Tarántula
Cuarenta eslabones (un poema)
Ojos de Zorro de Abilene — poeta basura del
circuito Grevhound que aprecia los más perdidos
fragmentos de escarcha y presume de mandíbula de cristal y el
abuelo
que hace de trillero y soplones en los lavabos y el vómito y
un asiático en el libro
de su cocinero, la mamá y ha vuelto a la ciudad
ligando
con su velludo labio caído… necesita una moneda y
escribe con rima. Tú
no tienes que adivinar… ya sabes
lo demás / ¡Mira su nariz! Uno ve por dónde va
al ofrecerse a pagar sus deudas —Ojos de Zorro, tiene
un montón de blues . Tiny, la chica del periódico mojado,
antes llevaba patatas fritas a los mecánicos y
cuyo brazo derecho estuvo una vez sordomudo
(puede pasarle a algunos)
ve acercarse a Ojos de Zorro
que baja de la señal de stop y tiene resaca
por todo lo alto y dice: «Oh. gran guay Ojos de Zorro. Llévame
a la
basura» y él la coge de la mano
más blanca que la azucena
y ella dice: «Sí, tío, seré una mona amarilla.
y él dice: «¡Nena, solo has de seguirme, nenita!
¡Sígueme y te sentirás bien!».
Y ella dice: «¡Arre, venga, Silver,
me siento irlandesa!», y los dos se van y cogen un horario de
autobuses y ella
no hace más que decir: «¡Quieto, colega! ¡Quieto!»
mientras al otro lado de la calle el cartero que se parece
a Shirley Temple y lleva una piruleta se para y
mira una nube y después el cielo, se cabrea
y decide tirar todo lo que lleva un poco y la flor de un
tulipán cae muerta —el cartero empieza a hablarle a un
parquímetro
y Ojos de Zorro dice: «De verdad que no era así en
Abilene» y es un huracán y un autobús que va a Baltimore
los deja hechos un cromo— ella cae de rodillas y
dice: «Tengo un humor de perros» y Ojos de Zorro dice:
«Vuelve a Florida, nena, no hay nada aquí para una chica de
ciudad»,
y la chavala se pone a hacer el pino y dice:
«¡Soy canadiense!» y él dice: «¡Lárgate de aquí y vete a
Florida!»
y ella empieza a recitar poemas de Ojos de Zorro sobre la
salvación y el manicomio,
huelgas en la fábrica de libros para colorear y es Navidad
cuando le pusieron una camisa y él dice: «¡GUAU! ¡LARGO
DE AQUÍ!
¡TE ROBO LA PASTA, AY, NIÑA DE JESÚS! ¡COÑAZO!»,
y gime y gruñe y dice: «Oh, de verdad que me gusta la vida
y me gusta el amor y me gusta vivir», y él dice: «¡Qué total!» y
ella dice: «No lo entiendes» y monta toda una
escena en medio de la calle…
Tiny —vi a Tiny
en una fiesta inhumana— estaba sentada debajo de un reloj y le
digo:
«Necesitas un paraguas, amiga», y ella dice: «¡Oh no! ¡Otro
no!».
y ahora tiene otro novio y se parece a Kelly Ametralladora.
Ojos de Zorro —perdió todo su dinero en un horno—,
la última vez que supe algo de él,
iba encima de un montón de lechugas en un tren de mercancías
que salía de Salinas
y aún trataba de cobrar el paro… ¿Yo? Hice un viaje especial
a la ciudad para buscar figuras de cementerio pero no llovía
y no había autobuses a Baltimore; solo un parquímetro con la
mandíbula rota,
un parque acuático con troncos y un puñado de viejas fotos de
Shirley Temple
con el cuello en una soga fue todo lo que encontré.
Mira. Me da igual que seas
un marino mercante. La próxima vez
que me digas que no ando
bien, voy a hacer que un surfista
te dé una bofetada. Creo
que te estás volviendo paranoico
con todo esto… Nos vemos en la
boda.
Tuyo a patadas,
Perezoso Henry