Tarántula

Bob Dylan · Capítulo 25 de 95

Páginas del PDF

Tarántula

Cuarenta eslabones (un poema)

 

Ojos de Zorro de Abilene — poeta basura del

circuito Grevhound que aprecia los más perdidos

fragmentos de escarcha y presume de mandíbula de cristal y el

abuelo

que hace de trillero y soplones en los lavabos y el vómito y

un asiático en el libro

de su cocinero, la mamá y ha vuelto a la ciudad

ligando

con su velludo labio caído… necesita una moneda y

escribe con rima. Tú

no tienes que adivinar… ya sabes

lo demás / ¡Mira su nariz! Uno ve por dónde va

al ofrecerse a pagar sus deudas —Ojos de Zorro, tiene

un montón de blues . Tiny, la chica del periódico mojado,

antes llevaba patatas fritas a los mecánicos y

cuyo brazo derecho estuvo una vez sordomudo

(puede pasarle a algunos)

ve acercarse a Ojos de Zorro

que baja de la señal de stop y tiene resaca

por todo lo alto y dice: «Oh. gran guay Ojos de Zorro. Llévame

a la

basura» y él la coge de la mano

más blanca que la azucena

y ella dice: «Sí, tío, seré una mona amarilla.

y él dice: «¡Nena, solo has de seguirme, nenita!

¡Sígueme y te sentirás bien!».

Y ella dice: «¡Arre, venga, Silver,

me siento irlandesa!», y los dos se van y cogen un horario de

autobuses y ella

no hace más que decir: «¡Quieto, colega! ¡Quieto!»

mientras al otro lado de la calle el cartero que se parece

a Shirley Temple y lleva una piruleta se para y

mira una nube y después el cielo, se cabrea

y decide tirar todo lo que lleva un poco y la flor de un

tulipán cae muerta —el cartero empieza a hablarle a un

parquímetro

y Ojos de Zorro dice: «De verdad que no era así en

Abilene» y es un huracán y un autobús que va a Baltimore

los deja hechos un cromo— ella cae de rodillas y

dice: «Tengo un humor de perros» y Ojos de Zorro dice:

«Vuelve a Florida, nena, no hay nada aquí para una chica de

ciudad»,

y la chavala se pone a hacer el pino y dice:

«¡Soy canadiense!» y él dice: «¡Lárgate de aquí y vete a

Florida!»

y ella empieza a recitar poemas de Ojos de Zorro sobre la

salvación y el manicomio,

huelgas en la fábrica de libros para colorear y es Navidad

cuando le pusieron una camisa y él dice: «¡GUAU! ¡LARGO

DE AQUÍ!

¡TE ROBO LA PASTA, AY, NIÑA DE JESÚS! ¡COÑAZO!»,

y gime y gruñe y dice: «Oh, de verdad que me gusta la vida

y me gusta el amor y me gusta vivir», y él dice: «¡Qué total!» y

ella dice: «No lo entiendes» y monta toda una

escena en medio de la calle…

Tiny —vi a Tiny

en una fiesta inhumana— estaba sentada debajo de un reloj y le

digo:

«Necesitas un paraguas, amiga», y ella dice: «¡Oh no! ¡Otro

no!».

y ahora tiene otro novio y se parece a Kelly Ametralladora.

Ojos de Zorro —perdió todo su dinero en un horno—,

la última vez que supe algo de él,

iba encima de un montón de lechugas en un tren de mercancías

que salía de Salinas

y aún trataba de cobrar el paro… ¿Yo? Hice un viaje especial

a la ciudad para buscar figuras de cementerio pero no llovía

y no había autobuses a Baltimore; solo un parquímetro con la

mandíbula rota,

un parque acuático con troncos y un puñado de viejas fotos de

Shirley Temple

con el cuello en una soga fue todo lo que encontré.

Mira. Me da igual que seas

un marino mercante. La próxima vez

que me digas que no ando

bien, voy a hacer que un surfista

te dé una bofetada. Creo

que te estás volviendo paranoico

con todo esto… Nos vemos en la

boda.

Tuyo a patadas,

Perezoso Henry