Sentir lo que sucede
Capítulo tres
[1] John Searle presentó una defensa lúcida de esta postulación en The rediscovery of the mind (ya citado). Daniel Dennett empleó análogos argumentos en Consciousness
explained (ya citado). <<
[2] La descripción de coma y estado vegetativo se presenta en el capítulo 8 y figura claramente en los textos de neurología. La referencia habitual es el texto de Fred Plum y Jerome B. Posner, obra clásica en que examinan su experiencia en la neurología del coma. Ver, de estos autores, ra The diagnosis of stupor and coma, 3
edición (Filadelfia: F. A. Davis Company, 1980). <<
[3] Jean-Dominique Bauby, Le scaphandre et le papillon (París: Robert Laffont, 1997); J. Mozersky, Locked-in: A young woman’s battle with stroke (Toronto: The
Golden Dog Press, 1996). <<
[4] La descripción de estados epilépticos y de mutismo acinético es estándar y puede hallarse en numerosos artículos y textos de neurología. Wilder Penfield y Herbert Jasper, Epilepsy and the functional anatomy of the human brain (Boston: Little, Brown, 1954); J. Kiffin Penry, R. Porter, F. Dreifuss, «Simultaneous recording of absence seizures with video tape and electroencephalography, a study of 374 seizures in 48 patients», Brain 98 (1975): 427-40; Fred Plum y Jerome B. Posner, The diagnosis of stupor and coma (ya citado) y Antonio Damasio y G. W. Van Hoesen, «Emotional disturbances associated with focal lesions of the limbic frontal lobe», en The neuropsychobgy of human emotion: Recent advances, eds., Kenneth Heilman y Paul Satz (Nueva York: The Guilford Press, 1983): 85-110, son referencias accesibles. Las inferencias que hago de las evidencias prototípicas, en lo tocante a la
consciencia, se basan en mis propias observaciones de pacientes afectados. <<
[5] Examino esta evidencia en el capítulo 5, al delinear la representación de objetos.
<<
[6] Mis comentarios acerca de la epilepsia y la emoción atañen a la situación de ataques de ausencia. Cuando ocurren automatismos en el contexto de los denominados ataques lóbulo-temporales, pueden aparecer emociones antes o durante el episodio. Deterioros parciales de la emoción no se asocian con la abolición de consciencia nuclear. Por ejemplo, los pacientes con lesiones en el lóbulo frontal ventromedial descritos en El error de Descartes solo pierden emociones secundarias. Pierden la capacidad de reaccionar con vergüenza en una situación social y de reaccionar con miedo ante una pérdida financiera en el futuro lejano, pero la mayoría de sus emociones de fondo y primarias perdura. Análogamente, como vimos en la discusión de la paciente S, el daño en el complejo nuclear amigdaliano desorganiza algunas emociones primarias y secundarias relacionadas con el miedo, pero no otras emociones secundarias y primarias, ni compromete en absoluto las emociones de
fondo. <<