Crezco
Capítulo 20
En el claro de la colina arde una buena hoguera. Al lado, alguien ha colgado un tablón de madera de un árbol con una cuerda azul deshilachada para hacer un columpio. Una chica alta que nunca había visto antes está sentada en él con los ojos cerrados y baba en la barbilla. Ketamina. Ya han montado tres tiendas y la mayoría de la gente está sentada en mantas o troncos en grupos alrededor del fuego. Un chico del curso inferior al nuestro está sentado junto a un saco de leña lanzando ramas a las llamas. Crystal Castles suena en los altavoces portátiles de un iPod.
Saludamos a la gente que conocemos y nos fijamos en los que no. Hay una cantidad razonable de chicas guapas. Georgia Treely no está pero tampoco esperaba que viniera. No la habrían dejado y tampoco tendría demasiado interés en venir. Probablemente estará en casa, estudiando con el coño seco y escuchando a Mahler de fondo con el volumen bajo. A Georgia Treely le gusta mucho Mahler. A Georgia Treely no le cae bien Sam porque en clase de Economía dijo que en realidad no había ningún cambio climático.
Bebemos cerveza hasta que todo el mundo decide que está bastante borracho, y entonces nos sentamos. Un rato después, Jonah me mira con expresión confusa.
—Jasper —me dice—, ¿qué generación somos nosotros?
Me encojo de hombros.
—No lo sé. La Z o algo así.
—No, es la Y —afirma Ping.
—Pensaba que éramos la Generación X.
—No, gilipollas —digo—. La Generación X fueron Van Halen y esos.
—Deberíamos ser la Generación Culo.
—¿Por qué cojones deberíamos ser la Generación Culo?
—Porque somos la primera generación que se ha liberado del estigma asociado al sexo anal.
—No es verdad.
—Sí, yo no pienso acercarme al culo de nadie.
—Vale, entonces somos la Generación Capullo.
—Tú eres la Generación Capullo.
—Sea cual sea, me parece que no formamos parte de ella.
—¿Qué? ¿Por qué?
—¿Qué porcentaje de la población mundial crees que son chicos blancos de clase media?
—La generación la componen los ricos, imbécil, claro que formamos parte de ella.
—Claro. Si no, no se le habría puesto el nombre de un grupo punk. Habría sido la Generación Malaria o algo así.
—La Generación X no se llama así por un grupo, se llama así por el libro.
—Qué va, ese libro era una puta mierda. Se llama así por el grupo.
—Mi madre dice que somos la Generación Facebook —comenta Ping.
—Uf, me encantaría follarme a tu madre.
Ping levanta el dedo de en medio.
Todo el mundo se ríe.
Una hora más tarde, Jonah nos está contando no sé qué cosa que hacen en Europa del Este en el solsticio de verano. Dice que encienden hogueras y las saltan por turnos y que cada vez que alguien la salta ponen un tronco más. Dice que deberíamos probarlo. Estamos todos borrachos. Nos parece bien.
Jonah dice que nos dirá el orden en que saltaremos con el generador de números aleatorio del móvil. Me siento a su lado. En realidad, ha escrito el orden que cree que será más divertido. Queda así:
Jonah
Yo
Ping
Tenaya
Ana
Me sonríe y lee el orden. Ping se queja del lugar de Ana, pero Jonah le contesta que Dios ha hablado.
Jonah y yo saltamos el fuego sin problemas. Antes de que salte Ping, Jonah vacía todo el saco de madera en la hoguera. Los del Baccant High nos miran. Ping empuja a Jonah. Están a punto de pelearse pero alguien se mete en medio moviéndose como loco.
—¡JODERJODERJODER, AYUDADME! —grita—. ¡AGUA! ¡CERVEZA! ¡ALGO FRÍO! ¡AYUDADME, JODER!
—¿Qué coño pasa? —pregunta Tenaya.
—¡PUTASORTIGASJODER! ¡ME HA EMPUJADO UN COLEGA! ¡AYUDADME, JODER! ¡AYUDADME!
Tiene la cara como un pan tigre. Me gusta el pan tigre. Largas cadenas montañosas de color rojo sobresalen de su piel.
Jonah le tira una lata de cerveza vacía a la cabeza. El chico se aleja dando tumbos intentando mitigar el dolor.
Tenaya chasquea la lengua.
—Teníamos que haberle ayudado.
—No —dice Jonah—. Es un capullo.
—No le conoces.
—Se le veía en la cara. Da igual, si no era un capullo, ¿por qué iban a empujarle a las ortigas?
—¿Porque eran unos capullos?
—Tú sí que eres capulla.