La novela de cuatro cuartos
Libro tercero
¡Sólo quien vive en la abundancia vive bien!
Quienes sólo para el deber viven,
y tienen siempre en mente un ideal
—sentimientos que leemos en poemas—
jamás dan en el blanco porque apuntan mal.
Parten muy orgullosos su pan seco,
ganado honradamente y con sudor,
y olvidan por el séptimo mandamiento
que la carne ¡guay! sabe mucho mejor.
La modestia sirve, es cierto, pero ¿a quién?
¡Sólo quien vive en la abundancia vive bien!
No es mala cosa tocar siempre tierra,
y no pensar sino en la propia conveniencia,
después del baño un buen aperitivo,
¡y luego a hincharse hasta quedar sin conciencia! ¿Fruncís el ceño? ¿No os gusta mi programa?
¿Que el hombre sólo es hombre cuando llora y no mama? Debo confesar que a mí esto me estomaga,
y que la gente buena por eso no me traga.
Mas de una cosa estoy seguro al cien por cien:
¡Sólo quien vive en la abundancia vive bien!
Balada de la buena vida