. Es como pretender, durante un partido de truco, que tenés un ancho guardado. La Gran Lady es un personaje que el narrador tiene idealizado, porque le ha arrancado algún beneficio. El amor será un gran afrodisíaco, pero en materia de sexo…

¡como las profesionales no hay!

Cuando veo a esos escritores que son fruto de haber sobrevivido a tantas desgracias… ¡Deberían estar felices de que finalmente han obtenido algo bueno!

En cambio, yo peno por el paraíso perdido.

11.

Strangerdanger.

Es una miscelánea que habla de los embajadores del FMI. Algo tenía que decir. ¿O

no forman, acaso, parte de la muerte? Babas burbujeantes provocás en todos los ministros cómplices… Me acuerdo cuando vino Anoop Singh y a

[Marcelo]

Bonelli, que lo había conocido en persona, se le caía la baba. Penaba por comunicar su experiencia como si hubiese algo glorioso: parecía que había estado junto a un dios, a un virrey, a Lady Di. Le elogiaba hasta la pilcha…

¡Y Anoop Singh no era más que un empleado glorificado, que se había arrastrado hasta acá tan sólo porque tenía que cobrarte!

Por eso en la canción me pregunto: ¿Pueden encerar el piso con mi culo? Y

sí.

En seis meses se cargaron a toda América Latina. No podés ser tan ingenuo de no valorar su poder, sería ridículo. Lo mejor que podés hacer si querés enfrentarlos, es asegurarte de que no sepan que estás obrando en su contra.

590

12.

El martillo de las brujas (Malleus maleficarum).

Es un retrato de este momento. Subraya que vivimos en un mundo de falsedades y falsificaciones: en las vidrieras no está nunca lo mejor, eso se lo llevan a su casa las trescientas familias que manejan todo.

Todos consumimos falsedades. Los pósteres de obras de arte no son la obra de arte, son apenas un recuerdo, un souvenir. No es lo mismo recortar la foto de una liebre de un libro y comérsela que comerse la liebre. Pasa lo mismo con la gente que me juzga a mí: Este que se toma el mejor vino… En todo caso me tomo el mejor que hay disponible, porque el pulenta pulenta se lo bebe el bodeguero con el poderoso de verdad. ¡Las joyas más preciosas no están en las vidrieras del shopping!

Yo no soy de andar diciendo: Eh, mirá lo que tengo, mirá mi coche. Eso lo hacen los pelotudos que se restringen en sus necesidades básicas porque nada les importa más que cambiar el coche para aparentar ante los amigos.

Es una locura general.

Qué tristeza, poner la libido ahí…

Por eso el tema dice que vivimos en un mundo de falsedades. Cargás con tus tonterías, las llevás pintadas en el pecho: lo dije hace muchos años en Ya nadie va a escuchar tu remera.

Cuando llegás a la mención de San Ernesto de la Higuera entendés que me refiero al Che. Porque es verdad que muchos pasan su vida pisando cabezas y jodiendo a la gente sin obtener nunca lo mejor, sin que el lujo verdadero esté nunca a su alcance. Pero a los psicobolches también les pasa. Ni siquiera consumen futuro, lo que consumen es puro pasado.

La letra dice, también: Hacemos otro usted para usted… Es el caso de la falsificación llevada al extremo: me refiero a un clon, si esa mirada prospera uno tendrá clones que serán compatibles para que llegado el momento puedas tomar su hígado, su cuore… En Escenas del delito americano está este personaje, Bit Bit, 591

que asegura que, cuando muera, se morirán con él muchos cuerpos de otros.

13.

El Tío Alberto en el Día de la Bicicleta.

La gente que ha hecho experiencias psicodélicas recuerda que un 19 de abril se descubrió el LSD. Albert Hofmann era un científico que estudiaba los alcaloides del cornezuelo del centeno. De acuerdo con las tradiciones del Medioevo, cuando aparecía el cornezuelo en el grano y la gente comía el pan preparado con esa harina, entraba en estados de locura: ¡se les batía la marota! Pensá que el ácido lisérgico tiene 26 alcaloides, de los cuales sólo el número 25 provoca esto. En fin: ocurre que el tío Alberto tocó algo accidentalmente, y mientras volvía en bicicleta a su casa de Basilea, Suiza, se le batió la pepa. Empezó a tener alucinaciones agarrado al manubrio de la bici… Por eso los 19 de abril alzamos una copa festejando el Día de la Bicicleta, la ocasión en que se descubrió esa sustancia que sigue estado prohibida hasta para ser investigada, al menos en los Estados Unidos.

Al principio el LSD se usó en psiquiatría, para hacer terapias. Cuando en el estribillo el tío Albert se pregunta por Dios, se debe a que ya se ha

producido en él una especie de escalada: ha superado la sorpresa de las alucinaciones, que son lo periférico, lo epidérmico —el efecto que busca la mayoría: tener visiones, cuando no ves más que tus propios fantasmas, la iridiscencia y el proceso alucinatorio—, pero la experiencia verdadera viene después de ese momento. Se produce una pequeña muerte, de la cual volvés con un estado de conciencia diferente y desde ahí empezás a mirar otra vez toda la estructura. Es como la prueba matemática, que te indica si hiciste bien las cuentas. La posibilidad de tener un estado alterado de conciencia —

como les gusta decir a los que no creen que simplemente existen otros estados de conciencia—, ayuda a mirar la vida de manera diferente, desde una renovada inocencia. Pero en sí es una droga inocua, en tanto no produce adicción.

Yo compartí estas experiencias con poca gente en este mundo. La experiencia esencial no pasa por el mero hecho de tomar ácido, sino por aquello que estás buscando al hacerlo. El hambre, la sed que uno tiene de satisfacer una incógnita. El tipo que sólo sabe de vacas y toma opio, sigue hablando de vacas. La experiencia 592

per se no te da sabiduría necesariamente. Ahora, si pretendés algo de verdad…

El oráculo representaría algo parecido. O el mandala. Las drogas naturales no tienen las mismas propiedades de lo que ha sido purificado en laboratorio. Si chupás la soga de Caín o tomás ayahuasca, estás bebiendo un caldo marrón que te hace vomitar toda la noche, te intoxica y te da alucinaciones, pero esto es otra cosa.

Cuando tomás ácido puro, el cuerpo no te avisa que estás drogado, no hay ninguna sensación extra o de contractura. En cambio otras drogas te sacan del lugar, el cuerpo te avisa que está padeciendo incomodidades.

14.

Canción para un terrorista bonito.

Voy a tener que bancarme tantas malas interpretaciones de esta canción…

Aquel que sepa leer y no tenga mala leche entenderá que la que anda con hambre, como dice la letra, es la Muerte. Tampoco hablo del prototipo del terrorista, sino de un jovencito de esos que caen en manos de mullahs que se aprovechan de que son huérfanos porque han matado a sus familias. El terrorista del que hablo no es uno de los barbetas que manejan la política.

Como pasa acá, las cúpulas siempre zafan.

No olvidemos que los Bin Laden eran socios de los Bush.

Hace poco divulgaron que la compu de Bin Laden estaba llena de pelis de dibujitos de la Disney…

Son cosas que le tocan a ciertas vidas, por el mero hecho de haber nacido en un lugar en ese tiempo preciso. Así como yo nací en una época en que el aire era gratis, a este pobre pibe le ametrallaron a su familia hace un mes, o en los Balcanes fue testigo de la masacre de un pueblo entero… En Los desnudos y los muertos, Mailer decía que era muy difícil que un soldado americano, acostumbrado al confort y al aire acondicionado, pudiese competir con estos tipos que han vivido siempre en guerra.

Qué destino de mierda, ser tan joven y tener que volar por los aires… Qué orfandad debe sentir alguien para hacer algo así. No es lo mismo disparar desde una computadora, guiándote por imágenes satelitales como si fuese un videojuego, 593

que ponerse cartuchos de dinamita encima e ir a entregarse. Evidentemente, alguien que hace eso es porque no encuentra otra forma de resolver su circunstancia. Yo no le puedo decir a ese pibe que es un demonio.

Me encanta ese verso que retoma una idea de Gramsci: Lo viejo no

acaba de

morir / Y lo nuevo no nace.

Es una expresión de deseos. ¡A lo mejor lo nuevo es peor!

También dice: La verdad se hace débil / Cuando el miedo la ataca. Si lo sabremos los argentinos, ¿no? Más que en el miedo a los militares y a la violencia, pienso en el miedo a cosas como la hiperinflación. El temor que causa en la población una cosa así… ¿Cómo puede ser que la gente se olvide? ¡Es una situación límite!

La idea original de la canción tiene como veinte años o más. Y toda la melodía está igual que en la maqueta inicial.

15.

Después viene La pequeña Mamba, donde me invitaste a hacer coros .

Está en la onda de un programa de Cris Morena, pero les gustó mucho a los amigos… (Ríe.) No estoy acostumbrado a escribir esas cosas. Cuando me salió lo dejé y vi que todos festejaban mucho, en especial los músicos, que son más jóvenes. Cuando uno llega a esta edad se pone más cáustico y más maricón. Creo que les gustó, les sorprendió que haya escrito algo fresco.

A esa edad —bien teenager— las pibas están más avispadas que los varones, que están preocupados por boludeces. Uno cree que es el artífice de esa relación, pero más bien ha sido envuelto por guiños, feromonas… A esta chica la llamo Mamba —como la mamba negra, que es la serpiente más venenosa de África— por su picardía, porque no es precisamente una nena a la que haya que proteger. En ese momento tienen un poder de seducción, siempre están mirando a muchachos más grandes. Y el tipo adopta actitud de caballero andante, por supuesto fingiendo…

Tiene esa frase que dice: Tu boca en mi bulevar… Y yo no dejo de preguntarme:

¿Dónde mierda queda mi bulevar?

594

16.

La moda no es vanguardia.

En esta canción digo que yo no tengo ninguna sed de fe, las únicas plegarias que puedo permitirme son estos deseos armados poéticamente. Siento, también, que aquellos que me juzgan hoy van a ser muertos sin alma. Es una proyección: imagino que la muerte no vino ayer pero que en algún momento va a ser ayer, claro. Y que si viene vestida de la Muerte, la voy a mandar a cagar. A mí con circo, no. Que se emperifolle un poquito si le intereso de verdad: Vení, bailemos, hagamos una despedida con los amigos… Que sea con estilo, como Hunter Thompson: ¡que metan mis cenizas adentro de un cañón y me disparen!

Somos muchos los que tenemos —vos también, ja ja— una silueta de tiza preparada para nosotros. Expresión de la energía que genera el hecho de que en este momento haya gente que está pensando en vos. Algunos piensan del modo más positivo, pero otros… Acá hablo de la moda del odio. Este momento expresa una primavera del odio: ¡te putean y agreden por cualquier cosa! Algo que salió de los programas de la tarde, donde se peleaba la gente de la farándula, y después se trasladó a la sociedad entera.

Como la gente emula, se les pegó esa manera de vincularse. Cuando yo era chico no era así. Ahora hay una especie de compulsión a imitar las visiones que provoca la TV, un nido de caranchos, una porquería de vida en la que todos estamos metidos.

Fijate en los youtubers: gente ignorante y gritona que tiene millones de seguidores. El estado de ánimo no es bueno, en el mundo general de hoy.

Por eso elegí para leer en Big Bang ese texto de la autobiografía de John Huston en el que habla de la persecución de que fue objeto, acusado de comunista: lo que más le jode no es tanto la persecución en sí, sino la pasividad cómplice del pueblo americano. Es lo mismo que me pasa a mí: no me jode tanto Macri como cierta gente. Se la bancan en silencio, a pesar de que estos tipos demostraron que pueden ir por cualquiera, meterte en cana a la orden del Poder Ejecutivo aunque no exista una puta prueba de un posible delito.

595

17.

A bailar que no hay infierno.

Es un rock and roll, con letra ad hoc. Habla de circunstancias que exceden mi mundo de hoy, pero que conozco bien: un tipo que hasta hace poco era un héroe para la familia y que de repente decae… No tengo ninguna intención de ofender a las mujeres en general, ahí se habla de una mujer en particular.

No le quito mérito, porque hay que esmerarse para construir una buena letra de rock and roll. Pero no está vinculada con una experiencia profunda. Es apenas el relato de una relación posible entre dos personas que todavía persiguen esa manera de ser.

La ciudad de los Encandilados.

A esta le tengo personal simpatía. El tipo arranca comentando que está inquieto, solo en un depto. Mira por la ventana, el clima de mierda…

Espera a los compinches de su banda, los Encandilados, con el botín que acaban de robarse. Y

se ve tentado, el muchacho. ¡Está esperando una excusa para pirarse!

Me gustan las letras que se definen al final. Porque al principio no sabemos qué son los Encandilados: si son una clica, un grupo de chorros…

Termina con este pirándose con la mosca. Total —dice—, el deber de un amigo es perdonar. Y él es de los Encandilados, uno de la banda: ¡no le van a romper las pelotas justo a él! Cuando todo se aclare, ya estaré lejos…

Mis bandoleros siempre son graciosos, nunca los veo a través del temor.

18.

Ostende Hotel.

Otra historia. En este caso sobre una pareja de alternadores. Pero él está celoso.

Ahí reivindico a la mujer. Él revela que está empezando a entender algo esencial para la relación: Se preocupó mucho por mí / cuando creí que era su dueño. Porque ella ya le ha frenado el carro: Pará un momentito, somos amantes pero también 596

alternadores. Yo no soy tuya, somos compañeros de tareas. Y el tipo está enamorado, la ve reinar… Pero aun así defiende el oficio, dice que es feliz bailando con las extranjeras.

Una cosa es imaginar —preguntale a los swingers—, pero cuando estás en el medio, es posible que lo sientas como una infracción profunda.

Panasonic y el mundo a sus pies.

Otro rock and roll. Habla de un tipo que vive en un camión de Juncadella abandonado, con un perro que se llama Enfisema. Cualquier mina que le llegue a la bragueta —él lo admite— puede pasar su noche allí. Es otro bandolero, sólo que en este caso es uno que se cansó de correr riesgos.

Algunos ponen un parripollo, este pensaba retirarse e inaugurar un laberinto pelotero. Pero una mina lo entrega…

La letra salió de este texto, que escribí una noche, de corrido:

[Panasonic] Estuvo retirado y compró un laberinto pelotero y vive de eso…

Su instinto estuvo en cana anoche, en el calabozo de los sueños. Una zorrita pidió dónde pasar la noche y por la mañana se destetó abombado, la piba lo marcó.

Traga una anchoa tras otra sin masticar, ese es casi todo su talento… Y el Borrego al que le pegó el tiro relincha con su solitario pulmón…

[Panasonic] Sale con cualquier fulana que le llegue a la bragueta, pasea con su perro Enfisema, vive en un viejo camión de Juncadella, piensa siempre mal de vos desde un principio, dice que es para ahorrar tiempo.

Piensa que su profesión es honorable. Su cuerpo luce un par de agujeros…

Cuando sus viejos lo veían con mosca, se fijaban si faltaba algo en la casa.

Me pareció que ese párrafo describía un camino… Y de ahí salió todo, ¿o no?

19.

El que la seca la llena.

No vamos a contar que tuve que cambiarlo porque era una amargura total…

Al principio decía: Los amores se cruzan siempre con la tristeza…

Entonces cambié 597

tristeza por alegría y se dio vuelta todo. Pero igual quedó eso de que nadie está satisfecho con su vida hoy. Y al final aparecen esos dos personajes, el Gordo Piñata y Chas Chas, que según la descripción son de cascar a la gente.

Ya habías escrito alguna vez que los hijos de puta no descansan nunca, y acá agregás que los tontos tampoco. Estamos rodeados…

¡Con tal de joderte la vida, son capaces de no descansar!

Salvo Macri, para quien no hay nada más sagrado que el descanso intensivo.

Y la expresión el que la seca la llena, ¿de dónde salió ?

En los barrios, el que se terminó la botella —aquel que apuró lo último que quedaba— tiene que aportar otra. No existe ese pijoterismo tan propio de las clases medias.

Termina conmigo diciendo La banda suena tan lindo hoy. Ojalá hubiese podido tocar más veces con ellos…

20.

¿Cuándo decís: Ya está, el disco está terminado?

Nunca. (Ríe.) Pero llega un momento en que lo tenés que sacar, sí o sí. La estirás hasta la locura porque estás buscando que te represente de la mejor manera posible, pero eso nunca llega del todo. Siempre termino negociando con un tema o dos, que no están exactamente como yo quiero.

A esta altura uno se está corrigiendo a uno mismo, no a la obra. Por eso trato de estirarla lo máximo posible… ¡No es poco lo que hay para corregir!

(Ríe.) El alias que elegiste esta vez fue Protoplasman. ¿De dónde salió?

Primero me iba a poner Cacique Torso Fofo, pero de ese modo me iba a vender muy mal… (Vuelve a reír.)

Ya lo decía Patricio Rey: uno es un protoplasma corrompido.

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Durante estos años de concepción de El ruiseñor, el amor y la muerte, te diste el gusto de incursionar en Facebook.

De donde me despidieron seis veces. ¡Seis! Siempre adoptaba un alias nuevo: Pichicho Malo, Picho Malo, Nicanor Sandoval y Salcedo, José Domingo Lalimonada… Lo que había armado era una página cultural para los amigos, para circular mambos. Pero se ve que yo hacía alguna cosa inconveniente, porque a los pocos días me llamaban a los estrados virtuales de Facebook, me interrogaban exhaustivamente… y me daban de baja.

Querían obligarme a poner mi nombre verdadero, a mostrar un documento… ¿Por qué, si tanta gente usa nicknames y no la joden nunca?

A la sexta vez que me echaron, desistí.

Tu conducta debía encender sus alarmas. La gente que se mete en Facebook quiere hacer miles de amigos, y vos rechazabas casi todas las solicitudes.

Había como doscientos esperando para entrar y yo no los aceptaba. Si no entendí ni cómo funcionaba el asunto. Me aparecían carteles que decían que

Equis te quiere hacer un toque… ¿Qué carajo era hacer un toque? Con los treinta y tres amigos que tenía era más que suficiente: ya parecía un call center, a la noche. Pero me divertía, como lo hace el Mister en Big Bang: difundía música, textos, videos…

Una guía de lo que a uno lo conmueve. Estuvo lindo mientras duró.

También me divertía la aventura de desconcertar a las autoridades de Facebook, pero terminaron cansándome.

Yo vi que te entusiasmaba, que te involucrabas. Y cuando te quedaste sin ese tinglado se me ocurrió decirte: ¿Por qué no hacés lo mismo en mi

programa de

radio de FM La Patriada? Y así lo canalizaste.

Esas cosas me entretienen. Porque para nosotros son una obsesión, no es que uno marca tarjeta de salida a las cinco de la tarde. El que se dedica a lo que nos dedicamos nosotros está a las tres de la matina todavía pensando en lo mismo. En mitad del almuerzo, te hablan y vos: ¿Qué, qué…? Y hacer esto te ayuda a seguir pensando, pero de un modo más liviano.

599

Es como socializar parte del proceso.

Es más relajado respecto de la obsesión central. El proceso es así, se va haciendo de a poco. Hay gente que se queja porque dice que eso me distrae, pero es parte del proceso. Me rompen las pelotas por la lentitud de lo que produzco, pero básicamente protestan por cuestiones económicas. Estás usando el tiempo para la radio… Bueno, sí. ¿Qué pasa? ¿Vos sos mi dueño?

De alguna manera mantengo el fuego prendido. Eso es lo que digo como excusa, bah. Lo hago porque me divierte, porque me entretiene laxamente, no es apabullante. En realidad, a esta altura tengo más ganas de apagar el fuego meándolo que de mantenerlo… (Ríe.)

21.

Empezaste el proceso efectivo del disco casi al mismo tiempo que el de este libro. Cuando me mostraste las primeras versiones de las letras, no me parecieron particularmente referidas al momento. Pero hoy siento que la realidad alcanzó lo que tus letras decían, que la vida llegó a su altura. ¡Ahora suenan más actuales que antes!

Vos tenés un poco esa obsesión con mis letras… Uno se dedica a esto de percibir emociones y transmitirlas con su estilo. Y yo debo ser un buen lector de la realidad… Nunca hago trabajos conceptuales, pero lo que escribo se va cargando de lo que ocurre en ese momento. Cuando me quiero acordar, la letra terminó adquiriendo el pulso de la hora. La época de Menem, por ejemplo, me llevaba a la parodia, a la sátira. Difficile est satiram non scribere… Pero acá hay otra cosa. Una risa de más te puede costar cara… Estos son fantoches trágicos, con los que está todo mal. Lo de hoy se parece más a la época de López Rega que a la de Menem.

Hay como una reiteración de las cosas, que lucen cíclicas del modo más dramático.

Porque durante la última década, mientras nosotros estábamos de lo más distraídos, esta gente se estaba preparando con todo. Y consiguieron que los sostenga una superestructura mayor que esta, alguien los está bancando con todos los fierros… o eso creen ellos, al menos.

El clima está bravo, está picante. La gran cagada ya la concretaron, al menos en 600

un 60 por ciento. Para levantar esto… Todo el mundo habla del precio del chorizo, pero ¿y la deuda externa, que es pavorosa?

Cuando escuché Pinturas de guerra, me pareció una cosa, y ahora resuena de otra manera. Lo personal se volvió universal, del modo más político.

Uno se entera del poema a medida que lo va haciendo… El estilo es lo que usa el artista para mostrar su pensamiento. ¿Quién ignora para qué lado apunto en la vida, aunque no entienda mis letras? Para mí el caos es el campo de juego; la ambigüedad y la confusión. La pequeña muerte de la psicodelia te permite volver a un estado de inocencia, desde ahí podés leer las cosas que fuiste perdiendo por culpa de la educación y la cultura. Lo único que uno tiene que hacer es ser honesto.

Y no tiene por qué no serlo. El único testigo de cómo transmitís las emociones, en qué emociones te recostás en cada momento, sos vos. Y

algunos de tus amigos, claro. No es escritura automática, porque la emoción no lo es. Tenés que estar afinado para la tarea. Un estado de conciencia liberado de preconceptos. Y eso no se va más.

Originalmente Pintura de guerra era un grito, provocado por lo que han hecho conmigo y con mi nombre durante estos meses. Gente capaz de decir cualquier cosa… ¡Si ni me conocen, los hijos de puta!

Strangerdanger también es un grito: estamos hartos de que nos vengan a explicar los beneficios de estar vinculados con el mundo… ¿De qué hablás, si hay una crisis general pavorosa y el mundo está cerrado mientras acá seguimos entregando el rosquete de la peor manera, en condiciones serviles, de virtual esclavitud?

Pensar que veníamos de un momento medianamente ordenado para la gente humilde, que se hizo una casilla, los nenes comían, iban al colegio… Y

entonces estalló este proceso de manera tan extraña en toda América Latina, una irrupción que te hace pensar: ¿Qué pasó acá? Porque acá han pasado cosas locas. Cavallo resucitó como tres veces. ¡Domingo Cavallo! ¡Siempre hizo cagadas terribles y aun así reaparece como maestro de estos pelotudos!

Hay que entender que los forman política y económicamente y del mismo modo en que décadas atrás formaban a los militares en la Escuela de las Américas. A esos los entrenaban para torturar, a estos les dicen qué medidas económicas deben tomar en la periferia para salvarse y vivir tranquilos.

Total, lo que le pase al común de la gente…

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22.

De la represión que hubo en el Congreso en diciembre de 2017, cuando el gobierno impuso la reforma previsional: ¿te enteraste por la tele en directo, en tiempo real?

Sí, claro. A una chica que trabaja con la periodista Cynthia García le volaron los dientes de un balazo de goma.

Pocas cosas más contagiosas que el pánico entre una multitud…

Burroughs lo demostró, editando imágenes de un gentío que irrumpía en un mall con liquidaciones, le quitó la banda sonora y le puso ruido de ametralladoras.

¡Quedaba perfecto!

Pensar que estamos en manos de gente que nunca pagó los impuestos que debía haber pagado… ¡Y me quieren juzgar a mí, estos muertos sin alma!

Con lo que han blanqueado en estos tiempos… ¡Imaginate lo que deben tener escondido aún!

Hablamos de guita que no se mueve en bolsos, porque sería físicamente imposible de trasladar. ¿Cómo llegás a Europa con todos esos bolsos? Es un delirio. Pero el común de la gente cree que es así, que cargás la plata en un avión como en una película de los años 50. Mientras que los que han cometido todas las tropelías habidas y por haber —socios de la dictadura, por Dios…— hacen hoy lo que quieren, con total impunidad.

23.

Cuando se cumplieron ocho meses de la desaparición de Santiago Maldonado, le enviaste este texto a la gente de La Garganta Poderosa

para que lo leyese durante el acto que se hizo en Mar del Plata.

Santiago, donde te encuentres…

Como tantos otros no te conocía, no sabía de vos. Estabas donde tu generosidad 602

y tu joven valentía te llevaron. Con los desposeídos, los despojados.

Compartiendo el día con los auténticos habitantes naturales de la tierra en disputa. Tan cerca de sus necesidades que fuiste una silueta más entre ellos, un blanco de tiro…

Mi respeto siempre, Indio.

¿Cómo viviste esa interminable espera entre la desaparición y muerte de Santiago?

Seguí la noticia como todo el mundo, padeciendo a través de los medios.

Desde que tengo esta penuria me he vuelto más covachero todavía y no puedo andar por ahí o sumarme a marchas, porque la mayor parte del tiempo no estoy bien. Por eso intervine como pude, por ejemplo a través de ese texto, a partir de un pedido de la gente de La Garganta Poderosa. Con quienes ya tengo relación desde que me hicieron la mejor entrevista que recuerdo. Después volví a hablar con ellos cuando fue el caso del secuestro y tortura de los pibes, Kevin e Iván.

Eso fue a fines de 2016. Recuerdo que estábamos cenando, esa noche, cuando te comunicaste con Nacho Levy, de La Garganta, para expresarle tu apoyo.

Y eso fue apenas un caso, porque en la vida real cagan a palos a esos pibes todos los santos días. Quedarme afuera de esas cosas se me hace muy difícil. Y con Santiago ocurrió algo parecido. Ninguno de nosotros lo conoció en vida, pero a través de su accionar terminás conociéndolo.

Obviamente era un pibe generoso.

¿Qué hacía ahí con los indios si no, qué beneficios podía sacar? Y encima el tratamiento de los medios fue tan turbio… Al igual que la presunta investigación.

Qué raro que el muerto nadase río arriba, ¿no? Pero la ministro defendió siempre el espíritu de cuerpo, lo cual imagino que caerá simpático entre la Gendarmería y cierta parte minoritaria de la población.

24.

Poco antes de que saliese el disco, Julio Sáez dejó de ser tu manager.

Prefiero no hablar del tema. Diré, simplemente, que las cosas no terminaron bien.

603

Vengo renovando mis relaciones con la industria. Ahora que Virginia se está haciendo cargo, estamos poniendo orden y haciendo una limpieza general.

¡Lo único que no he cambiado es la banda!

25.

Llegó el día en que El ruiseñor… estuvo listo para ser compartido. Y

para presentarlo, elegiste un sistema inusual. Primero lo pasamos completo en Big

Bang, tema tras tema, en el orden de la lista. Y después diste una suerte de miniconferencia de prensa o entrevista a cuatro bandas: con FM La Patriada, con la radio de las Madres, con La Garganta Poderosa y con Redonditos de Abajo. ¿Por qué optaste por esa modalidad?

Yo sólo conservaba relación con una radio importante, que era Vorterix.

Pero cuando ocurrió lo de Olavarría, Mario [Pergolini] trató de salvarme a mí —me liberó a grosso modo de la responsabilidad de lo ocurrido— pero se ensañó con mi público. Alguien le señaló por teléfono que en los festivales ingleses también la gente se revuelca en el barro y Mario dijo que de todos modos ese era otro público, otra gente… Y eso no me lo contaron, lo oí yo. Y no me gustó un carajo.

Por eso decidí apelar a medios chicos. Con La Patriada fue algo natural, yo la estaba pasando pipa ahí, me gusta y me cae en gracia la gente como el Tano

[Gentili, el director artístico de la radio]. Y además me pareció que podía ser un buen gesto, un lindo mensaje eso de acercar a la gente que me sigue a una emisora independiente, sostenida por una cooperativa. Yo ahí sigo siendo un colaborador: por los textos que leo como el Mister, la música que programo como el DJ Martini y además con los mails que te mando durante el programa y vos comentás graciosamente. Se arma un toma y daca, es como que estoy con vos aun sin estarlo físicamente.

Aníbal [Fernández] vino en carácter de director de la radio de las Madres.

Además yo con Hebe me llevo muy bien, tenemos una relación muy atenta, muy cariñosa. En lo que respecta a Redonditos de Abajo, han sido la boca de salida de todas nuestras cosas desde la época de Los Redondos y también después; siempre se han portado conmigo de manera excelente. Y con La Garganta ya te conté la relación que tenemos, desde que me hicieron aquella entrevista tan linda.

604

Entre las cosas que dijiste ese día, me gustaría rescatar estas ideas: En el recorrido por las quince canciones de esta producción, el amor y la crueldad conviven casi de manera simbiótica, como una reproducción de los tiempos que corren. Eso es eterno. El amor y la crueldad conviven desde la noche de los tiempos, y hay una pugna ahí. Esa grieta de la que se habla hoy no es novedad: es la grieta entre los que tienen poder y los que no.

(…)

[Seguir produciendo música] Significa poder seguir jugando, con la libertad que tengo que hace que el tiempo pase y no te des cuenta. No me imagino siendo un jubilado y jugando a las bochas en el Club Sporting, o yendo a la plaza a darle de comer a las palomas, qué sé yo. (…) Esa

maravilla es lo que tiene, de movida. Me mantiene inquieto, me mantiene atento. Es la comida que tengo.

(…)

La muerte, cuando uno tiene mi edad, empieza a estar medio cerquita.

Estás en la fila, pero pedís que los de atrás no empujen, nada más. Cuando sos joven ni se te ocurre, por más que estés sujeto a la ley de accidentes o de sorpresas que la vida te da, o que la muerte te da en este caso. Por ahí el dolor te jode más, porque la muerte es entendible, uno acepta el juego en el que está metido porque no queda alternativa. No sé si me gustaría vivir para siempre en el pellejo del Indio Solari.

Es muy incómodo, muchas veces.

(…)

La mayoría de la sociedad, a excepción de los beneficiados, está sufriendo de una manera muy grande. Mi mayor temor atraviesa el haber pasado momentos similares en mi vida que terminaron mal, muy mal. No es un gobierno que me conforma en absoluto, y temo por lo que hacen cada día.

Mi calificación sería pésima.

(…)

[La revolución de las pibas] Me parece estupenda. El aborto debería ser legal, por supuesto. Para que las mujeres no tengan el riesgo que corren cuando son atendidas por Fefa, la señora del barrio, con un perejil y un alambre. ¿Quién puede tolerar eso? (…) Es muy importante que se resuelva a favor de la legalización, porque la cantidad de chicas y mujeres que llegan a la muerte… Y no sólo eso: porque si contabilizamos nada más las consecuencias fatales de los 605

abortos clandestinos, dejaríamos de lado otro montón de problemas muy serios, como el embarazo no deseado o la esterilidad. Son ellas quienes deben tener el derecho a decidir. Y yo me pregunto, ¿quiénes somos

nosotros para disponer por una persona que está en esas circunstancias, desesperada, por el simple hecho de ser mujer y estar obligada a parir?

(…)

Siempre están los poderosos, en lugares privilegiados, para decidir cuál es la vida que vos y yo vamos a hacer. Espero que la gente se dé cuenta de que puede tener algo más, uniéndose a otros que sufren la paternidad de aquellos a los que no les importamos una mierda.

(…)

[Este mote de Indio] Lo llevo orgullosamente, porque los indígenas mantienen un estado de inocencia y por ese motivo fueron destruidos. Acá,

¿entre cuántas familias se repartieron la Patagonia? Hay doscientas familias en el mundo entero que son los reyes, en Argentina pasó lo mismo: son la aristocracia.

26.

Acá tendemos a olvidar a los habitantes nativos de Argentina cada vez que se cuenta nuestra historia. Durante el siglo XX, la situación que vivían sus descendientes directos —tremenda casi siempre— no despertaba el interés de los medios. Pero en los últimos años, el tema de los pueblos originarios se coló por la ventana en las primeras planas: la persecución a Milagro Sala, los homicidios de Santiago Maldonado —

que apoyaba a los mapuches en una protesta— y de Rafa Nahuel.

Como estamos habituados a tu sobrenombre, no pensamos en él como parte de ese contexto. Pero “Indio” no es cualquier mote, y hoy menos que nunca: tiene un peso específico grande.

A mucha gente le cuesta llamarme Indio, me dicen Carlos de una. Y se excusan:

¿Cómo te voy a decir así? Les parece una muestra de desprecio. Nunca entendí ese resquemor. Sentirán que me están diciendo patasucia, salvaje, negro o algo aun peor, porque Negro puede ser cariñoso. Pero no es que me

pusieron Pelotudo o Cabezón de sobrenombre. Me pusieron Indio, nomás.

No por reivindicación alguna, claro: me lo pusieron por quilombero. Es un mote que llevo con 606

comodidad, nunca siento que pretenden rebajarme cuando me llaman así.

¿Cómo me va a molestar que me digan como se les decía a los habitantes originarios de esta tierra? Es gente cuyos derechos han sido negados históricamente. Acá hay muchos que quieren creer que descendemos de la Grecia helénica sin escalas, pero no. La mayoría de nuestro pueblo tiene sangre nativa, aunque se hagan los giles. Sangre de gente que fue diezmada por la violencia y las enfermedades que importamos de Europa: la gripe, la sífilis… Ese fue un genocidio que quedó plasmado en cifras espantosas —

decenas de millones de muertos—, del que no suele hablarse mucho.

Todavía hoy falta voluntad de reconocer sus derechos y devolverles al menos parte de la tierra que les perteneció. Lo cual es contradictorio: reclamamos nuestros derechos sobre las Malvinas, en perjuicio de los ingleses, diciendo que su primer habitante registrado fue un gaucho nuestro,

¡pero no defendemos a los descendientes de los habitantes originales del país!

Cuando la gente se niega a llamarme Indio yo respondo: Si me llamás Carlos, ni siquiera me doy vuelta. Es lo que figura en el documento, pero no el nombre con el cual me identifico.

Yo soy Indio.

39. Abbie Hoffman (1936-1989) y Jerry Rubin (1938-1994) fueron dos activistas que se opusieron a la Guerra de Vietnam y fueron acusados de conspiración, como parte del grupo al que se identificaba como “Los Siete de Chicago”. Su ideario, con base anarquista, constituía una crítica radical a todos los valores del establishment.

40. Springsteen & I, dir.: Baillie Walsh, 2013.

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