Tarántula

Bob Dylan · Capítulo 3 de 95

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Tarántula

Pistolas, el libro oral del halcón y el gato con tajo impune

PISTOLAS, EL LIBRO ORAL DEL HALCÓNY

EL GATO CON TAJO IMPUNE

 

Aretha / la reina del jukebox cristalino de himnos y él difuso en una herida ebria de transfusión ponen atención a la dulce onda sonora tullida y saludan a gritos a oh la gran cinta especial de El Dorado y a tu magullado dios personal pero ella no puede ella la líder de aquel a quien tú sigues, ella no puede ella no tiene espalda ella no puede… bajo los negros ventiladores floreados de las vías del tren y sombras de hojas de parra y perros de noctámbulos, creciendo como arcos y batallones de armónicas son curados de amargos cobardes, huesos y tiempos pasados mientras lo que es más firme más fuerte los gemidos y los brazos del dueño del funeral con un beso apasionado ensaya desde el anochecer y trepa al matorral con algún enemigo favorito arrancando los sellos de correos y locos carteros y saluda todo rango y sin más ambición familiar que esa, hay que saber que la madre no es una dama… Aretha sin objetivos, eternamente soltera y a un suave paso del cielo. Que quede claro que ella es la dueña de esta melodía junto con sus legados emocionales y su tierra y sus secretos musicales.

El censor en un carro de doce ruedas semineumáticas

parando para comprar unos donuts y pellizcando a la camarera. / Le gustan las mujeres crudas y con almíbar. / Está dispuesto a convertirse en

un famoso soldado.

Pesadilla de manuscrito de garganta cortada arriba y abajo y contempla la profética y ciega lealtad a la zorra ley, cupido mensual y los fantasmas intoxicantes del dogma… no y ojalá los barqueros en albornoz sean desterrados para siempre y ungidos en los estantes del vivo infierno, sueño sin imaginación, la repetición sin cambio y gordos sheriffs aguardando el funesto destino en un colchón… Aleluya, y el jefe de los vagabundos llega y dispone que el amanerado muermo del gitano espiritual sea infiltrado por un dictador extranjero, el FBI rosa y desconocidos fracasos interrogadores de tiempos de paz tan santos y plateados y bendecidos con la textura del caleidoscopio y la chica con sandalias… A soñar con bailarinas vírgenes pastilleras y un Apolo errante en el órgano de tubos excursionistas poco científicos y las cosas bonitas con suerte y levantan los labios y bajan los ojos y saludos de los hombros de Adán y el tanotá del juglar de Eva… rehuyendo la oportunidad de quebrantar los espíritus duros y los portadores de hechos en bufones como peces y tiran de tus erráticos propósitos… rindiéndose a la persuasión, el crimen contra la gente, sea tildado de asesinato y mientras los doctores, profesores, banqueros y encargados de la limpieza de las cloacas luchan por sus derechos, deben ser ahora horriblemente generosos, y a la marcha ahora donde el cazador de multas con su Thunderbird. / Pearl Bailey lo estampa contra un Buick y donde está la pobreza, una perfección de nuevos clientes de Neptuno, jugando al escondite y escapando hacia el ¿quién va ahí? Y ahora no es el momento de hacer el tonto, así que ponte tus grandes botas y salta sobre los payasos de la basura, la tarifa por hora y los hombres enema y donde los senadores juveniles y los duendes arrancan los puntos de los signos de interrogación y sus mujeres hacen tartas y vete ahora y tira tartas a la cara y monta las cortinas y adéntrate en los religiosos muslos de Aretha y el movimiento te encuentra tu ninfa sin conciencia y vuela por los aires tu joven y delicada dignidad tan solo para ver de una vez por todas si hay agujeros y música en el universo y mírala domando el caballito de mar. / Aretha, sujetada por niños de coro y otras perlas de mamás que antójense lúgubres de tanta hechicería y ¿no sabes ninguna canción feliz?

El abogado que lleva un cerdo con una correa

se para a tomar un té y se come el donut

del censor por error. / Le gusta mentir sobre

su edad y se toma su paranoia en serio.

La acogedora tumba es anunciada y mostrada en caprichos y periódicos sobre los que se sienta el ama de casa. Hallándose finan ciada, rota pero jamás censurada ni tampoco ruborizada, priva a su cadáver del valor de arrastrarse, cierra su propia puerta, la capacidad de morir en el robo a un banco y coge ahora los tacones de viejas estrellas que hacen películas de miedo con su porquería y su cara y no todos pueden disfrutarla ahora. Es propiedad privada… bazukas en el nido y armas de hielo y de mueca de dolor impermeabilizada y tiemblan, hacen cicatrices y matan bebés entre los vergonzosos atractivos de la dama y su constante enemigo, Tom Sawyer de los cereales de desayuno haciendo que todas las hembras no presten la menor atención a esta carnicería de lavabo que de aquí en adelante se denominará LONZO y tendrá que vagar por las calles de la vida eternamente con gente perezosa sin otra cosa que hacer más que pelearse por las mujeres… todo el mundo sabe ya que es el dinero y la codicia y las organizaciones de caridad lo que provoca las guerras. / El ama de casa no está. Se presenta a las elecciones para el Congreso.

El senador disfrazado de oveja

austríaca. Deteniéndose a tomar un café e insultar al abogado, está haciendo una dieta de ciruelas y en secreto desea ser Bing Crosby

pero se conformaría con ser un pariente

cercano de Edgar Bergen.

Pasando el azúcar al herrero de las botellas que llega con la sonrisa burlona y el foco calorífico y pulsa los botones de «¿quién lo ha hecho?» este año y a primera vista es un traficante de amor… lo has visto brotar cual bobo matón de las montañas y sumirse en un puñado de palmaditas en la espalda y es listo y habla con todo el mundo como si acabaran de abrir la puerta no le gusta la gente que le dice que viene de los monos pero, con todo, es soso y aburrido, mientras Alá el cocinero raspa hambre del suelo y con un rugido lo machaca en platos flotantes y el resto de los idiotas ensalzan mutuamente sus poderes y discuten sobre el acné y recitan calendarios y señalan sus respectivos ropajes y líquido y se dispersan en segmentos y pasan por muertes enloquecedoras y braman un absurdo vómito mortal de granja y ¿por qué por Jesucristo has de ser Solo otro idiota? Cuando todos los tontos y los oyetú se dejan las piernas tratando de follar mientras Kemosabe y el señor Palladin se pasan sus horas libres permaneciendo separados pero iguales y al fin y al cabo por qué no esperar a que la risa resuelva los trabajos entretanto y aplaste YUPI y la rabia de todo esto cuando el vaquero examante cuelga boca abajo y Suzie Q. El ángel mete otra moneda en la máquina de adopción que eyacula un símbolo chillón y se hiela y se estrella contra las tripas de una asquerosa caja de jabón y es un estruendo y el herrero recoge sus botones de «¿Quién lo ha hecho?» y los regala y trata de hacer amigos y aunque no seas de ningún partido político, ya estás preparado, preparado para recordar algo sobre algo.

El jefe de policía lleva un bazuca

con su nombre grabado. Entra

borracho y mete el cañón en la cara

del cerdo del abogado. Pasó de pegar a sus mujeres a convertirse en un boxeador profesional y le dieron un pie zopo. / Literalmente quería ser

verdugo. Lo que no sabe

es que el cerdo del abogado se ha hecho amigo del senador.

La pasión del jugador y su esclavo, el gorrión, y está despotricando dentro de una caja de zapatos de plataforma negros e hipnotizando a este baile de temerarios para que se queden por la mañana y no se destrocen en las fábricas. / Todos esperando nacer con quien aman y no sucede así y les han fallado, les han mentido y ahora los organizadores deben traer a los castrados y octavillas que se arrastran y entusiasmo gangrenoso, ratas soplonas y depósitos suicidas de las cabinas telefónicas a las urbanizaciones y normalmente empieza a llover un rato mientras… los niños no pueden salir a jugar y nuevos hombres con bulldozers llegan cada hora repartiendo la cesta de la compra y frágiles paquetes enviados desde Las Vegas, y sobrinos del experto en granos de café y otros hijos favoritos se licencian con un copete y cum laude alabado sea y un adiós lacrimógeno para liberar al ermitaño y una eternidad con digitación maravillosamente fea desciende y salva a tus corderos y a los carniceros y alcanza a las rosas con su legítimo olor bobo, y el espantapájaros del abuelo tiene el minúsculo reyezuelo y cuida de ti mientras lo salvas a él también. / Mira aquí abajo, oh gran Romántico. Tú que puedes predecir desde cualquier posición, tú que sabes que no todo el mundo es un Job o un Nerón ni un J. C. Penney. Mira aquí abajo y aprovecha tu pasión de jugador, con vierte en héroes a los expertos de la cuerda floja, en convictos a los presidentes. Desafía al destino, pero que nadie hable con los ermitaños ni con las clases bajas ni con los dementes ni en prisión… Al fin y al cabo no trabajan en las fábricas.

El buen samaritano entra con las

palabras «damos vueltas y vueltas» tatuadas en las mejillas. Le dice al senador que deje de

insultar al abogado. Le gustaría ser

un animador y se jacta de ser

uno de los mejores extranjeros que hay, el

cerdo le salta encima y empieza a comerle

la cara.

Monedas analfabetas de dos caras se pelean con el limpiacristales que se ha reencarnado de una azada y después de haber sido en una ocasión empujado felizmente y por casualidad dándose con una roca de vez en cuando ahora está colgado con amargura buscando algo inferior. Muerde el alféizar de la ventana y canta «¿qué haremos con el bebé?» a unas palurdas sedientas que le piden un trago del cubo, piensa que tiene algo de éxito pero se refocila diciéndole a una de las monedas de dos caras que Tom Jefferson lo empleaba en su casa cuando crecía lo malo… La gente de Lawrence Welk dentro de la ventana gobierna la ciudad planeando di visión e hibernan y alimentan sus veranos conversando con las sombras de los pobres y otros conductores de atribulancia, y ni siquiera se percatan del limpiacristales mientras las familias que hablan de los hombres del saco y son preciosos y hay fotos de ellos jugando al golf y se ponen negros y se embadurnan de aceite en la oficina sindical de los limpia cristales y se consideran gurmés por no haber asistido al funeral de Charlie Starkweather por dios el champán adecuadamente pagano y el búfalo, aunque los dueños del restaurante son imprecisos al respecto, rápidamente se pierde en la violencia / pronto no habrá más que una cara de la moneda y Mahoma, venga de donde venga, maldiciendo y los limpiaventanas cayendo y entonces nadie tendrá dinero… Las putas salven a los limpios, a las minorías y el campo de Liberace.

El camionero entra con una barredora

mecánica bajo los ojos. Todo el mundo dice

«hola, Joe» y él dice; «Joe es el colega

dueño de esto. Yo solo soy un científico.

No tengo nombre». El camionero odia a

todo el que lleva una raqueta de tenis. Se

toma todo el café del senador y procede

a hacerle una llave de yudo en la cabeza.

Primero te sueltas bien el pelo y tratas de amarrar las voces que patalean sobre la mesa y después a la gente de ventas con nombres como Gus y Peg y Judy la Penas y Nadine con gusanos en su fruta y Bernice Caradeoso volándose los sesos encima de Butch y todos entusiasmados con los vestuarios y la verdura y Muggs se va dormir a tu cuello hablando de tiendas y divorcios y pleitos de grandes titulares y si no puedes decir sal de mi cuello, le contestas y le guiñas el ojo y esperas una mórbida respuesta y la campana de la libertad suena cuando no te atreves a preguntarte cómo te sientes por Dios y ¿qué más da otra cara? y la diferencia entre una vida de imbéciles y agujeros, cerdos de compañía y mendigos y críticos de cáncer que aprenden yoga con delirantes gánsteres de poca monta en obras de un solo acto con máquinas V8 tiradas al río y combinados en un espejo robado… comparado con el gran día en que descubres a lord Byron jugando a los dados en el depósito de cadáveres sin pan talones y se está comiendo una foto de |ean Paul Belmondo y te ofrece un trozo de bombilla verde y comprendes que nadie te había dicho nada de Esto y que la vida no es tan sencilla al fin y al cabo… De hecho no es más que algo que leer y con lo que encender cigarrillos… Aun así, a Lem el Almeja le importa un comino que cojan a Dale dejando de pronto el whisky escocés y entonces sale con Maurice, que no es el Niño Peoría y no parecen los mismos de Des Moines, Iowa y la buena de Debbie, también aparece y los dos, ella y Dale, empiezan a arrejuntarse en los periódicos y Jesús ¿quién puede echarles la culpa? Amén y oh señor, ¿cómo es que los desfiles no necesitan tu dinero, nena?… Es el confeti y un George Washington y Nadine que llega corriendo y dice ¿dónde está Cus? y está salada por el pan que él ha hecho con sus gusanos mientras los dólares se convierten en trozos de papel, pero la gente mata por papel y de todas formas no se puede comprar emoción por un dólar tan largo como la etiqueta del precio, el fin de los medios y solo tan grandes como tu puño y cuelgan de un tarro de arco iris dorado que ataca y que cubre las sillas de montar de los poetas sin narices y luminosa maravilla y por allí al otro lado del arco iris y ciega a mi desposada amante con los fanáticos de la ovación / incinerando al niño inocente en un montón de desechos por viciosa controversia y chiflado y quién va a decirle a Charlie que lo deje ya y no vuelva porque los basureros no son serios y serán asesinados mañana y el próximo 7 de marzo por los mismos chicos y sus padres y sus tíos y el resto de esa gente que haría de Leadbelly una mascota… Siempre matarán a los basureros y desterrarán todos los olores menos este arco iris, ella se oculta tras una columna y a veces un tornado destruye los drugstores y los diluvios traen la polio y dejan a Gus y a Peg retorcidos en la red de vóleibol y Butch escondiéndose en el Madison Square Carden. ¡Caradeoso murió víctima de un trozo de hierba voladora! C. I., allí por los años sesenta y el siglo XX y canta Aretha… ¡Pon al mainstream en órbita con tu canción! ¡Haz que los cencerros vuelvan a casa con tu canción! Canta llorosa, canta para el barbero y cuando te declaren culpable de no tener una caballería y no haber ayudado al bailarín con laringitis… confundiendo y llevando a los piratas de Valentino hacia los indios o quizá por no echar una mano al pacifista sordo en su jaula marina. Entonces quizá deba ser hora de que des canses y aprendas nuevas canciones, sin perdonarte nada pues no has hecho nada y haz el amor con la noble fregona.

¡Qué rollo llega a ser! Escribir

para unos cuantos elegidos. Escribir para

cualquiera menos tú. Tú, Daisy Mae, que ni

siquiera eres de las masas… Lo curioso,

aun así, es que ni siquiera estás muerta aún…

Clavaré mis palabras en este papel

y te las enviaré volando. Y me olvidaré de

ellas… Gracias por tu tiempo.

Eres buena.

Amor y besos,

Tu doble,

Ojos Tontos (con problemas en el avión)