Brujas

Toti Martinez de Lezea · Capítulo 17 de 48

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Brujas

Capítulo XVI

En 1144, en Inglaterra, tuvo lugar la primera acusación documentada de asesinato ritual contra los judíos. Durante cuatro siglos, los judíos fueron acusados de llevar a cabo sacrificios humanos y prácticas de antropofagia utilizando criaturas recién nacidas y niños. También se les acusó de profanar hostias consagradas, de robarlas para entregárselas al Diablo, envenenar los pozos de agua, propagar la peste negra y otras barbaridades, acusaciones similares a las vertidas contra los cátaros del Mediodía de Francia y, posteriormente, contra los acusados por brujería. Durante la cruzada contra los cátaros —la única cruzada de cristianos contra cristianos

— en un juicio llevado a cabo hacia 1330, en la ciudad francesa de Carcassonne, todos los acusados, más de setenta, declararon haber acudido al «Sabat de las brujas». En medio de un ambiente profundamente antijudío provocado, entre otras circunstancias, por las sucesivas cruzadas en Tierra Santa, parece ser ésta la primera vez que se menciona la palabra «Sabat»

como lugar de reunión brujeril. A partir de entonces, judíos, herejes, heterodoxos y paganos quedaron hermanados para la posteridad, fueron perseguidos y quemados en las hogueras.

El akelarre, la asamblea de brujas y brujos, no era sino una forma de mantener vivas ciertas tradiciones, una memoria precristiana que los vascos de las zonas rurales habían conservado a pesar de las prohibiciones. Caro Baroja, en su libro Las brujas y su mundo, menciona testimonios y varios casos de akelarres y creencias en brujas en la primera mitad del siglo XX. En la zona de Aranaz, Navarra, se tenía por brujo a cualquiera que hablara euskara con un acento diferente al utilizado en la zona. Hace unos años, una mujer de Eibar aseguraba que acudía al akelarre. Al ser preguntada por su

nieta sobre tan curiosa aseveración, la mujer respondió que un grupo de amigas se reunía en un monte cercano y pasaba sus buenas horas hablando, riendo y cantando. Tal vez repetían sin saberlo lo que sus abuelas y las abuelas de sus abuelas ya habían hecho.

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