Tarántula
Sagrada voz cascada y la mañana tintineante
SAGRADA VOZ CASCADA Y LA MAÑANA
TINTINEANTE
Venga, que revolotee tu balada mística, ah evocador e inquieto Tokay, déjate llevar por el pulso enloquecido, el enloquecido pulso de un niño, los niños del corro de la patata y poetas errantes en India, los malabaristas que te llaman por un nombre que no es el tuyo y te dicen gatito herido. Es así de fácil para ellos que no saben ningún cuento de hadas… En la afinación modal, un Pontiac está aparcado sin una pata sobre la que tenerse. Plaga el Chico, rondando por la dimensión del blues, él haciendo autostop al Pontiac, dando vueltas por la carretera y buscando al Bufón, o quizás al octavo batería del diablo. «¡Muera el entusiasmo!», dice Plaga. «¡Todo es temporal! ¡Que se vaya a paseo!» Y lord Randall tocando con un quinto de cerveza. Vulva Blair arrastrando a un juez. Willy Moore, un zapatero, que se cuenta los pulgares con una navaja automática junto a sir james, el zopenco, que lleva un tubo de estufa cuando va a la ciudad. Matty Groves, que a medianoche secretamente trata de talar la aguja de la iglesia con Edward, que se gana la vida arreglando setos, y la última en orden que no en importancia, Barbara Alien, que pasa cenizas de contrabando de Marruecos a Brooklyn dos veces al mes y va vestida con una sábana, se chuta mucha penicilina. «Cualquier cosa temporal se puede usar por razones de dinero», dice Plaga y toda esta gente —llámalos como quieras—, creen en él. Ayer hablé con Abner durante cuarenta minutos. Él, Abner, maldijo East Texas, los tomates y Tin Pan Alley. No me hablaba; le hablaba a un espejo. No tuve el valor de hacerme añicos o romperme en mil pedazos… Cuando me fui, me encontré con Puff. Puff solo tenía palabrotas para el paro. Hierbabuena Sinuoso y Rabelais. Me tuve que dar una bofetada; dijo que estaba loco y mi único pesar era que no podía tirarme un pedo por la boca. Me fui andando hasta un todo a cien… De lo que hablo es del loco micrófono que no sirve para hablar y la gran celebración de flores. No es una falsa visión sino más bien una amistosa oscuridad. Cuidado con la oscuridad —tu fuerza— la oscuridad. «El matrimonio del yo y el sueño espinal», dice Plaga el Chico y le compramos un furgón. Histérico, melodía en lo Histérico, en contraposición a la música que ofrece cada sonido para hacer la vida como es a excepción del silencio. Houdini y el resto de la gente normal arrancando pósteres arrugados de Jesús en la carretera 61. Midas los vuelve a enganchar. En el trono se hunde Cleo; se hunde porque está gorda… Esta tierra es tu tierra y esta tierra es mi tierra, sin duda, pero el mundo está gobernado por gente que no escucha música. «El entusiasmo es música que necesita una linterna para que lo oigan», eso dice Plaga.
Siento decírtelo, nena, pero ESTÁS colgada,
¿no?, porque supongo que todo el mundo
te debe DECIR que eres como sabatchead
dajapeeled… Ya sabes lo que le pasó
después de que todo el mundo lo leyera. Sí,
lo archivaron… Dime si te iría bien
un domador de caballos o una buena mente
preocupada.
Tu hombrecarne,
Galleta Bajita