Triple A

Bruno Cardeñosa · Apéndice

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Triple A

Notas

[1] El símbolo #15M se popularizó como el hashtag de Twitter más empleado para

referirse al movimiento. Al igual que en los que tuvieron lugar en los países árabes,

las redes sociales hicieron de vía de comunicación para movilizar a los participantes

de forma casi instantánea. En el caso de España, a diferencia de otros lugares, en

donde Facebook tuvo mayor importancia, fue Twitter la principal de estas vías,

debido a que las aplicaciones de los teléfonos móviles inteligentes permitieron un

impacto directo y se utilizaron los diversos hashtag referidos al movimiento para

ofrecer a través de ellos información en el acto que nutrió a los medios de

comunicación que siguieron todo lo que ocurría. Otros términos como

#democraciarealYa (en referencia al movimiento que tuvo mayor presencia en las

primeras semanas), #NoNosVamos, #spanishrevolution o #tomalaplaza fueron

empleados en millones de tweets, que es como se conoce a los mensajes de un

máximo de 140 caracteres que se usan en este sistema. En los siguientes movimientos

sociales que se produjeron en varios países se emplearon iconos y sistemas de

comunicación muy similares entre los organizadores y participantes. <<

[2] Para el cálculo se ha tomado un valor de 1 euro = 170 coronas. Sin embargo, es

difícil establecer una correlación, debido a que la corona islandesa ha sufrido en estos

años constantes fluctuaciones, lo que permitió la especulación por un lado pero que

causó la inmensa pérdida de poder adquisitivo de los islandeses tras la irrupción de la

crisis. Así, en los meses previos al cataclismo financiero, la corona osciló entre un

valor de 1 euro = 50 a 100 coronas. Ya eran tiempos en los cuales se encontraba muy

por encima del valor real, lo que encareció los precios en el país hasta límites

insospechados. Allí, cualquier cosa costaba el doble que en los países de la Europa

continental. El día en que estalló la crisis, el 7 de octubre, el valor se estableció en 1

euro = 131 coronas. El gran problema fue que las maniobras de los bancos para

enriquecerse provocaron que las deudas de todos los islandeses se tuvieran que pagar

en euros, ya que dependían de bancos que se regían por la moneda europea. Sin

embargo, en pocas jornadas, el valor de la corona decreció hasta 1 euro = 340

coronas. Es decir, que si un islandés pagó a primeros de octubre por su hipoteca 1000

euros, en la siguiente letra tuvo que abonar unos 2500 euros. Con el paso de los

meses, los cambios de políticas y las presiones ciudadanas, el valor se redujo hasta la

mitad de esa cantidad, lo que alivió la presión y favoreció las exportaciones, ya que

los productos volvían a estar a un precio normal, así como el turismo, ya que viajar al

país, sin llegar a ser barato, volvía a unos cauces más normales. A partir de ahí, el

debate. Y es que desde la crisis, los islandeses se manifestaron más a favor que en

contra de sumarse al euro para evitar que su moneda sufriera los mismos vaivenes

que había tenido en el momento del crack. El debate, sin embargo, se establece

cuando se apuesta porque los países en crisis abandonen el euro y puedan manejarse

durante un tiempo en su moneda de siempre, para facilitar su devaluación y animar la

economía. Para conocer algo sobre este tema acudí a Bibiana Medialdea, profesora de

Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid. Se trata de una economista

audaz que siempre alertó de la locura financiera en la que vivimos y cuyas

consecuencias estamos pagando. Coordinó un pequeño libro titulado Quiénes son los

mercados y cómo nos gobiernan (Icaria, 2011), en el que aborda esta cuestión junto a

Nacho Álvarez, investigador del departamento de Economía Aplicada de la

Universidad Complutense. Señalan que las exigencias de Bruselas respecto a los

techos de deuda y déficit están ahogando las economías de los países, que se están

viendo obligados a efectuar recortes en los gastos sociales. De esta forma se intenta

evitar las grandes subidas —pese a que se producen— en los intereses que los

Estados deben pagar a las entidades financieras que compran los bonos y letras que

emiten los gobiernos. Así, el ahorro en el gasto tiene como objetivo —no nos

engañemos: ésa es la verdad— pagar a los bancos por el dinero que prestan a los

gobiernos (dinero que previamente les ha entregado el Banco Central Europeo, es decir, los ciudadanos). «Se está actuando teniendo más en cuenta los intereses de los

acreedores e inversores financieros que los de los ciudadanos», indican. Así pues,

señalan que salir del euro facilitaría a los gobiernos poder devaluar la moneda y

agilizar la economía real, pero tendría consecuencias que no serían soportables, ya

que esa depreciación de la moneda haría perder valor a las propiedades de los

ciudadanos e incrementaría el pago de la deuda. Así que —y esto lo añado yo— la

única solución en ese caso sería no pagar a los bancos o retrasar esos pagos, algo que,

en cierto modo, hicieron en Islandia, en donde se establecieron medidas que no

contemplaban la sumisión absoluta a los bancos, aunque —y esto sí me lo comentó

Bibiana— esa medida provocaría ataques financieros al país a modo de represalia. En

conclusión: somos esclavos de los bancos. Nacho Álvarez añade: «La salida del euro,

en todo caso, debería ser internacionalista y cooperativa: cuantos más países la

adopten, mejor funcionará. No se presenta como una cuestión de partida, sino como

una medida que quizá habría que plantearse en el curso de un proceso de

transformación más amplio y profundo, vinculado a una desobediencia previa de las

reglas de la Unión Europea, y que se propondría a los países vecinos como paso

previo para construir otra Europa». Y aunque recuerda que ésta no sería la única ni la

más importante medida, las reflexiones de estos economistas nos inducen a pensar

que cuando oímos hablar del fin del euro como una tragedia, quien defiende tal cosa

habla, más bien, repitiendo el mensaje que los amos quieren que se transmita. En

realidad no sería un apocalipsis, sino más bien un comienzo para construir el futuro

de otra forma. Los islandeses —hay estudiosos que indican que quizá se ha

exagerado un poco al alabar la fuerza de los ciudadanos del pequeño país a la hora de

cambiar las cosas— lo han hecho, en cierto modo, quizá no tanto como se dice, pero

lo han hecho, y no les ha ido mal. <<

[3] El banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, ha establecido la siguiente

tabla para dividir todo el dinero que existe en el mundo:

 

M1: dinero en efectivo en manos del público, los cheques de viajes y los llamados

depósitos a la vista (cuentas corrientes de bancos, por ejemplo). Dentro de esta

catalogación estaría la base monetaria (reservas bancarias y efectivo en manos del

público) y la oferta monetaria (depósitos a la vista y efectivo en manos del público).

Ambos elementos son los que tratarían de incrementarse —sin éxito— en los

periodos de crisis cuando al inyectar dinero se pretende que se amplíe el crédito.

 

M2: incluye a M1 más las cuentas de ahorro y depósitos de ahorro.

 

M3: incluye M1 y M2 más el dinero que está en la mayor parte de productos

financieros que no son depósitos a plazo fijo.

 

Cada país y cada lugar es diferente, e incluso hay clasificaciones que añaden en la

división M0 y M4. Pero independientemente de eso, cuanto más alto es el número

que acompaña a la M menos facilidad hay para convertir en líquido ese dinero.

Precisamente, es M3 lo que se ha ampliado en estos últimos años de manera muy

notable, tanto es así que en 2005 dejaron de ofrecerse datos oficiales porque

fácilmente puede representar dos terceras partes del dinero total que existe. Mientras,

según los datos de la Reserva Federal en 2005, M2 era cinco veces mayor que M1.

Con esto queda demostrado que la mayor parte del dinero no es real y que es muy

complejo convertirlo en líquido; al no poder hacerse cuando las condiciones lo

requerían, la crisis se disparó: no había dinero real para convertir en líquido —en

papel moneda, para que nos entendamos— todo el dinero (irreal) que existía. <<

[4] Los créditos y préstamos son activos no negociables, pero en el proceso de

titularización financiera se convierte en negociable en el llamado mercado

secundario, que es donde se permite a los tenedores de activos financieros vender los

instrumentos que ya fueron emitidos en el mercado primario y que están en su poder,

o bien comprar otros activos financieros. En suma, tu hipoteca, o tu crédito, se

titularizan, se une con otras, se empaquetan, tiene un valor hoy, pero como gastaré y

renegociaré y además quizá incluso valga más, y finalmente se vende ese conjunto de

productos a un inversor que a la vez lo vuelve a vender… <<

[5] En agosto de 2000 y en julio de 2008, el Euribor alcanzó tasas superiores al 5 por

ciento. Esto quería decir que ese 5 por ciento era en realidad un 100 por ciento. Me

explico: por esa hipoteca de 150 000 euros a 30 años, habría pagado por mi piso al

cabo de ese tiempo 150 000 euros de su precio más 150 000 euros de intereses. Ahí

está la trampa: nadie explica qué significa ese porcentaje del Euribor, que esconde en

realidad una trampa psicológica para el comprador. <<

[6] Los CDO son Collateral Debit Obligations, Obligaciones de Débito Colateral,

productos financieros cuyo valor depende de las hipotecas, en muchos casos de las

subprime. Originalmente, proceden de las obligaciones comunes que son cada una de

las partes en las que se divide una deuda y que tienen un plazo de cinco o más años

(los de menor duración suelen denominarse «bonos»). El titular de la obligación es el

comprador de esas obligaciones, y se convierte en el acreedor, es decir, el que cobra,

en este caso de forma periódica. Así que si una obligación tiene un valor de 1000

euros, el comprador lo paga, el banco lo recibe, y lo devuelve en esos periodos

acordados junto con los intereses. La garantía es dinero que tiene el emisor en su

cuenta o títulos. En este caso, el salto hacia los CDO consistía en que esa garantía

tiene carácter hipotecario sobre bienes inmuebles, lo que teóricamente reducía el

riesgo de la operación, pero ésa era la presunción. Los CDO pueden generar mucho

dinero en épocas de bonanza a quien los adquiere, pero también agujeros en caso de

impago de las hipotecas que lo sostienen. La complejidad de estos productos, que se

fue desarrollando poco a poco, hizo que lo que en principio debía servir para calmar

el riesgo lo aumentara, y ha hecho que se denomine «ingeniería especial» aplicada a

los mercados de finanzas. Juan José Durán Herrera explica así su funcionamiento en

el Diccionario de Finanzas (Ecobook, Editorial del Economista, 2011): «Es una

estructura que engloba el riesgo de crédito de varias empresas, a través de la creación

de una cartera de productos financieros que son divididos en varios tramos según las

pérdidas. Estos tramos pueden ser vendidos a compradores (inversores) que asumirán

las pérdidas a cambio del cobro de un cupón o spread. Generalmente, existen tres

tramos, en los cuales los inversores del primer tramo suelen responsabilizarse del 5

por ciento de las pérdidas (Equity), el segundo tramo (mezzanime) cubre del 5 al 10

por ciento, mientras que el tercer tramo (senior) cubre el 90 por ciento. Estos

instrumentos invierten habitualmente en bonos corporativos, titulaciones y préstamos

generalmente, en el espacio crediticio de mayor riesgo, como los high yields. Hasta

ahora, venían financiándose mediante estrategias de arbitraje, tomando financiación a

corto (tanto bancaria como de papel comercial), basados en un rating favorable de las

Agencias [de calificación] e invirtiendo sus recursos en activos de mayor duración.

Su generalización ha permitido distribuir la financiación del crecimiento del mercado

hipotecario americano entre inversiones institucionales en diversas partes del

mundo». En La Vanguardia se explicó de este modo su perverso funcionamiento

justo al comienzo de la crisis: «El negocio de las CDO era el siguiente: permitir que

un acreedor del mercado hipotecario proporcionase créditos a personas pobres con

pésimos historiales crediticios que jamás en el pasado habrían podido comprarse una

casa ya que el banco no hubiese podido asumir tan elevado grado de riesgo. La clave

estaba en convertir esta deuda mala en un nuevo producto financiero bien presentado y en ocasiones mezclado con otro tipo de deuda de mayor calidad. Fue así como

aparecieron las CDO. El resto lo hacían las agencias de calificación de deuda, que

asignaron ratings razonables a estos productos, con lo que bancos y fondos de riesgo

los compraron con entusiasmo. Tras un aumento, nada sorprendente, de los

impagados en las hipotecas subprime y un notorio deterioro de las expectativas de

pagos en el futuro, las CDO han perdido su atractivo de tal manera que nadie quiere

comprarlas cualquiera que sea el precio —las agencias de calificación, de rating, han

bajado de repente la calificación de las CDO»—. Para este proceso, primero se

necesitó que los CDO triunfaran, y triunfaron porque en un principio estos paquetes

se establecían a partir de hipotecas sin riesgo de solvencia. Pero la avaricia de los

elementos del sistema financiero amplió el contenido de los CDO a las hipotecas

dudosas, con lo cual no se tenía ningún tipo de previsión sobre lo que podrían

provocar. Se extremó el riesgo. Y se hizo a partir de la aportación que efectuó un

matemático chino del que no se conoce el nombre, pero del que sí se sabe que debido

a su aparente genialidad fue becado en Estados Unidos en 1990. Diez años después,

cuando trabajaba en JP Morgan elaboró una fórmula que se utilizó para la creación de

CDO de forma que no presentaran un riesgo excesivo. Es decir: esa fórmula parecía

convertir los CDO basados en subprime en productos tan válidos como los creados

sobre hipotecas y créditos «buenos», pero el dinero que generaron éstos no era

suficiente para un sistema ávido de dinero y más dinero. La publicación de su

fórmula —por cierto, el chino en cuestión está desaparecido, nadie sabe nada de él—

fue una auténtica revolución y provocó que se concedieran más subprime, puesto que

también se consideraban seguras. Y los CDO pasaron de representar entonces un total

de 275 millones de dólares a ser 4700 millones apenas seis años después. Y toda esa

multiplicación de panes y peces se estaba produciendo en mitad de un mundo en

guerra que estaba vaciando las arcas de los Estados… ¿Qué iba a pasar si los CDO se

mostraban cómo lo que son, veneno? Bueno, pues ya lo sabemos: los Estados se han

quedado sin dinero. Y es que durante ese tiempo, los bancos vendieron sus paquetes

de CDO a inversores, con lo cual les importaba bien poco que se produjeran impagos

masivos, porque en realidad el problema lo tenían quienes habían comprado esos

paquetes de CDO. <<

[7] En Europa también se ha producido este fenómeno tan contradictorio, puesto que

no deja de resultar extraño que algunos de los dirigentes de las instituciones

financieras que han provocado la crisis sean los encargados de adoptar las medidas

políticas para intentar —y no conseguir— salir de ella. En España, por ejemplo, Luis

de Guindos, ministro de Economía nombrado en diciembre de 2011, fue director en

España y asesor en Europa de Lehman Brothers cuando estalló la crisis. Se pueden

citar también a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, Lucas

Papademus, primer ministro de Grecia, y Mario Monti, primer ministro de Italia.

Estos tres últimos también tuvieron cargos importantes en Goldman Sachs, cuyos

directivos durante la crisis ya habían ocupado cargos relevantes en el poder

norteamericano y europeo cuando se establecieron las regulaciones —que no regulan

nada— que permitieron a los financieros del siglo XXI poner al mundo al borde del

caos. Hay incluso voces que alertan sobre el papel intencionado de Goldman Sachs

en la crisis actual. Varias investigaciones oficiales norteamericanas acusan a sus

directivos de haber obtenido beneficios gracias al rescate y ayudas de la Reserva

Federal. Mientras, una filtración desvelada por el Wall Street Journal demuestran

cómo en agosto de 2011 se aconsejó a los clientes del banco sobre cómo sacar

beneficio de la crisis de deuda europea. <<

[8] El 17 de julio de 2007, dos fondos de inversión de Bear Stearns perdieron todo su

dinero. A partir de ese momento, los clientes huyeron. Finalmente, en marzo de 2008,

el banco fue adquirido por JP Morgan a precio de saldo, tras la pérdida de valor de

sus acciones en bolsa, que en cuestión de horas pasaron de cotizarse a 70 dólares a

sólo 2 dólares. Hasta el momento de la caída del banco, las agencias de calificación

habían dado una nota de AAA a los paquetes financieros del banco, lo que animó a

los inversores a adquirirlos sin medida. La revista Fortune lo consideraba como una

de las cinco empresas más admirables del país. En aquel último año, los directivos

habían cobrado primas de 116 000 millones de dólares debido a la rentabilidad de sus

productos. Sin embargo, la realidad era diferente: el crecimiento del banco se había

fundamentado en los créditos subprime y en fondos dependientes de otros fondos. En

una investigación efectuada por The New York Times, pero que no tuvo trascendencia

alguna, los responsables de la caída del banco fueron «la banda más mafiosa de Wall

Street», ya que los problemas del banco fueron incrementados artificialmente por

ellos y por la Casa Blanca para favorecer su venta a bajo precio a JP Morgan. «La

Reserva Federal y otros organismos han dado su visto bueno a la venta a JP Morgan,

debido a la pérdida de valor de sus productos y su falta de liquidez; esta operación va

a permitir que la situación de Bear Stearns no perjudique a otros bancos», se leyó en

las noticias de agencias del día de la venta del banco. No fue una buena predicción…

Incluso se descubrió que en las cien horas previas al hundimiento en bolsa del banco,

varios de sus directivos entraron en contacto con los inversores para invitarlos a

abandonar sus posiciones en el mismo. Según The New York Times, el mismo

secretario del Tesoro, Henry Paulson, presionó al director del banco para que

facilitara la venta del mismo. «Firmas el acuerdo con JP Morgan o te declararemos en

quiebra», le dijo. Finalmente, JP Morgan adquirió el banco a 10 dólares por acción,

frente a los 130 dólares que valían esas mismas acciones sólo unos meses antes. A

partir de la venta de Bear Stearns, los acontecimientos se precipitaron. Sólo

veinticuatro horas después, Goldman Sachs y Lehman Brothers revelaban que sus

beneficios se estaban reduciendo a la mitad, y otras veinticuatro horas más tarde, la

Reserva Federal tuvo que rebajar los tipos de interés para intentar animar el crédito.

Lo ocurrido en esos días está considerado como el preludio de la debacle que más

tarde asolaría los mercados financieros. <<

[9] La City es la parte más antigua de Londres, pero en la actualidad sus gigantescos

edificios de oficinas han modificado su aspecto. Es el distrito financiero más

importante de Europa, e incluso más sofisticado que Wall Street, ya que a diferencia

del neoyorquino, la City es únicamente una ciudad financiera en la que apenas viven

5000 personas pese a que diariamente pasan por allí más de 300 000 londinenses.

Apenas tiene un kilómetro cuadrado de extensión, pero el poder instalado en sus

oficinas y el dinero que se maneja la han convertido en una auténtica ciudad que ha

logrado una insólita independencia del resto de la ciudad. Se ha establecido un

gobierno local, la Corporación de Londres. Tiene un aeropuerto próximo que

únicamente gestiona vuelos que trasladan a hombres del mundo de los negocios

financieros. La City también está regida por unas leyes propias e incluso está

protegida por un cuerpo de policía propio. Por volumen de dinero, es el mayor centro

del mundo en el llamado mercado secundario, que es el que gestiona las operaciones

con los derivados y productos financieros asociados a la crisis mundial. Al tratarse de

un distrito dedicado exclusivamente al mundo del dinero, su condición legal sitúa a la

City en un estado de permanente emergencia. <<

[10] He mantenido las cifras según se exponen en el documento original, en el cual se

emplean las expresiones billones y trillones según «el sistema» norteamericano. Así,

1 billón de dólares en Estados Unidos equivale a 1000 millones de dólares, o en

números completos sería 1 000 000 000 de dólares. Por su parte, 1 trillón de dólares

es 1000 millones de millones, es decir, mil veces más que un billón, lo que sería:

1 000 000 000 000 de dólares. <<

[11] El neoliberalismo, que he mencionado en varias ocasiones, no es un movimiento

económico en sí mismo, sino más bien una nomenclatura que se utiliza para

denominar a la evolución más extrema del liberalismo clásico del siglo XIX, que era

más bien una corriente que se refería a aspectos económicos, pero también sociales y

políticos. Los movimientos liberales clásicos se centraban en el aspecto más

humanitario, al promover la libertad individual y la necesidad de unas leyes que

despojaran al gobierno de leyes autoritarias que solían nacer del absolutismo. En el

aspecto económico, los liberales promovieron la libertad de mercado y el derecho a la

propiedad. Es una realidad que el liberalismo clásico fue adoptado por movimientos

de izquierda y de derecha. La primera vez que se utilizó el término neoliberalismo fue

en uno de los libros de Ludwing von Mises titulado Liberalismo (1927), en el que se

refería a los neoliberales de forma despectiva, ya que decía que existían socialistas

que se hacían pasar por liberales, aunque posteriormente se refirió a ellos como

pseudoliberales. Evidentemente, el movimiento liberal no se encuentra hoy en la

misma escala ideológica que antaño y quienes se consideraron como tal a partir de la

aparición de las teorías de Von Mises, uno de los referentes ideológicos del

liberalismo y representante más conocido de la Escuela Austriaca. A partir de ese

momento, el liberalismo se centra en asuntos relacionados con la economía y la

relación que existe entre el dinero y el Estado. Al hacerse los asuntos económicos

muy propios y casi los únicos importantes del liberalismo, se produce una ruptura en

el movimiento, aunque no existiera un momento preciso que podamos definir como

su «refundación». Así, puede decirse que el neoliberalismo surge a raíz de las teorías

que pretenden despojar al Estado de toda vinculación con la economía, pero eso no

significa que no existan liberales que encajarían en el marco del movimiento clásico.

De hecho, las socialdemocracias de los países del norte de Europa no dejarían de

tener muchos elementos del liberalismo clásico mientras que en el nuevo liberalismo

se concentran muchas corrientes diversas. La más radical de ellas, que surge tras la

aparición de Friedman y de los Chicago boys, es la que podemos denominar

«neoliberalismo», si bien no deja de ser un término más popular que académico y que

se suele utilizar más bien con un sentido crítico, puesto que los postulados de los

neoliberales han ganado terreno a otros postulados económicos, ya que sus

defensores más acérrimos consideran que, en tiempos de crisis, deben iniciarse

procesos de privatización de todos los sectores en los que interviene el Estado y

poner al frente de los gobiernos a tecnócratas que dirijan la economía, medidas de

contención de déficit y la reducción del gasto público al tiempo que se reduzcan los

impuestos a la mínima expresión (dentro de este movimiento también hay diversas

corrientes, ya que los neoliberales que están en política sólo propugnan una bajada de

los impuestos en las rentas mientras que no ven negativo subirlos en el consumo,

como puede ser el IVA). <<

[12] Bajo estas siglas, que significan Contrato de Exploración y Producción, se conoce

el acuerdo mediante el cual se permitía a partir de 2005 a las empresas extranjeras

extraer petróleo en tierra de Libia, dejando para el control y el comercio a cargo del

NOC hasta un 90 por ciento de la cantidad extraída; los tratos entre diplomáticos

permitieron la entrada de empresas norteamericanas, que obtuvieron contratos, entre

ellas EXXonMobil. <<

[13] Ernst & Young es la auditora y asesora fiscal más importante del mundo, con más

de cien mil empleados y unos ingresos de más de 20 000 millones de euros. Sin lugar

a dudas, sus errores, intencionados o no, tienen una gran responsabilidad en la crisis

financiera que vive el mundo desde 2008. Como ya se explicó en un capítulo anterior,

fueron sus analistas los que establecieron los mecanismos para lavar la contabilidad

de instituciones financieras en clara quiebra, como es el caso de Lehman Brothers y

la falsificación de sus cuentas a través del mecanismo Rep 105, que llevaron a cabo

ellos mismos. También tuvieron ellos la responsabilidad de «sanear» otras cuentas en

bancos que destrozaron economías locales en países europeos. Sin embargo, por

razones inexplicables, Ernst & Young siguió, tras la crisis, recibiendo encargos

millonarios para intentar establecer mecanismos que sirvieran para salvar a bancos o

países. En España recibieron el encargo del gobierno para auditar a los bancos

españoles que presentaban agujeros enormes que provocaron el rescate de las

autoridades españolas y europeas. ¿Por qué los responsables de la crisis han sido los

elegidos por los gobernantes para establecer medidas para solucionar la crisis? La

pregunta no tiene respuesta, salvo que echemos un vistazo a su lista de empleados

más destacados, entre los que encontramos a algunos hombres vinculados a la política

antes y después de su pertenencia a la firma. Este camino de ida y vuelta entre el

mundo de la política y las finanzas es una constante que podría explicar muchos

conflictos de intereses… <<

[14] La fabricación de dinero ya no es responsabilidad de los bancos privados, al

menos de forma directa. El economista Paul Krugman explicaba muy bien este matiz

con un ejemplo: poner en marcha un banco nuevo. Abrimos nuestras oficinas y los

clientes abren sus cuentas. Usted deja 100 euros, y junto a usted, el primer día llegan

otros diez clientes que dejan otros 100 euros cada uno para abrir su cartilla. En total,

ese día de inauguración los depósitos de mis clientes suman 1000 euros. Estoy

obligado a tener un dinero en reserva para hacer frente a las retiradas de dinero por

parte de los clientes. Dejo en esa reserva, por ejemplo, 200 euros. Los 800 restantes

los tengo para operar.

 

Al día siguiente, uno de mis clientes me va a solicitar un crédito por 500 euros. Se lo

facilitaré, y en horas introduciré ese dinero en su cuenta porque tengo ese dinero

gracias a los diez clientes, a los que no les va a ir tan mal como para que necesiten

sacar su dinero de repente. De esta forma, a los 1000 euros en depósitos ya he de

sumar los 500 del crédito que he concedido. Ese dinero está en circulación y puede

utilizarse como líquido para comprar lo que sea. De esta forma, habré «fabricado»

500 euros, dinero al que le he puesto un precio, porque ese cliente me lo devolverá en

plazos y con intereses. Así pues, aunque ese dinero no exista físicamente mi banco

habrá fabricado dinero. <<

[15] La carta con la propuesta que el presidente Yorgos Papandreu dirigió al presidente

de la Comisión Europea decía, entre otras cosas, lo siguiente: «Tenemos la necesidad

de permitir a la ciudadanía griega que se exprese de modo democrático y pacífico

para poner fin a la actual crisis política y social. Ya he pedido al Parlamento griego la

tramitación de un voto de confianza. De salir airosos nos permitirá negociar con

nuestros socios institucionales y con el sector privado para poner en marcha un nuevo

programa de ajustes. Confío firmemente en que el gobierno superará y ganará el voto

de confianza. El referéndum servirá exclusivamente a la cuestión del nuevo programa

y el nuevo crédito que están pendientes de acuerdo y de aprobación. En el referéndum

no se tocará ni la cuestión del actual crédito a Grecia ni otros aspectos acerca del

funcionamiento de la eurozona. Grecia apoya sin fisuras las decisiones relacionadas

con la eurozona que fueron aprobadas la pasada semana… También creo que en este

referéndum los griegos decidirán de un modo maduro y responsable». <<

[16] Ken Dart, un hombre que está ya en los sesenta años, vive en una suntuosa

mansión de dos plantas, de cien metros de longitud y treinta de ancho, en Gran

Caymán, en donde vive desde 1990, y en donde no paga impuestos por sus

beneficios. Aunque es una celebridad en el país, apenas se lo puede ver en las calles,

pese a que su presencia es más que notable, ya que se sabe que es dueño de casi todo.

Llegó allí procedente de Sarasota, en Florida, en donde sufrió un intento de asesinato

nunca aclarado. Él sugirió que fue su hermano mayor el culpable, ya que tenía un

contencioso con él por culpa de una herencia y por determinados asuntos

relacionados con una fábrica de vasos, Telgopor, que siempre ha sido propiedad de su

familia y que ha llegado a tener un valor de más de 5000 millones de euros, aunque

también se mencionó la posibilidad de que se tratara de un plan ideado por

mandatarios brasileños (Dart compró más de 1000 millones de euros en deuda

brasileña, aunque sólo pagó 300. Cuando el gobierno intentó acordar nuevos medios

de pago con los 750 bancos a los que debía dinero, Dart se negó a formar parte del

acuerdo y finalmente cobró unos 850 millones) y de la mafia rusa, en donde contó

con apoyo de algunos políticos que le permitieron comprar deuda en los momentos

más difíciles del país, además de haber recibido como compensación por su «ayuda»

acciones de empresas privatizadas y un derecho preferente para la compra de la

petrolera Yukos. <<

[17] Este fondo está liderado por un hombre llamado Michael Sheehan, que se hace

llamar Goldfinger, el malo de las películas de James Bond. Entre sus históricos

«triunfos» puede citarse el haber ganado 100 millones de dólares del Congo tras

pagar sólo 3 millones. «No estoy mortificando al país, sino simplemente cobrar deuda

legítima», dijo a la BBC. Otro de sus grandes triunfos fue demandar a Zaire,

exigiendo cobrar una deuda similar por un importe mayúsculo que, sin embargo, el

país africano tuvo que abonar debido a que sus equipos legales consiguieron asustar

al gobierno mediante amenazas de demandas que paralizarían cualquier actividad

económica del país, ya que gracias al impago en cuestión podría «embargar»

cualquier transacción económica. <<

[18] El fundador de este grupo ha estado involucrado en la compra de deuda de países

en dificultades, prácticamente los mismos que el fondo Donegal. Se llama Peter

Grossman y trabajó, hasta que decidió volar en solitario, en Morgan Stanley, uno de

los bancos de inversión que han quedado arruinados durante la crisis. Uno de los

casos más sorprendentes fue su participación en la compra de deuda de Bosnia por

2,6 millones de dólares; cobró 100 millones por ello. <<

[19] Esta compañía fue fundada por Paul Singer, un hombre que con sólo treinta y dos

años logró 1300 millones de dólares de sus amigos y familiares para gestionar ese

dinero en diversas inversiones. Gracias a su «fondo buitre» ha obtenido grandes

dividendos tras comprar deuda de países como el Congo o Perú. Sin embargo, a

través de su empresa madre, Elliott Associates, ha trabajado en el mundo de las

finanzas haciendo prácticamente lo mismo que todos. Se estima que desde su

fundación ha dado a sus inversores una rentabilidad del 14,6 por ciento anual frente al

10,9 por ciento que han dado las empresas que forman parte del 500 S & P, la lista

elaborada por la agencia de calificación Standard & Poor’s con las mejores empresas

de inversión del país. Singer es un personaje particular; pese a estar muy vinculado a

ideas políticas de corte muy conservador, ha efectuado donaciones permanentes a

causas que podemos calificar como progresistas y nobles, como por ejemplo el

intento de conseguir la legalización del matrimonio homosexual, aunque todo tiene

explicación, puesto que uno de sus hijos está casado con otro hombre. Durante las

últimas décadas ha sido uno de los principales donantes del Partido Republicano e

incluso es amigo íntimo de George Bush, el presidente de Estados Unidos entre 2001

y 2009. El propio presidente norteamericano lo invitó personalmente a la ceremonia

en la que se celebraba el 60.º aniversario de la fundación del Estado de Israel. En

2006 anunció en una conferencia en Nueva York que existía un grave riesgo de crisis

causado por los CDO, y unos meses después, hizo llegar a los ministros de Economía

del G-7, el grupo que reúne a las economías más poderosas del mundo, una

advertencia en la que preveía que los bancos más grandes del mundo podrían colapsar

debido a los «seguros radiactivos asociados a las hipotecas de baja calidad». <<

[20] Los contratos de futuros son acuerdos que obligan a las partes contratantes a

comprar o vender activos en una fecha futura y con un precio establecido de

antemano. Podría pensarse que no tiene sentido que alguien venda algo que tiene si el

objetivo es destruirlo, pero realmente los contratos de futuros ofrecen una cobertura

de seguridad porque es una forma de asegurarse, ante una posible subida mañana, del

precio de ese activo que posee. Sin embargo, quienes especulan con estos contratos

pueden obtener dividendos si ejecutan esos acuerdos antes de la fecha establecida

para su vencimiento. En principio, los contratos de futuros se establecían sobre todo

en el marco de las materias primas y eran habituales en el mundo del petróleo o los

metales. Si yo temo, debido a la inestabilidad mundial, que el petróleo vaya a bajar de

su precio actual —100 dólares, por ejemplo— haré mi contrato de futuros con un

valor de 90 dólares. Si el temor es a que el petróleo suba, entonces quien quiera

firmar conmigo un contrato de futuros me ofrecerá, por ejemplo, 110 dólares. Así, en

el primer caso, si cuando llega en la fecha de vencimiento el petróleo está en 80

dólares, habré ganado 10 según el precio del vencimiento. En el segundo caso, si

cuando la fecha de vencimiento el petróleo está a 120 dólares, la parte que lo compró

estará ganando 10 dólares. Eso sí, no puedo olvidar que vendí ese petróleo, que me

aseguré su venta y que podía contar con ese dinero desde el momento en que hice ese

contrato. A esos contratos de futuros sobre activos físicos como el petróleo se unieron

los contratos de futuros sobre activos financieros, que bien pueden ser acciones, tipo

de interés, deuda… Para eliminar riesgos de insolvencia en el futuro por alguna de las

partes, existe una Cámara de Compensación que se encarga de evitar que se produzca

un impago por parte de quien tenga el derecho a la comprar —call options— o el

derecho a la venta —put options—, que son las opciones sobre estos productos

derivados que se ejecutaron antes del 11-S. <<