Tarántula
Lin gotazo — lin gotazo óyeme aullar a le jop
LIN GOTAZO — LIN GOTAZO ÓYEME
AULLAR A LE JOP
Él estaba encaramado en la horqueta de un roble, mirando hacia abajo, cantando «hay un hombre que anda por ahí apuntando nombres» de veras. Yo le saludo con la cabeza; él me devuelve el saludo del mismo modo. «Pues sí, apuntó el nombre de mi madre, y me dejó con todo el dolor.» Yo, que sostengo un vaso de arena en una mano y la cabeza de un becerro en la otra, miro hacia arriba y digo: «¿Tienes hambre?». Y él dice: «Hay un hombre que anda por ahí apuntando nombres». Y yo digo: «Está bien» y sigo andando. Su voz resuena por todo el valle, suena como un teléfono. Es muy molesto. «¿Hay algo que necesites ahí arriba? Me voy a la ciudad.» Sacude la cabeza. «Bueno, apuntó el nombre de mi hermana y ya no he sido el mismo.» «Vale», digo yo, me ato los cordones de los zapatos y sigo andando. Entonces me giro y digo: «Si necesitas ayuda para bajar, ven a la ciudad y me lo dices», pero ni me escucha. «Bueno, apuntó el nombre de mi tío y la verdad es que no tenía ninguna culpa.» «Estupendo», digo, y sigo mi camino a la ciudad… No habían pasado más que unas horas cuando por casualidad volví a pasar por allí. Donde estaba el árbol, ahora había una fábrica de bombillas. «¿No había antes un tipo aquí en un árbol?», grité hacia una de las ventanas. «¿Buscas trabajo?», fue la respuesta. Fue entonces cuando comprendí que el marxismo no tenía todas las respuestas.
¿Por qué tienes tanto miedo de
tener vergüenza? Te pasas un montón de
tiempo en el lavabo, ¿no? ¿Por qué
no lo admites? ¿Por qué te da tanta
vergüenza tener miedo?
Tu tío,
Matilda