Santuario

James Herbert · Capítulo 30 de 49

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Santuario

Veinticuatro

 

Todos vosotros, padres que tenéis hijos,

y vosotros, que no los tenéis,

Si los queréis tener seguros fuera,

Os ruego que los guardéis en casa.

 

El ogro

WALTER DE LA MARE

 

Emisión de Televisión de la ITN, a todas las regiones, domingo a primera hora de la

noche:

 

«…ocurrido hoy en el que una vez fuera pacífico pueblo de Banfield, en West

Sussex. Miles de personas, reunidas en la iglesia católica romana de St. Joseph,

esperando poder echar una mirada a Alice Pagett, la pequeña de once años que ha

sido proclamada autora de milagros. Había una cola, de más de tres kilómetros de

longitud, de coches y autocares, procedentes de ambas direcciones, que querían entrar

en el pueblo, y hubo que llamar a los servicios policiales de reserva de los

alrededores para dirigir el tráfico. Para un reportaje en vivo, conectamos ahora con

Hugh Sinclair, quien lleva en la iglesia desde esta mañana…

»HUGH SINCLAIR: Las escenas ocurridas hoy aquí han sido absolutamente

extraordinarias. Las personas empezaron a reunirse en St. Joseph a primeras horas de

la mañana; muchas de ellas, devotos católicos; otras, sólo curiosos, deseosos de echar

una mirada a esta pequeña que, según se dice, puede hacer milagros. Y quizás

esperaban ver hoy más milagros.

»Alice Pagett llamó la atención del mundo hace sólo unas semanas…

 

Emisión de Televisión de la BBC I, a última hora del domingo por la noche:

 

«…curado cinco personas que sufrían diversas enfermedades y que los médicos

consideraban incurables. La propia Alice fue sordomuda hasta que —dice ella— tuvo

una visión de la Inmaculada Concepción. Aunque ha habido mucho escepticismo en

torno a su declaración, especialmente por parte de la propia Iglesia católica, no puede

negarse el hecho de que ella y otras cinco personas han sido curadas.

»Se calcula que al menos dos mil personas acudieron a St. Joseph esta mañana, y

que ese número se dobló durante el día. Trevor Graves se encuentra aún en Banfield

esta noche…

»TREVOR GRAVES: Aunque la muchedumbre se ha reducido considerablemente,

esta noche sigue habiendo gran expectación en torno a la vieja iglesia de St. Joseph.

Es como si la gente estuviera esperando ver la misma aparición que Alice Pagett alega haber visto. A primera hora de la mañana de hoy, la atmósfera existente entre

los peregrinos sólo puede ser descrita como cargada de electricidad. No hubo histeria

de masas —algo que las autoridades temían que se presentara en una concentración

semejante—, pero sí se produjeron muchos desmayos, llantos y oraciones.

»Cuando Alice fue a oír esta mañana la misa dominical, a las 9,30, acompañada

por su madre y un grupo de guardaespaldas, formado por sacerdotes y policías, le

resultó difícil llegar a algún lugar cerca de la iglesia, y mucho más entrar en ella. La

misa fue retrasada durante cuarenta y cinco minutos, mientras sus protectores se

esforzaban por hacer entrar a esta diminuta niña, de cara pálida y vestida de blanco,

evidentemente afligida por la pérdida de su padre, tan trágicamente muerto el jueves

pasado…»

 

Emisión radiofónica de la LBC, después de medianoche:

 

«…el máximo interés por Alice Pagett se despertó el jueves pasado, cuando,

según afirman testigos oculares, apagó un incendio que amenazaba con devastar gran

parte de Banfield. El fuego empezó cuando un coche en el que viajaba el propio

padre de Alice como pasajero colisionó con un autobús y un camión cisterna. El

fuego se extendía, alimentado por el petróleo que se escapaba del camión siniestrado.

Este camión había estado llenando los depósitos subterráneos de la estación de

servicio, y el peligro residía en que el combustible de dichos depósitos entrara

también en ignición, cuando Alice apareció y —afirman los testigos—, apagó el

fuego.

Irónicamente, Leonard Pagett había muerto antes de que la hija llegara al

escenario de los hechos.

»Nadie sabe cómo pudo Alice Pagett haber detenido el fuego, pero los que

estaban allí afirman que las llamas parecieron simplemente apagarse en cuanto ella

apareció. Los funcionarios del cuerpo de bomberos, que hicieron un detenido examen

de los restos, declaran que no hay una explicación lógica para el incidente. No llovió

lo más mínimo ese día, aunque hacía un frío tremendo. Aparte de la explosión inicial,

cuando el camión cisterna fue golpeado, no se produjeron otras explosiones lo

suficientemente fuertes como para “apagar" el fuego. Los funcionarios encargados de

la investigación encontraron madera a medio quemar que debería haberse

achicharrado totalmente si el fuego hubiera seguido su curso natural, y petróleo

encharcado todavía en el suelo sin arder. Sólo pequeños fuegos, diseminados y

relativamente inofensivos, seguían ardiendo cuando llegó la brigada local de

bomberos. Se espera un informe más amplio para mañana, pero, de momento, los

expertos no dicen demasiado.

»Ayer hablé con personas que han venido de todas partes del país a la iglesia de

St. Joseph de Banfield; muchas de ellas sufren alguna enfermedad, o han traído, a parientes o amigos enfermos o imposibilitados, al lugar que consideran ahora como

un santuario…»

 

Extractos de entrevistas efectuadas en Today, BBC Radio 4, UK, a primera hora de la

mañana del lunes:

 

«…no pudimos acercarnos al lugar. Alguien dijo que la niña estaba allí, pero no

pudimos verla…»

«…sí, estábamos en la iglesia. Se suponía que no iba a haber cámaras, pero lo

cierto es que allí estaban, y sin parar de rodar. Los sacerdotes no podían controlar a

los periodistas, así que supongo que al final renunciaron…»

«…es una santa. La vi. Parece un ángel. Yo sufro de artritis crónica, pero en

cuanto la vi, me sentí mejor. Fue ella, sé que fue cosa suya. Ella lo hizo, sin la menor

duda…»

«…bueno, nos dirigimos al campo que hay al lado de la iglesia. Los curas estaban

tratando de convencer a la gente de que se volviera, así que lo lógico era que no

estuviéramos allí, pero, la verdad, es que había demasiadas personas, ¿sabe usted? Yo

llevé a mi hermana, quería que entrara en la iglesia. Está tullida. Sin embargo, no

pudimos acercamos. Hasta el cementerio estaba atiborrado de gente…»

«¡…oh, no, no soy católico! No, sólo quería ver todo ese jaleo de que hablan. La

vi en el coche que se dirigía a la iglesia, pero eso fue todo. Sólo una rápida

entrevisión mientras se iba. Aunque fue un día perdido, los niños disfrutaron…»

«…el pueblo está atestado. Ni siquiera pude dejar la puerta de mi tienda esta

mañana a causa de la gente. El negocio fue bien. Como vendedor de periódicos,

tendría abierto hasta la hora del almuerzo. Pero tuve que cerrar mucho antes, pese a lo

cual, agoté las existencias. Creo que los otros comerciantes estaban indignados. No

podían abrir, ¿sabe?, no tenían permiso para ello. A pesar de todo, el negocio sería

bueno el resto de la semana…»

«…acampé toda la noche. Y como yo, centenares de personas más. Todos

queríamos asistir al servicio dominical. Conseguimos hacerlo, yo y mi mujer. Sí,

vimos a Alice. Tiene un aura a su alrededor, ya sabe, como un santo…»

«…es una niña santa, eso se puede decir con sólo mirarla. Sonreía, aunque debía

de sentirse espantosamente desgraciada por su padre. Estoy seguro de que me sonrió

expresamente a mí. Sentí que su amor venía hacia mí, pareció llenar cada parte de

mí…»

«…todavía estoy ciego…»

 

Extractos de entrevistas en World at One, BBC Radio 4, UK, lunes, a la hora del

almuerzo:

«…la gente empujaba, daba codazos. Una muchacha delante de mi se desmayó.

Fue terrible. Igual que cuando vinieron los Beatles…»

«…todo el mundo se sentía en paz, todo el mundo estaba sereno. Fue maravilloso,

como si una ola de amor que nos cubriera a todos…»

«…alguien me pisó. Creo que me rompió un dedo…»

«…no queríamos irnos. Sólo queríamos quedarnos allí y rezar. Aunque no

pudimos entrar en la iglesia, sentimos la presencia del Espíritu Santo…»

«…Traje a mi padre de Escocia. El viaje resultó terrible para él, pues tiene cáncer.

Sólo pudimos divisar un momento a Alice, pero mi padre dice que se siente mejor,

mejor que desde hace meses…»

«…todo el mundo —bueno, casi todo el mundo— del asilo quería venir.

Insistieron. Como es una clínica privada, se pagaron el viaje. Tres autocares en total.

Sólo se quedaron los que no deseaban venir y los que estaban demasiado enfermos

para ser movidos…»

«…era muy diminuta, pero de alguna manera, de alguna manera se alzó por

encima de nosotros. Parecía brillar con una irradiación interior…»

«…estábamos como sardinas a la hora del almuerzo, y por la tarde, el negocio fue

igual de malo… o de bueno, diría. Mire a su alrededor, usted mismo puede ver. Me he

enterado de que todas las tabernas de la zona están igual…»

«…quizá la gente comprenda ahora que hay sólo una verdadera fe. Alice les está

mostrando el camino…»

 

Standard, martes, última edición

 

EL PADRE DE LA NIÑA DE LOS MILAGROS, ENTERRADO

 

El funeral por Leonard William Pagett, padre de Alice Pagett, la proclamada

«autora de milagros de Banfield», se celebró hoy. No era católico, de manera

que fue enterrado en un cementerio público situado en las inmediaciones del

pueblo. Pagett, de cuarenta y siete años, murió en un choque de vehículos el

jueves de la semana pasada. Su viuda, Molly Pagett, de cuarenta y cuatro

años, estaba visiblemente afectada, no sólo por la trágica pérdida de su

marido, sino también por las hordas de curiosos y periodistas que asediaban el

cementerio. Alice estaba silenciosa allí de pie, junto a la tumba,

aparentemente ignorando la presencia de la multitud y aparentemente también

conmovida por la segunda tragedia ocurrida en su corta vida en el plazo de

una semana (pocos días antes de la muerte de su padre, el cura de su

parroquia, padre Andrew Hagan, por el que la niña sentía gran afecto, murió

de un ataque al corazón…).

Transcripción de entrevistas en Nationwide, BBC 1, a todas las regiones, martes,

primera hora de la noche:

 

P: Probablemente, canónigo Burnes, después de lo ocurrido la pasada semana,

la Iglesia católica no puede negar que existe algo más bien extraordinario

en la niña, ¿verdad?

R: Yo no estaba allí, de manera que no puedo opinar sobre lo que ocurrió.

P: Sí, pero hay muchos testigos según los cuales Alice Pagett detuvo el fuego.

Algunos dicen incluso que caminó a través de las llamas.

R: Los informes son confusos, por no decir otra cosa. Diferentes testigos

afirman haber visto distintas cosas. Algunos dicen que parecía caminar a

través de las llamas, en tanto que otros declaran que las llamas se

apagaban a medida que ella se acercaba. Y hay incluso unos pocos que

dicen que Alice no apareció hasta que el fuego estuvo completamente

extinguido.

P: No obstante, parece que la niña ejerció un efecto extraordinario en esta

ocasión, ¿no diría usted eso?

R: Sería difícil negarlo.

P: ¿Y ha llegado la Iglesia a alguna conclusión sobre los milagros realizados

por Alice?

R: Los «supuestos» milagros. Todavía están sometidos a investigación.

P: Bien, ¿cree usted que la Iglesia es el organismo adecuado para llevar a cabo

semejante investigación?

R: Lo siento, no le entiendo.

P: Quizá los parapsicológos deberían estar estudiando el asunto. O al menos

debería haber uno o dos en su comité de investigación.

R: Tenemos a varios miembros de la profesión médica…

P: No es lo mismo.

R: Nuestros hallazgos podrán ser examinados por cualquier institución

científica reconocida que pueda estar interesada.

P: ¿Pero no por los parapsicológos?

R: No quisiéramos excluir a ninguna organización respetable. Sin embargo,

por el momento, preferimos tratar el asunto sobre una base más racional.

P: ¿Por qué cree usted que no hubo más milagros el domingo pasado?

R: Yo no he reconocido que haya habido milagros en ningún momento. Por

desgracia, los medios de difusión le están creando una enorme carga a esta

pobre niña. Son ellos los que están dando al mundo esa imagen de

taumaturgo.

P: ¿Un taumaturgo?

R: Un autor de milagros. La gente espera eso de ella.

P: Realmente, parece que St. Joseph se ha convertido en un santuario para

muchas personas. Pero eso, la verdad, no es culpa de los medios de

difusión. Nos limitamos a informar sobre los acontecimientos que han

ocurrido.

R: Y especular.

P: Ciertamente, es un asunto apto para la especulación. ¿Cómo esperan

ustedes arreglárselas con los millares de personas que probablemente

visitarán la iglesia después de toda esta publicidad? Tengo entendido que

casi hubo un motín el domingo.

R: Eso son tonterías. La multitud se comportó muy bien, aunque muchos

debieron de quedar decepcionados al no poder ver a Alice.

P: ¿Esperan ustedes que se concentre una multitud mayor el domingo que

viene? Y, en tal caso, ¿están mejor preparados esta vez?

R: Creo que debo subrayar al público que sería absolutamente inútil acudir a

St. Joseph. Realmente no habrá nada que ver.

P: Pero ¿es verdad que en estos momentos se están haciendo obras?

R: Sí, sí, es cierto. Aunque pedimos al público que no acuda, debemos estar

preparados para cualquier contingencia.

P: Entonces, ¿se están ustedes preparando para —perdóneme— un asedio?

R: Espero que no sea un asedio. Pero, efectivamente, nos estamos preparando

para recibir gran número de visitantes, aunque estamos haciendo todo lo

que está en nuestras manos para disuadirles.

P: Gracias por responder a mi pregunta. ¿Puede usted decimos la clase de…

preparativos que están haciendo?

R: Estamos simplemente construyendo un retablo en el campo adyacente a St.

Joseph…

P: ¿Donde Alice afirma haber visto a la Santísima Virgen?

R: Sí. Se dispondrán tantos asientos como sea posible en torno al altar central,

pero me temo que muchos tendrán que estar de pie y soportar el barro del

campo. La misa se dirá allí en vez de en el interior de la iglesia.

P: Una última pregunta, canónigo Burnes; ¿asistirá Alice Pagett a la misa este

domingo?

R: Eso no puedo decirlo.

Conversación entre el contratista de obras y monseñor Delgard, miércoles por la

mañana:

 

—¿Dejamos el árbol, monseñor? ¿O lo cortamos?

—No. No deben ustedes destruir nada de este campo. Tiene usted los planos.

Construya la plataforma alrededor del árbol.

 

Conversación telefónica sostenida entre Frank Aitken, redactor jefe del Brighton

Evening Courier, y la Oficina Central, en Londres, miércoles por la mañana:

 

AITKEN : «No sé donde diablos está Fenn. Llamó por teléfono el viernes pasado

y dijo que se había quemado un poco en el incendio de Banfield el día

antes. Sí, vio todo el asunto… ¡estaba allí, por Cristo! No, no sé por qué

no envió la historia. Ya os lo dije la semana pasada. Dijo que le quedaban

unos días de vacaciones, y que había decidido tomarlos. ¿Que tiene mala

idea? Probablemente así es. Si quieren ustedes que lo eche, lo haré

encantado. ¿Que no quieren ustedes que lo eche? No pensé que lo

hicieran. No, he probado en su casa. No contesta nadie. Incluso he

enviado a alguien por allí. No hay nadie. No, desde el viernes. ¿En los

hospitales? No se había quemado tanto, pero de todas maneras, lo

comprobé. Simplemente, ha desaparecido, se ha desvanecido, se ha ido.

Quizá tenga pluriempleo, alguna oferta que no puede rechazar. Claro que

le aumenté el sueldo, tan pronto como la historia se hizo importante. Me

imagino que no fue bastante. ¡Cristo! He tenido que dar instrucciones a

nuestra centralita de teléfonos de que digan cortésmente a todos nuestros

“amigos” del negocio que traten de contactar con él, que se vayan al

infierno. No, Fenn no dijo cuánto tiempo, pero voy a romperle las

malditas piernas cuando le vea. Sí, señor, le besaré el culo. Gracias. Se lo

haré saber en cuanto me entere de algo.»

 

Extracto de la entrevista de la LBC, Brian Hayes, hecha por teléfono, zona de

Londres, jueves por la mañana, con T. D. Radley, profesor de Religiones y Éticas

Orientales de la Universidad de Oxford:

 

«…desde luego, todas las religiones occidentales subrayan la unicidad de Dios y

le consideran como un ser sobrenatural. Los milagros sólo pueden ser realizados por Él, aunque los simples mortales pueden suplicarle, a través de la oración, que los

realice en su favor. Por lo general, esto se hace por medio de santos o místicos. Ahora

bien, las religiones orientales desprecian generalmente los milagros por completo, y

esto se debe a que tienen tendencia a no establecer la misma diferencia entre Dios y

la Humanidad. Para ellos, tales acontecimientos forman parte de la realidad total, y

obedecen a una especie de ley cósmica. Pero, por supuesto, esa ley cósmica es ajena

al orden material. Aunque los, llamémosles de momento milagros, son excepciones a

nuestras leyes de la lógica, a nuestra naturaleza, si usted quiere, su origen pertenece al

Más Allá y, por supuesto, la lógica del Más Allá está fuera de nuestra comprensión,

pero, no obstante, la lógica en sí misma…»

 

Extracto de un articulo del Guardian, jueves por la mañana, VISIONARY, FRAUD,

OR SELF-DELUDED, por Nicola Hynek, autor de Bernadette Soubirous: The Facts

Behind Fallacy (Hodder & Stoughton, 1968):

 

…en su libro Vraies et Fausses dans Véglise, Dom Bernard Billet da una lista

completa de las visiones de María que han tenido lugar en el mundo entre marzo de

1928 y junio de 1975. Son 232 en total, dos de las cuales se produjeron en Inglaterra

(Stockport, 1947, y Newcastle, 1954)…

 

Del Universe, viernes:

 

UNOS OBISPOS SE REÚNEN PARA HABLAR SOBRE LA NIÑA DE LOS MILAGROS DE BANFIELD

 

Los curiosos hechos ocurridos en torno a la niña de once años Alice Pagett

serán examinados en Roma por los cardenales y obispos el mes próximo. Con

una rapidez sin precedente, la Santa Sede ha decidido que la conferencia se

celebre antes de que termine la tarea del comité especial de investigación de la

Iglesia. Se cree que existe cierto temor ante la histeria provocada por la

afirmación de la niña de que ha tenido una aparición, así como por su

supuesta virtud de hacer milagros.

Varios altos miembros de la jerarquía eclesiástica han subrayado la

urgencia de que se celebre dicha conferencia, entre ellos, el controvertido

cardenal Lupecci, prefecto de la Congregación de la Doctrina, quien afirmó

ayer en Roma: «En una época en que los valores religiosos están sufriendo

constantes ataques, la Iglesia católica romana debe procurar firmemente

mantener, o restaurar, las creencias de sus seguidores. La Iglesia debe buscar

en todo momento la guía divina, y no debe ignorar ningún signo o portento de

Dios. Despreciar lo segundo o dejar de determinar si son o no auténticamente

enviados por Dios, equivaldría a poner en peligro a la propia Iglesia.»

 

Extracto del editorial del Psychic News, viernes

 

¿ES REALMENTE EVOLUCIÓN?

 

…Muchos destacados genetistas creen que ya hemos desarrollado la

capacidad biológica para llevar a cabo por nosotros mismos el siguiente paso

en el progreso evolutivo, y que Alice Pagett es simplemente una precursora,

una representante adelantada de dicho progreso. Su opinión es la de que la

educabilidad genéticamente condicionada —que siempre ha sido la cualidad

más firmemente favorecida de la Humanidad en el proceso de la selección

natural— es ahora nuestra más eficaz adaptación biológica a nuestra cultura.

En un medio ambiente que cambia con rapidez, donde las culturas pueden

adaptarse en el plazo de una generación, en tanto que los cambios biológicos

exigen miles de años, los sentidos psíquicos del hombre se están

desarrollando rápidamente, otorgándonos poderes mentales como el que se

pudo contemplar en Banfield las últimas semanas. Debería quedar claro que

Alice Pagett no es excepcional, o no será considerada así dentro de una o dos

generaciones. Se han producido millares de otros casos, considerados de

fenómenos mentales, que incluyen psicocinesia, paradiagnosis,

psicofotografía y psicometría; y, por supuesto, la levitación y la curación por

la fe se conocen ya hace muchos siglos. Sus experiencias han sido

astutamente presentadas dentro de un contexto religioso, al cual tienen que

aferrarse las personas desilusionadas por los abrumadores aspectos

materialistas de la sociedad de hoy y los descubrimientos de la ciencia

moderna que tanto desánimo espiritual están causando…

 

Extracto de conversación oída en The Punch Tavern, en Fleet Street, a primera hora

de la noche del viernes:

 

«…todo es un montón de mierda…»