Pack Bianca y Deseo octubre 2021
Cap�tulo Dieciséis
Capítulo Dieciséis
Para su último programa, Camilla anunció que quería hacer una tarta de bodas italiana de milhojas.
A Mia le pareció una idea un poco rara, pero pensó que tal vez su madre solo quería ponerle su mejor cara y su característico optimismo a una situación adversa.
–Montaremos la tarta aquí mismo –dijo su madre hablando a la cámara–
y con la ayuda de algunos invitados especiales.
¿Invitados? Por lo que Mia tenía entendido, ella sería la única invitada.
– Mia figlia, Mia Serenghetti y… el nuevo propietario de la cadena, Damian Musil.
El público aplaudió.
Impactada, Mia vio a Damian entrar en el plató.
¿Qué hacía ahí? A pesar del desconcierto, no pudo evitar regalarse la vista con él. Estaba imponente y parecía relajado. Estaba tan bien, o incluso mejor, que la última vez que lo había visto. Alto, pelo oscuro, mirada seductora, rasgos esculpidos y un cuerpo musculoso bajo esos pantalones y la camisa con el cuello abierto.
El corazón le dio un tumbo. Seguro que pronto tendría otra novia.
Cuando se habían separado, había estado frío y distante. Ahora, en cambio, era todo sonrisas y despreocupación.
Por suerte la cámara no la estaba enfocando ahora, así que tuvo un momento para recomponerse.
Miró a su madre. ¿Qué tramaba? ¿O habría exigido Damian salir en antena para no parecer el malo que había cancelado el programa? Alguien tenía algo que explicar…
Detuvo ese flujo de pensamientos porque ahora mismo no tenía tiempo para pensar. Damian estaba en el escenario, conformando a su lado y junto a su madre el peor reparto imaginable para un programa de cocina.
Mientras la cámara enfocaba a Camilla, ella se inclinó ligeramente hacia Damian y le preguntó:
–¿Qué haces aquí?
–Echar una mano –respondió él sin dejar de sonreír.
–Y limpiar tu nombre.
–Todos salimos ganando. Sonríe para la cámara, Mia.
–Para ser un Musil, sin duda te has desviado mucho de tu camino asociándote con los Serenghetti –dijo Mia en voz baja mientras su madre seguía explicando al público del estudio y a las cámaras el modo de horneado.
Damian la miró con los ojos iluminados.
–A lo mejor me has hecho cambiar de opinión.
Mia se sonrojó y al momento los dos estaban trabajando juntos para mezclar los ingredientes bajo la dirección de su madre.
«¿Por qué tenía que ser precisamente una tarta de boda?».
En su familia bromeaban con el hecho de que sus hermanos y sus respectivas esposas se hubieran casado poco después de aparecer en el programa de Camilla. Pues bien, Damian y ella iban a romper el molde.
No sabía cómo iba a sobrevivir a esa grabación. Sentía sobre ella el calor de miles de soles. El público, su familia, la receta del programa, Damian. Si al final de la grabación seguía en pie, se lanzaría de cabeza sobre la tarta.
–Damian, ya que Mia me ha ayudado en la cocina en otras ocasiones, tú serás el secondo assistente, ¿de acuerdo? Mirad, millefoglie significa «mil capas» y la tarta de bodas millefoglie es molto popolare in Italia.
Mia miró al público y, en concreto, a su padre y a sus hermanos, que estaban sentados al fondo. ¿Cómo podía ser que ninguno estuviera fulminando con la mirada a Damian ni hubieran saltado al escenario para discutir con él? A lo mejor estaban decididos a apoyar a su madre pasara lo que pasara.
–Primero mezclaremos los ingredientes con la crema de vainilla –
continuó Camilla– y después montaremos capas con la crema y con frutos rojos frescos.
–Suena delicioso –dijo Damian.
–Un pajarito me ha dicho que te gustan las fresas, Damian, así que se las añadiremos además de los arándanos y las frambuesas.
–Gracias.
– Prego.
Mia contuvo una náusea.
–Hoy os enseñaré a todos a hacer la tarta, pero he de decir que nunca he tenido la oportunidad personal de hacerla porque resulta que nunca he sido la madre de la novia.
¿En qué habría estado pensando Mia al acceder a aparecer en el último programa?
–¿Alguna vez has comido milhojas, Damian?
–No. No me he casado nunca –bromeó.
Camilla se rio y guiñó un ojo.
–A lo mejor Camilla puede ayudarte con eso.
Los dos se giraron para mirarla.
El público murmuró y Mia se plantó una sonrisa en la cara.
–Claro –dijo Camilla con alegría–. Y luego que se coma la tarta entera él solito.
El público aplaudió y se rio mientras Damian, claramente, se reía con la mirada.
¿Pero en qué estaba pensando su madre?
Cuando terminaron de hacer la tarta, Mia casi resopló aliviada.
–Mia, ¿por qué no se la das a probar a Damian? –preguntó Camilla mirando a cámara.
A cámara lenta, Mia cortó un extremo con una cuchara grande y se preparó para dársela a probar.
Damian abrió la boca, aunque con la mirada pareció decirle que preferiría comerla a ella. En eso Gia había tenido razón.
–¿Qué te parece? –le preguntó Camilla.
–Está deliciosa –respondió él con una sonrisa y con la mirada puesta en Mia–. Con suerte, algún día me tomaré una el día de mi boda.
Mia seguía ardiendo de la vergüenza. Solo unos minutos más y su madre pronunciaría su típica despedida.
–Y ahora, tengo una gran noticia que dar –anunció Camilla.
Mia la miró. «Por favor, no». No se veía capaz de soportar más sorpresas.
No podía creerse que su madre fuera a anunciar la cancelación del programa ahora mismo, con Damian al lado y con ella imaginándose
derritiéndose bajo los focos como una capa de gelatina puesta al sol demasiado tiempo.
–He creado mi propia productora, Producciones Dolci. Y ahora Sabores de Italia tendrá un nuevo aspecto. Mil gracias a mi hijo Rick, que me ha ayudado a hacerlo.
Una cámara enfocó a Rick entre el público. Su hermano sonrió y asintió mientras Serg, Cole y Jordan lo miraban con gesto de aprobación.
¿Así que su madre tenía pensado mantener el programa en antena con su propia productora? ¿Por eso su familia estaba tan tranquila ahí sentada entre el público? De pronto sintió alegría y alivio.
Su madre, con gesto de felicidad aunque no triunfante, miró a Damian como dándole pie para hablar.
–Aunque este es el último episodio del programa actual, Camilla volverá la próxima temporada con un Sabores de Italia completamente renovado.
Mia miró a Damian aturdida. No podía procesar lo que acababa de oír, pero sí que vio que su padre parecía muy complacido desde su asiento entre el público.
– Alla prossima volta –terminó Camilla con alegría–. Hasta la próxima.
Buon appetito.
En cuanto las cámaras se apagaron, Mia se quitó el micro.
–¡Una química fantástica! –dijo uno de los productores en voz alta mientras se acercaba a ellos–. Deberíamos volver a juntar a estos dos invitados pronto.
«Jamás», pensó Mia. No podría sobrevivir a otra como esa.
Aprovechando que el productor hablaba con Damian y con su madre, ella salió corriendo del escenario. Tenía millones de preguntas, pero ahora mismo debía alejarse de Damian.
No sabía si reír o llorar. El programa de su madre se había salvado, pero lo suyo con Damian seguía cancelado…
Mientras corría por uno de los pasillos del backstage, oyó pisadas tras ella y miró atrás.
–Mia, para –dijo Damian–. Tengo que hablar contigo –añadió cuando la alcanzó.
Ella se detuvo.
–No.
Él abrió la puerta más cercana como si no la hubiera oído.
–¿Es tu nuevo despacho? ¿Cómo te sientes siendo el dueño de la cadena?
–De maravilla. Había pensado en incorporar un programa semanal sobre moda. Jóvenes promesas compitiendo entre sí.
–Seguro que encontrarás a montones de diseñadores ingenuos con predilección por los disfraces de Robin Hood.
Él tuvo el atrevimiento de reírse.
–¿Tú crees? Puede que necesite ayuda.
Pero ella ya se había cansado de ofrecerle ayuda.
Como estaban atrayendo las miradas de todos los que pasaban por el pasillo, Mia decidió entrar en la sala.
–¿Has disfrutado siendo el invitado estrella en el programa de mi madre? –le preguntó señalándolo con un dedo.
Él abrió la boca para responder, pero Mia no había terminado.
–Espero que sí, porque ha volcado en él su alma y su corazón.
–La tarta estaba deliciosa…
–Me alegro de que te haya gustado porque te estaba imaginando con ella puesta.
–Creo que el color no me sentaría bien.
–Sí, claro que sí. Hazme caso. He estudiado diseño de moda y lo que se lleva ahora son los tonos rojos –estaba furiosa. Se plantó las manos en las caderas y continuó diciendo–: ¿Sabes? Puede que esto no signifique mucho para ti, pero mi madre se ha pasado años en un segundo plano apoyando a su marido y a sus cuatro hijos y ahora que por fin había logrado su sueño,
¿qué haces tú? Vas y…
–La mantengo en todos los canales de la cadena y además invierto en su nueva productora.
Mia se quedó mirándolo y parpadeó asombrada.
–Permanece en su franja horaria con un programa renovado aunque con el mismo título.
–¿Qué? –Mia bajó las manos.
Así que su madre no solo iba a mantener el programa con su propia productora, sino que iba a seguir en su cadena de siempre y con su público de siempre.
–Le he ofrecido un acuerdo antes del programa de hoy.
–¿Has estado en negociaciones con Producciones Dolci?
–No solo eso. Me puse en contacto con Rick para hablar de la creación de la nueva productora y con suerte entre los dos podremos conseguirle un acuerdo aún mejor para que acceda a un mercado más amplio.
–¿Y cómo puede ser que yo no supiera nada de esto?
–Les pedí que no te dijeran nada, aunque a tu padre le ha costado mucho no decir nada sobre que su espacio sobre vinos vaya a continuar también.
–¿Por qué has hecho todo esto?
Él se le acercó.
–¿No lo sabes? –la miró fijamente–. Lo he hecho por ti.
Mia lo miró a la boca.
–Por nosotros –añadió Damian.
–No hay ningún nosotros.
–Podría haberlo.
Mia soltó una risa nerviosa.
–¿Hasta la próxima vez que canceles el programa de mi madre?
–Te quiero.
–Y lo que Damian Musil quiere Damian Musil lo tiene, ¿verdad? –Mia resopló porque temía hacerse ilusiones.
–Quiéreme, Mia –Damian la abrazó y la besó.
Fue un beso desesperado, cargado de deseo.
Ella suspiró contra sus labios antes de decir:
–Cuando me enteré de que iban a cancelar el programa, supuse que nos estabas haciendo la guerra a los Serenghetti.
–Tranquila, no pasa nada –dijo acariciándole los brazos–. Estabas disgustada, es normal.
–Me sentí humillada, avergonzada y dolida por mis padres, y por mi madre en particular. Me habían advertido sobre ti y no los había escuchado.
Y, además, no había sido capaz de ver la relación entre Larry y la WBEN-TV.
Él le acariciaba el cuello para tranquilizarla.
–Yo tampoco caí en relacionar a tu familia con la WBEN.
Ella sonrió.
–Puede que haya más situaciones en las que nuestras familias choquen.
Después de todo, los Musil y los Serenghetti seguimos siendo rivales en los
negocios.
–Y ahora que soy el jefe de tu madre, es incluso más complicado, pero lo que está claro es que no nos aburriremos nunca –dijo Damian bromeando, y apoyando la frente en la de Mia, añadió–: ¿Sabes? Me he sentido atraído por ti desde hace mucho tiempo. Incluso tenía envidia de Carl cuando estabais saliendo. Para mí fue un alivio cuando empezó a buscar otro trabajo.
–Por eso lo ayudaste.
–Sí. Digamos que no tuve ningún problema en hacerle una carta de recomendación.
–Y también lo ayudaste a buscarse otra novia, ¿no?
–Sé que lo pasaste muy mal. Jamás le habría ayudado si…
Mia lo hizo callar posando un dedo en sus labios.
–Hiciste bien. Carl y yo nunca habríamos durado. Pero en aquel momento estaba demasiado enfadada contigo como para admitirlo.
Él le besó el dedo antes de que ella lo apartara.
–¿Por qué estamos hablando de Carl?
–Porque estabas coladito por mí.
–¿Y tú nunca sentiste la chispa de la atracción? –bromeó Damian.
Ella le acarició la barbilla. Le resultaba imposible no tocarlo.
–Con lo que pasaba entre nuestras familias, nunca me pareció buena idea tener algo contigo.
Damian la besó.
–Lo solucionaremos. Toda tu familia ha participado en el plan de hoy, así que parece que las cosas ya empiezan a pintar bien.
–No me puedo creer que hayan venido todos.
–Quieren verte feliz. Creo que eso fue lo que los convenció.
–Fuiste tú el que los convenció de que me harías feliz.
–De acuerdo, soy culpable –le brillaban los ojos–. Creo que les sorprendió que me atreviera a entrar en la guarida de los Serenghetti por ti la última vez que estuvimos en Welsdale.
–¿Por qué no me has contado todo esto antes de la grabación?
–Mi intención era venir antes para hablar contigo, pero tuve que quedarme en Nueva York por trabajo.
Así que acababa de llegar allí.
–El final de la temporada tendría que haber terminado con mi declaración de amor eterno por ti, pero al no haber podido hablar primero contigo, no estaba seguro de cómo reaccionarías. Así que tus hermanos se han perdido presenciar esa parte.
A ella se le encogió el corazón.
–Pues yo no estoy segura de poder ganarme a los Musil.
Damian sonrió y la rodeó por la cintura.
–No te preocupes, podrás. Los tendrás domados enseguida.
Y cuando Damian echó el cerrojo a la puerta, Mia decidió ser la más rebelde de los Serenghetti al amar a un Musil.
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