Tarántula

Bob Dylan · Capítulo 29 de 95

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Tarántula

La carrera de caballos

 

 

«… siempre probando, siempre ganando.»

LYNDON JOHNSON

Sí y así que de cualquier manera el séptimo día. Él creó el saltador, el bate Masterson, y un trampolín de color rosa para Sus compinches / el cielo completamente extendido temblaba como el techo de una carpa. «¿Qué es todo este alboroto?», preguntó a su encargado, González, que sin pestañear cogió un rastrillo y empezó a flagelar una nube… Al ver que González estaba haciendo algo equivocado, le dijo que dejara el rastrillo y se pusiera a construir una arca; cuando González cumpla los veinticinco empezará a preguntarse cuándo van a estirar la pata sus padres. No es nada personal, pero es que necesita un poco de dinero y se está resintiendo de no haber echado todavía un polvo. «¿Por qué no creaste un octavo día?», pregunta el chófer de González a su Fabricante de Salchichas en los escalones del salón de hacer caca mientras le acerca su perfume. / El cielo huele de pronto a espagueti sexual y sigue temblando —González, mientras tanto, luce un bastón y trata de disimular su acento coreano. / Edgar Alian Poe sale de detrás de una zarza ardiendo. Mira a Edgar. Baja la mirada y dice: «Aún no ha llegado tu hora», y lo mata a palos… González entra, pone el quinto en el segundo.

¿Cómo es que te asustan tanto

las cosas que no tienen

sentido para ti? ¿Te ignora

siempre la gente en la calle?

¿Te ignoran los coches en la

autopista? ¿Cómo es que te

asustan tanto las cosas que no

tienen sentido para ti?

¿Riegas las pasas cada día?

¿Tienes pasas? ¿Hay

algo que tenga sentido para ti?

¿Te asustan los trajes de

doce botones? ¿Por qué tienes

tanto miedo de dejar de hablar?

Tu limpiador de válvulas,

Tubba