Crezco
Capítulo 37
15:28. Estoy con Tenaya en su jardín. El sol parece muy cercano, es enorme. Las gallinas cantan. Hay una tetera entre los dos.
Su madre sale por las puertas acristaladas. Lleva una camiseta que dice boycott israelí goods. Trae un plato de galletas Custard Cream.
—Gracias, Mamá —dice Tenaya.
Está igual de confusa que yo.
—Gracias, señora Enright.
—Papá se ha marchado, Ten —le dice su madre.
—Ya lo sé.
—Se va a quedar un tiempo con un amigo.
—Tengo diecisiete, Mamá. Papá y tú os vais a divorciar.
Su madre entrecierra los ojos. Se le llenan de lágrimas, rebosan y le caen por las mejillas.
—Lo siento —dice Tenaya.
Se levanta y abraza a su madre. Me levanto y abrazo a la madre de Tenaya por detrás. Su culo presiona mi entrepierna. Somos un bocadillo de madre de Tenaya. No es momento de erecciones. Pienso en Terry Wogan, desnudo, practicando judo, con Louis Walsh.
Tras un par de minutos, se separa de nosotros. Me revuelve el pelo.
—Está mucho mejor sin él, señora Enright —le digo.
La madre de Tenaya vuelve tranquilamente a la cocina. Nos sentamos y la observamos descolgar unas ollas de los ganchos de la pared embaldosada. El olor a cebolla frita se escapa al jardín.
Pongo una mano sobre la mano de Tenaya, en un gesto sexy.
—Jasper —dice—, ¿qué estás haciendo?
—Es para mi novela —respondo—. Le falta el desarrollo del personaje y la resolución.
—Ah.
—¿Puedo escribir que nos besamos?
—Si quieres —responde.
—Vale.
Nos besamos.
Terminaste Crezco
Ben Brooks
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